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Economía colaborativa: cómo los millennials han cambiado el consumo

POSTED ON mayo 22nd  - POSTED IN Sin categoría

Muchos son los cambios que internet ha traído al mercado y que han modificado cómo las empresas tienen que operar y trabajar. La red ha hecho que la comunicación cambie, que el modo de acceder a la información también lo haga o que la estrategia de marketing de las empresas se vea a obligada a tener en cuenta muchos más elementos de los que antes tenía en cuenta. Y, por supuesto, la red también ha cambiado por completo el consumo.

De entada, internet propició una modificación entre lo que triunfaba y lo que no. Antes de su existencia, el éxito o el fracaso de una cosa estaba muy ligada al hecho de que pudiese llegar a grandes masas de consumidores y seducirlos. Un producto no se podía considerar un éxito si no vendía masivas cantidades y si no llegaba a muchos consumidores. Los sistemas de producción funcionaban de ese modo. Sin embargo, internet hizo irrumpir el concepto de la economía de la larga cola, esa idea de que, se haga lo que se haga, en algún lugar habrá alguien esperando para comprar eso. Uno de los mejores ejemplos para comprender cómo funciona esta idea está en los libros. Antes de internet, solo los géneros con audiencias masivas eran fáciles de encontrar.

Ahora cualquiera puede leer casi cualquier cosa gracias a la distribución en formato electrónico e, incluso, gracias a la distribución vía papel, ya que ha aparecido el modelo de la impresión bajo demanda.

Pero este fue solo el cambio de entrada en el consumo. Internet impuso muchísimos más. Convirtió al ecommerce en una de las grandes modas y en uno de los elementos de más peso en la economía del siglo XXI, haciendo que los consumidores comiencen a comprar prácticamente todo online. Si primero solo nos atrevíamos a comprar billetes de transporte o entradas a espectáculos a través de la red, ahora lo compramos prácticamente todo, desde libros hasta el mueble estudio que necesitamos hasta comida a domicilio.

Y, finalmente, internet ha desestructurado el consumo y las relaciones entre quien ofrece y quien sirve, gracias al boom de la economía colaborativa, o sharing economy como se la conoce en inglés. La cuestión, que apareció hace unos años como una de las grandes novedades del mercado y como algo innovador que hacían unos pocos, se ha convertido en una fuerza abrumadora de mercado con consecuencias que van mucho más allá de la red. De hecho, no hay más que pensar en el efecto que Airbnb está teniendo ya sobre el centro de las grandes ciudades y el rechazo que está empezando a despertar entre algunos de sus habitantes, desde las manifestaciones en Barcelona o las pintadas en Lisboa, para verlo.

La economía colaborativa nació al abrigo de un contexto concreto, el de la crisis económica. “Con la crisis, tanto la económica como la de confianza en las grandes instituciones y empresas, la gente ha empezado a buscar maneras diferentes de cubrir sus necesidades diarias”, explicaba un experto sobre la cuestión. La red ha hecho que además sea mucho más fácil, más barato y más sencillo acceder a esos bienes. Los propios consumidores (en teoría, en la práctica se ha convertido en un negocio más paralelo) ofrecen sus servicios y sus productos para cubrir las necesidades del día a día, ya sea un viaje en coche a un lugar o una habitación para pasar las vacaciones. A eso se suma que la filosofía detrás de todo esto es diferente a la del consumo tradicional: de entrada, lo que se está comprando es muchas veces la experiencia. La filosofía de Airbnb y sus competidores es la de permitir “vivir como un local”.
La brecha generacional

Pero, por supuesto, este cambio no está únicamente ligado a la irrupción de internet en el consumo, sino también a la del cambio generacional. Quienes usan Uber, Airbnb, BlaBlaCar o las diferentes plataformas de crowsourcing son, sobre todo, consumidores jóvenes. Los millennials han puesto de moda estas herramientas y los millennials son, al final, quienes las emplean. ¿Por qué? Si se pregunta a un millennial que acabe de viajar a algún lugar y se haya quedado en uno de esos apartamentos que se pueden alquilar online, vía plataforma de la sharing economy, seguro que hablará de libertad, de ciertos servicios a los que no accede de otra manera y de experiencias.

Los millennials son quienes más participan en estos servicios y quienes son sus principales consumidores, como demuestra un estudio que acaba de realizar Maru/Matchbox (sobre una muestra estadounidense). Con respecto a los millennials, es tres veces más probable que ellos empleen los servicios de economía colaborativa para lo que sea (desde alquilar espacios a contratar servicios profesionales) que los consumidores de más edad. Así, un 50% de los encuestados entre 18 y 34 años compró bienes, un 32% empleó servicios de coche, otro 32% se hizo con productos artesanos y un 30% alquiló hospedaje en sites con esta filosofía, frente al 36, 12, 11 y 11% respectivos de los consumidores de más de 35 años.

Para estos consumidores, estos servicios se ven de un modo mucho más natural, por lo que tienen menos reticencias a la hora de lanzarse a emplearlos. Para ellos son simplemente una oportunidad más de adquirir lo que quieren.

Como señalaba un estudio de PwC, para los millennials ha cambiado la base de lo que se considera tener algo o ser propietario de algo, lo que implica que igualmente modifiquen como acceden a los bienes de consumo. Para el 57% de los millennials el acceso a los servicios o los productos es la nueva propiedad (lo que explica por ejemplo el éxito de servicios como Spotify) y para el 81% compartir es la manera lógica de que algo sea más barato, frente a la posesión individual.
Fuente: PuroMarketing

Las cinco cosas que más valoran los usuarios de las ‘apps’ de las empresas

POSTED ON mayo 19th  - POSTED IN Sin categoría

La transformación digital móvil supone un cambio total a la hora de adaptar el modelo de negocio de las empresas y el 65% aún tiene pendiente esta asignatura según datos de Bluumi, compañía especializada en el desarrollo de aplicaciones móviles nativas.

Actualmente, el 35% de las transacciones de compra realizadas por Internet se hacen a través del teléfono móvil y apenas cuatro de cada diez usuarios no ha realizado ninguna compra a través de su dispositivo. Pero, ¿qué es lo que más valora el usuario de un smartphone en las apps de cualquier negocio o empresa? Bluumi ha realizado un ránking de los cinco aspectos que estos usuarios consideran más importantes, y son;
– Estructura y sencillez de navegación por la app. Una navegación intuitiva, sencilla y que facilite la experiencia de compra sin duda es lo que cualquier usuario de smartphone persigue en a la hora de comprar desde su terminal. Fácil acceso a los productos bien estructurados y categorizados, navegación rápida y que tenga un menú completo y bien definido.
– Catálogo de productos. Resulta imprescindible cuando se va a comprar por internet que el catálogo sea completo, que aporte la mayor información posible y que cada producto vaya acompañado de su fotografía. En el caso de las apps de empresas relacionadas con la venta de ropa y complementos, es casi de obligado cumplimiento además una relación de tallas y stock con el fin de evitar sorpresas desagradables.
– Facilidad y seguridad en el proceso de compra. Es imprescindible que el usuario sepa que sus datos son completamente seguros y confidenciales, por lo que una pasarela de pago verificada confiere tranquilidad a todo el proceso de compra. De igual manera, la sencillez en el proceso de compra mejora la experiencia.
– Contacto directo con la empresa. Eso mejora la experiencia de usuario, la capacidad para contactar directamente con el negocio por los posibles problemas derivados de la compra. Bien a través de teléfono directo, correo electrónico o chat de soporte online.
– Feedback basado en notificaciones. Que la propia aplicación sea capaz de enviar alertas basadas en gustos y preferencias, ofertas y promociones y otras informaciones de interés es algo que el usuario valora de forma muy positiva. Esto facilita la decisión de compra, ya que adapta las mejores ofertas a las preferencias de producto del cliente personalizando al máximos las notificaciones que éste recibe.
Finalmente Bluumi resalta que para que la transformación digital móvil sea efectiva y eficiente, cualquier aplicación debe ser optimizada para todos los sistemas operativos existentes en cualquier smartphone con el fin de que tenga un diseño responsable y sirva para que la experiencia sea la mejor posible para el usuario.
Fuente:Lapublicidad.net

Los cambios que la Generación Z está imponiendo a las marcas y empresas

POSTED ON mayo 17th  - POSTED IN Sin categoría

Los cambios demográficos tienen un impacto directo sobre cómo se organiza el mundo. Con cada cambio de generación, se imponen nuevas necesidades en términos sociales, políticos y de consumo, ya que los consumidores/ciudadanos buscan cosas diferentes a las que esperaban los miembros de la generación precedente. Muchas veces esos cambios no son muy acentuados. Otras veces sin embargo suponen un ruptura completa y absoluta con lo que sucedía antes.
Eso es lo que ha ocurrido con los millennials, que con sus gustos, intereses e inquietudes absolutamente distintas a las de los consumidores que los precedían han logrado obligar a las marcas y a las empresas a replantearse por completo su estrategia. Los millennials (básicamente nacidos en los 80, con unos cuantos años de los 70 para algunos expertos por encima y con los primeros de los 90 para casi todos por debajo como barreras) son difíciles de comprender porque son demasiado distintos a los consumidores que los han precedido. Las empresas llevan años intentando lograr adentrarse en lo que los millennials suponen.
Pero ahora que está entrando en el terreno del consumo un nuevo grupo demográfico y los millennials están siendo sustituidos en las quinielas por los miembros de la Generación Z, los adolescentes de ahora y los consumidores del futuro inmediato, las cosas no se han vuelto más fáciles. Los Z son también radicalmente diferentes a los consumidores anteriores, pero no por ello son exactamente iguales que los millennials. Como apunta un estudio de Forrester para American Express, Raising the Bar: How Gen Z Expectations Are Reshaping Brand Experiences, que recoge AdWeek, los adolescentes están ya imponiendo su propio abanico de cambios a las empresas.

 
Odian absolutamente la atención al cliente por teléfono
No hace mucho aparecía un artículo en Buzzfeed con cosas que entendería todo aquel que odiaba llamar por teléfono. Por supuesto, había unos cuantos gifs sobre el tema, pero también unos cuantos tuits de testimonios de gente que odiaba hacerlo. ¿Odiar hablar por teléfono? La cuestión es más bien generacional. Los consumidores más jóvenes odian hablar por teléfono y eso, que puede parecer una nimiedad, impacta y mucho en cómo se relacionan con las empresas.
Los miembros de la Generación Z, los adolescentes, se sienten especialmente incómodos haciendo llamadas y este es un método poco favorito para conectar con las empresas. Solo un 38% de estos consumidores lo escogen como su preferido para conectar con las marcas en atención al cliente. En realidad, prefieren solucionarlo ellos solos y emplear recursos online para ello. Si las empresas quieren conectar con estos consumidores, no le queda más remedio que pasar por este aro. Lo están haciendo. No hay más que pensar en cómo en los últimos tiempos irrumpieron en las diferentes empresas cada vez más herramientas que permiten hacerlo.

 
Toman el control de sus gastos mucho antes de lo que lo hicieron otras generaciones
Una de las ideas asociadas al crecer era la de que uno no crecía en realidad hasta que no tomaba control de su cuenta bancaria. Es probable que uno de los ritos de paso hacia la madurez fuese la desaparición de los padres como cotitulares de la cuenta bancaria… y también el que ellos se encargasen de controlar en qué se gastaba y cuánto. Sin embargo, para los miembros de la Generación Z, el control del dinero es algo que viene de serie. Ellos controlan sus finanzas y ellos controlan sus gastos. De hecho, según los datos del estudio, un 81% hace sus propias compras, un 77% controla sus finanzas y un 72% llega incluso a ahorrar parte de sus ingresos. También son mucho más abiertos a nuevos formatos de pago: ellos son la generación que más usa las carteras virtuales.
Todos estos datos son muy importantes porque modifican por completo su relación con el dinero y sus patrones de compra. Cuanto mayor sea su control de lo que gastan y lo que tienen, más es su control sobre cómo compran y en qué consumen.

 
Son mucho más duros con las marcas que no hacen los deberes digitales
Frente a otros grupos demográficos, los miembros de la Generación Z son mucho más duros con las marcas que no hacen los deberes en lo que a tecnología toca de lo que los son otros grupos demográficos. Para ellos, esas cosas se dan por sentadas y no hacerlas implica que se está ante una mala empresa. Un 21% de los Z dejaría de usar una marca que no responda en redes sociales (frente al 9% de los millennials) y un 23% lo haría con aquella que ofrezca un pobre servicio vía móvil. Ser lentos en el chat de atención cliente también es motivo de penalización para el 20% de los miembros de la Generación Z.

 
Han abierto la puerta del ‘consumo empoderado’
Los Z son diferentes a otros consumidores, se mire como se mire, y obligan a modificar por completo cómo se ofrecen servicios y cómo se comprende el proceso de consumo. Ellos han lanzado lo que el informe ha bautizado como ‘consumo empoderado’, en el que no solo ellos tienen la última palabra sino que además obliga a las marcas a ser empáticas, a personalizar, a ser seguros y, sobre todo, a estar absolutamente centradas en el consumidor.
Fuente: PuroMarketing.com

La personalización no solo hace sentir más cómodo al consumidor, también aumenta los ingresos

POSTED ON mayo 15th  - POSTED IN Sin categoría

Uno de los elementos que se ha ido recomendando de forma recurrente en los últimos tiempos es la personalización. Las marcas y las empresas tenían que apostar por la personalización si querían llegar a los consumidores y necesitaban tratarlos de forma por tanto única y que estuviese ligada a lo que estos consumidores realmente querían y buscaban. En un mundo lleno de mensajes y de estímulos y en el que las compañías tienen que luchar para lograr llamar la atención por encima de la avalancha de información que reciben sus potenciales clientes en todo momento, la personalización se ha convertido en una de las pocas fórmulas que hacen que sus mensajes no se pierdan en medio de la avalancha de mensajes existentes.

Además, la necesidad de la personalización es también una suerte de símbolo de los tiempos. Los consumidores han cambiado y están esperando cada vez un trato más especial, más único. Ya no vale con simplemente hacer llegar el mensaje y ya no vale con enviar información genérica y toda igual a todo el mundo. Los consumidores quieren que las marcas sean cercanas y que la relación que se establezca entre unos y otros sea mucho más cercana a la relación que se establece con sus amigos o con las personas cercanas que a la relación que se establecía tradicionalmente con las empresas.
Por tanto, la personalización es, por un lado, la manera de destacar entre tantas empresas y, por otro, la de lograr cumplir con las expectativas de los consumidores. No es lo único que aporta: según acaba de demostrar un estudio, la personalización es también la manera de lograr mejorar en resultados y cosechar más ingresos.
Así lo acaba de demostrar un estudio elaborado por el Boston Consulting Group, que ha analizado los programas de personalización de 50 empresas de diez industrias diferentes para llegar a conclusiones sobre el potencial que estos programas tienen a la hora de incentivar el consumo o de mejorar benefcios e ingresos. La personalización logra no solo hacer que mejoren en valores intangibles sino también en datos mucho más tangibles.
Esto ocurrirá por varias razones. Como explica uno de los analistas que han realizado el estudio, en muchas compañías centradas en el consumo los consumidores de mayor valor son quienes aportan el más alto porcentaje de ingresos. Ellos son, además, quienes conectan mejor con las marcas y empresas gracias a la personalización. Son quienes se sienten más cercanos a la marca gracias a sus trabajos de personalización y quienes por tanto consumen más. “La individualización desbloquea la habilidad de mejorar la fidelidad con estos y otros consumidores adaptando la experiencia de marca a cada contexto de cada viaje de compra”, explica uno de los expertos a Warc.
Lo que las empresas esperan
De hecho, según los datos del estudio, en los próximos cinco años, el 15% de las compañías que han desarrollado con éxito planes de personalización se harán con un crecimiento en ingresos de 800.000 millones de dólares. Es decir, las previsiones son que en el futuro inmediato la personalización implique un crecimiento directo y muy alto en ingresos.
Así, y según los datos que recabaron directamente de las previsiones de las empresas, dos tercios de los encuestados esperan que los ingresos suban como mínimo en un 6% gracias a la individualización del servicio. En algunos casos concretos, lo que se espera como mínimo es una subida de un 10%.
Otro de los datos que hacen ver que la personalización es una técnica que ofrece resultados son las cifras de inversión. La mitad de los encuestados ha gastado ya 5 millones de dólares de forma anual en trabajos de personalización. La herramienta tiene potencial y las compañías gastan en ella. Esto ocurre a pesar de que, por ahora, medir los resultados de las campañas no es fácil y un 60% reconoce que se atasca con ello.
Fuente: PuroMarketing

Por qué todo el mundo debería preocuparse por la marca dentro de la empresa

POSTED ON mayo 12th  - POSTED IN Sin categoría

Una de las tentaciones cuando se habla de gestión de marcas y del valor de las mismas ante las que pueden caer los responsables de las compañías es la de pensar que la marca y todo lo que corresponde a ella es una cuestión que solo es relevante para ciertos profesionales y ciertos sectores de la compañía. Se puede caer en la trampa de compartimentalizarlo todo y meter cada cosa en su caja, en su espacio concreto y su nicho específico, lo que hace que se pierda de vista el problema mayor.

En el mundo en el que hoy en día se mueven las empresas, las cosas ya no funcionan exactamente así (si es que alguna vez lo hicieron) y las compañías tienen que enfocar todo de un modo mucho más holístico de lo que lo hacían en el pasado. Cada vez es más importante verlo todo como un todo.

De entrada, la propia relación de los consumidores con las marcas ha cambiado. Cada vez los consumidores son capaces de acceder a más y más información y son capaces de ver de un modo mucho más amplio lo que tienen delante. Ahora no solo se preocupan por los productos que están consumiendo, por ejemplo, sino que también quieren saberlo todo sobre las marcas y las compañías que están detrás de ellos, desde cómo operan y cómo fabrican las cosas hasta cómo tratan a sus empleados. Este conjunto de datos y de información es la que se ha convertido en una suerte de brújula hoy en día para el consumo.

Y, para continuar, la propia importancia de la marca y su valor es tan importante que no debería ser minimizado o dejado únicamente en unas manos. “La marca es lo que hace que las luces de mi casa se mantengan encendidas y que el minibar esté lleno de Bourbon”, deja claro un experto de Forrester en un post sobre la importancia de la marca y por qué no debería descuidarse. Como apunta Dipanjan Chatterjee en su análisis, cuando desde las compañías le preguntan si deberían invertir más en la marca o deberían hacerlo en otra cosa, no puede dejar de preguntarse si es que acaso hay otra cosa.
El valor de la marca

La marca es, recuerda, una suerte de pegamento que mantiene todo unido. Las compañías ofrecen cosas al mercado, pero la marca es lo que hace que esas cosas se perciban de un modo o de otro y lo que hace que los consumidores conecten con ella y sus productos.

Por ello, la marca no debe verse como únicamente la preocupación y el trabajo que debe realizar el CMO. “La marca no pertenece solo al CMO”, recuerda. Dado que el jefe de marketing es el máximo responsable de ese terreno y el que trabaja a la hora de hacer branding, dar a conocer los productos o posicionar las marcas, su papel es crucial, cierto es, pero no por ello los demás deben desentenderse de la marca.

En realidad, la marca es un trabajo de todos y una obligación/preocupación de todos los diferentes cargos de la firma. En ella tienen que trabajar desde el CEO a los embajadores de marca, pasando por todos los puntos intermedios. Todo el mundo implicado en la compañía tiene que ser consciente de su importancia y de su peso y tiene que ser capaz de comprender su valor.
Y, una vez que se tiene claro que la marca es crucial y que hay que trabajar en ella, no debe quedar ya duda de que hay también que invertir en ella. Destinar recursos a la marca es, apunta el experto, la manera de lograr un retorno de la inversión. Cultivar la marca puede permitir mejorar su conocimiento entre el público y que despierte emociones o puede servir para conectar con el consumidor.
Fuente: PuroMarketing

¿Cuáles son las principales preocupaciones de los responsables de publicidad y marketing online?

POSTED ON mayo 10th  - POSTED IN Sin categoría

En la lista de temas por los que los ejecutivos de marketing tienen que preocuparse, cada vez hay más y más cosas. Por un lado, están las preocupaciones que casi se podría decir inherentes a cualquier trabajo de cualquier tipo y condición, como pueden ser los cambios de mercado o las necesidades de formación continua. Por otro, están todos esos problemas contextuales, como por ejemplo el cómo cambia el mercado y cómo esto afecta a las decisiones que se tienen que tomar y a la posición de la empresa frente al mundo. Y por otro están todas esas cuestiones ligadas al terreno específico del marketing y a su trabajo.

Un estudio de Credit Suisse ha analizado cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan los responsables de marketing, aquellos elementos que, se podría decir, les quitan el sueño. La encuesta se ha realizado a nivel global y sobre directivos de primer nivel. Esto es, quienes han respondido a las diferentes preguntas del estudio han sido ejecutivos de firmas que tienen presupuestos muy elevados. Estas compañías mueven 21.000 millones de dólares en marketing y publicidad.

Los directivos han mostrado su preocupación por tres grandes grupos de problemas, tres elementos que suelen aparecer en todos los estudios y en todos los análisis sobre la publicidad y cómo está fallando en su relación con los consumidores. Lo que ha cambiado es cómo esto ha preocupado a lo largo de los últimos meses. El estudio ha tomado datos en mayo y diciembre de 2016 y en marzo de 2017 y comparar lo que los encuestados dijeron en un momento o en otro demuestra cómo han variado los grados de importancia que dan a cada uno de estos elementos.

Así, aunque hace unos meses lo que más preocupaba era el fraude publicitario, ahora esto es lo que menos. En mayo de 2016, el 28% de los encuestados señalaba que le preocupaba el tema, haciendo que este fuese el tema que lograba un mayor grado de preocupación. Ahora, la cifra de directivos que se muestra preocupada por esta cuestión es solo del 24%. Los otros dos puntos, que antes estaban por detrás en preocupación, le han adelantado ampliamente.
El adblocking, lo que más preocupa

De hecho, lo que más preocupa ahora mismo a los directivos, tal y como demuestran los datos del estudio, es el aumento del uso de las herramientas de adblocking. El 37% de los encuestados se muestra preocupado por ello, una cifra superior al 22% que lo hacía en mayo de 2016.

En las conclusiones del estudio que publica eMarketer no se ofrecen más datos que puedan explicar esta subida, aunque no es difícil especular para encontrarlos. Los adblockers han ido creciendo en uso en los últimos tiempos y además han entrado cada vez más actores en la cuestión (una operadora de telecomunicaciones hasta intentó lanzar una conexión con adblockers de serie), lo que hace que el tema sea cada vez más relevante. Si a eso se suma que los medios han dedicado cada vez más y más espacio y tiempo a la cuestión, se puede comprender por qué la preocupación ha ido en aumento.
A medio camino entre una y otra preocupación se posiciona la visibilidad. La visibilidad de los anuncios de vídeo y de los estándares de display era la ‘preocupación del medio’ ya en el estudio en mayo de 2016 y sigue siéndolo ahora. Entonces preocupaba al 26% y ahora lo hace al 31%.
Fuente: PuroMarketing

La era del cliente

POSTED ON mayo 8th  - POSTED IN Sin categoría

No hay mejor carta de presentación que la de un cliente satisfecho. Que disfruten de una buena experiencia será lo que marque su relación con la empresa y no sólo la suya, sino también la de su círculo de confianza. La digitalización ha multiplicado la oferta y ha hecho más rigurosa la demanda. El cliente ha cambiado, ahora tiene muchas más opciones de compra y, gracias a los avances de la tecnología, más vías y herramientas para optar por cualquiera de ellas. El auge de las redes sociales y las nuevas formas de comunicación permiten también el boca a boca en tiempo real, con una difusión y alcance mucho mayor, lo que puede suponer la destrucción o el auge definitivo de cualquier marca. Todo ello ha dado como resultado un cliente más exigente en todos los aspectos, que siempre reclama que se cumplan unos altos estándares de inmediatez, comodidad y calidad.

Por todo ello, no es de extrañar que las estrategias orientadas a mejorar la experiencia de cliente se hayan convertido en una prioridad para cualquier empresa que quiera destacar y sea consciente de esta realidad. Las compañías han de encontrar la manera de conectar con sus consumidores de un modo eficaz, anticipándose a los deseos y preferencias de los clientes y, ofreciendo al mismo tiempo la mejor experiencia de compra posible. Fidelizar al cliente creando una relación de confianza es fundamental para la reputación de la marca y como consecuencia, para su éxito. La pregunta es, ¿de qué manera podemos crear este vínculo con el cliente? Conociéndoles en profundidad, anticipándonos a sus necesidades y ofreciéndoles aquello que realmente les interesa y cuando lo necesitan.

Hemos de tener en cuenta también, que vivimos en un contexto con millones de fuentes y orígenes de datos, donde el mundo off y online están fusionados. Esto obliga a las compañías a ordenar toda esa vorágine de información para descubrir relaciones ocultas a priori y establecer modelos de conocimiento comprensibles a nivel cuantitativo y cualitativo. Con el análisis predictivo podemos ordenar toda esta información para visualizar las tendencias del mercado, advirtiendo además las posibles amenazas y, ejecutando recomendaciones individuales que nos permitan anticiparnos al cliente, potenciando así esta relación de confianza.

En este sentido, la segmentación avanzada también juega un papel protagonista para poder ofrecer a nuestros clientes y potenciales lo que realmente quieren o necesitan. Necesidades básicas y complejas, hábitos estacionales y geográficos, comportamientos de compra, canales de comunicación, etc. De esta manera, podemos especializar nuestras acciones de marketing a cada tipo de consumidor diseñando una estrategia mucho más acertada y efectiva, cuidando, una vez más, nuestro vínculo con éste.
En definitiva, es el cliente quién tiene el poder absoluto en esta nueva era gracias a las nuevas tecnologías y el acceso a la información, por lo que sólo las empresas que sean capaces de situarle en el centro de su estrategia de negocio, podrán ser líderes en el mercado.
Fuente: Puro Marketing

Cómo la sociedad ha cambiado y cómo las marcas no tienen más remedio que hacerlo también

POSTED ON mayo 5th  - POSTED IN Sin categoría

Cada vez las opciones de vida son más diversas, lo que obliga a marcas y empresas a ajustarse a todas estas múltiples opciones.

Ciertos hitos se convertían en una especie de marcas de paso a la edad adulta y en momentos clave que se asentaban como casi inevitables. Se habían convertido en lo que todo el mundo tenía que hacer en un momento o en otro.

Uno crecía, encontraba un trabajo (a poder ser uno en el que se quedaría para siempre una vez que lograse cierta estabilidad), se casaba, tenía hijos y se compraba una casa. Eran los marcadores de lo que se esperaba ir haciendo a lo largo de los años.

Y estos elementos no solo marcaban la trayectoria vital, sino que además eran la llave para comprender y establecer muchas decisiones de consumo. Las marcas y las empresas las empleaban como una guía, ya que llegado el momento todo el mundo (o, mejor dicho, un elevado porcentaje de personas) iban a hacer esas cosas. Iban a tener hijos, iban a comprarse una casa, iban a casarse.

La cuestión estaba tan marcada, especialmente cuando se analiza desde el punto de vista de género, que el no entrar dentro de esas premisas se veía como una tragedia. Tras la I Guerra Mundial, cuando las pérdidas en el frente de batalla habían producido un desequilibrio demográfico, por ejemplo, los periódicos se llenaban de titulares catastrofistas sobre “la mujer del excedente” y los “dos millones que nunca serán esposas”. La solterona, como demuestran canciones, novelas y películas, era una suerte de figura trágica que se había quedado por el camino de lo que debería haber sido.

Sin embargo, y por muy asentado que esto estuviera década tras década, las cosas han cambiado. Las revoluciones sociales (como ha sido la entrada masiva de la mujer a los puestos de trabajo y la liberación de la mujer década tras década) han impulsado muchas modificaciones. Poco a poco, el calendario de la vida ha cambiado por completo y se ha abierto a muchas más opciones vitales. Cada vez hay más personas que viven su vida como bien les apetece hacerlo y que no siguen ese patrón marcado de cómo hay que entrar en la edad adulta.
Ni casarse, ni tener hijos

Ser una solterona ya no es una suerte de desgracia bíblica, sino una opción de vida escogida de forma activa y positiva. “Por primera vez en la historia nos encontramos con más mujeres que nunca que no están casadas”, explicaba en una entrevista Kate Bolick, una periodista estadounidense que ha analizado justamente cómo ha crecido la tendencia a la soltería y que está reivindicando a la solterona.

Tener hijos también se ha convertido en algo que se puede o no se puede hacer (en los últimos años, por ejemplo, se ha dado mucha más visibilidad a las mujeres que no quieren ser madres) y que si se quiere hacer se puede hacer de muchas más maneras (las familias ya no implican a un padre, una madre y los niños, convirtiéndose también en algo muy diverso).

Y casarse es simplemente una opción más, pero no la única para vivir en pareja. Las estadísticas en España demuestran no solo que la tasa de nupcialidad se ha estado desplomando en los últimos tiempos, sino que además cada vez los españoles se casan más tarde. En 2015 se realizaron en España 156.000 bodas, según otras estadísticas. Fueron 50.000 menos que en el año anterior. Los expertos barajan muchas explicaciones para por qué la gente se casa menos. Se habla del efecto de la crisis económica (casarse es muy caro, al fin y al cabo) o de cómo impacta la inestabilidad de las condiciones de vida. Pero, en estos análisis, se olvida un dato muy importante: la sociedad simplemente ha cambiado.

Un estudio reciente de Mintel sobre las aspiraciones a cinco años de los adultos solteros en Estados Unidos (una sociedad en la presión para casarse y tener hijos es mayor que la de Europa) demostraba que, a pesar de todo, la independencia se ha convertido en uno de los principales pilares de la vida de los jóvenes solteros y que han reestructurado sus aspiraciones vitales. Un 56% mejoraría su salud física, un 49% buscaría un trabajo nuevo, un 42 compraría un coche y un 29% una casa como objetivo a cinco años antes que casarse o tener hijos (26% y 14% de intención). Y, aunque un 37% de estos solteros señala que lo que ven en redes sociales (un 28% apunta que lo que ven en la publicidad) les impulsa a querer tener una pareja, son optimistas ante su futuro.

Si esto se suma a todo lo que los estudios sobre los millennials han estado diciendo en los últimos tiempos (no quieren hipotecarse, no quieren un coche, prefieren viajar a tener que asumir otros gastos…), se puede tener una foto completa con cómo ha cambiado la sociedad y cómo las empresas tienen que cambiar a su vez.
Nuevos productos, nuevos servicios

Todo esto hace que las empresas y las marcas no puedan seguir operando como operaban hasta ahora y vendiendo partiendo de los mismos principios que usaban. Uno de los mejores ejemplos de cómo hay que cambiar las cosas para poder conectar con los consumidores en estos nuevos tiempos está en los supermercados.

Quien fuese al supermercado hace incluso diez años a hacer la compra y no tuviese que alimentar a una familia de 5 o de 4 se vería un tanto abrumado por las porciones. Las bandejas de productos ya envasados, como filetes y similares, siempre incluían cantidades familiares y comprar menos parecía imposible vía esa vía. Pero las cosas han cambiado: cada vez son más los supermercados que ofrecen raciones individuales. Primero lo hicieron los supermercados de alta gama, luego llegó a los supers de toda la vida y ahora no es difícil encontrar incluso raciones individuales en productos envasados de fábrica. Las ensaladas Florette, por ejemplo, ya cuentan con ‘ensaladas para uno’.

Lo que han cambiado los supermercados es lo que está empezando a cambiar cada vez más sectores y cada vez más nichos de mercado. Los viajes se adaptan cada vez más a cómo han cambiado las estructuras sociales, los productos familiares son cada vez más versátiles al tiempo que hay cada vez más tipos de familia y las representaciones en medios y anuncios de los diferentes estilos de vida son cada vez más positivas.

Volviendo al estudio de Mintel, un 61% de los solteros encuestados considera que los medios los representan de forma positiva (las mujeres muestran mayores porcentajes cuando se les pregunta si sienten que mujeres como ellas son presentadas de forma exitosa en los medios).
Fuente: Puromarketing

Las 7 características que tienen en común las marcas favoritas de las madres

POSTED ON mayo 3rd  - POSTED IN Sin categoría

Las madres son uno de los nichos de mercado más interesantes para las marcas y las empresas. Las razones de este interés son evidentes: por un lado, las madres tienen un elevado margen de gasto y, por otro, sus decisiones de compra no solo las afectan a ellas. De hecho, ellas son quienes toman el mayor porcentaje de decisiones de consumo dentro de los hogares, lo que implica que la mayor parte del gasto familiar pase por sus manos.

Las marcas y las empresas tienen que comprenderlas, que intentar buscar qué es lo que estas consumidoras buscan cuando compran y que estar siempre atentas a los cambios de tendencia y a los cambios sociales. Perder a las madres como consumidoras puede suponer, para algunas de ellas, un billete directo al descalabro comercial.

Comprender a las madres es por tanto crucial y saber cuáles son los valores que buscan en las marcas es igualmente importante. Un estudio de Mumsnet y Saatchi & Saatchi ha intentado dar respuesta a ello. Vía varios paneles de preguntas a varios grupos de investigación realizados en Reino Unido, el análisis llegó a varias conclusiones sobre lo que tienen en común las marcas que funcionan entre las madres. Todas aquellas que triunfan entre estas consumidoras tienen en común siete grandes valores y comportamientos corporativos.
Precisión

Posiblemente el que las madres modernas valoren especialmente esta característica viene muy marcado por cómo opera la vida moderna. Es un valor que encuentran en general en el sector de la tecnología y en el que destacan otras marcas, como pueden ser Ikea o Lidl. Son aquellas marcas y empresas que les ayudan a ahorrar segundos extra. Esto es, marcas que funcionan de forma eficiente y que permiten ir directamente a lo que quieren ir. Son directas, precisas y claras, apuntan en las conclusiones del estudio.
Magia

¿Es la magia un valor a tener en cuenta a la hora de establecer qué marcas funcionan? ¿Y qué es exactamente la magia como valor de marca? Si se mira qué marcas son las que encajan con estas premisas se puede comprender qué es exactamente lo que buscan. Las marcas que destacan en este terreno son Lush, Disney o Lego y suelen encajar en el terreno de los juguetes y el entretenimiento. Los productos de Lush pueden ayudar a comprender qué esperan las madres cuando buscan magia: son productos creativos y coloristas, con mucha imaginación y que ayudan a usar la imaginación propia. “Las madres se sienten atraídas por aquellas marcas que hacen su magia sin esfuerzo para entretener a sus hijos”, apunta una de las responsables del estudio.
Teatralidad

Teniendo en cuenta que las marcas que mejor se posicionan en este terreno son las mismas que mejor se posicionan en el anterior (Lush, Disney y Lego), se puede ver la gran relación que hay entre magia y teatralidad. Pero, por otra parte, teatralidad no es exactamente hacer de todo un evento. Es más bien ser capaz de trasmitir muy bien qué es lo que se es y lo que se ha conseguido.
“Están tan motivadas (las marcas) a hacer lo que hacen que quieren compartirlo bajo la mejor luz posible. Ese orgullo se manifiesta en la teatralidad”, señala una de las responsables del estudio. Esto es: una marca que está orgullosa de lo que hace es capaz de ponerse a ella misma en un cierto pedestal. En las tiendas Lush, uno no deja de ver mensajes recordando que hacen bien las cosas, respetando al medioambiente y protegiendo la naturaleza, y lo hacen de un modo visible y llamativo.
Elasticidad

Esta es una exigencia que puede parecer difícil de cumplir para ciertas marcas y empresas, especialmente aquellas que tienen una suerte de burocracia muy establecida y muy sólida. Sin embargo, es un criterio muy importante para conectar con estas consumidoras (y lo es, además, no solo para conectar con ellas, sino también con muchos otros grupos de consumidores: los millennials, al final, lo que buscan es también en parte esto).
Quieren marcas que sean elásticas, esto es, que sean capaces de adaptarse a sus horarios y a sus necesidades, que sean flexibles y que permitan jugar con los horarios, con las necesidades y con las ofertas. Ikea es una de las marcas que se ponen como ejemplo de marcas que funcionan bien en este terreno.
Atentas

Esto es: son marcas y empresas que se preocupan por sus compradores y por su impacto. En general, no solo son marcas que hacen que el proceso de compra sea más sencillo y positivo, sino también marcas que cuidan muy bien a sus empleados y que se preocupan por ellos. Dan además cierto margen y cierta facilidad para que sus vendedores comprendan a las madres como compradoras y les faciliten su día a día.
Estas marcas no solo se cuidan de que la atención al cliente sea muy positiva, sino que además suelen cuidar todos los detalles para hacer que el proceso sea mucho mejor. Son las compañías que, por ejemplo, emplean los datos para detectar patrones o tendencias y cumplir con ello antes incluso de que llegue a las tiendas.
Integridad
Las madres se sienten cómodas con ello. Son marcas que son fieles a lo que hacen, que tienen integridad y que siguen su propio legado. Muchas de ellas suelen incluir información sobre lo que hacen y por qué lo hacen no solo en su web corporativa sino también en el packaging de sus productos. Esto no implica que haya que tener siglos de historia para encajar en este punto. En realidad, solo hay que tener una historia propia y saber contarla y vivirla.
Empoderamiento

O lo que es lo mismo: las madres tienden a acabar consumiendo aquellas marcas que apoyan su estilo de vida y que las empoderan a ellas y su familia. Las marcas, empresas y productos que comparten sus mismos objetivos tienen vía directa hasta ellas.
Fuente: Puromarketing

Las tres tendencias gráficas y de contenido que lo invadirán todo en los próximos meses

POSTED ON abril 27th  - POSTED IN Sin categoría

Se podría pensar que las marcas y las empresas buscan ser especialmente diferentes a los demás para llamar la atención de los consumidores y para así conseguir destacar por encima de los demás, pero lo cierto es que, como en todo, las compañías acaban dejándose llevar por lo que todo el mundo está haciendo. Cuando una cosa se pone de moda y cuando un recurso gráfico y de contenido se convierte en ubicuo, todo el mundo empieza a emplearlo, sea como sea.

Una de las mejores maneras de ver lo que se avecina es ver lo que están empezando a demandar y servir en los servicios de fotografía. Es una de las maneras de ver cómo se equilibra la oferta y la demanda y de cómo empiezan las tendencias. Estos servicios ofrecen, sobre todo, lo que las empresas quieren comprar, lo que hace que los temas recurrentes sean los que están dominando o van a dominar los contenidos de marcas y compañías.

Uno de los últimos estudios sobre la cuestión lo ha realizado EyeEm, un marketplace de fotografía que ha analizado cuáles son las tres tendencias concretas que están tomando más fuerza. Las conclusiones del estudio, que recoge AdWeek, permiten adelantar cuáles serán los contenidos y las imágenes que se verán de forma recurrente y reiterativa en anuncios, infografías, presentaciones de productos o redes sociales.
Bloques de color

Hace unos años, hubo un momento en el que parecía que no había revista de moda que no hablase del color block. Se había convertido en uno de los temas de moda y en una de las tendencias punteras. Si se quería ir a la última, había que usar el color block. Y la tendencia ha vuelto: los cazadores de tendencias ya la han encontrado campando por Instagram, donde es una de las recurrentes en las fotos de los diseñadores y donde además se ha convertido en algo total (afecta a todos los elementos de la composición gráfica).

Por ello, los expertos están convencidos de que el color block será una de las tendencias visuales dominantes durante los próximos meses y que llenará las imágenes de las marcas. Composiciones para redes sociales y anuncios, todos ellos se dejarán tocar por esta tendencia. Negro, rojo, plata y el que se ha bautizado como ‘rosa millennium’ o ‘millennial pink’ son los colores favoritos.

Y esto permite también desarrollar otra de las tendencias que se ha puesto de moda en los últimos tiempos, la del millennial pink o rosa millennial. El color, una suerte de tonalidad de rosa muy específica, se ha convertido en una de las últimas tendencias en diseño. Puede que el color del año según Pantone sea el greenery, pero lo cierto es que el color que está invadiendo el diseño (y por diseño no solo debe entenderse moda: está en muchísimos productos y empieza a invadir la presencia de las marcas a muchos más niveles) es el rosa millennial. Está por todas partes (fue uno de los colores dominantes de la última feria del mueble de Milán, por ejemplo) y es ya el protagonista de un montón de artículos y de un montón de análisis.
Empoderamiento femenino

En este caso más que de forma es de fondo: las redes sociales se están llenando de imágenes de mujeres “mostrando fuerza natural”, como explicaba un fotógrafo a los responsables del estudio. Pueden ser mujeres que luchan contra el body shaming o fotos de lactancia. Lo que muestran es una imagen fuera de los clichés de la mujer.

La tendencia no es exactamente nueva y las marcas y empresas no han estado ajenas a ella. De hecho, algunas marcas, como puede ser Dove o Pantene, fueron de las pioneras en incluir en sus mensajes publicitarios y en su imagen de marca este tipo de imágenes y este tipo de mensajes. A medida que se iban haciendo más populares, su presencia ha ido aumentando y se ha ido haciendo mucho más recurrente. Que estos contenidos hayan implosionado en redes sociales (los ejemplos que ponen los responsables del estudio están ligados por ejemplo a fotos de mujeres reales haciendo yoga) muestra posiblemente que han entrado en el mainstream. Es decir, que lo que se va a convertir en popular y en corriente serán ese tipo de imágenes y no las que hasta ahora estaban dominando en la representación de la mujer en la publicidad y en los medios. En los próximos meses, por tanto, se verán muchos más contenidos como estos y se encontrarán en muchos más espacios y más escenarios.
El boom de la nueva bohemia

Hace unos años, los hipsters eran lo más: las marcas estaban como locas por comprenderlos y seducirlos y sus tendencias estéticas, aunque minoritarias en peso, se convertían en lo que se vendía a todo el mundo. Si los hipsters descubrían algo y lo ponían de moda en su pequeño círculo, de ahí saltaba a los demás consumidores, que se convertían en la nueva moda generalizada. No hay más que pensar en barbas y bigotes. Empezaron siendo algo hipster y acabaron siendo una moda que hizo que naciesen cadenas de ‘barberías tradicionales’ o que las tiendas de regalos y productos a lo Tiger se llenasen de estampados de bigotes.

Pues, aunque parezca que los hipsters y los modernos tuvieron ya su momento y que su impacto ha decaído, lo cierto es que las cosas no son tan simples. La moderna bohemia sigue teniendo un impacto. En los últimos tiempos, han aumentado las fotos ‘a lo hipster’, según concluyen en el estudio, con cada vez más planos cercanos y con fondos que suelen ser cafeterías cool y contenidos como las ubicuas y modernas tostadas con aguacate.
El impacto está siendo, por tanto, todavía elevado y los modernos siguen teniendo un peso decisivo en la cultura. Como explica uno de los expertos a AdWeek, se puede ver en por ejemplo cómo se viaja (y cómo se vende el viaje). “2017 es el año del tren”, dice. Ahora la experiencia se vende como el viajar lentamente, tener tiempo para escapar y descubrir lugares únicos. Los mensajes se llenarán por tanto de este tipo de contenidos.
Fuente: PuroMarketing

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