Cuáles son los 10 edificios más altos del mundo

POSTED ON marzo 28th  - POSTED IN Sin categoría

Desde los Emiratos Árabes Unidos hasta China y Estados Unidos, un repaso al top ten de una lista que está en constante mutación. 

Dependiendo de la persona a la que se consulta, los rascacielos alternan entre ser un tributo a la inventiva del hombre hasta un peligroso monumento a su omnipotencia y ego. Más allá de la materia opinable, lo cierto es que la carrera por ser la torre más alta del mundo desvela a arquitectos, ciudades y agencias de turismo por igual, que sienten (posiblemente, con algo de razón) que un lugar en esa lista es el medio con el cual llegar a formar parte de la selecta lista de destinos deseados del mundo. Las cosas han cambiado mucho desde que la Torre Sears (actualmente Willis Tower) fue el edificio más alto del mundo, desde 1973 hasta 1996. De ser una cuestión más bien estática, la competencia pasó a ser ahora una suerte de montaña rusa, en donde los primeros lugares pueden modificarse con meses de diferencia, y a veces hasta más de una vez en el año. De hecho, antes que termine 2015, el top ten se modificará con la inauguración de la Shanghai Tower, en China, de Gensler Architects (632 metros). Entre los más altos pero fuera de la primera decena se terminarán el Marina 101 en Dubai, de National Engineering Bureau (426,5 metros) y 432 Park Avenue, en Nueva York, de Rafael Viñoly, la torre residencial más alta del mundo, con 425 metros de alto.

De los 10 primeros, 4 corresponden a China, 2 a Estados Unidos, 1 a Emiratos Árabes Unidos, 1 a Arabia Saudita, 1 a Taiwan y 1 a Malasia. Si esta lista de países puede ser leída como un indicador de algo, sería una prueba más de la preminencia que ha adquirido el gigante asiático en el nuevo escenario económico mundial. Pero postular interpretaciones sobre qué dice esto acerca del estado de la arquitectura y la construcción en el mundo, requiere un análisis más detallado y minucioso. Podemos, sin embargo, hacer un breve repaso de las características de los 10 edificios más altos del mundo. Como explicación, hay que tener en cuenta que solo se consideraron aquellas obras ya inauguradas, y que la altura final se toma en referencia al último piso o aguja de coronamiento, sin considerar la antena, si la hubiera. 


1 – Burj Khalifa, Dubai, Emiratos Árabes Unidos – 828 metros

Diseñado por el arquitecto Adrian Smith para el estudio Skidmore, Owings & Merrill, la torre Burj Khalifa es la más alta del mundo desde 2010, y por el momento no hay ningún proyecto en marcha que pueda desplazarlo. Cuenta con 211 pisos en total (163 de los cuales son útiles, más 46 de servicio y dos subsuelos de estacionamiento) y casi 310 mil metros cuadrados de superficie. La torre originalmente formaba parte de un emprendimiento que iba a tener 19 rascacielos, los cuales alojarían nueve hoteles, 30 mil viviendas, 3 hectáreas de espacio verde y hasta un lago. Sin embargo, al final solo se construyó Bruj Khalifa. La obra forma parte de la iniciativa del gobierno por diversifar su economía, alejándose de una base petrolera en busca de un perfil que apunta a los servicios y el turismo.

2 – Torres de Abraj Al-Bait, La Meca, Arabia Saudita – 601 metros

El complejo donde se encuentran las Torres de Abraj Al-Bait es un emprendimiento realizado por el gobierno saudita con la intención de modernizar la ciudad donde se encuentra la mezquita más grande del mundo y el mayor símbolo del Islam, la Masjid al-Haram. El conjunto se inaguró en 2012 y fue contruido por la empresa constructora más importante del país, el Saudi Binladin Group. Tiene más de 1,5 millón de metros cuadrados de superficie y cuenta con el reloj más grande del mundo, con 43 metros de diámetro, el cual está iluminado por 2 millones de luces LED.

3 – One World Trade Center, Nueva York, Estados Unidos – 542 metros

El primer edificio en completarse en la zona del Ground Zero, el One World Trade Center es seguramente la obra más esperada de los últimos años. Diseñada por el arquitecto David Childs, también para Skidmore, Owings and Merrill, la torre se inauguró en 2014 y es la más alta del Hemisferio Occidental. Tiene 94 pisos disponibles (104 en total, contando pisos técnicos) y 5 niveles de subsuelos, los cuales suman más de 325 mil metros cuadrados de superficie. Se construirán además tres torres más en el sitio, en donde ya se encuentra el Memorial y el Museo de las Víctimas del 11 de Septiembre.

4 – Taipei 101, Taipei, Taiwan – 508 metros

La torre Taipei 101 es un ícono del país y su silueta ya empieza a ser reconocida gracias a su aparición en películas y guías de turismo. El proyecto es del arquitecto C.Y. Lee, y tiene 101 pisos y 5 subsuelos; cuenta además con 193 mil metros cuadrados de superficie. El diseño sigue incluye motivos de la cultura asiática, tales como la repetición de bloques compuestos por 8 segmentos a lo alto del edificio (el número está asociado con la abundancia, la prosperidad y la buena fortuna), los cuales siguen el el ritmo compositivo de una pagoda asiática. También se afirma que está inspirado en una caña de bambú.

5 – Centro Financiero Internacional de Shanghai, Shanghai, China – 492 metros

La torre cuenta con 101 pisos y 381 mil metros cuadrados de superficie, y fue diseñado por Kohn Pedersen Fox. El Centro Financieron Internacional es un edificio de uso mixto, donde se encuentran espacio de oficina, un hotel, un museo y un sector comercial. La obra se caracteriza por su coronamiento en forma trapezoidal, el cual originalmente fue pensado como un círculo de 46 metros para minimizar las presiones del viento. Se cambió el diseño porque a las autoridades chinas les pareció que la forma era demasiado parecida al sol naciente de la bandera japonesa.

6 – International Commerce Center, Hong Kong, China – 484 metros

El rascacielos cuenta con un Hotel Ritz y un mirador en el piso 100 llamado Sky 100. Cuenta además con 108 pisos, 4 subsuelos y 274 mil metros cuadrados de superficie. El International Commerce Center, de Kohn Pedersen Fox, ha sido un foco de renovación de la zona de Kowloon.

7 – Torres Petronas, Kuala Lumpur, Malasia – 452 metros de alto

La obra del argentino César Pelli fue el edificio más alto del mundo entre 1998 y 2003, y, es un ícono reconocido en todo el mundo, a partir de su presencia como telón de fondo en la película Entrapment, de 1999, la cual fue protagonizada por Sean Connery y Catherine Zeta Jones. Los 395 mil metros cuadrados de superficie de la Torres Petronas se desarrollan a lo largo de 88 pisos y 5 subsuelos. Para proyectar el edificio, Pelli propuso una estrella de doce puntos como planta, y se inspiró en ciertos motivos presentes en el arte islámico para el lenguaje externo.

8 – Torre Zifeng, Nanjing, China – 450 metros

Un edificio mixto que aloja espacio para oficinas y comercios, un hotel y estacionamiento, fue diseñado por Adrian Smith de Sidmore, Owings and Merrill. La Torre Zifeng tiene 66 pisos y 5 subsuelos, y fue concebida con un criterio tanto funcional como simbólico. El diseño se inspira en tres elementos centrales de la historia de Nanjing: el río Yangtze, la verde vegetación de la región, y la iconografía del dragón y la columna de la cultura china. La forma triangular por su parte, les permite a los usuarios visuales de todo el entorno.

9 – Willis Tower, Chicago, Estados Unidos – 442 metros

Conocido por muchos años como la Torre Sears, este edificio de Skidmore, Owings and Merrill se convirtió en el edifico más alto del mundo cuando se completó en 1973, superando a las Torres Gemelas. Mantendría el lugar más alto de la lista por casi 25 años. El rascacielos, que tiene 108 pisos y 3 subsuelos, pasó a llamarse Willis Tower en 2009, cuando el grupo Willis alquiló la mayor parte de los 416 mil metros cuadrados de su superficie.

10 – KK100, Shenzhen, China – 441, 5 metros

Diseñada por el arquitecto Terry Farrell y construida por Arup, la torre KK100 tiene 100 pisos y 220 mil metros cuadrados de superficie. Está ubicada en el distrito financiero de la ciudad, y cuenta con un hotel de la cadena St. Regis, un shopping, espacio comercial y el primer cine IMAX de Shenzhen. 


Los tres elementos a trabajar para convencer al consumidor de que el producto vale la pena

POSTED ON marzo 26th  - POSTED IN Sin categoría

La relación con los consumidores es cada vez más complicada. No se trata solo de que cada vez haya más elementos en juego y que, por tanto, haya que esforzarse más para lograr la estrategia final que permitirá llegar a los consumidores, sino que además los consumidores son también más difíciles de convencer. Llegar a ellos y llamar su atención es complicado. Lograr que se queden con la marca y que compren lo es también.

Los propios consumidores han cambiado. Como recuerdan desde Mintel, “los consumidores están valorando con más cuidado el valor de un producto o de un servicio”. Lo hacen desde el punto de vista del precio, pero también teniendo en cuenta la calidad. Antes de gastar, ahora, queremos tener más claro que nunca que el producto merece la pena.

Esto hace que haya que tener más cuidado con cómo se presenta el producto y con cómo se cumplen las expectativas de los consumidores. Para crear un buen equilibrio de precio y calidad, según el análisis de Mintel hay que trabajar en ciertos elementos.

Se está compitiendo en todas y cada una de las categorías

Los consumidores quieren cada vez más y tienen expectativas más elevadas de las cosas. De hecho, no hay más que darse un paseo por las cadenas de supermercado ‘descuento’, las que se hicieron famosas por sus precios ultrabajos, para comprender el cambio. La última vez que entre en un Lidl no solo había productos gourmet, sino también fruta de cultivo ecológico y otros productos que habitualmente asociamos a la gama alta.

Como señalan en el análisis de Mintel, dado que los consumidores están esperando cada vez más de los precios bajos, las marcas tienen que competir más en todas las categorías. Las grandes cadenas de supermercados, por ejemplo, ya no tienen más remedio que contar con sus propias gamas de productos premium e incluso entrar en nuevos terrenos con esa filosofía. Walmart, la cadena estadounidense, ha lanzado productos de decoración. McDonald’s está probando en sus restaurantes de EEUU una iniciativa de ‘carne fresca’.

Déjales probar antes de comprar

Se podría decir que no gusta comprar a ciegas. Los consumidores quieren saber que lo que van a comprar cumple con sus expectativas y encaja con lo que esperan y eso implica que las cosas no pueden estar en una caja esperando a que te las lleves a casa. Los vendedores y las marcas tienen que permitir al potencial comprador probar el producto y valorar su les interesa. Una marca de zapatos de Brasil, por ejemplo, permite a los compradores testar sus zapatos antes de comprarlos. Puedes andar con ellos dos horas y ver si te resultan cómodos antes de llevártelos.

Da prueba de valor

En un mercado en el que cada vez nos preocupa más cómo gastamos y en qué gastamos, las marcas y las empresas no solo tienen que convencernos de que nos llevemos el producto sino también asegurarnos después de que hemos tomado la buena decisión. Se necesita la confirmación de que la compra ha sido lo más acertada. Y ahí es donde las compañías tienen que trabajar: tienen que dar a sus consumidores pruebas de valor, pruebas que además en ocasiones les convencerán de pagar más dinero. Algunas marcas, como Neutrogena, lo hacen creando apps que ayudan en el uso de sus productos.
Fuente: Puromarketing.com

Marcas argentinas cambian ante el “new normal” del consumo: cuidado personal, compra racional y “permitidos”

POSTED ON marzo 23rd  - POSTED IN Sin categoría

Conceptos como “bajas calorías”, “light” o “diet” ya son percibidos como obsoletos por parte de los consumidores. Las nuevas tendencias tienen que ver con un concepto más amplio de “cuidado”. Las empresas que producen alimentos, ante una nueva oportunidad

El concepto de “nuevo normal” viene de su versión en inglés “new normal” que alude a todo aquello que comienza por ser una novedad y luego se va transformando en un estándar de comportamiento.
Supone que una conducta, que en un principio se concentra y desarrolla en una élite, alcanza un grado de masificación importante como para convertirse en un parámetro de amplio espectro, o sea, se “normaliza”. 

El tema de las marcas propias, es decir, las que promueven las propias cadenas de retail, también está siendo una cuestión fundamental para los nuevos parámetros de consumo.

Ya no se trata de considerarlas como opciones baratas de ocasión para los tiempos de crisis sino como alternativas inteligentes para esquivar los gastos superfluos que se suponen están implícitos en las marcas tradicionales de consumo masivo.

Es una tendencia que se plantea fuerte en los mercados maduros de Europa, donde se trata de evitar cualquier cuestión que se asocie a lo excesivo.
Las empresas argentinas empiezan a sentir que esos hábitos, que antes correspondían a minorías, ahora pasaron a ser el comportamiento promedio.
Esto plantea un desafío a sus estrategias de planificación, de posicionamiento y de marketing. Para ello, se está analizando con lupa la experiencia en aquellos países que lideraron la tendencia.

Según detalla la consultora Nielsen hay un gran proceso de cambio en marcha a nivel global.

“Existe una revolución en el consumo y esto va a afectar a la industria de la alimentación en todo el mundo por los próximos cinco años de un modo nunca visto. Nos referimos al desarrollo de marcas propias del retail y al desafío que esto representa para los fabricantes tradicionales”, afirma. 

A nivel local, aún en contextos de crisis, se suelen adoptar tendencias propias de economías más desarrolladas, porque el consumidor local es permeable a las prácticas más maduras.

Según un informe de Kantar Worldpanel “un tercio de los argentinos están muy preocupados por su salud y recientemente cambiaron sus hábitos nutricionales y este fenómeno ocupa el cuarto lugar de las preocupaciones, justo después de la inseguridad y la inflación”. 

En este sentido, ya deja de ser un tema “de moda” y pasa a ser una cuestión prioritaria. Y las marcas no pueden estar ajenas.

Ya no se trata de una cuestión de si un producto es “light” o “dietético”, un concepto surgido en la década de los ’80 más bien ligado a un interés de combatir el sobrepeso, y que ahora parece superado. La nueva tendencia tiene que ver con un concepto más amplio de “cuidado”. 

En este contexto, el paradigma de “cuidarse” dejó de ser algo restrictivo y amplificó su sentido. Es cuidar el cuerpo, cuidar la billetera, cuidar el bienestar logrado, cuidar el medio ambiente, cuidarse uno y cuidar al prójimo -al menos al más cercano-. En definitiva, cuidar la propia vida. 

En este contexto, los expertos empiezan a detectar que los cambios de hábitos de los consumidores ya no pueden explicarse apenas por los altibajos coyunturales del ciclo económico, sino que obedecen a tendencias más profundas y de largo plazo.

De hecho, un dato que surge de las investigaciones es que esta “nueva normalidad” va ganando terreno en todos los sectores sociales y crece aun a contrapelo de las posibles recesiones. Son valores que se van abriendo camino y cosechan adeptos de modo transversal y horizontal en la sociedad. 

Así, cuidarse es buscar la eficiencia pero no de manera mezquina, sinosiendo inteligentes en la racionalidad del consumo.
En este nuevo escenario ya se consolidan algunos comportamientos:
-Los alimentos cuanto más saludables mejor, porque hay que cuidar el propio cuerpo.

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-Las marcas propias de los supermercados son bienvenidas, porque pueden ser una buena alternativa, no tan costosas en relación a las llamadas “primeras marcas” pero igualmente de calidad. 

Y por otra parte, también hay lugar para “darse el gusto”, para lo que se conoce como “los permitidos”, esos espacios donde se prioriza el placer por sobre todo y esto también tiene que ver con la consciencia de finitud, con la premisa de que “la vida es ahora” y también es importante disfrutarla en el presente.

Fuente: Iprofesional.com

Los 10 aspectos más relevantes para comunicar con éxito con los consumidores de la Generación Z

POSTED ON marzo 21st  - POSTED IN Sin categoría

Las marcas han invertido muchos recursos durante los últimos años en aprender cómo son y cómo contactar con la “Generación del Milenio”. Representaban la primera oleada de ciudadanos muy digitalizados, altamente preparados, estaban provocando la explosión de las redes sociales y se habían incorporado al mercado de consumo.

En cambio, la orientación ha sido mucho menor hacia la “Generación Z”, aunque en países como Estados Unidos ya suponen casi el 26% de la población (el mayor segmento) y se estima que el 40% de los consumidores allí tendrán menos de 22 años en 2020, según un estudio de Fastco. La cifra está muy próxima en España, donde representan el 24,5%.

Los GenZers, las personas que forman parte de la “Generación Z”, tienen diferentes hábitos y los anunciantes necesitan identificar cómo llegar hasta ellas de manera eficaz, ya que son los consumidores inmediatos. Además, son “hiperemisores” de comunicación, de manera que su influencia en el mercado y su capacidad de generar tendencias es enorme.

“Más que una franja de edad se trata de una nueva actitud, un nuevo modo de vida”, define Juan Camilo Bonilla, Managing Director de Digilant en España. “Lo relevante no es tanto que definamos el segmento demográfico al que pertenecen, como se ha hecho tradicionalmente. El reto está en identificar su forma de ser y los valores que se están convirtiendo en prioritarios para un parte cada vez mayor de nuestra sociedad. Son diferentes y se comunican de un modo diferente, y además tenemos la posibilidad de analizar su comportamiento en tiempo real para optimizar las campañas de publicidad programática”. La compañía, ha analizado los 10 aspectos más relevantes para comunicar con éxito con los jóvenes que forman parte de la “Generación Z”:
Entre redes y multitarea

Entre Instagram y Snapchat

El 83% de los usuarios es fan de alguna marca a través de las redes sociales y en torno al 50% afirma que han influido en sus compras, según datos de iab Spain. Así, los anunciantes que abordan de manera programática la compra de medios dirigida a los GenZers tienen que identificar qué les gusta y qué rechazan, para poder desarrollar acciones específicas y eficaces a través de este canal.

En este sentido, los GenZers, que “viven” en las redes sociales, demandan formatos muy visuales para mantenerse vinculados a estas redes; resulta esencial incorporar funciones como fotos, vídeos, ilustraciones, infografías e incluso memes para mantener su atención. Las publicaciones con imágenes logran un engagement un 650% más alto.

El 45% utiliza Instagram, frente al 7% que está en Snapchat. Aunque las marcas globales deben tener en cuenta que Snapchat es la red preferida a escala internacional por los jóvenes que tienen menos de 25 años, según un reciente estudio de eMarketer.

Frente a ellas, Facebook pierde peso progresivamente entre los usuarios menores de 24 años. Sin embargo, la “guerra” entre redes para ganarse a los GenZers está por decidir. Ante su pérdida de influencia entre los jóvenes, Facebook reaccionó comprando Instagram e integrando en su propia red muchas funcionalidades de Snapchat.

“Microinfluencers”

Las referencias de la “Generación Z” están en YouTube y entre influencersen los que confían y a los que siguen, más que en las webs informativas tradicionales.

El 72% de los GenZers admiten que sus decisiones de compra están muy condicionadas por los influencers, según Google Trends. Otro dato importante: el ROI (retorno de la inversión) que se obtiene a través de marketing deinfluencers es 11 veces mayor que el marketing onlinetradicional, según un estudio de la empresa TapInfluence.

Las marcas buscan ahora “microinfluencers”, que cuentan con una reputación muy sólida en sus respectivos nichos y el coste de relacionarse con ellos es mucho menor que con influencers con millones de fans. Además, ofrecen una elevada rentabilidad.

Más nativo

Los GenZers se ven menos atraídos hacia la publicidad online que las generaciones anteriores (el 59% hacen clic en un anuncio, frente al 71% en el caso de los millennials). Esto hace que la publicidad nativa sea una vía más eficaz para llegar a ellos que otros formatos.

El native adversiting ofrece a las marcas hasta el doble de CTR (click-through rate) que el banner tradicional y es una manera de evitar los bloqueadores de publicidad. Los mensajes deberán ser personalizados, ágiles y socialmente significativos para atraer a esta audiencia.

Autenticidad

Además, las marcas aumentarán el éxito de su comunicación si se apoyan en personas reales, en lugar de usar modelos en los anuncios, como venía haciendo la publicidad tradicional. Los GenZers buscan autenticidad y gente que refleje sus propias vidas; incluso, poder conocer a quien está detrás del contenido.

También son más receptivos si se ven involucrados en la generación de los mensajes, más allá de ser meros receptores. Eso implica que las marcas tienen que lograr que los GenZers compartan su experiencia en las redes sociales.

Independientes

Algo muy importante para las marcas es que esta franja demográfica quiere su independencia. No están interesados en los programas de fidelización. No son tan fieles a las marcas; desean interactuar con el anunciante y sentirse libres. Tampoco les gusta verse como parte de un target sino que les hagan sentir únicos y que se les contacte de manera individual. Los anunciantes pueden aprovechar las ventajas de la publicidad programática a través de campañas creativas para obtener mejores resultados.

Como están hipervinculados a los dispositivos, las marcas necesitan conocer cómo es cada uno de los GenZers, para establecer a partir de ahí esa comunicación personalizada y duradera. Eso está impulsando la inversión para identificar al usuario multidispositivo, a la vez que el análisis de todo el data generado a través de la voz (mediante asistentes).

Experienciales

Dan más valor a la experiencia que a poseer un producto: quieren disfrutar de los objetos pero no les importa tanto poseerlos. A la vez, se preocupan mucho menos que sus hermanos mayores por el precio de las cosas, no son tan bidders (“cazadores de ofertas”). Frente al 67% de los millennials que buscan en Internet hasta lograr el mejor precio de un producto, el porcentaje baja al 46% entre los GenZers.

Compradores físicos

A pesar de que son nativos digitales, no hacen sus compras en Internet sino preferentemente en establecimientos físicos. El 81% de estos jóvenes prefiere comprar en tiendas; y el 60% de los GenZers eligen los grandes centros comerciales para realizar sus compras, según un estudio realizado por PwC en Estados Unidos. Este análisis de la consultora revela que los centros comerciales son tres veces más populares para la “Generación Z” que otros tipos de comercios.

De este modo, las acciones de marketing deberían de ir orientadas a lograr conversiones en tienda.

Las marcas tienen la oportunidad de aprovechar los datos que obtienen a través de Internet para mejorar la experiencia del cliente en la tienda física, incluso implementando Inteligencia Artificial y Realidad Aumentada, y para comprender y comunicarse mejor con los usuarios de la “Generación Z”. A la vez, marcas estrictamente de eCommerce pueden asociarse con comercios tradicionales para llegar a consumidores que prefieren las compras offline.

Multitasking

Los GenZers tienen una capacidad de concentración de ocho segundos y generalmente cambian entre al menos cinco pantallas diferentes en cada sesión. Eso significa que las marcas tienen cada vez menos tiempo para captar el interés de estos consumidores. Además, estos jóvenes se han acostumbrado a una “vida virtual” en tiempo real y quieren ver satisfechas sus necesidades de manera inmediata.

También tienen una gran facilidad para realizar varias tareas a la vez (multitasking) desde diferentes dispositivos en microinteracciones. En casa pueden estar viendo un vídeo en su portátil, mientras que intercambian mensajes o juegan desde su smartphone y hacen a la vez una videollamada desde su tablet. Son capaces de hacerlo de manera rápida y eficaz.

De espaldas a la televisión

La “Generación Z” no es la audiencia a la que apuntar a través de la televisión tradicional, a la que dedican menos de un tercio de su tiempo. Además de videojuegos, consumen series y otros contenidos en streaming a través de sus dispositivos móviles en plataformas de pago y abiertas, tanto de vídeo como de música, como Netflix, YouTube o Spotify.

Reputación de marca

Por último, pero no menos importante, las marcas tienen que construir una reputación sólida para conectar con estos consumidores. Su estrategia de comunicación debe dar relevancia a un compromiso social auténtico en cuestiones como la igualdad de género, romper brechas salariales, integración, respeto al medio ambiente, etc.

Esa buena reputación debe incluir la seguridad de los datos que manejen, algo que preocupa a los GenZers más que a sus “hermanos mayores” -los millennials-, en cuanto a la gestión de sus datos, la protección de su identidad o la seguridad de las transacciones online.

Millenials vs. GenZers

La “Generación del Milenio” está formada por personas nacidas entre 1980 y el año 1995; es decir, que tienen desde la veintena hasta casi 40 años. La “Generación Z” es la posterior, los jóvenes que han nacido con el siglo XXI, nativos digitales, y que tienen menos de 22 años.
Fuente: PuroMarketing.com

Mito o Realidad: ¿Están los adolescentes hartándose ya de todas las redes sociales?

POSTED ON marzo 19th  - POSTED IN Sin categoría

Cuando la Unión Europea eliminó las tasas de roaming, no todo el mundo estuvo completamente feliz con la idea. Como me comentaba una amiga, en cierto modo le daba pena, porque eliminar los costes del roaming iba a hacer que estuviese siempre conectada y que, por tanto, estuviese recibiendo en todo momento mensajes de lo que ocurría en apps de mensajería y redes sociales. Siempre conectada era imposible desconectar y, en cierto modo, era muy fácil comprender lo que decía. Al fin y al cabo, solo había que coger un tren hasta Portugal antes del cambio para comprender la paz que podría aportar el desconectar todo del móvil que no era fundamental. Era cruzar la frontera y poder permitirse una suerte de vuelta al pasado.

Pero, cuando se hacían esas observaciones y se buscaba esa paz de no estar recibiendo siempre notificaciones, se solía pensar que era en cierto modo algo de la edad, por muy ‘millennials viejos’ que se fuese. Los adolescentes siempre están pegados a una pantalla móvil y para ellos cruzar una frontera sin roaming no parecía algo que fuese a ser cómodo y placentero.

Y, sin embargo, quizás lo fuese. Quizás para ellos también el poder apagar las redes sociales sea una cosa a buscar y una cosa que valoran, porque en realidad ellos también empiezan a sentir el hartazgo de estar siempre conectados.

Eso es lo que acaba de demostrar un estudio realizado en EEUU por Hill Holiday y Origin. Los miembros de la Generación Z empiezan a distanciarse de las redes sociales porque necesitan un espacio de respiro. Empiezan a estar hartos de tener que dar una imagen perfecta en todo momento en sus perfiles. Los datos no son aún mayoritarios. Un 91% es activo en las redes sociales y un 51% las emplea a lo largo del día, pero sí es una llamada de atención y sobre todo un aviso a navegantes para ciertas redes sociales. Porque, según los datos del estudio, Facebook es quien están protagonizando el apagón total o parcial social.

De entrada, un 34% de los miembros de la Generación Z reconoce que está dejando de forma permanente las redes sociales. Un 64% asegura que se está tomando un descanso de las misma. Y aunque los responsables del estudio reconocen que “no hay razón para el pánico” porque lo que se hace es más bien parar un poco y no abandonarla del todo, viendo los datos sí se puede llegar a la conclusión de que la tendencia no es nada positiva para algunas redes sociales.

A estos datos se suman los específicos. Así, un 64.9% reconoció que había parado su uso de Facebook en algún momento, seguido por el 43,9% que lo ha hecho con Instagram y el 33,6% que lo ha hecho con Snapchat. A eso se suma que Facebook es la red social que los encuestados están más dispuestos a olvidar para siempre. Un 43% reconoce que no volverá a ella.

Por qué dejar las redes sociales

Las razones por las que se dejan las redes sociales son variadas, pero están bastante ligadas con el tiempo, la presión y el modo en el que afectan a su bienestar. Un 41% lo hace porque estaba perdiendo mucho tiempo con ellas, un 35% porque había mucha negatividad en ellas, un 31% porque no las usaba en realidad tan a menudo, un 26% porque el contenido no les interesaba, un 22% porque quería más privacidad, un 18% porque había mucha presión para llamar la atención, otro 18% porque la veía demasiado comercializada y un 17% porque le hacía sentirse mal consigo mismo.

Algunos de estos puntos están además muy relacionados con cómo es la generación y con las cosas que les preocupan. Los Z son bastante críticos con las marcas y las empresas como corporaciones.

Los datos van en paralelo con otros estudios, como el que demostraba recientemente que Facebook está perdiendo a los usuarios más jóvenes en masa. Facebook está viendo desaparecer a sus usuarios de 12 a 17 años más rápido que nunca, ya que estos ya no la ven como el destino cool que podría haber sido en el pasado.
Fuente: Puromarketing.com

Cómo el uso de los colores cambia la percepción que tenemos de los productos

POSTED ON marzo 13th  - POSTED IN Sin categoría

Nos gusta creer que tomamos decisiones de compra de un modo completamente objetivo, que las pensamos ‘en serio’ y que nada nos influye más allá de la información sobre el producto y nuestros propios deseos. Y, sin embargo, nuestras decisiones de compra están muy afectadas por no pocos elementos que se escapan a nuestro control racional. Entre esos elementos que influyen en cómo y en qué compramos se encuentran los colores.

Los colores son un elemento que las marcas y las empresas emplean en el diseño, en la creación de la imagen de marca o en el packaging de productos, por poner solo unos cuantos ejemplos, ya que los consumidores los asocian a ciertos valores. Los colores transmiten información y hacen que nuestro cerebro asocie ciertas cuestiones a las marcas que los emplean. Por ejemplo, el uso del color verde hace que pensemos que las cosas son más naturales y más ecológicas, como también se ve como más fresco y más saludable. Esto hace que el verde esté muy presente en los supermercados, pero también en algunos nichos de mercado que quieren venderse como más naturales, como pueden ser las tiendas ‘verdes’.

Pero el color afecta no solo ligado de un modo directo a la marca o empresa, sino también cuando lo está de un modo un tanto más indirecto.

El modo en el que se presenta la información que rodea al producto también impacta en cómo se percibe al mismo y cómo se toman las decisiones de compra. Esto es, no solo importa el color que se asocia a la marca y al producto, sino también el que se sitúa de un modo, por así decirlo, paralelo. Eso es lo que acaba de demostrar un estudio que ha analizado cómo cambia la relación de los consumidores con los productos partiendo de los colores que se emplean para mostrar la información relacionada con ellos.

La conclusión es que cambiar el color de base puede cambiar el modo en el que lo perciben los consumidores, como han demostrado los expertos de la Auckland University of Technology y de la Bond University. Los consumidores pueden cambiar su percepción del producto en base a si buscan algo único o no. Los analistas decidieron realizar varias pruebas para ver cómo se comportaban los consumidores ante diferentes opciones de color.

Lo que dicen los estudios

Uno de los estudios se centró en comprobar cómo cambiaban las pautas de consumo de los clientes de una tienda de sushi. El color de fondo de la carta era cambiado, pero la carta en sí no. Cuando el color de fondo era blanco, los consumidores escogían los extremos de la carta, que se consideraban más únicos. Cuando la carta era de colores, la compra era más variada entre los platos del medio de la carta, porque se percibían que todo era más único.
Algo similar ocurrió cuando se probó a cambiar el color de las cajas de caramelos durante Halloween. Los niños escogían diferentes opciones cuando las cajas eran blancas que cuando lo eran de colores.

Cuando se metía color a la base sobre la que se asentaba la información todo parecía más único y diferente y menos del montón, lo que llevaba a que la percepción del producto fuese diferente. Y, sin embargo, el producto siempre era el mismo.
Fuente: Puromarketing.com

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