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Las tendencias que han cambiado el ecommerce durante 2016

POSTED ON noviembre 29th  - POSTED IN Sin categoría

Cuando se va acercando el final del año, llega el momento de hacer previsiones de lo que va a ocurrir en el siguiente y de hacer recuento de lo que ha ocurrido en el anterior. ¿Qué es de todo lo que se había dicho que iba a ocurrir y de todo lo que se esperaba que modificase el mercado lo que finalmente sí ha pasado? Uno de los habituales protagonistas de estos estudios y recuentos es el comercio electrónico, que, aunque una suerte de recién llegado al mundo de las empresas y las marcas, vive año tras año muchos cambios.

Durante 2016, no permaneció ajeno a ellos. Algunas de las tendencias que se esperaba que se asentasen, como el boom del social commerce, no han cuajado, como recuerdan en The Drum. Ni los consumidores hacen login de forma masiva en las tiendas online con sus perfiles de redes sociales ni tampoco estas se han convertido en un escenario para comprar (como se esperaba que ocurriese con Pinterest). Tampoco se ha producido aún el cambio a las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial y la realidad virtual siguen siendo una tendencia a futuro. Sin embargo, muchos de esos cambios sí han cuajado y sí han cambiado el panorama de las compras online. Como recogen en el análisis de The Drum, varias son las tendencias que se han convertido en realidades.

La importancia del diseño responsivo en un mundo cada vez más móvil

Puede que se siga hablando del tema como una tendencia, pero lo cierto es que quizás debería cruzar ya al terreno de la realidad, de lo decisivo y de lo indispensable. Es prácticamente imposible para una tienda online que sus consumidores no estén ya en el mundo móvil y que no estén usando esta herramienta para acceder a la información y para, sobre todo, marcar lo que consumen y lo que no. Esto hace que, en el momento en el que se mueven las marcas, no quede más remedio ya que tener un diseño responsive y ser, por tanto, capaces de jugar en todas las ligas.

La velocidad de la web es un elemento fundamental

Uno de los cambios que se asentado en el último año es la importancia de la velocidad. Más allá de que Google premie la velocidad de carga al hacer SEO y más allá de que los consumidores en general tengan un umbral muy bajo a las velocidades de carga más lentas, el ser capaz de ofrecer una web de carga rápida se ha convertido en una obligación a la que las marcas ya no tienen más remedio que responder. El ser un site rápido no es ya solo un capricho, sino un elemento que puede marcar la diferencia con la competencia y uno que puede significar un cambio importante en los resultados económicos. Según los datos del análisis de The Drum, una página británica logró mejorar en 8 millones de libras esterlinas sus resultados siendo capaz de reducir en 0,3 segundos su tiempo de carga.

Hay que probar y probar

O lo que es lo mismo: hacer tests de usabilidad y test con consumidores no es ya una opción sino más bien algo que se ha asentado como un básico, como algo que funciona. Se ha convertido en uno de los elementos clave que diferencian a las firmas triunfadoras de ecommerce con las del ‘montón’. Firmas como Uber, por ejemplo, están usando estas herramientas todo el tiempo para encontrar lo que funciona y lo que no en su relación con los consumidores.

La experiencia debe ser única y personal

La personalización se ha convertido no solo en una especie de constante en el sector sino también en una que cada vez está presente en más escenarios. Cada vez resulta más sencillo para las pequeñas tiendas online el personalizar el servicio, lo que ha hecho que la personalización se haya convertido en mucho más ubicua, en una suerte de mínimo esperable en lo que a tiendas online se refiere.

La carrera por las entregas más y más rápidas

Si algo ha quedado claro en los últimos tiempos es que los consumidores están más que dispuestos a comprar online, aunque no lo están tanto al tener que esperar para recibir sus compras. El ecommerce, por tanto, se ha entregado a una guerra en logística para intentar ser capaz de ofrecer servicios más y más rápido y para conseguir reducir al mínimo posible los tiempos de entrega. De hecho, y como apuntan en las conclusiones del análisis, la gran tendencia que ha triunfado en 2016 y que se ha asentado en este escenario es la de las entregas en el mismo día, que son cada vez más habituales y que empiezan a cubrir cada vez más áreas geográficas. Los consumidores esperan cada vez más que les ofrezcan ese servicio, lo que hace que las marcas no tengan más remedio que trabajar en ese sentido.

Los productos de nicho son una opción ganadora

Una de las ideas que se han tenido en cuenta en los últimos tiempos y una de las que han dominado a la hora de comprender cómo funciona internet es el hecho de que la red permite llegar a nichos de público muy concretos, a segmentos muy específicos que buscan productos igualmente muy específicos. Pero si se miraba el ecommerce y quienes eran las empresas triunfadoras, se podía en cierto modo pensar que esa idea no era tan correcta. Al fin y al cabo, los grandes triunfadores eran gigantes de inmenso tamaño.

Sin embargo, el ecommerce de nicho no solo funciona, sino que es una de las grandes tendencias que se han asentado en 2016. Durante ese año han ido apareciendo cada vez más y más tiendas altamente especializadas y que llegan a públicos muy concretos. A eso, se suma el hecho de que muchas tiendas online empiezan en herramientas de crowdfunding, lo que hace que tengan mucho más claro cómo es su público y que han establecido vínculos con ellos.

La comida ha dejado de ser terreno vedado para el ecommerce

Aunque tradicionalmente se compraban muchas cosas en el comercio electrónico, la comida y la alimentación parecían no ser capaces de conectar con los consumidores y de lograr hacerse con un público fiel. Eso ha cambiado y una de las grandes tendencias de éxito en el ecommerce durante 2016 fue, de hecho, la alimentación. Cada vez hay más servicios que se encargan de traer comida y alimentación a domicilio y que consiguen conectar con el consumidor.

Fuente: PuroMarketing.com

Consumer Genomics

POSTED ON noviembre 24th  - POSTED IN Sin categoría

Consumer genomics: cuando la genética del consumidor marca cómo será el producto

Las marcas empiezan a trabajar en el uso de la información genética del consumidor para diseñar sus productos de un modo personalizado

Una de las estrategias que las marcas han decidido emplear para conectar con los consumidores y para ser capaces de cumplir con sus expectativas (expectativas cada vez más y más elevadas) es la de apostar por productos cada vez más personalizados y cada vez más únicos. Los consumidores quieren que las marcas conecten con ellos de un modo único, diferente al que emplean para conectar con los demás. Los consumidores quieren que las marcas les hablen a ellos y solo a ellos.

Hasta ahora las compañías han estado empleando los datos que tienen de los propios consumidores para hacerlo. El recurrente big data ayuda a crear productos altamente personalizados, únicos, que el consumidor siente que son especialmente destinados para ellos. La información permite conocer mejor a los consumidores y diseñar productos mucho más efectivos y mucho más eficientes para conectar con ellos.

Pero ¿será el futuro mucho más efectivo a la hora de encontrar lo que cada consumidor busca? ¿Estarán los productos del futuro mucho más ligados al consumidor de lo que lo están los del presente? Por un lado, las herramientas ya existentes de personalización permiten cada vez ser más y más eficientes a la hora de crear servicios y productos que conectan con los consumidores y que ayudan a posicionarlos. Es más fácil que nunca establecer qué quieren los compradores porque resulta igualmente más fácil que nunca comprender qué es lo que esperan y cómo son realmente estos compradores. Por otro lado, los avances tecnológicos no solo hacen que sea más fácil cada vez reunir información y acumular datos sobre los consumidores, sino que además hacen que cada día existan más y más opciones a las que echar mano para conectar con los consumidores y para sentirse cercanos a ellos.

La realidad virtual permite crear mundos a medida del consumidor y de sus necesidades y los nuevos elementos inteligentes posibilitan una relación mucho más directa y mucho más cercana al comprador. El hecho de que los consumidores tengan cada vez más dispositivos conectados y el que estos estén prácticamente en todo momento con ellos hace, además, que las marcas tengan muchas más ventanas de actuación.

Sin embargo, la frontera entre lo que las marcas pueden hacer y lo que están haciendo ahora mismo podría tener otro aspecto a conquistar. ¿Usarán la genética las marcas en el futuro para hacer productos absolutamente a medida de sus consumidores? La idea puede parecer el fruto de un guionista de ciencia ficción, pero lo cierto es que es mucho más plausible de lo que podría parecer.

La genética, la nueva arma de las marcas

La idea ya está ahí y algunas marcas ya están trabajando en ello. Es lo que en inglés se conoce como consumer genomics, la que podría traducirse como genómica del consumo. Usando la información genética de los consumidores se harán servicios, herramientas y productos a medida.

El abanico de cosas que podrían cambiar y ajustarse a cada consumidor partiendo de ello es muy amplia. Por ejemplo, analizar el ADN podría decir en qué deportes debe concentrarse uno o cuál debe ser la dieta de un deportista, como explican en FastCompany, donde acaban de hacer un breve análisis de las tendencias en aplicaciones que las marcas ya están explorando, y por supuesto podría ayudar a encontrar mejores medicamentos y mejores servicios médicos.

Pero lo cierto es que el usar la información genética para hacer productos a medida no se limitará a únicamente esos servicios y esas aplicaciones que uno espera, sino que tocará muchas otras áreas, muchas de ellas especialmente, por así decirlo, banales. El gene-matching (usar la información genética para encontrar a la media naranja) ya existe y está empezando a posicionarse en el mercado de las citas online. La genética también podrá cambiar muchos productos del área de los estilos de vida, analizando cómo percibimos los sabores por culpa de nuestra herencia y ajustando los productos para que funcionen mejor con nosotros. Como señalan en FastCompany, L’Oreal ya trabaja en productos antiedad que parten de la “firma molecular” de nuestra piel.

La lista de empresas que trabajan para crear productos partiendo de la genética es variada, variopinta y está por todo el mundo.

¿La tecnología del mañana?

¿Serán estos productos la frontera del mañana? Resulta, en cierto modo, inquietante pensarlo, ya que para que puedan funcionar y existir necesitan un acceso a la información personal de los consumidores que va muchísimo más allá de lo que pueden saber hoy en día.

Hay quienes piensan que esta es la próxima frontera, la próxima evolución del mercado de la tecnología. Como apuntaba el directivo de Apple, Phil Schiller, tras entrar en la ejecutiva de una forma de biotecnología, “hemos visto este ciclo con la tecnología de computación. Solían ser mainframes, luego ordenadores de oficina y ahora cada teléfono, televisión, coche y reproductor de música”. El uso de la genética para hacer productos seguirá el mismo camino, alerta, pasando primero de los usos muy limitados, como el que se hace en hospitales, e que “sea la tecnología que usamos en nuestras vidas”.

Pero frente a ello no se puede dejar de pensar que, en un mundo en el que los consumidores están cada vez más preocupados por su privacidad, entrar en su ADN parece pedir demasiado.

Las compras por impulso

POSTED ON noviembre 22nd  - POSTED IN Sin categoría

Compras por impulso: no solo muy habituales, también mueven mucho dinero al año

Los consumidores son además conscientes de compran de este modo. Un 83% de los millennials reconoce haber hecho compras por impulso

¿Por qué compramos? Esa es una de las preguntas que se hacen los responsables de las marcas ya que, encontrar la respuesta a esa cuestión, es uno de los elementos que pueden ayudar a las compañías y a sus productos a posicionarse en el mercado. Encontrar aquello que es lo que hace clic en nuestro cerebro y nos impulsa a hacernos con un producto puede permitir a las marcas descubrir el elemento que marcará la diferencia y que empujará al potencial consumidor en una o en otra dirección.

Pero lo cierto es que establecer qué nos hace consumidor y cuáles son las razones por las que compramos o no ciertos productos es mucho más complicado de lo que podría parecer y está más ligado a muchas más cuestiones de las que podría parecer a simple vista. Las razones por las que los consumidores nos hacemos con uno o con otro producto son muy variadas y muy cambiantes. Lo que puede funcionar en un momento dado puede dejar de hacerlo en otro momento. Compramos porque necesitamos ese producto, porque queremos y deseamos lo que creemos que ese producto hará con nuestra existencia, porque esperamos que ese producto tenga un impacto directo sobre nuestro día a día, porque sentimos ciertas emociones en relación al producto y sus servicios? O compramos simplemente porque en ese justo momento lo queremos.

Las compras por impulso no son en realidad una cuestión tan extraña o tan poco recurrente. Los consumidores acaban cayendo en no pocas ocasiones en esta cuestión y acaban comprando un producto sin reflexionar, llevados por el momento. Las ocasiones especiales tienen además una suerte de efecto potenciador sobre este tipo de comportamientos. Las tradicionales rebajas crean una presión que hace que compremos casi sin pensar y días como el próximo Black Friday, que se ha convertido en una festividad prácticamente recurrente en el calendario de compras con sus ofertas y productos de existencia muy limitada, no hacen más que hacer que las compras impulsivas tengan un nuevo terreno de juego.

Los consumidores son además conscientes de compran de este modo. Un 83% de los millennials reconoce haber hecho compras por impulso, una cifra que baja un poco – hasta el 75% – si lo que se analiza es el comportamiento general de los adultos. ¿Cuándo compramos sin pensar? Básicamente se hace el día en el que cobramos nuestro sueldo, ya que la entrada de ‘caudal’ nos hace ser más libres a la hora de gastar.

Las compras por impulso no mueven calderilla

Y en las compras impulsivas en realidad no nos gastamos tan poco dinero. No existen cifras exactas sobre cuánto dinero se dejan los españoles en comprar sin pensar, pero algunas estimaciones de otros mercados pueden ayudarnos a hacernos una idea un poco aproximada. Las cifras de Reino Unido son las últimas en llegar y demuestran que las compras impulsivas no son una cuestión marginal. Según un estudio de Display Mode, las compras por impulso mueven al año en ese país 21.700 millones de libras esterlinas, lo que al cambio son unos 25.174 euros.

Esto da una media bastante elevada de compras por impulso por consumidor. De media, el comprador se gasta unas 416 libras, 482 euros, en comprar por impulso productos que no estaban en su lista de la compra y que no esperaban comprar. De media, cada uno de esos productos tiene un precio de unas 8 libras, poco más de 9 euros.

¿Cuándo y cómo se compran esos productos impulsivos, que acaban en el carrito sin pensarlo? Un 54% de los consumidores asegura que compra algo por impulso cada vez que va de compras (y no hay más que pensar en las visitas que se hacen al supermercado para ver que la cifra no es en absoluto descabellada) y un 62% reconoce que lo hace cuando quería, pero no necesitaba, algo. Un 21% compra cosas que podrían ser útiles en el futuro y solo un 16% compra solo cosas que necesita.

La mayoría de los consumidores no solo compra por impulso sino que además tiene productos que compró de este modo para algo y que al final se quedaron en nada. Un 71% de los consumidores reconoce contar con un producto en casa que compró por impulso y que no usa jamás, por lo que prevé en algún momento deshacerse de él.

Las razones del boom del realismo social

POSTED ON noviembre 17th  - POSTED IN Sin categoría

Realismo social: por qué los anuncios se empiezan a llenar de gente normal

Durante décadas, los protagonistas de los anuncios eran personas famosas, que capitalizaban las campañas y que se convertían en quienes lograban posicionar mensajes y productos. Lo cierto es que unir famoso y éxito de un producto no es algo tan novedoso, ya que los famosos han sido desde hace siglos (con los cambios en lo que ‘ser famoso’ han ido sucediendo con el paso del tiempo) prescriptores de productos. Los consumidores querían lo que tenía ese famoso, ese personaje importante, o al menos algo muy parecido, ya que eso les acercaba a sus héroes y les permitía vivir mucho más cerca de ellos. Ya fuese de forma accidental o de forma buscada (los acuerdos entre famosos y marcas no es algo tan moderno?), el poder de la cara conocida era evidente.

En los últimos tiempos, sin embargo, algo ha cambiado. Los famosos siguen estando presentes en la publicidad, pero ya no son los ganadores absolutos de todas las cosas y quienes se llevan todas las marcas y quienes influyen en todos los consumidores. En los últimos años, por ejemplo, han aparecido los influencers de las redes sociales, nuevos perfiles que hacen que los consumidores prefieran ciertos productos o servicios ya que confían en ellos como expertos en esos temas. Estos influencers no son famosos, no son personas que se han hecho célebres y gracias a ello venden cosas, sino que son perfiles en los que los consumidores confían y a los que los consumidores siguen.

No es el único cambio. También han cambiado los anuncios, que cada vez están incorporando a perfiles más próximos y más realistas para hablar de sus productos. La tendencia se puede ver, por ejemplo, en muchas marcas de productos de belleza, que han incorporado a mujeres reales como embajadoras de sus productos. Campañas como las de Dove, que usa de hecho como eslogan la idea de la ‘belleza real’, han normalizado la presencia no de estrellas de cine o de música en los anuncios sino de personas de la calle, del día a día, que están sirviendo para lanzar esos productos. En este caso, las mujeres reales funcionan dentro de lo que se conoce como publicidad de empoderamiento de la mujer, pero lo cierto es que la tendencia va más allá.

Cada vez son más los anuncios que renuncian al famoso y usan a la gente del día a día, a personas de verdad que hablan de sus productos y que lo hacen además de un modo realista (no estamos hablando de los testimonios ante cámara de los anuncios de limpieza, que suenan tan falsos). Son personas reales que suenan a verdad.

La tendencia es cada vez más emergente, tanto que en algunos mercados como Reino Unido está dominando ya los nuevos anuncios. Los medios ya la han bautizado como ‘social realism’, realismo social: las marcas intentan captar a los consumidores tal como son y buscan hacerlo en su hábitat natural, por así decirlo. De hecho, algunas de esas campañas se graban con cámaras personales que hacen que funcionen no solo como anuncios de personas reales sino también como anuncios con imágenes reales.

Las razones del boom del realismo social

¿Por qué está siendo cada vez más habitual? ¿Qué ha llevado al realismo social a convertirse en cada vez más recurrente? Un análisis de MarketingWeek ha intentado encontrar una respuesta a estas preguntas. La clave está en, por un lado, cómo ha cambiado el consumidor y en, por otro, lo que se ha acostumbrado a ver.

Así, el boom de los programas de telerrealidad ha tenido un impacto directo en cómo se construye la historia. A medida que se va haciendo más y más habitual, está acostumbrando al consumidor a recibir un cierto tipo de mensaje y de un cierto modo.

No es el único elemento. Las marcas también están trabajando partiendo de un nuevo escenario por culpa del impacto de las redes sociales. Los influencers y sus contenidos que salen de la realidad están impactando en cómo se construyen estos mensajes. Muchos de estos blogueros y estrellas de las redes sociales publican contenidos espontáneos, grabados en casa de forma casera, lo que ha hecho que todo parezca mucho más natural y que eso sea lo que el consumidor busca ahora mismo. Muchos de esos anuncios no tienen guiones y usan imágenes y diálogos que surgieron de forma natural.

Si a eso se suma la situación económica (que ha hecho que en los últimos años se haya perdido poder adquisitivo) y el impacto psicológico que ha tenido, se puede encontrar una foto más completa. Los consumidores ya no quieren ver a estrellas mediáticas viviendo vidas de ensueño. Quieren ver a gente real con la que sentirse identificados.

Las marcas están teniendo en cuenta todo ello, ya que tienen que ser capaces de conectar con los consumidores y de establecer relaciones de peso. Los anuncios realistas están conectando con las audiencias. A esto se suma que este tipo de anuncios reduce el presupuesto. El realismo social es mucho más barato que la gran campaña con la gran estrella de Hollywood.

7 lecciones de social media que nos deja la campaña electoral de Estados Unidos

POSTED ON noviembre 14th  - POSTED IN Sin categoría

Donald Trump o Hillary Clinton. Parece que los medios de comunicación no saben hablar de otra cosa en las últimas horas. Pero no es para menos.

La carrera hacia la Casa Blanca que finalmente ha acabado ganando el magnate nos ha dejado un sinfín de lecciones marketeras que deberíamos poner en práctica cuanto antes e implantar en las estrategias.

Hoy ponemos el foco en los aprendizajes que podemos extraer del comportamiento de los dos candidatos en las redes sociales.

La campaña electoral puede presumir de haber sido el debate en medios sociales más intenso desde los albores de MySpace.

Basta con señalar un dato: Donald Trump ha conseguido en los últimos 18 meses más de 229 millones de menciones en estas plataformas. Ahí es nada.

Aunque la batalla entre Clinton y Trump no ha sido agradable en muchos de los momentos, vamos a prestar atención a algunos de los aprendizajes que pueden servirle recogidos por Campaign.

1. La moral de las marcas

Vivimos en una era en la que las compañías y sus marcas tienen que alinearse y trabajar con y por los valores de las sociedades en las que operan.

Motivo por el que, cuando algo molesta o disgusta a la sociedad, muchas de estas se alejan del elemento generador de ese malestar. Hecho que con Trump ha quedado perfectamente reflejado.

Cuando Trump anunció su candidatura por el Partido Republicano, muchos de los anunciantes principales de la Convención Nacional Republicana retiraron su apoyo. Marcas valientes que se posicionaron desde un primer momento.

Pero otras como Johnnie Walker o Excedrin decidieron capear el temporal como pudieron en las redes sociales, encontrando audiencias receptivas.

“Las marcas necesitan sentirse cómodas con lo incómodo”, explica Matt Ross, director de publicidad de AOL.

2. Twitter y Facebook deberían “limpiarse”

Cuando Trump anunció su candidatura en junio de 2015, no dudó en referirse a los inmigrantes mexicanos como violadores y traficantes de droga.

Muchos pensaron que se trataba de un comentario puntual aunque ahora sabemos que esta fue la línea de toda su campaña.

Trump ha conseguido alzarse con la presidencia de Estados Unidos y ha logrado una auténtica horda de seguidores en Twitter y Facebook.

El problema es que muchos de estos no han dudado en atacar sin escrúpulos a cualquiera que ha lanzado críticas contra el entonces candidato.

“Los medios sociales han dado la posibilidad de alimentar los extremistas puntos de vista de Trump, así como el odio”, señala James Cooper, jefe creativo en Betaworks.

No son pocos los que piensan que las redes sociales han permitido el crecimiento del racismo, machismo y antisemitismo por no frenar a Trump.

Si a esto sumamos el creciente problema de Facebook con las falsas noticias, pone de manifiesto que las redes sociales deberían tomarse muy en serio la necesidad de limpiar sus plataformas.

3. Escuchar con atención y actuar con decisión

Comenzábamos este artículo señalando que en las últimas semanas prácticamente no se ha hablado de otra cosa que no fuesen las elecciones de Estados Unidos. Muchos han sido los usuarios que han mostrado su hartazgo.

He aquí la importancia de saber en qué plataformas podemos lanzar cada uno de los contenidos.

La marca Excedrin decidió lanzar su campaña en Twitter #DebateHeadache después de que su agencia de medios, PHD descubriese que a muchos telespectadores tanta información política les crispaba y provocaba dolor de cabeza.

4. El poder de la velocidad

A pesar de que la campaña de Hillary Clinton no ha sido suficiente para conseguir la llave de la Casa Blanca, uno de los puntos fuertes de su estrategia ha sido la velocidad.

La rapidez a la hora de recopilar todas las salidas de tono de su rival y difundirlas en las redes sociales casi en tiempo real ha resultado vital a la hora de recortar distancias durante la campaña electoral.

5. El humor (si se hace bien) siempre es bienvenido

“La política moderna es una locura y trasladar un acontecimiento como las elecciones de Estados Unidos a las redes sociales resulta bastante complicado”, declara Erich Hartmann, director creativo del grupo Merkley + Partners.

“A pesar de esto, no olvidemos que todos somos seres humanos y siempre recibiremos mejor las noticias si vienen acompañadas de emoción, humor, diversión o pasión”.

6. Rapidez en las polémicas

La tensión ha sido una de las grandes protagonistas durante la campaña electoral. Algunas marcas se han visto arrastradas en las redes sociales a debates y discusiones subidas de tono.

La rapidez a la hora de desmarcarnos y dejar claro nuestro punto de vista resultan vitales para no dañar nuestra imagen.

7. Nunca publique tuits a las tres de la mañana

Algo que parece bastante obvio pero siempre hay que recordarlo.
Fuente: MarketinDirecto.com

Pensar en la familia moderna

POSTED ON noviembre 11th  - POSTED IN Sin categoría

Las marcas deben olvidar a la familia tradicional y comprender a las familias modernas

Las marcas fallan estrepitosamente a la hora de comprender cómo es ahora la paternidad y cómo los padres se ven a ellos mismos.

Uno de los tradicionales recursos a los que echan mano las marcas a la hora de conectar con los consumidores es el de apelar a la familia. La familia siempre vende, porque al fin y al cabo resulta muy fácil identificarse con ella y muy sencillo que esos mensajes que lanzan nos resulten relevantes.

Además de ser un poderoso elemento para crear mensajes (y la avalancha de anuncios de Navidad de aires familiares y que apelan a la idea de la familia siempre unida y conectada son una buena manera de verlo), la familia ha sido siempre un poderoso motor de consumo y uno que las marcas quieren tener siempre de su lado. Las marcas lanzan mensajes orientados a las familias y productos para ellos, ya que al final son esos consumidores familiares quienes compran de forma masiva. Son las familias las que hacen la compra semanal o las que gastan en ciertos productos. Son las familias las que se compran un coche, las que invierten en un piso y las que compran unas vacaciones en cierto destino turístico.

Pero ¿sigue siendo todo esto verdad? Y, sobre todo, ¿qué es exactamente lo que se entiende por familia y lo que mueve por tanto el consumo?

En los últimos años se han producido bastantes cambios sociales que han modificado por completo las relaciones familiares y que han hecho que sea mucho más visible el que existen familias que van más allá de papá, mamá y los dos niños. La sociedad es cada vez más diversa y esto está impactando no solo en su estructura sino también en los hábitos de consumo y en lo que las marcas deberían hacer para conectar con sus consumidores. Los productos que se venden y el quién los compra han cambiado en los últimos años.

Uno de los ejemplos más claros son los supermercados y las grandes superficies de alimentación. Quien las recorriera hace unos años se encontraba, sobre todo, con productos en cantidades masivas, productos para que comiese una familia. Si, por ejemplo, se quería comprar una bandeja de filetes y uno estaba solo en su domicilio, tendría que llevarse, lo quisiera o no, cantidades elevadas de comida. Sin embargo, en los últimos años, las cosas han cambiado. Siguen existiendo las bandejas llenas de filetes, cierto, pero también han aparecido las raciones para dos o para uno y lo han hecho además en prácticamente todas las grandes superficies de venta de alimentación.

Los productos que el mercado quiere y necesita son cada día más diversos, como la sociedad es más diversa. Como apuntan en un análisis en Warc, las marcas tienen que trabajar para reimaginar cómo es la familia y cómo deben conectar con ella.

Según sus recomendaciones, los marketeros deberían hacer este ejercicio “urgentemente”, ya que a medida que el matrimonio cae, los divorcios suben, las personas tienen hijos más tarde y tienen además menos descendencia lo que constituye una familia ha sido por completo modificado. “Las descripciones de la vida familiar que se construyen sobre unos roles de género tradicionales y claramente definidos no reflejan ya la mayoría de las experiencias de la gente”, explica una experta en el análisis. Es decir, seguir usando a la familia tradicional está fracturando la relación entre marcas y consumidores y separando a las marcas de la realidad. Las familias ya no son así y las marcas tienen que ser capaces de posicionarse en ese nuevo entorno.

¿Dónde fallan las empresas en sus mensajes?

Las marcas siguen representando a la familia tal como era hace décadas y ver los anuncios de las firmas de productos para el hogar no hace más que demostrarlo. En ellos, siempre hay una madre que es la que usa el lavavajillas de turno o el detergente que deja la ropa más blanca y que, por supuesto, es quien se preocupa porque los niños no comen verduras o manchan sus camisetas. Esta imagen anquilosada de la maternidad no es representativa de las nuevas familias, como tampoco lo son los padres que aparecen en los anuncios. Según los datos del análisis de Warc, las marcas fallan estrepitosamente a la hora de comprender cómo es ahora la paternidad y cómo los padres se ven a ellos mismos.

Cómo respresentar a la familia moderna

Las marcas no tienen, por tanto, más remedio que que cambiar lo que hacen y dicen para conectar con los consumidores y para conectar con ellos tienen que ser capaces de capturar a las nuevas familias. El primer paso, según los expertos, es abandonar la idea de la familia tradicional y dejar de representar a las familias echando mano de eso.

Tras ello, las marcas tienen que centrarse no ya en la familia sino en los problemas y las tensiones que los padres afrontan hoy en día y centrar su discurso en esas cuestiones. Tienen que ayudarles en las decisiones que toman. Echar mano de los influencers es otro punto recomendable, no solo para hacer llegar el mensaje sino también para comprender qué es lo que está ocurriendo hoy en día.

Y, finalmente, las marcas deben olvidarse de lo genérico. Como apuntan los expertos, lo mejor es usar un tipo de familia como elemento para conectar con los consumidores que usar una familia genérica con la que nadie se sentirá identificado.

Los consumidores esperan el packaging navideño

POSTED ON noviembre 9th  - POSTED IN Sin categoría

¿Por qué es tan importante para marcas y consumidores el Packaging navideño?

La campaña de Navidad es uno de los momentos más importantes del año para muchas marcas y para muchos negocios

Cuando se acerca la Navidad, las tiendas empiezan a llenarse no solo de productos temáticos y asociados de forma directa a las fechas por su naturaleza, como turrones y polvorones, sino también de versiones festivas de productos que se venden durante todo el año.

Las marcas de refrescos hacen versiones navideñas de sus latas y de sus botellas, las cajas en colores rojos y verdes invaden los pasillos de prácticamente cualquier lugar y las tiendas no solo aumentan la cantidad de papel de regalo que tendrán disponible en tienda sino que también sacan de su almacén las bolsas temáticas, para que con cada compra el consumidor salga a la calle confesando que ha comprado y que ha comprado para la Navidad.

La Navidad es por tanto un período de consumo con un packaging especial y en el que todo el mundo quiere jugar con ello. ¿Por qué el packaging navideño es tan importante y por qué abarca a prácticamente todos y cada uno de los sectores? La clave está en la importancia de la propia Navidad. Si nos podemos encontrar desde con botellas navideñas de ginebra, con copos de nieve para poner en contexto al producto, no es por casualidad.

La campaña de Navidad es uno de los momentos más importantes del año para muchas marcas y para muchas tiendas, uno de los que permiten hacer una parte más importante de la caja. Incluso para aquellas firmas para las que la Navidad no es un período decisivo y en el que se hacen las ventas más importantes del año, la campaña es un período de ventas elevado, en el que se hacen cajas de impresión. Por ello, las firmas quieren conectar con el consumidor y buscan entrar en el espíritu navideño, crearlo incluso si es necesario para que sus potenciales compradores se hagan con sus productos.

Y, en esta carrera por posicionarse, el packaging es un arma muy efectiva. Las compañías apuestan por crear un packaging creativo y diferente, uno que llame la atención y que logre así conectar con el consumidor, atraerlo. El packaging navideño, especialmente cuanto más creativo y más llamativo es, ayuda a destacar sobre los demás jugadores, algo fundamental en un terreno en el que todo el mundo está intentando hacer la mayor caja posible y en el que, por tanto, está generando ruido y más ruido. Además, ser muy creativo permite convertirse en viral, hacer que los propios consumidores hagan el trabajo de la campaña de Navidad.

Pero sin duda el packaging navideño funciona especialmente como herramienta para meter al consumidor en la Navidad. Es decir, todas esas presentaciones que juegan con el rojo, el verde y el dorado (los colores de la Navidad gracias al uso cromático que de ellos se hacía en la Edad Media) ayudan al consumidor a sentir que es Navidad y a crear ese marco festivo que les llevará a conectar con la fecha y a comprar.

Los consumidores esperan el packaging navideño

A todo ello hay que sumar que los propios consumidores han hecho ya del packaging especial para la Navidad algo esperable. Es decir, ellos mismos esperan que las marcas cambien su packaging durante las fechas y que lo adecúen al espíritu de la Navidad. En el caso de algunas marcas, por otra parte, ver lo que están haciendo durante la Navidad se ha convertido en un clásico.

Ocurre con las tazas de Starbucks. La compañía lanza una taza especial para el período navideño, que aparece antes de que la Navidad llegue oficialmente (la taza aparece sobre el mes de noviembre) y que es esperada por los consumidores con interés. La de este año (verde y con imágenes de personas) se convirtió en bastante polémica, cuando ciertos grupos quisieron ver extrañas conexiones religiosas, pero sea como sea ha sido viral y ha tenido un alcance mundial (incluso aunque solo está limitada a Estados Unidos) .

Necesidad de comprar

POSTED ON noviembre 7th  - POSTED IN Sin categoría

¿Por qué los consumidores necesitan las nuevas versiones de los productos?

Una de las cuestiones que las marcas han conseguido imponer es nuestra necesidad de comprar cosas, incluso cuando las que tenemos siguen funcionando y siguen siendo plenamente operativas. ¿Por qué comprar ropa nueva cuando la que tenemos sigue sirviéndonos? ¿Por qué necesitamos desesperadamente la última versión del iPhone cuando la versión que tenemos sigue funcionando sin problemas?

Que esto ocurra se puede explicar de muchas maneras. Con la tecnología, se puede hablar de obsolescencia. Los productos, aunque sigan funcionando, se quedan muchas veces desfasados, siendo incompatibles con nuevas versiones de nuevos programas o aplicaciones o no teniendo las últimas incorporaciones del mercado, esas que los consumidores desean de forma decidida. Con la ropa, son las modas y los ritmos acelerados de producción (a lo que habría que sumar que los costes son en ocasiones muy bajos) los que crean la presión para hacerse con nuevos productos y deshacerse de los viejos. Y, aunque las razones de estos terrenos no pueden copiarse palabra por palabra en todos los mercados, se puede visualizar la razón por la que nos entregamos en espirales de consumo para hacernos con cosas que realmente no necesitamos.

A todas estas razones y a todos estos puntos se le podría sumar un concepto más, que podría ser una especie de aplicación de la idea de la envidia al consumo o quizás una suerte de carrera por el ‘yo más’. Los expertos los llaman el principio de la negligencia comparativa, o como lo han bautizado en inglés, la comparison neglect. La idea viene de un estudio que han realizado dos profesores estadounidenses, que han analizado cómo nos comparamos con otros a la hora de consumir y cómo esas comparaciones nos hacen comprar nuevos productos.

Los consumidores suelen comparar antes de comprar. Esto no es nuevo: es una realidad que se conoce desde hace décadas gracias a los estudios sobre el tema. Lo nuevo es lo que han descubierto los expertos. En ciertos momentos, y en ciertos productos, los consumidores tienden a favorecer el comprar un producto mejorado sin pararse realmente a analizar el producto que ya tienen. Es un momento de consumo en el que lo racional desaparece por completo y en el que los consumidores se lanzan a comprar sin pensar en lo que ya poseen.

¿Por qué ocurre esto? Ocurre cuando se percibe que el producto nuevo es mucho mejor, que les permite hacer un ‘upgrade’. El caso del iPhone es el más claro: los consumidores compran las nuevas versiones porque sienten que están mejorando de posición.

Cómo funciona

Esto choca además con lo que los propios consumidores dicen. Un 95% asegura que comparar es muy importante y un 78% que comparar lo que supone el nuevo producto con lo que ya hay es un elemento necesario en la decisión. Sin embargo, cuando llega la hora de hacer la compra, no se tiene realmente en cuenta esto. Lo racional queda completamente olvidado pesando más la parte irracional del consumidor.

Los expertos confirmaron estas teorías con una prueba directa sobre una muestra de consumidores. Los consumidores, una franja muy amplia que iba de los 18 a los 78 años, eran dueños de un smartphone. Los investigadores les preguntaban si querrían una nueva versión de una app o de su smartphone. La mayoría decía que sí, incluso cuando se les daba una lista con las características del nuevo y viejo producto. Es decir, aunque se le diesen herramientas para poder comparar, los consumidores se iban directamente al nuevo. Lo racional desaparecía por completo.

La tendencia a cambiar de terminal solo empezaba a bajar cuando, de forma explícita y clara, los investigadores recordaban a los sujetos del estudio que debían comparar las características de uno y otro terminal.
Fuente: PuroMarketing.com

Pymes y pequeñas empresas, cada vez más conscientes de la importancia de una estrategia de marketing

POSTED ON noviembre 4th  - POSTED IN Sin categoría

Una estrategia no algo exclusivo de las grandes compañías

Pymes y pequeñas empresas, cada vez más conscientes de la importancia de una estrategia de marketing

Conectar con el consumidor siempre implica tener detrás una estrategia de marketing

Cuando se habla de grandes estrategas que han hecho del marketing una pieza fundamental de sus empresas y de su éxito, se suele hablar de grandes compañías y grandes CEOs, directivos de firmas que facturan miles de millones de euros y que lograron impactar de una forma grandiosa no solo entre los consumidores sino también en las decisiones que toman otras compañías. Todo ello hace que parezca que solo se puede ser un genio del marketing si se tienen detrás grandes cantidades de dinero, si se tienen presupuestos abrumadores y si se tiene un tremendo músculo gracias a ser una compañía de un tamaño de impresión.

Sin embargo, las cosas no son tan exclusivas y la realidad es mucho más ‘amistosa’ para las firmas de muchos y más variados tamaños. El marketing y el tener una buena estrategia en ese terreno no son elementos exclusivos de las grandes compañías, sino que además deben estar presentes en todas las demás firmas. Si se quiere triunfar, si se quiere llegar al consumidor, no se puede dejar nada a la suerte y eso supone, decididamente, trabajar para saber qué decir y qué hacer y el momento exacto en el que todo eso debe ocurrir. Esto es, todo esto implica, necesariamente, tener una estrategia de marketing.

La clave está en los consumidores. Poco importa si uno tiene un alcance de millones de personas o de solo unos cientos. Todas las marcas tienen consumidores y, por tanto, todas ellas tienen que conectar con ellos y deben intentar ser lo más eficientes posibles en su esfuerzo por establecer esos vínculos y esos nexos de conexión. Y una vez que se tienen consumidores (o se aspira a ello) y se quieren hacer cosas para establecer nexos con ellos, el marketing ha entrado en la ecuación.

Conectar con el consumidor siempre implica tener detrás una estrategia de marketing y publicidad (incluso cuando no se es plenamente consciente de ello: el bar de la esquina, con sus tapas apetitosas y sus carteles de menú cuidados no está haciendo más que una estrategia de marketing).

A medida que ha pasado el tiempo y a medida que los gestores de las marcas, sea cual sea su tamaño, han estado accediendo a más y más información, han empezado a ser más y más conscientes de la importancia que tienen tanto el marketing y la publicidad como el saber qué se espera hacer en cada momento. Las pequeñas compañías son cada día más conscientes de que tienen que trabajar para conectar con el consumidor y que eso no se puede dejar al azar, lo que les ha llevado a ser también más conscientes de la importancia de tener una estrategia y de la necesidad de conectar con los consumidores de un modo mucho más organizado y eficiente.

El ejemplo de las redes sociales

Ver lo que ha ocurrido con las redes sociales ayuda a comprender mucho mejor este punto y el cómo las pequeñas empresas han ido cambiando a lo largo de los años. Cada vez, las pequeñas compañías y marcas son más y más conscientes de que sus consumidores están en las redes sociales y de que para contactar con ellos no vale con simplemente publicar un par de cosas en Facebook o en Twitter.

De forma progresiva, las pequeñas compañías han empezado a incorporar estrategias, a ser cada vez más eficientes midiendo lo que hacen y lo que dicen y sobre todo a ponerse objetivos y a establecer elementos de medición para saber qué resultados están obteniendo. Las redes sociales se dejan cada vez menos al azar y están cada vez menos en manos de lo que ocurra cada día. Por muy pequeña que sea la compañía, sus responsables ya saben que tienen que pensar qué esperan conseguir y cómo esperan lograrlo.

Esto, que en el entorno de las redes sociales se ha empezado a ver muy claro, es lo que debe ocurrir en los demás escenarios y es lo que está ya empezando a ocurrir. Las empresas, por muy pequeñas que sean, empiezan a ser cada vez más conscientes de la importancia de medir sus pasos, de establecer objetivos y de ser fieles a estas cuestiones.
Fuente: Puromarketing.com

Field Marketing

POSTED ON noviembre 1st  - POSTED IN Sin categoría

La necesidad del contacto humano

El Field Marketing y las experiencias en el punto de venta se abren paso ante la revolución digital

Las experiencias en el punto de venta para conectar con los consumidores vuelven a ganar relevancia en medio de la revolución digital

Cuando aparecen nuevos formatos, nuevos escenarios o nuevas maneras de conectar con los consumidores, las marcas pueden correr un cierto riesgo. Pueden llegar a dar por sentado que todo lo nuevo tiene mucho más poder que todo lo antiguo y dejar de lado aquellas prácticas que a lo largo del tiempo se han demostrado fiables o que han formado parte de su estrategia, en beneficio de una estrategia 100% ligada a lo que los nuevos escenarios dicen y hacen.

Sin embargo, esto no deja de ser un error. Aunque en muchos casos las nuevas prácticas dejen a las viejas prácticas un tanto obsoletas, no por ello deben borrarse por completo del libro de estrategia algunos de los formatos del pasado. Dejar todo lo viejo por lo nuevo es un fallo. Las marcas tienen que ser capaces de mantener los beneficios de lo antiguo y de integrarlo con lo que impone lo nuevo, ya que no todas las cosas dejan de valer o de ser útiles cuando aparecen nuevos elementos y no todo deja de pronto de ser relevante para el consumidor.

Y en este último punto no hay más que fijarse en el field marketing y en cómo su presencia sigue siendo no solo relevante sino también cada vez más recomendable. ¿Qué es el field marketing? Las marcas generan experiencias en el punto de venta para conectar con los consumidores, que se sienten ligados a la marca gracias a estas acciones y a las emociones, sensaciones y recuerdos que estas generan. Su uso y su aplicación pueden llegar desde todo tipo de marcas y desde todo tipo de escenarios. Puede ser desde el supermercado que hace que los consumidores prueben productos hasta el parque de atracciones que fusiona canciones y actividades para hacer más relevante y memorable la experiencia.

Las marcas logran así no solo establecer contacto directo con el consumidor sino también ver su reacción en el momento y, sobre todo, ver y generar una cierta satisfacción. La marca está creando una experiencia, está siendo parte de ella y está viendo en tiempo real cómo el consumidor conecta con ella.

Y todo ello se ha vuelto más y más crucial en los últimos años, ya que el mundo virtual ha hecho que las marcas sean mucho menos tangibles y mucho más, por tanto, asépticas pero no por ello ha hecho que los consumidores deseen menos las experiencias. Los compradores quieren seguir recibiendo esos mensajes y esas emociones, por mucho que la red haya creado otras realidades. Por ello, volver a llevar al consumidor la experiencia al punto potencial de venta (o un punto de contacto físico) es más importante que nunca. Como apuntaba un directivo del sector hace unos años ya, el field marketing y su uso estaban en crecimiento. “Es un proceso que está en aumento, señal inequívoca de que la forma de hacer publicidad y las campañas de marketing están cambiando”, señalaba.

La necesidad del contacto humano

En el universo de lo omnicanal, además, se podría ya dar por hecho que es lo que el consumidor quiere y desea y lo que las marcas no tendrán más remedio que ofrecer. Por mucho que se compre online y por mucho que los consumidores esten empleando la red cada vez más en sus procesos de compra, siguen queriendo acceder a lo que las tiendas físicas pueden ofrecer y, sobre todo, a lo que las marcas pueden crear en ellas. Como apuntan en las conclusiones de un estudio de Salesfloor, los consumidores, por muy online que sean, quieren una experiencia más humana, quieren sentirse más próximos a la marca.

Por ello, los consumidores siguen visitando las tiendas y siguen pidiendo consejos a los vendedores, ya que ese contacto humano es lo que echan de menos en sus compras online. Un 84% reconoce que echa de menos los consejos del vendedor cuando compra online y un 58% que eso es lo que le fala realmente a las tiendas online.

Las tiendas no tienen por tanto más que crear experiencias y conectar con los consumidores. Tienen que ser capaces de crear momentos memorables y puntos de contacto entre los consumidores, los productos y las marcas y tienen que ser capaces de aplicar esas teorías y esas ideas a todos los escenarios en los que operan los consumidores.

Una de las recomendaciones del estudio es la de hacer que los dependientes sean capaces de estar también presentes online, de replicar esa parte de la experiencia de compra offline dentro de la red. Otra de las cosas que se podría sumar es el hecho de no se debe perder de vista que el consumidor salta de un escenario a otro y aprovechar, por tanto, el momento en el que esté en cada escenario para atacar en él con las experiencias memorables que se puedan crear en cada momento.

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