Game of Thrones , la gallina de los huevos de oro del merchandising de marca

POSTED ON abril 15th  - POSTED IN Sin categoría

El estreno de la última temporada de la serie acelera el lanzamiento de productos derivados y campañas vinculadas

Para rodar una de las escenas clave de la última temporada de Game of Thrones , la producción logró que se cerrase el espacio aéreo sobre la zona en la que se grababa, en Irlanda del Norte. Eso suponía que no pasarían ni aviones, ni helicópteros, ni drones. Nadie podría sobrevolar la zona y el secreto de lo que se estaba grabando se iba a mantener de forma blindada. Se habían protegido de los spoilers.

La historia es uno de los datos que el amplio reportaje que Entertainment Weekly dedicó a la serie en uno de sus números de marzo (que estaba protagonizado en prácticamente todos sus artículos por Game of Thrones ) recoge, aunque quizás la frase más significativa es una de las que apunta uno de los creadores de la serie. “No vamos a decepcionar a los fans”, señala.

Game of Thrones  ha logrado crear una comunidad entusiasta. Cuando era Canción de hielo y fuego la serie literaria en curso que publicaba George R.R. Martin (y que, efectivamente, todavía no ha terminado), los libros ya contaban con una comunidad entusiasta, dispuesta a comprar no solo los libros sino también ya productos derivados. La serie ha conseguido, sin embargo, ampliar el alcance del universo literario, haciendo que sea conocida de forma global y que tenga un impacto directo sobre la cultura popular. Puede que no hayas visto nunca Game of Thrones , pero a día de hoy es más que probable que sepas qué es y que, por lo menos, tiene dragones.

A eso se suma que la comunidad de seguidores es mucho más amplia y que el atractivo de las cosas que se unen a la serie sea mucho mayor. Game of Thrones se ha convertido en una oportunidad para posicionarse ante el mercado, para conectar con él y para lograr reconocimiento, algo que las marcas han estado aprovechando de forma más que notable. Posicionarse aprovechando el tirón de la serie permite llegar a una audiencia amplia y entusiasta y destacar por encima de todo el ruido.

A pesar de un parón de dos años, Game of Thrones  vuelve este mes (y logró seguir siendo relevante a pesar de todo y gracias a una estrategia que aporta valiosas lecciones de marketing) lo que ha llevado a que se convierta en la protagonista de una avalancha de merchandising. Seguir la pista a todo lo que ha aparecido es casi imposible, pero las apuestas más destacadas permiten comprender cómo juegan las marcas con todo esto y cómo le sacan partido.
En YouTube, los títulos de crédito de la serie hechos con galletas Oreo supera amplimente ya el medio millón de reproducciones, aunque es bastante probable que el engagement y el alcance que haya tenido en redes sociales haya sido mucho mayor. Es difícil encontrar el vídeo original en Facebook (su buscador no es el más eficiente) pero una de las versiones que han subido otras páginas supera ya el millón de visionados.

Mondelez destinó 2.750 galletas para crear los títulos de crédito, que son además una llamada de atención sobre un producto específico. Oreo no ha hecho el vídeo simplemente por amor al buzz en las conversaciones sino también porque tienen un producto específico de merchandising, unas galletas edición especial vinculadas a las diferentes casas que compiten por el trono de Poniente.

35.000 euros para tener 24 horas Game of Thrones

Por supuesto no es la única compañía que ha lanzado productos vinculados a Game of Thrones . Primark desvelaba en su blog una colección que “es tan impresionantemente chula que ha generado una auténtica fractura entre el norte y el sur”, prometían.

Johnnie Walker, por su parte, presentaba una edición especial de whisky? que había vinculado con los Caminantes Blancos, los habitantes de más allá del muro que viven rodeados de ese frío sepulcral del invierno que durante todas las temporadas habían alertado que iba a llegar. El whisky? está vinculado a una zona de Escocia concreta porque “los inviernos de Escocia, no muy lejanos de los largos períodos que sufre la Guardia de la Noche que se ha aventurado más allá del muro”, son “un lugar perfecto” para empezar a hacer whisky. El packaging del producto sugiere, por supuesto, frío. Ya está a la venta.
La lista sigue y sigue. Adidas lanzó una edición limitada de sus zapatillas Ultraboost, John Varvatos lo hizo con una colección de moda para hombre vinculada a la serie (con una chaqueta que cuesta 2.698 dólares… bastante lejos de los precios Primark…) o Montain Drew con refrescos. También hay una colección de maquillaje de Urban Decay o muñecos de todo tipo. Por haber, hasta hay lavavajillas de Game of Thrones . Como explicaba uno de los ejecutivos de HBO, el gigante detrás de la serie, las licencias son “definitivamente un negocio creciente y un negocio cada vez más lucrativo para nosotros”.

Un periodista de The Guardian hizo un recopilatorio de todo lo que podría comprar para tener un día completamente Game of Thrones (incluyendo sus comidas, vestuario o hábitos) y llegó a una cuenta final de 30.915,80 libras esterlinas. Al cambio sale por unos 35.752 euros.

La marca con mayor merchandising derivado de los últimos tiempos

Como recuerdan en la prensa estadounidense, desde que apareció hace unos años, la serie se ha convertido en uno de los fenómenos culturales que ha producido más merchandising. “Hemos estado pensando en cómo crear la colección de productos más impactante que emocionará a los fans en el año y medio que hemos tenido para trabajar”, añadía en declaraciones a otro medio Jeff Peters, vicepresidente de licensing y retail en HBO. La cadena no da datos concretos económicos sobre cuánto dinero mueve el merchandising de Game of Thrones , pero no es difícil estimar que es mucho, cifras millonarias de infarto.

El interés por la serie es tal y su impacto en el consumo tan destacado que en 2015, cuando ya era un fenómeno global (aunque quizás no tanto todavía como ahora lo es), logró que el hidromiel se pusiese de moda. Como explicaban entonces analizando los paThrones de la industria, los jóvenes modernos estaban haciendo que despuntase el consumo de esa bebida, simple y llanamente por la influencia de la serie y sus aires medievales.
En 2014, la producción de hidromiel había crecido en Estados Unidos en un 128% interanual y las ventas en un 42%.
Fuente: Puromarketing.com

Un 60% de los consumidores reconoce que tras interactuar con el servicio de atención al cliente no acaba satisfecho

POSTED ON abril 10th  - POSTED IN Sin categoría

A pesar de que es crucial para una buena conexión con la marca, ahora mismo se está fallando en cómo se hacen las cosas 

La experiencia de cliente se ha convertido en uno de los elementos clave en la estrategia de marketing. Las empresas han asumido que esto es lo que marca la diferencia y lo que hace que los consumidores conecten de forma directa y profunda con ellas y con sus productos. Además, los cambios generacionales y los sociales que han impuesto primero los millennials y luego la generación X han llevado a que la experiencia de cliente asuma todavía posiciones más importantes y más destacadas. Las compañías tienen que trabajar qué hacen en este terreno y los consumidores tienen cada vez más expectativas sobre ello.

Pero si bien unos esperan una cosa y si bien otros creen que están ofreciendo otra, lo cierto es que, o al menos eso es lo que dicen los estudios, las expectativas de unos y lo que dan otros está chocando y no siendo exactamente lo que debería ser. Esto es, entre la experiencia de cliente ofrece y la esperada hay una suerte de separación. Lo que las marcas y las empresas están posicionando no llega hasta donde los consumidores querrían que llegase.

Los datos de los últimos estudios sobre la materia lo dejan claro. Las marcas y las empresas no están llegando hasta el mínimo esperado. Se están quedando tan cortas en lo que experiencia de consumidor corresponde que los usuarios llegan incluso a sentirse frustrados ante lo que les ofrecen.

Un estudio, elaborado por RedPointGlobal y Harris Poll, ha preguntado a consumidores y marketeros de EEUU, Canadá y Reino Unido sobre la cuestión y han llegado a conclusiones preocupantes sobre experiencia de usuario, conclusiones fácilmente extrapolables. “Aunque los marketeros comprenden la importancia de transformar la experiencia de usuario, muchos continúan encontrándose con barreras a la hora de ofrecer la personalización fluida que los consumidores de hoy demandan”, explica un de los responsables del estudio.

Lo que dicen los números

Así, un 63% de los consumidores espera anuncios personalizados, mientras que un 52% quiere recibir ofertas personalizadas de las marcas y sentir así que los conocen y los tratan como individuos.
Pero si eso es lo que quieren habría que preguntarse si eso es lo que reciben. Un 34% se siente frustrado porque recibe anuncios de productos que ya ha comprado, un 33% porque son de cosas que ya no le resultan relevantes y un 31% porque la empresa no lo reconoce como ya un consumidor (esto es, lo trata como un recién llegado cuando ya tiene una historia de consumo con la compañía). Un 78% de los encuestados cree, de hecho, que las marcas y las empresas deberían hacer más a la hora de ofrecer campañas más ajustadas a ellos.

Los datos de este estudio pueden cruzarse con otras fuentes de información que apuntan en direcciones similares. Otro análisis, este de Nice, concluía también que los consumidores quieren que las empresas tengan en cuenta sus interacciones previas con ellos a la hora de hacer campañas, ofertas o visitar la web de la marca y quieren además que la experiencia sea omnicanal. Esto es, si algo ocurrió en móvil quieren que también lo tengan en cuenta en el escritorio.

De hecho, por ahora lo que están haciendo no funciona. Un 60% de los consumidores reconoce que, tras interactuar con el servicio de atención al cliente, no acaba satisfecho. La marca debería conocerlos bien, pero no lo hace.

Lo que opinan los marketeros

La percepción de los consumidores debe cruzarse con lo que creen los responsables de marketing y con lo que los marketeros aseguran que su compañía está haciendo, para así comprender mucho mejor el estado de las cosas y dónde están las debilidades. Volviendo a los datos del estudio de RedPointGlobal y Harris Poll se puede hacer el paralelismo.
Mientras esto ocurre, un 86% de los encuestados en el área de marketing considera que su empresa ha estrechado la distancia entre estrategia de experiencia de usuario y ejecución y un 96% que la estrategia va a evolucionar en el año siguiente. Un 76% de los marketeros encuestados, eso sí, reconoce que podrían mejorar la experiencia de consumidor y las opciones de personalización.
Fuente: Puromarketing.com

Cómo los cambios sociales y las marcas de nueva generación están cambiando el branding

POSTED ON abril 8th  - POSTED IN Sin categoría

Las marcas tienen que partir de principios totalmente diferentes para conectar con los consumidores

Conectar con los consumidores en los tiempos que corren se ha convertido en una realidad todavía más complicada de lo que era en el pasado. Por un lado, el hecho de que cada vez las marcas estén rodeadas de más competencia y el que los consumidores estén rodeados de más y más ruido hace que las cosas se vuelvan mucho más complejas. Llamar la atención es cada vez más complicado porque la cantidad de mensajes que están rodeando a los consumidores y ante los que tienen que posicionarse es cada vez mayor.

Por otro lado, el propio consumo ha cambiado. Primero ha sido un cambio marcado por los millennials y sus hábitos e intereses. La agenda de lo que les interesaba y lo que consideraban importante tuvo un impacto directo sobre lo que se consideraba correcto y lo que era deseable. Luego, ha llegado la Generación Z y ellos también han impactado en cómo cambian las cosas y en cómo deben posicionarse las marcas. Y, de forma paralela a todo ello, la red ha abierto nuevas formas de vender y nuevas maneras de gestionar las marcas que han hecho que la industria empiece a posicionarse de un modo completamente distinto.

Todo ello ha tenido un impacto en los diferentes puntos de la estrategia de las marcas y de las empresas, empezando por el elemento clave y básico, el de cómo se construye una marca. El branding se ha ajustado a este nuevo terreno de juego y a cómo los consumidores están respondiendo a las marcas y a sus mensajes. Uno de los grandes ejemplos son las compañías de la industria de la belleza. Ahora, la clave no está en vender la idea de una belleza concreta, sino en vender la idea de la libertad, de ser lo que se quiera.

El ejemplo es uno de los que apuntan en una columna en AdAge que ha analizado cómo han cambiado las cosas en el mercado y cómo ha impactado en el branding. Billie, una marca de productos de depilación que se había hecho viral con un anuncio en el que por primera vez las mujeres protagonistas no pasaban la cuchilla por piernas sin pelos, es uno de los ejemplos que usan. Su mensaje rompe con todos los clichés de la idea de lo que es una empresa de maquinillas de depilar.

Una parte muy importante de este cambio está marcada por lo que hace las compañía directas al consumidor, que usan nuevos modelos de construcción de la identidad y que están teniendo una influencia generalizada en cómo se construye una marca. Su branding parte del propio producto, sobre el que construyen una marca que se centra no solo en ser reconocida sino también en generar lealtad.

Cómo se construye ahora una marca

Un estudio realizado sobre una muestra de consumidores estadounidenses ayuda a comprender cuáles son los rasgos que tienen en común estas marcas y lo que funciona como esencia de su branding y de su identidad.
De entrada, han cambiado los modos en los que los compradores se relacionan con los vendedores. Lo que antes era una relación (impersonal, recuerdan en el análisis) entre unos y otros, ahora se ha convertido en una en la que interactúan tres roles diferentes.

Al consumidor, que ahora es un consumidor “auto-empoderado” porque puede imponer reglas y tiene una voz que se escucha, se suman los “otros” y la “marca aliada”. Esos otros es la comunidad, porque las marcas ya no están construyendo su imagen de marca en el vacío sino creando comunidades de consumidores con vínculos poderosos entre ellos. La marca es, en esto, no solo una aliada sino una especie de paraguas para las relaciones entre consumidores.
Fuente: Puromarketing.com

¿Quiénes son los profesionales del marketing más formados y con mejores habilidades?

POSTED ON abril 3rd  - POSTED IN Sin categoría

La industria comete un error de bulto destinando escasos fondos a la formación de sus trabajadores

Los responsables de fichar a profesionales de marketing y de mantener el equipo de marketeros tiene muy claro qué quiere. Quieren profesionales formados, con buenas habilidades y con las capacidades que el mercado exige y que la empresa necesita. La lista de cuáles son esas habilidades y capacidades es muy larga y cada compañía está interesada en un elemento o en otro. Pero, aunque la industria tiene claro que eso es algo que necesita, ¿cuál es el estado real de las cosas? Esto es, ¿cuán formados están los trabajadores y quiénes tienen las habilidades que el mercado necesita?
Eso es lo que se acaba de preguntar un estudio, que ha preguntado a diferentes líderes de marketing de empresas diversas por el estado de las cosas y por quiénes tienen las mejores habilidades y capacidades. De lo que ha desvelado el estudio, elaborado por CXL, se pueden extraer varios datos tangibles sobre el mercado y sus profesionales y también, a partir de ello, analizar qué está fallando.

Los trabajadores de compañías tech están ganando la carrera

¿Quiénes son los profesionales del marketing que cuentan con las mejores capacidades y que tienen la mejor formación en marketing? Los encuestados lo tienen claro: para ellos, los mejores perfiles son los de los trabajadores de las empresas tecnológicas o muy orientadas a negocios. Ellos son los que cuentan con las mejores capacidades y quienes están más preparados.
Así, los marketeros del mercado SaaS o de la industria del software son los que se ven como más preparados y con mejores capacidades. De media, les dan un 7,84 (sobre 10). Les siguen los de B2B/generación de leads (7,76) y los de ecommerce (7,19). La lista se completa con la industria de la consultoría/agencias (7,03), los medios (6.93), las ONGs y las administraciones (6,61) y la del turismo (6,40).

Quizás – y haciendo una lectura analítica de los datos más allá de lo que el estudio en sí dice – estos trabajadores estén más capacitados o sean vistos de ese modo por un cruce de razones. Por un lado, muchas de las capacidades que han entrado en la lista de lo que los marketeros deben saber y en lo que tienen que ser buenos están vinculadas con la tecnología y con su uso.

Viniendo de la propia industria, es mucho más fácil no solo que se cuente con ese perfil sino también que la empresa en la que se trabaja genere un entorno propio para adquirir esos conocimientos y esas habilidades. Por otro lado, los tres terrenos que lideran son muy especializados, lo que suele llevar a los trabajadores también a apostar por una formación mucho más constante y más de nicho para así estar más preparados para lo que el mercado requiere.
La industria cree que, cuanto más grande la empresa, más formados estarán sus empleados

La diferencia no es solo entre sectores y grupos de actividad, sino también entre tamaños. Cuanto más grande sea la compañía, mejor formación y mejores capacidades se esperan de los empleados (salvando el caso de las empresas de un tamaño mayor).

Sobre un 10, a la formación y a las habilidades de los trabajadores de micropymes (1 a 10 empleados) se le da un 6,43. Es la nota más baja. Los grupos de trabajadores van escalando a medida que también lo hacen la percepción de capacidades. Así, los mejores son los empleados de compañías de entre 1001 y 5000 trabajadores, a los que se les da una puntuación de 7,93. A los de más de 5.000 empleados, se les da una nota media de 7,56, pero sigue siendo la segunda mejor nota.

¿De dónde sacan las habilidades? No de su empresa

Eso sí, estas expectativas de habilidades y de conocimientos no están muy fomentadas dentro de la empresa. Las compañías tienen estrategias más bien pobres en lo que a formación y adquisición de conocimientos toca. Cerca del 62% de las empresas gasta 500 dólares o menos por empleado de marketing en la mejora de sus habilidades. Esto es, es el (escaso) dinero que gasta en cursos, conferencias y similares.

Dado que la horquilla empieza en cero o un dólar, las posibilidades de que esa cifra sea muy baja no son escasas. De hecho, sobre un 18% del total de las empresas (cifra tenida en cuenta en ese 62%) no gasta absolutamente nada en formar a sus empleados. No dedica ni un solo dólar a cursos, formación continua, especialización o conferencias.

Y esto es un completo error. Deja en manos del propio trabajador todo el trabajo de ponerse al día y de actualizar sus conocimientos, lo que por un lado hace más factible que se acabe quemando y por otro pone en riesgo los resultados de la propia empresa. Si el trabajador no se interesa por las novedades y no hace ese trabajo de actualización por su cuenta, la compañía estará jugando con armas poco apropiadas. Estará en una situación de desventaja a la hora de competir contra las demás. 
Fuente: Puromarketing.com

Innovación en tecnología móvil para Neuromarketing

POSTED ON marzo 27th  - POSTED IN Sin categoría

¿Es mejor realizar una investigación de neuromarketing en laboratorio o en un entorno real?

Una de las controversias que suelen acompañar a los estudios de neuromarketing es la pertinencia de realizarlos en laboratorio, donde se pueden controlar todas las variables que intervienen en el análisis, o en el entorno real donde el consumidor se desenvuelve con naturalidad cuando se enfrenta a una decisión de compra. Resulta obvio pensar que, en el primer caso, los resultados serán más fieles ya que estarán exclusivamente determinados por el proceso diseñado y ejecutado por el investigador y no estarán alterados por ruidos no controlados que los enmascaren; y, en el segundo, el sujeto de estudio podrá moverse libremente en un ambiente natural donde estará influenciado por el conjunto de infinitas variables que pueden modular su comportamiento.

Los partidarios del primer método argumentan, además, que los instrumentos de medición, aunque cada vez sean menos invasivos, incomodan y condicionan al individuo que se está analizando, al tener que llevar incorporados sensores en la cabeza, en la mano o sobre los ojos, dependiendo del tipo de medición neurofisiológica que se realice, algo que no es lo habitual en nuestra vida diaria. En cambio, los defensores del segundo piensan que la mejor forma de aproximarse a respuestas espontáneas ante estímulos externos es en los entornos cotidianos, donde el sujeto se puede terminar acostumbrando a llevar esos dispositivos durante el período de estudio.

En realidad, no debe existir un posicionamiento férreo en un sentido u otro, sino que cada caso requerirá de una estrategia de análisis concreta, basada en la formulación de una hipótesis clara y una metodología específica para confirmarla o refutarla en función de los objetivos de investigación que se marquen. No es lo mismo enfrentarse a intentar medir la eficiencia de la publicidad o de la comunicación corporativa, que averiguar cómo el precio puede influir en su percepción de calidad o de conveniencia, o validar la asociación de los atributos de una marca a valores intangibles, o determinar cómo las formas, los colores y olores del packaging pueden hacer que varíe la categoría de un producto, o probar las diferentes respuestas que la posición de los textos e imágenes en una página web provocan en el usuario…

Cuando se trata de aplicar la neurociencia al marketing, no existen reglas mágicas que prometan incrementar la eficiencia de sus herramientas para alcanzar los objetivos comerciales de una marca o para estrechar las relaciones emocionales con sus clientes. Cada proyecto concreto requerirá de un análisis pormenorizado para establecer qué procedimiento o tecnología de investigación tendrá que ser usado y qué entorno será el más propicio para llevarlo a cabo.

Como defiende N. Westoby (Nielsen Consumer Neuroscience), la metodología de la neurociencia deberá ajustarse para capturar las reacciones de los consumidores de la forma más natural posible, debiendo avanzar en una comprensión teórica más completa de los nuevos desafíos del marketing en todas sus aplicaciones. Para ello, los procedimientos de investigación tienen que abordar la comprensión completa del consumidor, tratando de integrar los planos consciente e inconsciente, es decir, observando sus reacciones explícitas e implícitas mediante la conjunción de las novedosas técnicas de neuromarketing con las de investigación tradicionales (cualitativas y cuantitativas), la psicología del comportamiento y la economía conductual.

Las técnicas de neuromarketing tendrán que perfeccionarse para poder usar dispositivos portables que sean capaces de extraer datos precisos y confiables en contextos reales, capaces de reducir al máximo los ruidos o señales que suelen contaminar este tipo de estudios y, más allá, para crear entornos virtuales, apoyados en Inteligencia Artificial, en los que se puedan realizar pruebas de concepto (desde el diseño de un producto a la recreación de espacios comerciales) con las que medir la mejora de la experiencia de cliente.

Todo parece indicar que el futuro del neuromarketing pasa por alejarse del laboratorio tradicional para, aprovechándose del perfeccionamiento de la realidad virtual, tratar de comprender mejor las respuestas inconscientes de las personas en diferentes contextos (M. Wiggins) de manera no intrusiva y con la capacidad de incorporar tantas variantes como permita la creatividad.

Por tanto, el debate comentado al principio parece inclinarse hacia los métodos de aplicación móvil (en entornos reales o virtuales), sobre todo tras la investigación realizada por C. Krampe, N.R. Gier y P. Kenning (Universidad Heinrich-Heine, Düsseldorf) en la que, aplicando un enfoque de validez convergente, han comparado el uso de fMRI (resonancia magnética) en laboratorio con el de fNIRS (espectroscopía de infrarrojo cercano) con un dispositivo portable para verificar el efecto “first-choice-brand” en consumidores de determinadas marcas. El resultado avala que ambas técnicas ofrecen similares resultados, por lo que las tecnologías móviles pueden ser ciertamente útiles para los profesionales del neuromarketing en condiciones ambientales reales.

No obstante las nuevas tecnologías ayuden a minimizar la complejidad de los estudios neurocientíficos aplicados al marketing y reducir los tiempos de procesamiento de los datos obtenidos, lo más importante seguirá siendo la construcción de un marco teórico válido que avale que los resultados obtenidos se corresponden con lo que se pretende medir (C. Morin). Y esto no lo aportan las nuevas herramientas, sino las capacidades de los investigadores y un diseño correcto del estudio.
Fuente: PuroMarketing.com

Por qué las pymes necesitan también una estrategia de marketing

POSTED ON marzo 25th  - POSTED IN Sin categoría

Las grandes empresas no son las únicas que tienen que trabajar en su estrategia

En la estrategia de negocios y en el trabajo de posicionarse ante el cliente y “ganarlo”, el marketing es una pieza clave. Las historias de éxito se suceden y diferentes compañías han conseguido asentarse de forma destacada en el mercado empleando diferentes herramientas marketeras y conectando con los consumidores gracias a ellas.

Están los casos de hace unos años de las firmas que se asentaban gracias al boom de las redes sociales y las nuevas maneras de comunicarse que propiciaban en la relación con los consumidores, las empresas que usan el marketing de contenidos para llegar al consumidor o aquellas historias – muchas ya incluso muy antiguas – en las que un genio marketero logró que los consumidores se hiciesen siempre con un producto o con un servicio.
En esas historias de éxito no todos los protagonistas son grandes players del mercado. A veces, las estrellas son pequeñas y medianas empresas que han sabido comprender una lección que a las pymes no pocas veces les cuesta comprender. Las pymes también necesitan una estrategia de marketing y varias son las razones que sostienen esta afirmación.

Es un error pensar que es una cuestión de “ser grande”

Posiblemente, este es el principal error de partida. No pocos son los responsables de pequeñas y medianas empresas a los que la idea de tener una estrategia de marketing les suena un poco a ‘lo que haría Coca-Cola’, o póngase aquí el nombre de la gran multinacional que se prefiera. Creen que no es algo para ellos, porque su negocio es todavía algo muy pequeño y muy específico con un alcance mucho más limitado. Y ante su tamaño asumen que lo de hacer marketing no es algo que tengan que realmente hacer.

Se equivocan. Como tantas cosas para las que nos dicen que “no hay edad”, lo mismo se podría decir de la estrategia de marketing. No hay un tamaño que haga que no sea necesaria. Para la estrategia de marketing, no hay tamaño.

Las grandes multinacionales han logrado emplearla de una forma que posiblemente las pequeñas empresas no pueden igualar? pero en realidad tampoco necesitan hacerlo. La estrategia de marketing se adapta a lo que se es y a cómo se es y debe partir de ese punto base. Cada compañía tiene simplemente que crear la suya, la que más se ajusta a lo que son y a lo que les importa.

Una empresa, por muy pequeña que sea, necesita darse a conocer

Al fin y al cabo, todas las empresas tienen que ser capaces de lograr que su público sepan que existe y para ello no tienen más remedio que echar mano del marketing. De hecho, fallar en este punto es uno de los grandes problemas a los que se enfrentan las pequeñas y las medianas empresas.

No hay más que pensar en los pequeños negocios que han ido apareciendo en el barrio de cada cual y la suerte que han corrido. Es bastante probable que todos tengamos muy presentes historias de fracaso. El bar que no dio tiempo a sus clientes a que lo descubriesen antes de cerrar sus puertas, la tiendita encantadora que había ocupado un bajo en una calle poco transitada y que una solo acaba conociendo por casualidad? Muchas de esas historias frustradas tienen un punto en común: los consumidores no sabían que aquel negocio estaba ahí.

La cuestión es además mucho más importante cuando el negocio en cuestión no es exactamente ‘mainstream’, cuando llega a un público nicho muy específico. Esperar que los consumidores lo descubran por casualidad es todavía más arriesgado en ese terreno.

Tienes que comprender a tus consumidores y conectar con ellos

La estrategia de marketing implica además conocer muy bien qué quieren tus consumidores y cómo se debe trabajar para conectar con ellos. Es una especie de guía que permite establecerse de forma sólida ante ellos y conectar con sus necesidades y expectativas. Permite saber qué buscan y también cómo ofrecérselo. Y eso no es algo que solo las grandes compañías deban hacer. Es algo que todas las empresas deben trabajar. Es casi una cuestión lógica.
La cafetería de la esquina tiene que saber no solo cuándo van a aparecer los picos de clientes, sino también qué tipo de café consigue que estos respondan mejor a lo que se les está ofreciendo. ¿Hace aquella marca de café que se consuman más o que haya más retorno de clientes? ¿O parece que prefieren aquella otra? Todos esos datos ayudan a darles lo que buscan. Todos esos datos son hacer estrategia, se mire como se mire.

La estrategia es clave para sobrevivir

Y es que, al fin y al cabo, la clave para encontrar un hueco en el mercado y para lograr asentarse en el mismo está en la estrategia. Las empresas necesitan saber qué van a hacer y cómo, tener unas pautas de actuación. Eso es lo que la estrategia de marketing hace por ellas, ayudándoles a determinar cómo y de qué manera harán las cosas.
Fuente: Puromarketing.com

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