Los 10 pilares sobre los que debe reposar la estrategia de branding de una marca

POSTED ON septiembre 27th  - POSTED IN Sin categoría

El branding es muy importante: las empresas tienen que trabajar en el mismo cada vez que lanzan una marca al mercado, ya que al final es lo que permite crear una imagen de la marca, dotarla de valor y hacer que sobresalga sobre las demás. Tener una buena marca, una que resulte poderosa y reconocible, ayuda a llegar a los consumidores y permite que estos establezcan ciertas ideas y asociaciones con la marca y con sus productos.

Pero hacer branding no es fácil. Diferenciarse de los demás, cuando al final todo el mundo parece estar haciendo lo mismo, es complicado. Para las empresas de pequeño tamaño, el branding suena a montaña que es cada vez más difícil de escalar y en la que es bastante probable que sufran una avalancha.
Sin embargo, sí se puede trabajar en ello de forma eficiente, se tenga el tamaño que se tenga y se cuente con los recursos con los que se cuente si se tienen en cuenta ciertos elementos. Hay que tener claros cuáles son los pilares para hacer un buen branding, los elementos que jamás se deberían pasar por alto. Un análisis de Marketo acaba de establecer los 10 elementos determinantes que funcionan en las estrategias de branding exitosas.
Propósito

Y en propósito no hay que leer nada en términos de causa o de ayudar al mundo, sino más bien el elemento básico de lo que la marca es. Como señalan en el análisis, “el propósito de tu marca es la razón significativa por la que tu marca existe”. Esto es, ¿por qué es necesaria la marca y qué es lo que hace que el consumidor deba conectar con ella? La empresa tiene que ofrecer algo que solucione un problema a alguien, algo que un consumidor necesite.
Y eso es lo que es el elemento de base, especialmente porque esa solución de problemas es la que hace que los consumidores desarrollen ciertas emociones hacia la marca. Controlar qué emociones genera y usarlas como elemento de conexión puede hacer también que se dote a la marca de significado.
Visión

A la hora de crear una marca no solo hay que saber dónde está ahora mismo, sino también dónde va a estar en el futuro. La compañía detrás de la misma necesita en términos de negocio controlar cuál es el camino a seguir, porque necesita establecer una estrategia de negocio. Lo cierto es que esto es también muy importante en términos de branding. Se necesita saber hacia dónde se va a ir para tener una idea de cómo será el branding del futuro y lograr que lo que se hace ahora esté alineado con lo que se hará después.
Misión

No se trata de salvar el mundo ni de ninguna de esas cosas que se suelen decir, sino más bien de unir el propósito y la visión y establecer qué sale de ahí. La misión es lo que se espera conseguir partiendo de donde se encuentra la marca, lo que hace que la compañía avance por cierta senda. En realidad, es como automarcarse metas, pero será clave para establecer cómo se cuentan las cosas y cómo se construye la imagen que se transmite al mundo.
Valores

Los valores se han convertido en un elemento decisivo para los consumidores. Estos buscan marcas y empresas con valores, que defienden ciertas cosas y que tienen ciertas ideas. Pero, aunque esto no fuese así, los valores son cruciales también a la hora de crear una imagen. No se trata de posicionarse en una cosa o en otra, sino más bien en dar como los puntos cardinales sobre los que operará la marca.

Por ejemplo, una compañía que es verde tendrá que construir su imagen de marca partiendo de ese valor fundacional. Tener claros cuáles son los valores hace que estos se integren de forma más sencilla en la estrategia y que trabajen mejor a la hora de crear imagen de marca.
Posición

¿Qué lugar ocupa la marca frente a la audiencia, los competidores y los elementos que la hacen diferente? La cuestión es muy importante porque marcará cómo se relaciona con todos ellos y cómo construye su imagen de marca. No es lo mismo una marca que intenta posicionarse de forma cercana y próxima al consumidor, que una que busca transmitir una imagen de experto.

La posición viene muchas veces marcada por elementos externos con los que se puede jugar para situarse mejor. Por ejemplo, Avis usó su posición de segundón en el mercado como un elemento para dar un impulso a su imagen de marca: sus eslóganes reconocían que era el número dos, pero apuntaban que estaban trabajando duro para dejar de serlo.
Personalidad

Hay que comprender qué es lo que hace que la marca sea diferente y lo que hará que los consumidores se sientan cercanos a ella. La personalidad de la marca, recuerdan en el análisis, tienen que ser un reflejo de lo que la audiencia es y de lo que la audiencia quiere ser.
Tono de voz y lenguaje

No es lo mismo decir una cosa de una manera que de otra, tanto en la forma como en el fondo. Las marcas tienen que escoger muy bien cómo hablan, ya que esto ayudará a marcar su personalidad y le dirá muy rápidamente a sus consumidores cómo son y qué quieren ser.

Además, tienen que tener mucho cuidado a la hora de establecer estos puntos, porque además de ser la manera más rápida de transmitir ese mensaje es también una de las más rápidas de destrozarlo, como demuestran los casos de marcas que intentan ‘ir de modernas’ y no lo logran. El lenguaje tiene que ser además flexible, recuerdan en el análisis. Hay que crear unas reglas generales que guíen, pero no ser esclavos de ellas.
Mensaje central

Una vez que se saben todas estas cosas y se tienen claros todos estos elementos, la compañía tiene clara cuál es la posición y la personalidad de la marca y puede trabajar sobre ello. Tiene que crear el mensaje central, el que funcione como corazón de cómo se transmite la marca y que funciona como carta de presentación que la diferencia.

Este mensaje tiene que ser subyacente a todos los formatos de comunicación que emplee la marca, como recuerdan en el análisis. Tiene que estar en todas partes y tiene que ser lo suficientemente claro como para que todo el mundo dentro de la compañía pueda memorizarlo, comprenderlo y compartirlo de forma rápida y clara.
Sistema de identidad visual

Otro de los elementos clave que surgen tras aclarar todos estos puntos y usarlos para crear una identidad de marca que sea eficiente es el sistema de identidad visual. También podríamos llamarlo libro de estilo. Es el manual en el que todos los elementos de la identidad confluyen y al que se puede echar mano para comprender todos y cada uno de los elementos que va a necesitar la compañía y sus trabajadores a la hora de comunicar.
Expresión

Esto es, el cómo se habla de tu marca. Este punto es el más difícil de controlar, pero las compañías pueden trabajar en él creando herramientas que ayuden a posicionar el mensaje que desean y, sobre todo, trabajando los puntos anteriores para dar consistencia a la imagen de la marca.

Fuente: Puromarketing.com

Los supermercados online tendrán que cambiar hábitos y costumbres para llegar al consumidor

POSTED ON septiembre 25th  - POSTED IN Sin categoría

El comercio electrónico ha ido conquistando poco a poco más y más áreas de negocio. Cuando internet comenzó a ser uno de los espacios en los que los consumidores también compraban cosas, arrancó con productos que parecían ‘sin riesgos’. Los internautas compraban sobre todo billetes de avión y hoteles, servicios más que productos; al tiempo que también se hacían con productos como libros o discos que no tenían muchas posibilidades de ‘salir mal’. No fue hasta que empezaron a confiar cada vez más en la red y a sentirse más cómodos con ella que empezaron a comprar otro tipo de productos, como ropa, calzado o hasta muebles. Ahora todo puede comprarse online y cada vez más consumidores lo están haciendo.

Pero, en esa conquista de las compras online, las marcas y las empresas intentan sobre todo encontrar qué será la próxima gran cosa, el próximo gran mercado a explotar, especialmente ahora que todos los mercados posibles parecen ya ‘conquistados’. En internet se vende y se compra de todo, así que ¿cuál será el próximo nicho de mercado que haga la fortuna de quien opere en él?

Los grandes jugadores del mercado están apostando por la alimentación. Los supermercados se habían mantenido al margen de las compras online hasta hace unos pocos años, cuando empezaron a ser conquistados por los diferentes jugadores. Los supermercados ‘de siempre’ han empezado a vender online e incluso cadenas que tenían páginas pobres y una presencia casi testimonial en el mercado online han empezado a preparar sus cartas. También han aparecido pure players de la alimentación en la red, aunque por ahora en mercados como el español no están consiguiendo tanta tracción.

Y, por supuesto, los grandes jugadores del comercio electrónico se han lanzado ya a la conquista de sus potenciales compradores. Amazon ha afinado posiciones lanzando diferentes propuestas relacionadas con la alimentación y ha comprado (en una inversión milmillonaria) una cadena de supermercados estadounidense.
Es una cuestión de hábito

Sin embargo, conquistar el mercado de los supermercados y la alimentación no va a ser tan fácil como hacerlo con otros nichos de mercado. De entrada, las propias condiciones del mercado son muy diferentes a las que operaban en otros escenarios. No es lo mismo vender libros que enviar una compra a domicilio y distribuir productos frescos. Para distribuir productos frescos se necesita tener almacenes de los mismos cerca del consumidor. A eso se suma que confiar la logística de la alimentación a terceros complica mucho las cosas.

Además, en la venta de alimentación hay que vencer otras barreras. Y es que los consumidores todavía no han cambiado el chip. Reeducar a los compradores para que hagan la compra online implicará un trabajo de replanteamiento de las cosas y de reconversión de hábitos. Si hay una gran razón para que los compradores no hagan aún la compra online es, como apuntan en Quartz, porque siguen prefiriendo escoger lo que compran en el supermercado ellos mismos.
La cuestión no es solo una apreciación, sino un dato estadístico extraído de un estudio de Morgan Stanley. Los consumidores que no compran online alimentación reconocen en un 84% de las ocasiones que la principal razón para comprar estos productos online es que prefieren verlos físicamente y escogerlos.
Por qué no gusta?

Como apuntan en el análisis de Quartz la cuestión no está solo en la calidad del producto sino también en que muchas veces los consumidores tienen preferencias muy personales con respecto a los frescos, lo que hace que sea difícil darles exactamente lo que quieren. A pesar de ello, los jugadores lo intentan y las diferentes compañías que están posicionándose en el mercado intentan formar a sus trabajadores de almacén para que escojan bien los productos.

Y, además, es algo que no ha cambiado. Otros puntos que frenan la adopción de la compra online han visto cómo bajaban sus indicadores, pero no ha pasado con este. Por ejemplo, en 2016 el 34% pensaba que los productos eran más caros que en la tienda, algo que ahora solo cree el 26%.
Este no es el único problema que tienen los supermercados online. Los compradores también tienen problemas para recoger la compra porque no están durante el día (16%), no tienen un servicio que les sirva (11%) y sus supermercados online no sirven frescos (10%). Pero lo preocupante está en que cada vez más consumidores que no compran online lo han probado y no han salido convencidos. Un 27% lo hizo en 2017, frente al 17% que lo había hecho el año anterior.

Fuente: Puro Marketing

La reputación tiene un impacto directo sobre los resultados de las compañías

POSTED ON septiembre 19th  - POSTED IN Sin categoría

La reputación, la principal preocupación de marcas y empresas

A medida que va mejorando la reputación, va mejorando también el impacto en las decisiones de compra de los consumidores. Un 77% reconoce comprar cuando la reputación de una empresa es excelente.

¿Qué es lo que más preocupa a los responsables de marcas y empresas? La lista de preocupaciones y de elementos que les quitan el sueño a sus responsables es posiblemente muy larga y muy variada, aunque en términos de marketing y de comunicación la lista se puede acortar a ciertos elementos que destacan por encima de los demás. Algunos de esos elementos son, por otra parte, los que tienen un impacto más transversal y losque hacen que las compañías teman más por su posición en el mercado.

Las empresas y las marcas están ahora especialmente preocupadas por su reputación y por cómo los consumidores las ven. Según un estudio del British Standards Institute (BSI), que a pesar de su nombre analizó las preocupaciones de las compañías en varios países de todo el mundo, la reputación se ha convertido en la prioridad destacada entre los ejecutivos. Los directivos no solo ven a la reputación como un elemento clave, sino que además la ven como uno que podría estar en peligro.
De los diferentes elementos que el estudio barajaba como clave para mantener la resiliencia de la marca y en los que los riesgos son más peligrosos, los ejecutivos destacaron a la reputación. Esta logró posicionarse por encima de elementos como los aspectos financieros, el liderazgo y hasta la visión.
La reputación tiene un impacto directo sobre los resultados de las compañías. Aquellas que tienen una reputación en línea con la media los consumidores solo compran sus productos en un 23% de los casos. A medida que va mejorando la reputación, va mejorando también el impacto en decisiones de compra. Un 77% reconoce comprar cuando la reputación es excelente.
Que la reputación sea importante, no quiere decir que las compañías estén blindadas ante sus potenciales problemas. El 43% de los encuestados reconoce que su compañía es “fuertemente susceptible” en términos de riesgo de reputación.
Los riesgos para la reputación

¿Qué puede dañar la reputación de una marca o de una empresa? Tradicionalmente, ciertos elementos podían convertirse en los principales lastres para hundir a una compañía. Ahí estaban por ejemplo las malas decisiones (y que estas trascendieran al público) o estrategias no muy acertadas de comunicación. A eso se sumaba que los consumidores eran mucho menos permisivos y mucho más críticos con ciertos elementos y con ciertas cuestiones. Una política mala de recursos humanos ha sido, tradicionalmente, uno de los elementos que ha encendido las críticas y que ha lastrado la imagen pública de una empresa.

Se podría decir, por tanto, que hasta ahora las empresas tenían que comportarse bien para así evitar riesgos en la reputación. La reputación estaba ligada a sus propias acciones y a su propio comportamiento.
Pero las cosas se han convertido en un tanto más complejas en los últimos tiempos y las compañías han tenido que empezar a enfrentarse a nuevos riesgos reputacionales. Las redes sociales han hecho que cada día sea un potencial riesgo para su imagen pública y para su imagen. Por un lado, los problemas de reputación se crean mucho más rápido y de forma mucho más global. Por otro lado, el tener que comunicar tan rápido y de forma más dinámica hace que cada vez sea mucho más fácil cometer un error e impactar con ello en la imagen de la compañía.

Sin embargo, no todos los problemas están limitados a eso. Internet también ha tenido un impacto sobre la estrategia de las compañías en términos de reputación corporativa abriendo nuevas potenciales brechas para los problemas, como puede ser la acción de los cibercriminales. A eso se suman otros riesgos reputacionales, no tan agresivos pero que pueden tener un impacto directo sobre la imagen de la marca. Es lo que ha ocurrido con la publicidad programática en los últimos tiempos: las empresas empiezan a darse cuenta de que no controlar dónde exactamente aparecen sus anuncios puede tener un impacto muy negativo en cómo los ven sus consumidores.
Fuente: PuroMarketing.com

Esclavos de las redes sociales: ¿por qué estamos trabajando gratis para ellas?

POSTED ON septiembre 15th  - POSTED IN Sin categoría

Las redes sociales se han convertido en una parte cada vez más importante de nuestras vidas. Cada día les dedicamos más tiempo y les dedicamos más esfuerzos y más atención. Estar en la red social de turno se ha convertido casi en una obligación más, en algo que hacemos casi por inercia, especialmente a medida que estas se van integrando en el ecosistema de nuestras relaciones. Ya sea en nuestra relación con marcas o empresas, poniéndonos en un extremo del abanico, o en nuestra relación con familiares y amigos, poniéndonos en el otro, las redes sociales están siempre presentes, como un elemento más de uso cotidiano.
Quizás, las redes sociales se han convertido en un vehículo más, en un elemento más de comunicación, como pudo ocurrir en el pasado con, por ejemplo, el teléfono. El teléfono pasó de ser una gran novedad, un elemento que llamaba la atención y que se veía con una suerte de rareza, a convertirse en una pieza más de comunicación, en algo que se usa sin pensar ni siquiera en lo que hacemos. Nos comunicamos a través del teléfono y punto. Y ahora nos comunicamos a través de las redes sociales… y punto también.
Pero la situación no es exactamente la misma y eso es lo que olvidamos cuando establecemos pensamos en cómo nos comunicamos en este escenario. Al fin y al cabo, el teléfono no hace negocio con nosotros y de nosotros del mismo modo que las redes sociales.
Y es que en la relación entre consumidores/usuarios y redes sociales se ha establecido un equilibrio diferente al que existía entre los anteriores vehículos de comunicación y sus usuarios. Cada uno de nosotros, con nuestras acciones y con nuestros usos de las diferentes plataformas, estamos generando una situación que a la red social de turno le sale a cuenta de varias maneras.
La expresión ‘esclavos de las redes sociales’ es muy popular y se suele emplear de forma mayoritaria para hablar de cómo nos hemos obsesionado con el me gusta y el retuit y trabajamos como sea para conseguirlo. Pero hay también quienes la emplean para hablar de cómo al final estamos trabajando en todo momento por el bien de las redes sociales y para, lo queramos o no, engrandecer sus cuentas. Somos la masa de trabajo que mantiene a las redes sociales activas… aunque sea un trabajo no remunerado y bastante inconsciente.

 
Los usuarios, sus creadores de contenidos
¿Cómo estamos trabajando para las redes sociales? El primer punto en el que se está generando un caudal de potencial riqueza para todas ellas está en los contenidos. Las redes sociales, como herramienta, no son nada: lo importante son los contenidos que en ellas se encuentran y que son lo que hace que sus usuarios entren una y otra vez dentro de ella. Es un trabajo que los medios de comunicación también tienen que hacer, pero que a ellos no les sale ‘tan a cuenta’. Los periodistas, al fin y al cabo, no trabajamos gratis.
La cuestión es más difícil de ver cuando se piensa en las fotos de las vacaciones o en el típico contacto pesado en la red social de turno que hace cada día una revista de prensa del mismo tema. Las fotos de las vacaciones no parecen algo digno de entrar en el saco de los contenidos ‘importantes’.
Sin embargo, la cosa se ve mucho más clara si se toma el vídeo como ejemplo. Ahora mismo, las grandes plataformas están compitiendo unas con otras para posicionarse en el mercado del vídeo y están intentando hacer que sus usuarios suban vídeos y más vídeos. Todo el mundo quiere verlos y, en cierto modo, cuando se suben se espera que sean vistos y tener ese pequeño momento de ser el que cuenta algo. Los vídeos implican trabajo, especialmente ahora que todo se están conjurando para convencernos de que deberíamos ser pequeños productores de noticias o de cine desde nuestras casas y desde las pantallas de nuestros móviles. ¡Es muy fácil!, prometen. Y así se acaba enfocando, grabando y subiendo a las redes sociales, dotándolas del contenido por el que otros pagan.
Tú ya vales dinero
Pero no solo es importante el usuario como creador de contenidos, sino que en realidad ellos mismos valen dinero y sus acciones en las redes sociales tienen un valor económico. El imperio de Facebook, Instagram, Twitter o la red social que se quiera poner en el listado se basa en la información. Lo que hace que resulten atractivas a los anunciantes es, justamente, que lo saben todo de sus consumidores y que prometen una segmentación muy eficiente de las audiencias.
Para hacer esa segmentación, necesitan antes al consumidor. Cada uno de sus usuarios está haciendo para ellas su trabajo de análisis del mercado. Con cada cosa que se publica o se comparte, con cada foto que se sube a la red social o hasta incluso con cada excursión a la tienda de la esquina y cada checkin, la red social va acumulando valiosa información que hará que puedan vender mejor publicidad tanto a ti como a los demás.

 
¡Eres su brand ambassador!
Bien lo saben los bares y los pubs de las zonas de marcha nocturna: de poco vale lo que hagas si no entra gente en tu local. Así, sobre todo cuando están empezando, se lanzan a la conquista del consumidor a pie de calle. Empiezan a repartir flyers, a prometer chupitos o lo que sea que funcione con su audiencia. La clave está en llamar su atención y hacer que entren.
Lo mismo ocurre con las redes sociales. Necesitan que los usuarios lleguen, entren y se queden y para ello necesitan a un elemento que funcione como reclamo. Ese elemento son sus propios usuarios. Como una pescadilla que se muerde la cola, los usuarios son el efecto llamada que hará que otros usuarios entren y se queden. Uno no quiere estar en Facebook, Twitter o Instagram si no recibe el contenido que le interesa y de quién le interesa.
No hay más que pensar en lo que ocurre con algunas redes sociales concretas y las medidas que están tomando últimamente para comprender su importancia. ¿Por qué Facebook te recuerda que hace mucho que no actualizas tu estado o te recuerda lo que compartiste hace dos años? No es cortesía, es una manera de hacer que publiques y sigas siendo su gancho
Fuente: PuroMarketing.com

Nueve consejos para elevar la productividad en las reuniones de trabajo

POSTED ON septiembre 13th  - POSTED IN Sin categoría

En oficinas de todo el mundo estos encuentros de equipo pueden resultar una pérdida de tiempo si no son gestionados adecuadamente

En oficinas de todo el mundo algunos equipos sufren de “reunionitis”, o de un exceso de encuentros de trabajo que no redundan en una mayor productividad para la compañía.
En estos casos, cuando las reuniones son muchas o se suelen extender más de lo debido, los equipos dejan de encontrarles sentido y pasan a considerarlas una pérdida de tiempo, un factor de frustración laboral.

Claudia Draghi, docente de Postgrado de la Universidad del Pacífico, reveló al portal Gestion nueve claves esenciales para sacarle el máximo provecho a una reunión de trabajo:
1. Identificar dos o máximo tres objetivos principales. ¿Qué es aquello que queremos lograr en este encuentro?
2. Establecer y compartir la agenda con anticipación.
3. Definir y respetar los tiempos para cada tema. Obviar comentarios y personas fuera de agenda. Además de cuestionar cuál es el tiempo asignado para cada objetivo, determinar quién controlará el tiempo.

4. Explicar con claridad cuál es la contribución esperada de cada participante.
5. Convocar un máximo de 8 personas, promueve una mejor participación. Para ello, preguntarse quiénes podrán marcar una diferencia contributiva en la reunión
6. El tiempo no es el real problema. Se debe administrar la energía. ¿Qué se hara para mantener el foco en los objetivos?
7. Los “smartphones” son reconocidos como distractor y una falta de respeto. Una buena idea para evitar que se conviertan en un inconveniente es poner los celulares en una caja antes de empezar el encuentro.
8. Asignar cada tarea a una persona directamente responsable genera compromiso público.
9. Al final, dedicar al menos 5 minutos antes de concluir para articular lo valioso. ¿Cuáles son los principales acuerdos y aprendizajes de la reunión?
Fuente: Iprofesional.com

Cuáles son los mejores y los peores países para vivir y trabajar según los expatriados

POSTED ON septiembre 8th  - POSTED IN Sin categoría

Un ranking temático tuvo un inesperado número uno. Pisan fuerte los destinos latinoamericanos, aunque los europeos ofrecen mejores condiciones de empleo
¿Qué buscan las personas que aceptan mudarse a otro país para trabajar? En principio, una carrera internacional que les permita avanzar a posiciones de mayor jerarquía, una mejora en su compensación y una apertura hacia otras culturas y geografías.

Aunque también, en estos casos, se tienen en cuenta no solo los aspectos laborales sino los familiares, ambientales y comunitarios.
No por nada los destinos que resultaron en los primeros puestos del último ranking elaborado por la comunidad global de expatriados, InterNations, fueron elegidos por ser los más amigables.
La pequeña monarquía árabe Bahréin fue el sorpresivo ganador este año al quedarse en la posición más alta de la clasificación que publica la revista Expat Insider.

Y la “victoria” de Bahréin (en foto) es más sorprendente si se considera que pasó del puesto 19 del ranking el año pasado al primero.
Según InterNations, este país “facilita que los expatriados se sientan en casa gracias a su población amigable” y casi 9 de cada 10 (86%) lo confirmaron al calificar a este destino. El promedio global de calificaciones positivas de la actitud de los locales frente a los extranjeros es de 67 por ciento.

Le siguieron países latinoamericanos como México y Costa Rica. “Los tres países tiene en común sus extremadamente amigables residentes locales”, destacó la publicación.

El 75% de los expatriados en Costa Rica y el 81% México consideraron que fue fácil instalarse en esos países. Y el 48% de los que eligieron Costa Rica y el 39% de los que se mudaron a México aseguran que podrían quedarse para siempre.

El “top 10” 2017 de los mejores lugares para vivir como expatriado fueron:

1. Bahréin
2. Costa Rica
3. México
4. Taiwán
5. Portugal
6. Nueva Zelanda
7. Malta
8. Colombia
9. Singapur
10. España

En el otro extremo del ranking quedaron posicionados Grecia, Kuwaitb y Nigeria como los menos populares para la comunidad de 2,7 millones de usuarios que son inmigrantes en distintas partes del mundo.

Los problemas que mencionaron sobre esos destinos varían en un amplio rango, que incluye desde ingresos insuficientes y mala calidad de vida hasta seguridad personal.

Casi 13.000 personas que viven y trabajan fuera de su país de origen respondieron la encuesta en la edición 2017 a través de InterNations, y evaluaron a 65 naciones.

La comunidad armó además un ranking aparte en base a las condicionesque cada lugar presenta para trabajar.

Este año, República Checa destronó a Luxemburgo, que fue el número uno en esta materia en 2016 y pasó ahora al cuarto puesto. Tres de cada cuatro personas en República Checa afirmaron estar satisfechos con su empleo, y con la seguridad laboral.

Los Países Bajos pasaron también del puesto 20 el año pasado al sexto escalón en 2017, sobre todo al haber mejorado sus resultados respecto a la oferta de balance entre vida laboral y personal. El 75% de las personas lo rankearon positivamente.

Y en contraposición, los países que ofrecen peores perspectivas laborales a los expatriados fueron, de acuerdo a esta edición del ranking, Grecia, Kuwait, Nigeria, Brasil, Arabia Saudita, Italia, Ucrania, Qatar, India y Turquía.

El problema más destacado por los encuestados fue la falta de prospectos laborales, es decir, las condiciones a futuro. En Grecia, el 60% puntuó negativamente este punto, y el 51% en Italia. Además de ello, la lucha constante por la calidad de vida influyó mucho en casos como los de Kuwait y Nigeria.
Fuente: Iprofesional.com

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