Economía colaborativa: cómo los millennials han cambiado el consumo

POSTED ON mayo 22nd  - POSTED IN Sin categoría

Muchos son los cambios que internet ha traído al mercado y que han modificado cómo las empresas tienen que operar y trabajar. La red ha hecho que la comunicación cambie, que el modo de acceder a la información también lo haga o que la estrategia de marketing de las empresas se vea a obligada a tener en cuenta muchos más elementos de los que antes tenía en cuenta. Y, por supuesto, la red también ha cambiado por completo el consumo.

De entada, internet propició una modificación entre lo que triunfaba y lo que no. Antes de su existencia, el éxito o el fracaso de una cosa estaba muy ligada al hecho de que pudiese llegar a grandes masas de consumidores y seducirlos. Un producto no se podía considerar un éxito si no vendía masivas cantidades y si no llegaba a muchos consumidores. Los sistemas de producción funcionaban de ese modo. Sin embargo, internet hizo irrumpir el concepto de la economía de la larga cola, esa idea de que, se haga lo que se haga, en algún lugar habrá alguien esperando para comprar eso. Uno de los mejores ejemplos para comprender cómo funciona esta idea está en los libros. Antes de internet, solo los géneros con audiencias masivas eran fáciles de encontrar.

Ahora cualquiera puede leer casi cualquier cosa gracias a la distribución en formato electrónico e, incluso, gracias a la distribución vía papel, ya que ha aparecido el modelo de la impresión bajo demanda.

Pero este fue solo el cambio de entrada en el consumo. Internet impuso muchísimos más. Convirtió al ecommerce en una de las grandes modas y en uno de los elementos de más peso en la economía del siglo XXI, haciendo que los consumidores comiencen a comprar prácticamente todo online. Si primero solo nos atrevíamos a comprar billetes de transporte o entradas a espectáculos a través de la red, ahora lo compramos prácticamente todo, desde libros hasta el mueble estudio que necesitamos hasta comida a domicilio.

Y, finalmente, internet ha desestructurado el consumo y las relaciones entre quien ofrece y quien sirve, gracias al boom de la economía colaborativa, o sharing economy como se la conoce en inglés. La cuestión, que apareció hace unos años como una de las grandes novedades del mercado y como algo innovador que hacían unos pocos, se ha convertido en una fuerza abrumadora de mercado con consecuencias que van mucho más allá de la red. De hecho, no hay más que pensar en el efecto que Airbnb está teniendo ya sobre el centro de las grandes ciudades y el rechazo que está empezando a despertar entre algunos de sus habitantes, desde las manifestaciones en Barcelona o las pintadas en Lisboa, para verlo.

La economía colaborativa nació al abrigo de un contexto concreto, el de la crisis económica. “Con la crisis, tanto la económica como la de confianza en las grandes instituciones y empresas, la gente ha empezado a buscar maneras diferentes de cubrir sus necesidades diarias”, explicaba un experto sobre la cuestión. La red ha hecho que además sea mucho más fácil, más barato y más sencillo acceder a esos bienes. Los propios consumidores (en teoría, en la práctica se ha convertido en un negocio más paralelo) ofrecen sus servicios y sus productos para cubrir las necesidades del día a día, ya sea un viaje en coche a un lugar o una habitación para pasar las vacaciones. A eso se suma que la filosofía detrás de todo esto es diferente a la del consumo tradicional: de entrada, lo que se está comprando es muchas veces la experiencia. La filosofía de Airbnb y sus competidores es la de permitir “vivir como un local”.
La brecha generacional

Pero, por supuesto, este cambio no está únicamente ligado a la irrupción de internet en el consumo, sino también a la del cambio generacional. Quienes usan Uber, Airbnb, BlaBlaCar o las diferentes plataformas de crowsourcing son, sobre todo, consumidores jóvenes. Los millennials han puesto de moda estas herramientas y los millennials son, al final, quienes las emplean. ¿Por qué? Si se pregunta a un millennial que acabe de viajar a algún lugar y se haya quedado en uno de esos apartamentos que se pueden alquilar online, vía plataforma de la sharing economy, seguro que hablará de libertad, de ciertos servicios a los que no accede de otra manera y de experiencias.

Los millennials son quienes más participan en estos servicios y quienes son sus principales consumidores, como demuestra un estudio que acaba de realizar Maru/Matchbox (sobre una muestra estadounidense). Con respecto a los millennials, es tres veces más probable que ellos empleen los servicios de economía colaborativa para lo que sea (desde alquilar espacios a contratar servicios profesionales) que los consumidores de más edad. Así, un 50% de los encuestados entre 18 y 34 años compró bienes, un 32% empleó servicios de coche, otro 32% se hizo con productos artesanos y un 30% alquiló hospedaje en sites con esta filosofía, frente al 36, 12, 11 y 11% respectivos de los consumidores de más de 35 años.

Para estos consumidores, estos servicios se ven de un modo mucho más natural, por lo que tienen menos reticencias a la hora de lanzarse a emplearlos. Para ellos son simplemente una oportunidad más de adquirir lo que quieren.

Como señalaba un estudio de PwC, para los millennials ha cambiado la base de lo que se considera tener algo o ser propietario de algo, lo que implica que igualmente modifiquen como acceden a los bienes de consumo. Para el 57% de los millennials el acceso a los servicios o los productos es la nueva propiedad (lo que explica por ejemplo el éxito de servicios como Spotify) y para el 81% compartir es la manera lógica de que algo sea más barato, frente a la posesión individual.
Fuente: PuroMarketing

Las cinco cosas que más valoran los usuarios de las ‘apps’ de las empresas

POSTED ON mayo 19th  - POSTED IN Sin categoría

La transformación digital móvil supone un cambio total a la hora de adaptar el modelo de negocio de las empresas y el 65% aún tiene pendiente esta asignatura según datos de Bluumi, compañía especializada en el desarrollo de aplicaciones móviles nativas.

Actualmente, el 35% de las transacciones de compra realizadas por Internet se hacen a través del teléfono móvil y apenas cuatro de cada diez usuarios no ha realizado ninguna compra a través de su dispositivo. Pero, ¿qué es lo que más valora el usuario de un smartphone en las apps de cualquier negocio o empresa? Bluumi ha realizado un ránking de los cinco aspectos que estos usuarios consideran más importantes, y son;
– Estructura y sencillez de navegación por la app. Una navegación intuitiva, sencilla y que facilite la experiencia de compra sin duda es lo que cualquier usuario de smartphone persigue en a la hora de comprar desde su terminal. Fácil acceso a los productos bien estructurados y categorizados, navegación rápida y que tenga un menú completo y bien definido.
– Catálogo de productos. Resulta imprescindible cuando se va a comprar por internet que el catálogo sea completo, que aporte la mayor información posible y que cada producto vaya acompañado de su fotografía. En el caso de las apps de empresas relacionadas con la venta de ropa y complementos, es casi de obligado cumplimiento además una relación de tallas y stock con el fin de evitar sorpresas desagradables.
– Facilidad y seguridad en el proceso de compra. Es imprescindible que el usuario sepa que sus datos son completamente seguros y confidenciales, por lo que una pasarela de pago verificada confiere tranquilidad a todo el proceso de compra. De igual manera, la sencillez en el proceso de compra mejora la experiencia.
– Contacto directo con la empresa. Eso mejora la experiencia de usuario, la capacidad para contactar directamente con el negocio por los posibles problemas derivados de la compra. Bien a través de teléfono directo, correo electrónico o chat de soporte online.
– Feedback basado en notificaciones. Que la propia aplicación sea capaz de enviar alertas basadas en gustos y preferencias, ofertas y promociones y otras informaciones de interés es algo que el usuario valora de forma muy positiva. Esto facilita la decisión de compra, ya que adapta las mejores ofertas a las preferencias de producto del cliente personalizando al máximos las notificaciones que éste recibe.
Finalmente Bluumi resalta que para que la transformación digital móvil sea efectiva y eficiente, cualquier aplicación debe ser optimizada para todos los sistemas operativos existentes en cualquier smartphone con el fin de que tenga un diseño responsable y sirva para que la experiencia sea la mejor posible para el usuario.
Fuente:Lapublicidad.net

Los cambios que la Generación Z está imponiendo a las marcas y empresas

POSTED ON mayo 17th  - POSTED IN Sin categoría

Los cambios demográficos tienen un impacto directo sobre cómo se organiza el mundo. Con cada cambio de generación, se imponen nuevas necesidades en términos sociales, políticos y de consumo, ya que los consumidores/ciudadanos buscan cosas diferentes a las que esperaban los miembros de la generación precedente. Muchas veces esos cambios no son muy acentuados. Otras veces sin embargo suponen un ruptura completa y absoluta con lo que sucedía antes.
Eso es lo que ha ocurrido con los millennials, que con sus gustos, intereses e inquietudes absolutamente distintas a las de los consumidores que los precedían han logrado obligar a las marcas y a las empresas a replantearse por completo su estrategia. Los millennials (básicamente nacidos en los 80, con unos cuantos años de los 70 para algunos expertos por encima y con los primeros de los 90 para casi todos por debajo como barreras) son difíciles de comprender porque son demasiado distintos a los consumidores que los han precedido. Las empresas llevan años intentando lograr adentrarse en lo que los millennials suponen.
Pero ahora que está entrando en el terreno del consumo un nuevo grupo demográfico y los millennials están siendo sustituidos en las quinielas por los miembros de la Generación Z, los adolescentes de ahora y los consumidores del futuro inmediato, las cosas no se han vuelto más fáciles. Los Z son también radicalmente diferentes a los consumidores anteriores, pero no por ello son exactamente iguales que los millennials. Como apunta un estudio de Forrester para American Express, Raising the Bar: How Gen Z Expectations Are Reshaping Brand Experiences, que recoge AdWeek, los adolescentes están ya imponiendo su propio abanico de cambios a las empresas.

 
Odian absolutamente la atención al cliente por teléfono
No hace mucho aparecía un artículo en Buzzfeed con cosas que entendería todo aquel que odiaba llamar por teléfono. Por supuesto, había unos cuantos gifs sobre el tema, pero también unos cuantos tuits de testimonios de gente que odiaba hacerlo. ¿Odiar hablar por teléfono? La cuestión es más bien generacional. Los consumidores más jóvenes odian hablar por teléfono y eso, que puede parecer una nimiedad, impacta y mucho en cómo se relacionan con las empresas.
Los miembros de la Generación Z, los adolescentes, se sienten especialmente incómodos haciendo llamadas y este es un método poco favorito para conectar con las empresas. Solo un 38% de estos consumidores lo escogen como su preferido para conectar con las marcas en atención al cliente. En realidad, prefieren solucionarlo ellos solos y emplear recursos online para ello. Si las empresas quieren conectar con estos consumidores, no le queda más remedio que pasar por este aro. Lo están haciendo. No hay más que pensar en cómo en los últimos tiempos irrumpieron en las diferentes empresas cada vez más herramientas que permiten hacerlo.

 
Toman el control de sus gastos mucho antes de lo que lo hicieron otras generaciones
Una de las ideas asociadas al crecer era la de que uno no crecía en realidad hasta que no tomaba control de su cuenta bancaria. Es probable que uno de los ritos de paso hacia la madurez fuese la desaparición de los padres como cotitulares de la cuenta bancaria… y también el que ellos se encargasen de controlar en qué se gastaba y cuánto. Sin embargo, para los miembros de la Generación Z, el control del dinero es algo que viene de serie. Ellos controlan sus finanzas y ellos controlan sus gastos. De hecho, según los datos del estudio, un 81% hace sus propias compras, un 77% controla sus finanzas y un 72% llega incluso a ahorrar parte de sus ingresos. También son mucho más abiertos a nuevos formatos de pago: ellos son la generación que más usa las carteras virtuales.
Todos estos datos son muy importantes porque modifican por completo su relación con el dinero y sus patrones de compra. Cuanto mayor sea su control de lo que gastan y lo que tienen, más es su control sobre cómo compran y en qué consumen.

 
Son mucho más duros con las marcas que no hacen los deberes digitales
Frente a otros grupos demográficos, los miembros de la Generación Z son mucho más duros con las marcas que no hacen los deberes en lo que a tecnología toca de lo que los son otros grupos demográficos. Para ellos, esas cosas se dan por sentadas y no hacerlas implica que se está ante una mala empresa. Un 21% de los Z dejaría de usar una marca que no responda en redes sociales (frente al 9% de los millennials) y un 23% lo haría con aquella que ofrezca un pobre servicio vía móvil. Ser lentos en el chat de atención cliente también es motivo de penalización para el 20% de los miembros de la Generación Z.

 
Han abierto la puerta del ‘consumo empoderado’
Los Z son diferentes a otros consumidores, se mire como se mire, y obligan a modificar por completo cómo se ofrecen servicios y cómo se comprende el proceso de consumo. Ellos han lanzado lo que el informe ha bautizado como ‘consumo empoderado’, en el que no solo ellos tienen la última palabra sino que además obliga a las marcas a ser empáticas, a personalizar, a ser seguros y, sobre todo, a estar absolutamente centradas en el consumidor.
Fuente: PuroMarketing.com

La personalización no solo hace sentir más cómodo al consumidor, también aumenta los ingresos

POSTED ON mayo 15th  - POSTED IN Sin categoría

Uno de los elementos que se ha ido recomendando de forma recurrente en los últimos tiempos es la personalización. Las marcas y las empresas tenían que apostar por la personalización si querían llegar a los consumidores y necesitaban tratarlos de forma por tanto única y que estuviese ligada a lo que estos consumidores realmente querían y buscaban. En un mundo lleno de mensajes y de estímulos y en el que las compañías tienen que luchar para lograr llamar la atención por encima de la avalancha de información que reciben sus potenciales clientes en todo momento, la personalización se ha convertido en una de las pocas fórmulas que hacen que sus mensajes no se pierdan en medio de la avalancha de mensajes existentes.

Además, la necesidad de la personalización es también una suerte de símbolo de los tiempos. Los consumidores han cambiado y están esperando cada vez un trato más especial, más único. Ya no vale con simplemente hacer llegar el mensaje y ya no vale con enviar información genérica y toda igual a todo el mundo. Los consumidores quieren que las marcas sean cercanas y que la relación que se establezca entre unos y otros sea mucho más cercana a la relación que se establece con sus amigos o con las personas cercanas que a la relación que se establecía tradicionalmente con las empresas.
Por tanto, la personalización es, por un lado, la manera de destacar entre tantas empresas y, por otro, la de lograr cumplir con las expectativas de los consumidores. No es lo único que aporta: según acaba de demostrar un estudio, la personalización es también la manera de lograr mejorar en resultados y cosechar más ingresos.
Así lo acaba de demostrar un estudio elaborado por el Boston Consulting Group, que ha analizado los programas de personalización de 50 empresas de diez industrias diferentes para llegar a conclusiones sobre el potencial que estos programas tienen a la hora de incentivar el consumo o de mejorar benefcios e ingresos. La personalización logra no solo hacer que mejoren en valores intangibles sino también en datos mucho más tangibles.
Esto ocurrirá por varias razones. Como explica uno de los analistas que han realizado el estudio, en muchas compañías centradas en el consumo los consumidores de mayor valor son quienes aportan el más alto porcentaje de ingresos. Ellos son, además, quienes conectan mejor con las marcas y empresas gracias a la personalización. Son quienes se sienten más cercanos a la marca gracias a sus trabajos de personalización y quienes por tanto consumen más. “La individualización desbloquea la habilidad de mejorar la fidelidad con estos y otros consumidores adaptando la experiencia de marca a cada contexto de cada viaje de compra”, explica uno de los expertos a Warc.
Lo que las empresas esperan
De hecho, según los datos del estudio, en los próximos cinco años, el 15% de las compañías que han desarrollado con éxito planes de personalización se harán con un crecimiento en ingresos de 800.000 millones de dólares. Es decir, las previsiones son que en el futuro inmediato la personalización implique un crecimiento directo y muy alto en ingresos.
Así, y según los datos que recabaron directamente de las previsiones de las empresas, dos tercios de los encuestados esperan que los ingresos suban como mínimo en un 6% gracias a la individualización del servicio. En algunos casos concretos, lo que se espera como mínimo es una subida de un 10%.
Otro de los datos que hacen ver que la personalización es una técnica que ofrece resultados son las cifras de inversión. La mitad de los encuestados ha gastado ya 5 millones de dólares de forma anual en trabajos de personalización. La herramienta tiene potencial y las compañías gastan en ella. Esto ocurre a pesar de que, por ahora, medir los resultados de las campañas no es fácil y un 60% reconoce que se atasca con ello.
Fuente: PuroMarketing

Por qué todo el mundo debería preocuparse por la marca dentro de la empresa

POSTED ON mayo 12th  - POSTED IN Sin categoría

Una de las tentaciones cuando se habla de gestión de marcas y del valor de las mismas ante las que pueden caer los responsables de las compañías es la de pensar que la marca y todo lo que corresponde a ella es una cuestión que solo es relevante para ciertos profesionales y ciertos sectores de la compañía. Se puede caer en la trampa de compartimentalizarlo todo y meter cada cosa en su caja, en su espacio concreto y su nicho específico, lo que hace que se pierda de vista el problema mayor.

En el mundo en el que hoy en día se mueven las empresas, las cosas ya no funcionan exactamente así (si es que alguna vez lo hicieron) y las compañías tienen que enfocar todo de un modo mucho más holístico de lo que lo hacían en el pasado. Cada vez es más importante verlo todo como un todo.

De entrada, la propia relación de los consumidores con las marcas ha cambiado. Cada vez los consumidores son capaces de acceder a más y más información y son capaces de ver de un modo mucho más amplio lo que tienen delante. Ahora no solo se preocupan por los productos que están consumiendo, por ejemplo, sino que también quieren saberlo todo sobre las marcas y las compañías que están detrás de ellos, desde cómo operan y cómo fabrican las cosas hasta cómo tratan a sus empleados. Este conjunto de datos y de información es la que se ha convertido en una suerte de brújula hoy en día para el consumo.

Y, para continuar, la propia importancia de la marca y su valor es tan importante que no debería ser minimizado o dejado únicamente en unas manos. “La marca es lo que hace que las luces de mi casa se mantengan encendidas y que el minibar esté lleno de Bourbon”, deja claro un experto de Forrester en un post sobre la importancia de la marca y por qué no debería descuidarse. Como apunta Dipanjan Chatterjee en su análisis, cuando desde las compañías le preguntan si deberían invertir más en la marca o deberían hacerlo en otra cosa, no puede dejar de preguntarse si es que acaso hay otra cosa.
El valor de la marca

La marca es, recuerda, una suerte de pegamento que mantiene todo unido. Las compañías ofrecen cosas al mercado, pero la marca es lo que hace que esas cosas se perciban de un modo o de otro y lo que hace que los consumidores conecten con ella y sus productos.

Por ello, la marca no debe verse como únicamente la preocupación y el trabajo que debe realizar el CMO. “La marca no pertenece solo al CMO”, recuerda. Dado que el jefe de marketing es el máximo responsable de ese terreno y el que trabaja a la hora de hacer branding, dar a conocer los productos o posicionar las marcas, su papel es crucial, cierto es, pero no por ello los demás deben desentenderse de la marca.

En realidad, la marca es un trabajo de todos y una obligación/preocupación de todos los diferentes cargos de la firma. En ella tienen que trabajar desde el CEO a los embajadores de marca, pasando por todos los puntos intermedios. Todo el mundo implicado en la compañía tiene que ser consciente de su importancia y de su peso y tiene que ser capaz de comprender su valor.
Y, una vez que se tiene claro que la marca es crucial y que hay que trabajar en ella, no debe quedar ya duda de que hay también que invertir en ella. Destinar recursos a la marca es, apunta el experto, la manera de lograr un retorno de la inversión. Cultivar la marca puede permitir mejorar su conocimiento entre el público y que despierte emociones o puede servir para conectar con el consumidor.
Fuente: PuroMarketing

¿Cuáles son las principales preocupaciones de los responsables de publicidad y marketing online?

POSTED ON mayo 10th  - POSTED IN Sin categoría

En la lista de temas por los que los ejecutivos de marketing tienen que preocuparse, cada vez hay más y más cosas. Por un lado, están las preocupaciones que casi se podría decir inherentes a cualquier trabajo de cualquier tipo y condición, como pueden ser los cambios de mercado o las necesidades de formación continua. Por otro, están todos esos problemas contextuales, como por ejemplo el cómo cambia el mercado y cómo esto afecta a las decisiones que se tienen que tomar y a la posición de la empresa frente al mundo. Y por otro están todas esas cuestiones ligadas al terreno específico del marketing y a su trabajo.

Un estudio de Credit Suisse ha analizado cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan los responsables de marketing, aquellos elementos que, se podría decir, les quitan el sueño. La encuesta se ha realizado a nivel global y sobre directivos de primer nivel. Esto es, quienes han respondido a las diferentes preguntas del estudio han sido ejecutivos de firmas que tienen presupuestos muy elevados. Estas compañías mueven 21.000 millones de dólares en marketing y publicidad.

Los directivos han mostrado su preocupación por tres grandes grupos de problemas, tres elementos que suelen aparecer en todos los estudios y en todos los análisis sobre la publicidad y cómo está fallando en su relación con los consumidores. Lo que ha cambiado es cómo esto ha preocupado a lo largo de los últimos meses. El estudio ha tomado datos en mayo y diciembre de 2016 y en marzo de 2017 y comparar lo que los encuestados dijeron en un momento o en otro demuestra cómo han variado los grados de importancia que dan a cada uno de estos elementos.

Así, aunque hace unos meses lo que más preocupaba era el fraude publicitario, ahora esto es lo que menos. En mayo de 2016, el 28% de los encuestados señalaba que le preocupaba el tema, haciendo que este fuese el tema que lograba un mayor grado de preocupación. Ahora, la cifra de directivos que se muestra preocupada por esta cuestión es solo del 24%. Los otros dos puntos, que antes estaban por detrás en preocupación, le han adelantado ampliamente.
El adblocking, lo que más preocupa

De hecho, lo que más preocupa ahora mismo a los directivos, tal y como demuestran los datos del estudio, es el aumento del uso de las herramientas de adblocking. El 37% de los encuestados se muestra preocupado por ello, una cifra superior al 22% que lo hacía en mayo de 2016.

En las conclusiones del estudio que publica eMarketer no se ofrecen más datos que puedan explicar esta subida, aunque no es difícil especular para encontrarlos. Los adblockers han ido creciendo en uso en los últimos tiempos y además han entrado cada vez más actores en la cuestión (una operadora de telecomunicaciones hasta intentó lanzar una conexión con adblockers de serie), lo que hace que el tema sea cada vez más relevante. Si a eso se suma que los medios han dedicado cada vez más y más espacio y tiempo a la cuestión, se puede comprender por qué la preocupación ha ido en aumento.
A medio camino entre una y otra preocupación se posiciona la visibilidad. La visibilidad de los anuncios de vídeo y de los estándares de display era la ‘preocupación del medio’ ya en el estudio en mayo de 2016 y sigue siéndolo ahora. Entonces preocupaba al 26% y ahora lo hace al 31%.
Fuente: PuroMarketing

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