Naming: Las 6 tendencia que están marcando cómo se llaman marcas y empresas

POSTED ON mayo 7th  - POSTED IN Sin categoría

Usar nombres de persona o jugar con dobles sentidos se han convertido en elementos de moda 

Como en todo, en la estrategia de marketing también hay modas, modas que llegan a elementos que son tan importantes como la identidad corporativa o el nombre de la marca. Si unas tonalidades están de moda, se acabarán colando de forma recurrente en la identidad de las compañías. Lo mismo ocurre con las tipografías o hasta con las formas. Si el minimalismo es tendencia, las empresas se harán minimalistas. Si lo retro destaca, todo se convertirá en la época que domine.

Por supuesto, las modas también afectan al naming. Los nombres de marcas y empresas (y hasta de productos) no permanecen ajenos a las tendencias y a lo que está de moda en cada momento. Como apuntan en un análisis en MarketingProfs, aunque el nombre de una marca es crucial y debe resonar con los consumidores, también se acaban dejando llevar por lo que en ese momento parece la tendencia. ¿Cuáles son ahora las modas que están marcando la estrategia de naming? Han identificado varias tendencias, de las que se pueden aprender unas cuantas cosas.

Nombres que suman esto y aquello

No es exactamente una técnica novedosa. Muchas empresas con ya largo tiempo de vida la han empleado para posicionarse en el mercado, como por ejemplo Dolce&Gabbana. Pero el formato ha vuelto en los últimos años y se ha convertido, de hecho, en una suerte de seña de identidad de las compañías y de los negocios hipster. Son los nombres de marca o de producto que usan dos elementos, que suman dos términos en su identidad.
El giro que le han dado en los últimos años y que se ha convertido en la seña de identidad de los negocios hipster es el usar términos que chocan entre sí, que generan una especie de imagen divergente (por ejemplo, Cloth and Stone o Oak + Fort son los ejemplos estadounidense, pero también más cerca: en un artículo sobre marcas de moda hipsters españolas aparecían Mus&Bombon o Yo and Friends). Lo que está ocurriendo es que este tipo de nombres están saliendo de ese entorno más concreto para llegar a más sectores. No es solo una cuestión de que funcione en Malasaña, el barrio hipster de Madrid, sino para más consumidores. Una de las marcas propias de Amazon, por ejemplo, se llama Iris & Lilly.

Las marcas se llaman como seres humanos

La marca mencionada de Amazon sirve también como ejemplo para otra tendencia emergente en naming, la de las marcas que se llaman como personas. Las startups están empleando cada vez más nombres de personas para su propia identidad y, como explican en el análisis, la tendencia está creciendo en popularidad. ¿Es una versión moderna de los años en los que las tiendas y las peluquerías tenían el nombre de sus dueños?
En realidad, es más bien una respuesta a la complejidad de los tiempos. Por un lado, las empresas necesitan términos que sean cortos, estén disponibles y que sean fáciles de recordar.
Por otro, los consumidores quieren cada vez marcas más cercanas. Tener nombre humano hace que parezcan más amistosas, más cercanas y más humanas. Funciona además muy bien con los millennials y con los miembros de la Generación Z. Por ejemplo, una de las soluciones para gestionar redes sociales que ha aparecido en los últimos años se llama Edgar y uno de los últimos seguros médicos en aparecer en EEUU es Oscar (y su web juega con la idea de decirle hola).

Nombres que fusionan términos

¿Qué son Netflix, Snapchat o Facebook? Sus nombres no solo dicen qué son sino que juegan con los términos básicos de su identidad, pudiendo ser deconstruidos. Facebook es la suma de face (cara) y book (libro). Aunque puede parecer que el formato lleva ya unos años y que suena menos novedoso, lo cierto es que sigue protagonizando las tendencias en naming. Las empresas siguen escogiendo términos (siempre cortos y no más de dos) que describen lo que son y los unen en una palabra final. Netflix juega con net (la red) y flix (que no solo suena como un término que se usa a veces para películas – flic – sino que también está asociado a la cultura de consumo de cine online, era el término de argot para películas pirata).
Estos nombres funcionan porque son informativos y porque logran despertar la curiosidad del consumidor.

Nombres visuales

El nombre sugiere algo visual que los consumidores rápidamente ven y asocian a algo familiar, aunque la marca luego rompa con esa imagen para asentar otra. Y sí, la tendencia es también muy antigua (Red Bull o Apple juegan con esa idea, pero lo hace también marcas tan variopintas como La Vaca que Ríe) y ha funcionado muy bien a las compañías ejemplo de ese formato. La tendencia está volviendo: lo hace porque los nombres visuales suelen ser mucho más memorables. Cuando los escuchas los asocias a una imagen mental ya conocida y por eso consiguen entrar en la memoria de un modo más fácil. No parten de cero.

Nombres negativos que se reconvierten

Puede que la idea de usar un sentimiento negativo o una palabra asociada a algo negativo para nombrar a una marca parezca una locura, pero lo cierto es que es lo que ya se está haciendo y lo que ya le funciona a algunas marcas. En el análisis ponen como gran ejemplo a Slack, la herramienta para empresas que ha crecido mucho en los últimos años. El término original viene a significar vago. La clave para que estos nombres funcionen está en los dobles significados (slack también puede ser un verbo que supone dar tiempo a alguien) pero también que sea fácil conectar con la ironía del nombre y con el juego que la marca está proponiendo.

Jugar con el dominio e incluirlo en el nombre de marca

También es algo que suena muy al final de los 90 y a los años de la burbuja puntocom y sin embargo es algo que está empezando a posicionarse como tendencia emergente en el naming de empresas pure-playes online. En la oferta de supermercados online que aparecen en la red, por ejemplo, ya están TuDespensa.com o Ulabox.com, que usan cuando hablan de sus compañías sus nombres siempre con el .com asociado.
La tendencia, eso sí, o al menos en el mercado estadounidense, es la de emplear las palabras y el dominio de forma divertida o integrada. Es decir, el dominio es un elemento más de posicionamiento de marca. CallRuby.com es una empresa de recepcionistas vistuales.
Fuente: Puromarketing.com

El boom de la “sociedad casual” y cómo está cambiando el consumo

POSTED ON mayo 3rd  - POSTED IN Sin categoría

Los grandes bancos de inversión ya no obligan a sus empleados a llevar corbata: son la muestra más visible de los cambios sociales y de los nuevos códigos

Hace una semana, el banco de inversión Goldman Sachs fue noticia y lo fue gracias a la moda. La compañía acaba de eliminar el código de vestimenta que había marcado hasta el momento lo que sus trabajadores podían o no podían llevar cada día a sus puestos. No se trataba de implementar un “casual friday”, una de esas prácticas que se pusieron tan de moda hace unos años como lo más de ser una “empresa enrollada”, sino de dar más libertad de vestuario a sus empleados para vestirse cada día de un modo más casual. “Todos sabemos qué es apropiado y qué no lo es en el puesto de trabajo”, explicaban entonces desde la compañía, recordando eso sí que no todo vale en lo que a vestuario business toca.

¿Era una decisión novedosa de un CEO diferente (David Solomon es DJ usando el nombre de D-Sol)? ¿O era un signo de un cambio más profundo? Lo cierto era que JP Morgan, la competencia, ya había implantado normas similares y que en algunas industrias lo de “business casual” es una norma bastante difusa. En el mundo de la tecnología, por ejemplo, no pocos eventos tienen ese dresscode y lo que se ve es bastante diverso y variado en términos de vestuario.
El movimiento de Goldman Sachs es, posiblemente, un capítulo más en una tendencia emergente. Es el boom de la “sociedad casual”, una tendencia que emergió en los primeros años de este siglo (muy vinculada con la crisis económica y su contexto) y que se ha asentado de forma recurrente en todas partes y a todos los niveles.

No solo se trata de que puedas vestirte con unos leggings ya para ir a cualquier lugar, sino que el cambio es mucho más profundo. El boom de la “sociedad casual” está cambiando por completo cómo se consume y qué es lo que se ve como positivo elemento de deseo.

Como explican en Mintel, el proceso de asentamiento de lo casual se veía ya de forma clara en 2011. Entonces, la firma de análisis señalaba que estaban viendo cómo la sociedad perdía la obsesión por los “estilos de vida de traje y corbata” y por las cenas de “mantel blanco”. Los consumidores no solo se mostraban más descontraidos, sino que los casos de éxito y los nuevos negocios también apuntaban en esa dirección y que la cuestión no era una moda.

Entonces, un 31% de los encuestados reconocía que se ponían la ropa de hacer deporte en su día a día y no solo para la práctica deportiva. En 2018, los consumidores que usaban las mismas prendas para hacer deporte y para vestirse de forma casual eran ya el 55%. La comodidad se había convertido no solo en aceptable sino también en deseable. Y, no solo eso, el estigma había desaparecido: salir en pantalones de yoga a la calle y no para ir al gimnasio ya no era un faux-pasestilístico.

Lo correcto es otra cosa

La base de todo esto había arrancado, recuerdan en Mintel, con la crisis económica. Lo que se consideraba “digno” o “correcto” había migrado o había dejado de ser importante. Las bodas son uno de los grandes ejemplos del cambio.

El boom de las bodas informales o del uso de foodtrucks y similares mostraban cómo estaban cambiando las cosas que se veían como adecuadas. Servir hamburguesas, perritos calientes y kebabs a tus invitados había sido un error imperdonable unos años atrás. Ahora, si era lo que te apetecía y si era lo que hacía que tus invitados se sintiesen bien, era lo más correcto. De hecho, el foodtruck ya se ha integrado como elemento por defecto para todo tipo de eventos formales.

El impacto en el consumo se puede ver claramente también en quiénes han emergido en estos años en el mercado de la comida y la restauración. El estudio apunta a los casos de éxito en EEUU de Chipotle o Panera, que permiten comer “comida premium” pero en entornos descontraídos, pero lo cierto es que el modelo se puede encontrar también más cerca. Todo el boom de los gastrobar tiene su base en la misma idea, la de servir comida “cool” pero en un entorno cercano. Mintel apunta también a las microfábricas de cerveza artesanales como otra muestra de este cambio.

Los millennials, enésimo capítulo de su influencia

Y, por supuesto, los cambios también vienen muy marcados por los siempre presentes millennials, cuyos gustos e intereses han marcado el comienzo del siglo. Su posición frente a las experiencias hizo que se produjese un cambio. Como recuerdan desde Mintel, los millennials no querían cosas materiales sino que valoraban la experiencia asociada. Eso crea un caldo de cultivo muy propicio para lo casual y para todos estos nuevos productos y servicios que parten de lo diferente.
Fuente: Puromarketing.com

Mattering: la nueva evolución del marketing tiene que centrarse en las conexiones con los consumidores

POSTED ON abril 29th  - POSTED IN Sin categoría

Los formatos que funcionaban en el pasado han dejado de hacerlo

¿Hacia dónde va el marketing y cómo deben hacerse las cosas para conectar con los consumidores, teniendo en cuenta todos los cambios sociales, culturales y demográficos que se han producido en los últimos tiempos? Esta pregunta es una de las que se hacen los responsables de marketing y una sobre la que hay que lanzarse a hacer reflexiones y estudios, ya que sus conclusiones y los elementos que funcionan como la más clara respuesta son claves para comprender cómo debe estructurarse la estrategia de marketing en el presente, en el futuro inmediato y a medio y largo plazo.

Es lo que hace que los responsables de marketing estén obsesionados con comprender a los millennials o a la Generación Z, pero también lo que explica por qué en los últimos tiempos se ha ido cambiando cómo se hacen las cosas y qué se considera más relevante en el trabajo de marketing y en la creación de la estrategia. Elementos como los valores o las conexiones emocionales han ido logrando un ascendente sobre la estrategia de marketing y sobre las decisiones corporativas que no tenían en el pasado.

De hecho, los analistas creen que la propia esencia de lo que es el marketing debería cambiar, algo que se puede ver desde un punto de vista crítico, cierto, pero que aún así sigue diciendo mucho sobre cómo son las cosas y sobre hacia dónde va la industria.

Así, como explicaba el CEO para las Américas de Dentsu Aegis Network, Nick Brien, en una conferencia sobre la industria del marketing y tal y como recogen en Warc, “la industria es un poco un desastre” y tiene que migrar desde un modelo a otro en su estrategia.

Su propuesta es pasar del marketing a lo que llama “mattering”, o lo que es lo mismo que la esencia de todo lo que se haga esté basado en crear relaciones significativas, experiencias atractivas y otros elementos que hagan que las conexiones con los consumidores sean profundas. La recomendación está orientada sobre todo a las agencias, pero es un cambio con ramificaciones que llegan más allá y que proponen una modificación de la esencia de la estructura de lo que se hace.

El consumidor cambia, el marketing también

Y, por supuesto, esta propuesta no viene de la nada. El directivo la propone partiendo de cómo han cambiado las cosas y de la situación en la que ahora mismo se tienen que mover las empresas. Por un lado, el elemento crucial que se ha asentado como clave para conectar con los consumidores (y para operar en la industria) es la confianza.

Por otro, se está produciendo un cambio en la estructura que ha movido los centros de poder en lo que a mensajes se refiere. Como recuerda el experto, los consumidores tienen cada vez (y lo quieren todavía más, añadimos) más control sobre la relación que establecen con las marcas.

A eso se suma que los canales que funcionan en la conexión con los consumidores están cada vez menos fuera del control de las compañías: “muchos de esos canales no son controlados por los marketeros”. “Los consumidores son cada vez más los ‘curadores’ de sus propios viajes”, apunta, lo que hace que el cambio suponga una ruptura absoluta del balance tradicional.

Lo de siempre ha dejado de valer

En ese contexto no se pueden seguir haciendo las cosas igual, porque ya no funcionan. No vale con seguir lanzando de forma masiva mensajes, sino que hay que posicionarse de una manera distinta.

Hay que trabajar para llegar al consumidor con esas nuevas normas y es ahí cuando hay que migrar los elementos cruciales. Hay que trabajar no para contarle cosas al consumidores y ya, sino para establecer vínculos y conexiones profundas. Las marcas tienen que demostrar que los consumidores les importan y trabajar una dinámica continua.
Fuente: Puromarketing.com

Cómo la lluvia y el mal tiempo impactan en la visión que tenemos de las marcas y de las empresas

POSTED ON abril 24th  - POSTED IN Sin categoría

Los días de lluvia es más probable que la opinión que tenga de una empresa sea más negativa, como ha demostrado un estudio sobre restaurantes y mal tiempo

El tiempo meteorológico impacta en el comportamiento de los consumidores. Es algo que sabe muy bien la industria del turismo, a la que el buen tiempo inesperado les puede suponer una mina de oro y a los que los días de lluvia en el verano lastran sus datos económicos, pero también cada vez más industrias y más áreas de negocio.

Hace unos años, por ejemplo, el ecommerce tuvo un gran ejemplo en cómo el tiempo puede impactar en la estrategia cuando una campaña de Navidad especialmente fría y llena de nieve causó el caos en Reino Unido y Estados Unidos. Los consumidores compraron mucho más de lo esperado en la red, pero los sistemas de entrega y las redes logísticas ni estaban preparadas para esa avalancha de pedidos ni eran capaces de sobrevivir ellos a las nevadas.

El mal tiempo dispara las compras en ecommerce, así como el buen tiempo hace que esos consumidores migren a las tiendas físicas. Por afectar, el mal tiempo lo hace también con lo que hacemos en redes sociales. Un estudio demostraba hace unos años que los días de mal tiempo y lluvia registran una mayor actividad social: publicamos más cosas cuando hace un tiempo más malo.
Pero ¿tiene el tiempo un efecto en los elementos menos racionales? Es decir, ¿impacta el mal tiempo en la apreciación que tenemos de las cosas y en la imagen que nos formamos de las marcas?

Si se piensa en la cuestión, se podría llegar a la conclusión de que eso no debería ser así. Al fin y al cabo, las empresas sobre las que nos estamos formando una opinión no tienen nada que ver con que llueva o haga sol. El efecto que el tiempo tiene en su actividad sí podría ser un elemento que impactase en la valoración, ya que el modo en el que gestionan esa realidad impacta en la atención al cliente y en la experiencia de usuario.

Sin embargo, lo que están demostrando los estudios es que la relación causa-efecto va mucho más allá y toca también la parte menos racional. Los consumidores se dejan llevar por el tiempo de un modo mucho más primario.

Más comentarios negativos el día de lluvia

Un estudio, realizado por expertos de la Ohio State University, así lo acaba de demostrar. El mal tiempo impacta en cómo vemos las cosas y cómo percibimos las marcas, aunque sea a un nivel irracional. El estudio se ha centrado en lo que ocurre con los restaurantes y las opiniones que los consumidores se forman de ellos, usando como elemento de baremo las opiniones que los comensales dejan y cruzándolas con el tiempo.

“Los responsables de los restaurantes pueden ver en algunos días más opiniones negativas de las habituales y puede que no tenga nada que ver con el servicio o con la calidad de la comida”, dice uno de los responsables del estudio. “Los restaurantes no pueden controlar el tiempo, pero puede afectar a cómo los consumidores opinan sobre ellos”, añade. El mal tiempo no es un factor decisivo y determinante. Esto es, no va a hundir por completo la imagen de marca del negocio. Pero, aun así, ayuda a llevar al consumidor hacia una visión más negativa, aunque sea algo completamente externo.

Según los datos del estudio, los días de mal tiempo los consumidores dejaban más comentarios negativos que los días de buen tiempo. Los números son claros: la probabilidad de que un consumidor dejase un comentario negativo era en un día de lluvia 2,9 veces mayor que en un día de sol. Esto ocurre con el mal tiempo en general, ajustando lo que es mal tiempo a cada lugar. En Florida, por ejemplo, la alta presión atmosférica y los días de temperaturas más altas tenían el mismo efecto. Era un tiempo que resultaba desagradable para los consumidores y con eso impactaba en la visión de los consumidores.
Los expertos creen que este impacto del mal tiempo en la percepción de las cosas está marcado por el estado de ánimo de los consumidores. Es decir, el mal tiempo hace que los consumidores estén de peor humor y ese estado de ánimo es el que hace que la visión de los productos y las experiencias cambie.
Fuente: Puromarketing.com

Neuromarketing para los cinco sentidos: cómo las empresas están desaprovechando el potencial del marketing sensorial

POSTED ON abril 22nd  - POSTED IN Sin categoría

Los sentidos logran que los mensajes calen más rápido y que lo hagan sin oposición

Una de las lecciones que la neurociencia ha enseñado en lo que a marketing se refiere es la de que, en la escala de cuestiones clave que impactan en cómo se reciben las cosas, algunos sentidos tienen un impacto mucho más efectivo.
Es lo que ocurre con el sentido del olfato, por ejemplo. Los consumidores reciben esos mensajes y los perciben, pero lo hacen sin – por así decirlo – oponer resistencia. Es la parte más primaria de nuestro cerebro la que se encarga de hacer el trabajo de gestionar ese impacto y la que, por tanto, lo analiza. La parte racional no puede hacer nada contra ello. Esto es lo que explica que en los últimos tiempos cada vez más y más empresas usen recursos olfativos, como demuestra el boom del uso de los olores en el retail.

Lo que ha enseñado el neuromarketing sobre el poder del olfato las empresas deberían tenerlo en cuenta de forma mucho más intensa cuando analizan el poder de las sensaciones y su uso en la estrategia de marketing.

El poder de las sensaciones no se limita únicamente al olfato, sino que llega a todos los demás sentidos. El tacto, por ejemplo, puede ayudar a asentar una imagen de marca y una serie de valores e ideas. Por ejemplo, y como explicanexpertos en neuromarketing, un packaging que no es exactamente lo que esperas cuando lo tocas puede funcionar muy bien para reforzar la idea de que una marca tiene una personalidad emocionante y rompedora. Los sentidos ayudan a asentar principios y valores usando emociones y sensaciones, recuerda, y lo hacen a un nivel profundo en nuestro cerebro que hace que pasen rápidamente a la memoria de los consumidores.

Eso sí, hay que ser muy consciente de lo que se promete y lo que se transmite a los diferentes sentidos. Una de las muestras de casos de éxito que apuntan está en los champús Herbal Essences. Su fragancia no solo se ajusta a lo que prometen en sus copies publicitarios sino que también encaja con el packaging. Hueles cuando te lavas el pelo todo lo que su marketing ha prometido y con ello se refuerza su identidad y su valor.
Pero, aunque el valor de los sentidos y su potencial para asentar ideas y valores de marca está bastante claro, la industria no está aprovechando todo su potencial. De cierto, se podría decir que se queda muy lejos de ello.

Una ventana desaprovechada

Como explica a Warc Andy Wardlaw, director de marketing & insights en MMR Research, los responsables de marketing están perdiendo una oportunidad y un elemento clave no teniendo en cuenta todo lo que podrían lograr usando el poder sensorial para potenciar la marca.

Los sentidos son un activo para las marcas y las empresas y estas los están desperdiciando. Aunque los consumidores están cada vez más distraídos y cada día resulta más complicado conectar con ellos, recuerda Wardlaw, “muy pocos de nosotros (los marketeros) estamos abrazando el poder de los sentidos humanos como respuesta directa”.

Con ello, las marcas y las empresas están perdiendo importantes ventanas de oportunidad. Así, los sentidos generan una conexión entre cómo el consumidor piensa que es la marca y cómo lo siente que resulta muy valiosa para destacar sobre la competencia y que las compañías no están usando. “Este es un terreno que las marcas han escasamente empezado a explorar pero que es una de las que puede tener un impacto significativo en el engagement de los consumidores”, recuerda.

Los sentidos, alerta, pueden ayudar a modificar la percepción de la realidad (los consumidores, por ejemplo, cambian su visión de la calidad de un zumo de naranja cuando se cambia la textura del mismo) y, además, lo hacen mucho más rápido. El mensaje que un eslogan tendría que repetir hasta el aburrimiento para que calase una estimulación sensorial bien hecha puede asentarlo en mucho menos tiempo.
Fuente: Puromarketing.com

Por qué muchos logos corporativos vuelven a los 70

POSTED ON abril 17th  - POSTED IN Sin categoría

Las tendencias de diseño de los 70 se adueñan del diseño de marca y del trabajo de branding

Las modas, las tendencias y lo que se considera atractivo son cíclicas. Las tendencias van y vienen y, como demuestra claramente la industria de la moda, muchos de los elementos que tuvieron su momento de gloria tiempo atrás acaban volviendo. La moda es un constante revival de tendencias que triunfaron en el pasado, que vuelven a posicionarse como el elemento destacado. Pero lo cierto es que esto no ocurre solo en la industria de la moda, sino en todo aquello que tiene que ver con el diseño, logos de empresas incluidos.

Los últimos cambios en la industria también están teniendo un impacto en cómo se hacen y cómo son los logos, así como en qué quieren decir y transmitir. Por ejemplo, el nuevo logo de Zara, que apareció hace unos meses, jugaba con el negro y el blanco y con un movimiento diferente al de la tendencia general de la industria de la moda de alta gama.

Las compañías de lujo han estado pasándose todas a un mismo tipo de logo, en una tendencia que ya ha sido bautizada como blanding. Todos sus logos se parecen cada vez más, usando tipografías sans serif y posicionándose del modo más aséptico posible. Son logos sencillos, limpios y que se ven bien en internet, especialmente si se usan en entornos como redes sociales.

El blanding y esa identidad minimalista es una de las grandes tendencias en diseño de logos que domina 2019, pero no es la única posición que marcas y empresas ocupan. En las antípodas está la otra gran tendencia en diseño de logos y de imagen que está empezando a hacerse notar con fuerza, la de emplear los criterios de estética y diseño de los años 70. Se ve en colores, tipografía y formas. Todo es colorista, curvo y llamativo.

La tendencia es muy visible ya en EEUU, donde algunas de las marcas emergentes como Glossier, Flesh o Chobani han empezado a emplearla en la identidad de algunos de sus productos. En el universo startup empieza a verse con fuerza en la creación de identidad corporativa, lo que podría ser un adelanto de lo que la tendencia impondrá a posteriori (esas compañías suelen ser las early adopters de las tendencias en diseño que luego se harán generales, como bien han ido demostrando los últimos años).

El diseño está tomado por tipografías curvas, fabulosas y suaves, que recuerdan a los últimos años 60 o a los 70. Es, definitivamente, la muerte de las sans serif y el diseño minimalista que ha dominado en los últimos años (y que, por supuesto, habían traído con fuerza las startups de tecnología). Además de en los logos de empresas, las tipografías se han empezado a colar en diseños de títulos de series y películas.

La razón de este retorno

¿Por qué están apareciendo de nuevo los aires setenteros? La clave está, como publica la prensa estadounidense, en lo que sugieren esos formatos y también en el contexto. Por un lado, los consumidores asocian los 70 y su diseño a la libertad, lo exuberante y lo diverso. En esto, la nostalgia impacta y también el hecho de que los consumidores quieren recibir mensajes y elementos que les hagan sentir bien, que asocien a cosas que vean de una manera positiva. Elementos muy vinculados a esos años, como la tipografía Souvenir (que entre entonces y ahora había sido hundida en reputación y diseño), está ahora de vuelta.

Por otro, los elementos que obligaban al minimalismo en los últimos años han desaparecido. Los logos tenían que ser simples y sencillos porque tenían que verse bien en las pantallas de los móviles. Sin embargo, las pantallas no solo son cada vez mayores sino que además tienen una resolución mejor. Cada vez es más fácil ver bien lo que sea en ese tipo de pantallas y por tanto las empresas pueden jugar con cartas muy diferentes.
Fuente: Puromarketing.com

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