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Lo que el boom de los revivals en televisión dice sobre el poder de la nostalgia

POSTED ON mayo 30th  - POSTED IN Sin categoría

Uno de los grandes estrenos de las últimas semanas en Netflix ha sido Anne with an e. La serie es la nueva adaptación de una saga de libros de éxito publicada hace ahora unos 100 años y, sobre todo, una nueva vuelta de tuerca sobre algo que ya había sido llevado a la televisión. Ana la de Tejas Verdes fue una serie canadiense ultrapopular hace unas décadas que se emitió en televisiones de todo el mundo (su popularidad fue tal que se crearon hasta rutas turísticas por los escenarios de la historia).

El estreno de Netflix fue muy en la tónica de lo que ha estado haciendo en los últimos tiempos, en los que ha lanzado nuevas versiones de series que triunfaron años atrás o spin offs y continuaciones de las mismas. Uno de sus títulos más populares en los últimos tiempos ha sido, por ejemplo, la nueva temporada de Las chicas Gilmore, que no solo ha tenido éxito sino que además ha protagonizado un elevado buzz antes de llegar a las pantallas. Todo el mundo parecía estar hablando de esa serie y de lo que la nueva temporada traería.

Y, aunque Netflix ha sido una de las grandes protagonistas de esta tendencia, bien sea recuperando títulos o recuperando atmósferas (como hizo con Stranger Things y la cultura popular de los años 80), no es la única que se ha lanzado a por ello. Las series y las películas del pasado se están convirtiendo en la última gran tendencia de contenidos.

De hecho, los grandes protagonistas de la última temporada de upfronts (cuando las televisiones estadounidenses venden a los anunciantes las series que protagonizarán la siguiente temporada televisiva, marcando la agenda también de lo que se verá de forma bastante global) fueron los revivals de series o, como se señala en el lenguaje televisivo, los reboots. En la temporada que empezará en el otoño de 2017 volverán series que triunfaron la década pasada, como Will&Grace, y otras que lo hicieron más décadas atrás, como Roxanne. Ya sea con una nueva temporada o con un spin off (algo que también están haciendo con series ahora mismo en antena, como el caso de The Big Bang Theory), los gigantes de la tele están pescando en aguas en las que ya lo habían hecho antes y con éxito.

Como apunta una analista televisiva de AdAge, las cadenas están jugando con cosas que resultan similares y familiares a los espectadores y que estos ya conocen. Estos nuevos contenidos echan mano del deseo de los consumidores de saber qué ocurrió con sus personajes favoritos y de volver a conectar con ellos. Y, aunque las cadenas se enfrentan al problema de que lo que funcionó antes no tiene necesariamente que funcionar ahora (en dos décadas, por ejemplo, no solo cambia la sociedad, sino también los gustos), de entrada, se espera conectar mucho mejor con las audiencias.
El poder de la nostalgia

La clave está en la nostalgia. Los consumidores echan de menos esas series del pasado que amaban (lo que explica, por ejemplo, por qué vemos una y otra vez capítulos de Friends, aunque ya están más que vistos) y los productores de contenido quieren jugar con ello. Se ha hecho en el cine. Se hace ahora en la tele.

El poder de la nostalgia se ha convertido en un activo tan valioso que hasta los propios eventos de presentación de estas novedades no tan nuevas estaban llenos de ella. En una de estas presentaciones, actuaron los Backstreet Boys, ídolos musicales de hace ya muchos años.

La cuestión no es tampoco exactamente nueva, sino que es más bien una continuación del pasado. En 2016, la temporada de upfronts también sirvió para presentar muchas series que estaban basadas en contenidos que habían triunfado en el pasado, aunque en ese caso con nuevas versiones (ahora se recupera la historia pero también a sus actores protagonistas). Una de esas series que se presentaron en 2016 triunfaron, otras no, pero la tendencia no ha desaparecido (Business Insider cuenta 34 reboots en parrilla solo en estos meses). La nostalgia interesa y la nostalgia vende, así que los contenidos la usan para llegar al mercado.
Conectar con el público

Quizás se pueda comprender esta tendencia viéndola dentro de un escenario mucho más grande. Para las televisiones, la nostalgia es uno de los elementos con los que pueden jugar en un terreno en el que cada vez es más complicado mantener a los espectadores. Hay demasiados mensajes, demasiado ruido y demasiada competencia con la que luchar, lo que hace que no quede más remedio que jugar con cartas más seguras para intentar posicionarse en ese entorno. Este tipo de contenidos se han convertido en ello.

Pero, por otra parte, la nostalgia no es solo un elemento que le funcione a las teles. Se ha convertido, de hecho, en una suerte de varita mágica que le está sirviendo a todo el mundo. Los productos retro se han convertido en una moda insistente, porque lo vintage siempre vende.

Esto ocurre por varias cosas, como pasa por ejemplo con las consolas de los 80 que han vuelto a ponerse a la venta. Quienes no jugaron en su momento con ellas quieren tener esa experiencia y quienes fueron sus usuarios primeros las ven como una suerte de revival de los valores del pasado y, por supuesto, como una conexión directa con esos tiempos y sus emociones. Los millennials, que están dominando el mercado ahora mismo imponiendo sus gustos, no han hecho más que acentuar la cuestión, ya que son una generación nostálgica de forma acentuada. Nos hemos entregado a los recuerdos y les damos un elevado peso emocional, lo que hace que queramos esos productos que los evocan. Lo nostálgico se compra.
Fuente: Puro Marketing

Por qué la publicidad asertiva no funciona y causa rechazo entre los consumidores

POSTED ON mayo 26th  - POSTED IN Sin categoría
Una de las fórmulas clásicas que emplea la publicidad a la hora de intentar convencer a los consumidores es la de usar imperativos que lanzan al consumidor a la acción. ¡Compra! ¡Bebe! ¡Viaja! ¡Disfruta! Los anuncios están llenos de órdenes en las que nos señalan qué tenemos que hacer y cuándo lo tenemos que hacer. Compra antes de que se acabe esta oferta. Pásate por la tienda antes de que se terminen las unidades. Son instrucciones para empujar a los consumidores en brazos de las decisiones de compra que las marcas quieren que tomen y son, además, un recurso que parece con eficacia probada.

Al fin y al cabo, en muchas ocasiones estas llamadas a la acción acaban teniendo un impacto directo sobre lo que los consumidores hacen porque acaban generando una cierta tensión. Muchas de ellas juegan con principios psicológicos y con ciertas ideas para generar emociones que llevan al consumo. Por ejemplo, crean cierto temor a la escasez y llevan a que se tema a perderse algo. Si tenemos que ir a una tienda antes de que se acaban los productos es porque estos sí tienen posibilidades de desaparecer de los estantes (aunque, en realidad, puede que vayamos cuando vayamos allí sigan).

La publicidad asertiva, por tanto, se ha convertido en una especie de elemento recurrente del universo publicitario, aunque quizás no sea tan efectivo como tradicionalmente hemos pensado. Que una cosa se haya utilizado durante siglos no quiere decir, necesariamente, que sea la más eficiente.

Y de hecho una investigación acaba de demostrar que la publicidad asertiva puede convertirse en un elemento muy poco eficiente, en una cuestión contraproducente para la marca que la está empleando. Como apunta a The Wall Street Journal uno de los responsables de la investigación, a los consumidores no les gusta en general que les digan qué deben hacer y no les gusta en especial que lo hagan aquellas marcas que son sus favoritas y por las que sienten cariño. “Tenemos esta necesidad innata a sentir que estamos tomando nuestras propias decisiones”, apunta Yael Zemack-Rugar, el experto, lo que se convierte en un problema serio para las empresas y para “los marketeros que tienden a decirle a los consumidores qué hacer”.

Teniendo además en cuenta el especial rechazo que este tipo de anuncios generan entre los consumidores que aman a la marca de forma concreta, se puede ver cómo el riesgo es todavía mucho mayor. Decir qué hacer puede hacer que el consumidor que se pierda sea el que hasta ahora era más valioso y fiel.

Las órdenes generan menos intención de compra

Para llegar a estas conclusiones, los expertos expusieron a los consumidores ante diferentes anuncios en una serie de siete estudios. Los diferentes estudios probaron que el lenguaje asertivo tiene un impacto directo sobre la respuesta del consumidor.

En uno de los estudios, por ejemplo, los consumidores tenían que establecer cuánto dinero de una tarjeta regalo gastarían en una marca que habían visto en un anuncio. Quienes habían recibido un impacto asertivo gastaban de media 7 dólares, quienes habían recibido un anuncio no asertivo subían a 14.
La cuestión es especialmente grave y tiene bastantes consecuencias porque la publicidad asertiva no solo lleva mucho tiempo funcionando, sino que de facto es una de las favoritas de los anunciantes. De los anuncios que usaron en el estudio, el 72% se podía considerar publicidad asertiva.

Una orden siempre es una orden

A todo ello se suma que, una vez que se entra en ese lenguaje, suavizar el efecto de las ordenes es muy complicado. No por pedir las cosas de forma educada se logran mejores resultados, por ejemplo. Algunos anunciantes han pasado del compra al por favor compra ahora, pero como han demostrado los expertos eso no mejora la percepción que el consumidor tiene del mensaje. Con por favor o sin él, sigue siendo una orden.

Tampoco importa que el mensaje haya entrado en el lenguaje cotidiano, como demuestran algunas frases que las empresas emplean para conectar con los consumidores en redes sociales. Puede que el síguenos en Facebook se haya convertido en un material recurrente y común y, sin embargo, sigue siendo visto por los consumidores de forma inconsciente como una orden, una que les apetece mucho menos seguir.
Fuente: PuroMarketing

Economía colaborativa: cómo los millennials han cambiado el consumo

POSTED ON mayo 22nd  - POSTED IN Sin categoría

Muchos son los cambios que internet ha traído al mercado y que han modificado cómo las empresas tienen que operar y trabajar. La red ha hecho que la comunicación cambie, que el modo de acceder a la información también lo haga o que la estrategia de marketing de las empresas se vea a obligada a tener en cuenta muchos más elementos de los que antes tenía en cuenta. Y, por supuesto, la red también ha cambiado por completo el consumo.

De entada, internet propició una modificación entre lo que triunfaba y lo que no. Antes de su existencia, el éxito o el fracaso de una cosa estaba muy ligada al hecho de que pudiese llegar a grandes masas de consumidores y seducirlos. Un producto no se podía considerar un éxito si no vendía masivas cantidades y si no llegaba a muchos consumidores. Los sistemas de producción funcionaban de ese modo. Sin embargo, internet hizo irrumpir el concepto de la economía de la larga cola, esa idea de que, se haga lo que se haga, en algún lugar habrá alguien esperando para comprar eso. Uno de los mejores ejemplos para comprender cómo funciona esta idea está en los libros. Antes de internet, solo los géneros con audiencias masivas eran fáciles de encontrar.

Ahora cualquiera puede leer casi cualquier cosa gracias a la distribución en formato electrónico e, incluso, gracias a la distribución vía papel, ya que ha aparecido el modelo de la impresión bajo demanda.

Pero este fue solo el cambio de entrada en el consumo. Internet impuso muchísimos más. Convirtió al ecommerce en una de las grandes modas y en uno de los elementos de más peso en la economía del siglo XXI, haciendo que los consumidores comiencen a comprar prácticamente todo online. Si primero solo nos atrevíamos a comprar billetes de transporte o entradas a espectáculos a través de la red, ahora lo compramos prácticamente todo, desde libros hasta el mueble estudio que necesitamos hasta comida a domicilio.

Y, finalmente, internet ha desestructurado el consumo y las relaciones entre quien ofrece y quien sirve, gracias al boom de la economía colaborativa, o sharing economy como se la conoce en inglés. La cuestión, que apareció hace unos años como una de las grandes novedades del mercado y como algo innovador que hacían unos pocos, se ha convertido en una fuerza abrumadora de mercado con consecuencias que van mucho más allá de la red. De hecho, no hay más que pensar en el efecto que Airbnb está teniendo ya sobre el centro de las grandes ciudades y el rechazo que está empezando a despertar entre algunos de sus habitantes, desde las manifestaciones en Barcelona o las pintadas en Lisboa, para verlo.

La economía colaborativa nació al abrigo de un contexto concreto, el de la crisis económica. “Con la crisis, tanto la económica como la de confianza en las grandes instituciones y empresas, la gente ha empezado a buscar maneras diferentes de cubrir sus necesidades diarias”, explicaba un experto sobre la cuestión. La red ha hecho que además sea mucho más fácil, más barato y más sencillo acceder a esos bienes. Los propios consumidores (en teoría, en la práctica se ha convertido en un negocio más paralelo) ofrecen sus servicios y sus productos para cubrir las necesidades del día a día, ya sea un viaje en coche a un lugar o una habitación para pasar las vacaciones. A eso se suma que la filosofía detrás de todo esto es diferente a la del consumo tradicional: de entrada, lo que se está comprando es muchas veces la experiencia. La filosofía de Airbnb y sus competidores es la de permitir “vivir como un local”.
La brecha generacional

Pero, por supuesto, este cambio no está únicamente ligado a la irrupción de internet en el consumo, sino también a la del cambio generacional. Quienes usan Uber, Airbnb, BlaBlaCar o las diferentes plataformas de crowsourcing son, sobre todo, consumidores jóvenes. Los millennials han puesto de moda estas herramientas y los millennials son, al final, quienes las emplean. ¿Por qué? Si se pregunta a un millennial que acabe de viajar a algún lugar y se haya quedado en uno de esos apartamentos que se pueden alquilar online, vía plataforma de la sharing economy, seguro que hablará de libertad, de ciertos servicios a los que no accede de otra manera y de experiencias.

Los millennials son quienes más participan en estos servicios y quienes son sus principales consumidores, como demuestra un estudio que acaba de realizar Maru/Matchbox (sobre una muestra estadounidense). Con respecto a los millennials, es tres veces más probable que ellos empleen los servicios de economía colaborativa para lo que sea (desde alquilar espacios a contratar servicios profesionales) que los consumidores de más edad. Así, un 50% de los encuestados entre 18 y 34 años compró bienes, un 32% empleó servicios de coche, otro 32% se hizo con productos artesanos y un 30% alquiló hospedaje en sites con esta filosofía, frente al 36, 12, 11 y 11% respectivos de los consumidores de más de 35 años.

Para estos consumidores, estos servicios se ven de un modo mucho más natural, por lo que tienen menos reticencias a la hora de lanzarse a emplearlos. Para ellos son simplemente una oportunidad más de adquirir lo que quieren.

Como señalaba un estudio de PwC, para los millennials ha cambiado la base de lo que se considera tener algo o ser propietario de algo, lo que implica que igualmente modifiquen como acceden a los bienes de consumo. Para el 57% de los millennials el acceso a los servicios o los productos es la nueva propiedad (lo que explica por ejemplo el éxito de servicios como Spotify) y para el 81% compartir es la manera lógica de que algo sea más barato, frente a la posesión individual.
Fuente: PuroMarketing

Las cinco cosas que más valoran los usuarios de las ‘apps’ de las empresas

POSTED ON mayo 19th  - POSTED IN Sin categoría

La transformación digital móvil supone un cambio total a la hora de adaptar el modelo de negocio de las empresas y el 65% aún tiene pendiente esta asignatura según datos de Bluumi, compañía especializada en el desarrollo de aplicaciones móviles nativas.

Actualmente, el 35% de las transacciones de compra realizadas por Internet se hacen a través del teléfono móvil y apenas cuatro de cada diez usuarios no ha realizado ninguna compra a través de su dispositivo. Pero, ¿qué es lo que más valora el usuario de un smartphone en las apps de cualquier negocio o empresa? Bluumi ha realizado un ránking de los cinco aspectos que estos usuarios consideran más importantes, y son;
– Estructura y sencillez de navegación por la app. Una navegación intuitiva, sencilla y que facilite la experiencia de compra sin duda es lo que cualquier usuario de smartphone persigue en a la hora de comprar desde su terminal. Fácil acceso a los productos bien estructurados y categorizados, navegación rápida y que tenga un menú completo y bien definido.
– Catálogo de productos. Resulta imprescindible cuando se va a comprar por internet que el catálogo sea completo, que aporte la mayor información posible y que cada producto vaya acompañado de su fotografía. En el caso de las apps de empresas relacionadas con la venta de ropa y complementos, es casi de obligado cumplimiento además una relación de tallas y stock con el fin de evitar sorpresas desagradables.
– Facilidad y seguridad en el proceso de compra. Es imprescindible que el usuario sepa que sus datos son completamente seguros y confidenciales, por lo que una pasarela de pago verificada confiere tranquilidad a todo el proceso de compra. De igual manera, la sencillez en el proceso de compra mejora la experiencia.
– Contacto directo con la empresa. Eso mejora la experiencia de usuario, la capacidad para contactar directamente con el negocio por los posibles problemas derivados de la compra. Bien a través de teléfono directo, correo electrónico o chat de soporte online.
– Feedback basado en notificaciones. Que la propia aplicación sea capaz de enviar alertas basadas en gustos y preferencias, ofertas y promociones y otras informaciones de interés es algo que el usuario valora de forma muy positiva. Esto facilita la decisión de compra, ya que adapta las mejores ofertas a las preferencias de producto del cliente personalizando al máximos las notificaciones que éste recibe.
Finalmente Bluumi resalta que para que la transformación digital móvil sea efectiva y eficiente, cualquier aplicación debe ser optimizada para todos los sistemas operativos existentes en cualquier smartphone con el fin de que tenga un diseño responsable y sirva para que la experiencia sea la mejor posible para el usuario.
Fuente:Lapublicidad.net

Los cambios que la Generación Z está imponiendo a las marcas y empresas

POSTED ON mayo 17th  - POSTED IN Sin categoría

Los cambios demográficos tienen un impacto directo sobre cómo se organiza el mundo. Con cada cambio de generación, se imponen nuevas necesidades en términos sociales, políticos y de consumo, ya que los consumidores/ciudadanos buscan cosas diferentes a las que esperaban los miembros de la generación precedente. Muchas veces esos cambios no son muy acentuados. Otras veces sin embargo suponen un ruptura completa y absoluta con lo que sucedía antes.
Eso es lo que ha ocurrido con los millennials, que con sus gustos, intereses e inquietudes absolutamente distintas a las de los consumidores que los precedían han logrado obligar a las marcas y a las empresas a replantearse por completo su estrategia. Los millennials (básicamente nacidos en los 80, con unos cuantos años de los 70 para algunos expertos por encima y con los primeros de los 90 para casi todos por debajo como barreras) son difíciles de comprender porque son demasiado distintos a los consumidores que los han precedido. Las empresas llevan años intentando lograr adentrarse en lo que los millennials suponen.
Pero ahora que está entrando en el terreno del consumo un nuevo grupo demográfico y los millennials están siendo sustituidos en las quinielas por los miembros de la Generación Z, los adolescentes de ahora y los consumidores del futuro inmediato, las cosas no se han vuelto más fáciles. Los Z son también radicalmente diferentes a los consumidores anteriores, pero no por ello son exactamente iguales que los millennials. Como apunta un estudio de Forrester para American Express, Raising the Bar: How Gen Z Expectations Are Reshaping Brand Experiences, que recoge AdWeek, los adolescentes están ya imponiendo su propio abanico de cambios a las empresas.

 
Odian absolutamente la atención al cliente por teléfono
No hace mucho aparecía un artículo en Buzzfeed con cosas que entendería todo aquel que odiaba llamar por teléfono. Por supuesto, había unos cuantos gifs sobre el tema, pero también unos cuantos tuits de testimonios de gente que odiaba hacerlo. ¿Odiar hablar por teléfono? La cuestión es más bien generacional. Los consumidores más jóvenes odian hablar por teléfono y eso, que puede parecer una nimiedad, impacta y mucho en cómo se relacionan con las empresas.
Los miembros de la Generación Z, los adolescentes, se sienten especialmente incómodos haciendo llamadas y este es un método poco favorito para conectar con las empresas. Solo un 38% de estos consumidores lo escogen como su preferido para conectar con las marcas en atención al cliente. En realidad, prefieren solucionarlo ellos solos y emplear recursos online para ello. Si las empresas quieren conectar con estos consumidores, no le queda más remedio que pasar por este aro. Lo están haciendo. No hay más que pensar en cómo en los últimos tiempos irrumpieron en las diferentes empresas cada vez más herramientas que permiten hacerlo.

 
Toman el control de sus gastos mucho antes de lo que lo hicieron otras generaciones
Una de las ideas asociadas al crecer era la de que uno no crecía en realidad hasta que no tomaba control de su cuenta bancaria. Es probable que uno de los ritos de paso hacia la madurez fuese la desaparición de los padres como cotitulares de la cuenta bancaria… y también el que ellos se encargasen de controlar en qué se gastaba y cuánto. Sin embargo, para los miembros de la Generación Z, el control del dinero es algo que viene de serie. Ellos controlan sus finanzas y ellos controlan sus gastos. De hecho, según los datos del estudio, un 81% hace sus propias compras, un 77% controla sus finanzas y un 72% llega incluso a ahorrar parte de sus ingresos. También son mucho más abiertos a nuevos formatos de pago: ellos son la generación que más usa las carteras virtuales.
Todos estos datos son muy importantes porque modifican por completo su relación con el dinero y sus patrones de compra. Cuanto mayor sea su control de lo que gastan y lo que tienen, más es su control sobre cómo compran y en qué consumen.

 
Son mucho más duros con las marcas que no hacen los deberes digitales
Frente a otros grupos demográficos, los miembros de la Generación Z son mucho más duros con las marcas que no hacen los deberes en lo que a tecnología toca de lo que los son otros grupos demográficos. Para ellos, esas cosas se dan por sentadas y no hacerlas implica que se está ante una mala empresa. Un 21% de los Z dejaría de usar una marca que no responda en redes sociales (frente al 9% de los millennials) y un 23% lo haría con aquella que ofrezca un pobre servicio vía móvil. Ser lentos en el chat de atención cliente también es motivo de penalización para el 20% de los miembros de la Generación Z.

 
Han abierto la puerta del ‘consumo empoderado’
Los Z son diferentes a otros consumidores, se mire como se mire, y obligan a modificar por completo cómo se ofrecen servicios y cómo se comprende el proceso de consumo. Ellos han lanzado lo que el informe ha bautizado como ‘consumo empoderado’, en el que no solo ellos tienen la última palabra sino que además obliga a las marcas a ser empáticas, a personalizar, a ser seguros y, sobre todo, a estar absolutamente centradas en el consumidor.
Fuente: PuroMarketing.com

La personalización no solo hace sentir más cómodo al consumidor, también aumenta los ingresos

POSTED ON mayo 15th  - POSTED IN Sin categoría

Uno de los elementos que se ha ido recomendando de forma recurrente en los últimos tiempos es la personalización. Las marcas y las empresas tenían que apostar por la personalización si querían llegar a los consumidores y necesitaban tratarlos de forma por tanto única y que estuviese ligada a lo que estos consumidores realmente querían y buscaban. En un mundo lleno de mensajes y de estímulos y en el que las compañías tienen que luchar para lograr llamar la atención por encima de la avalancha de información que reciben sus potenciales clientes en todo momento, la personalización se ha convertido en una de las pocas fórmulas que hacen que sus mensajes no se pierdan en medio de la avalancha de mensajes existentes.

Además, la necesidad de la personalización es también una suerte de símbolo de los tiempos. Los consumidores han cambiado y están esperando cada vez un trato más especial, más único. Ya no vale con simplemente hacer llegar el mensaje y ya no vale con enviar información genérica y toda igual a todo el mundo. Los consumidores quieren que las marcas sean cercanas y que la relación que se establezca entre unos y otros sea mucho más cercana a la relación que se establece con sus amigos o con las personas cercanas que a la relación que se establecía tradicionalmente con las empresas.
Por tanto, la personalización es, por un lado, la manera de destacar entre tantas empresas y, por otro, la de lograr cumplir con las expectativas de los consumidores. No es lo único que aporta: según acaba de demostrar un estudio, la personalización es también la manera de lograr mejorar en resultados y cosechar más ingresos.
Así lo acaba de demostrar un estudio elaborado por el Boston Consulting Group, que ha analizado los programas de personalización de 50 empresas de diez industrias diferentes para llegar a conclusiones sobre el potencial que estos programas tienen a la hora de incentivar el consumo o de mejorar benefcios e ingresos. La personalización logra no solo hacer que mejoren en valores intangibles sino también en datos mucho más tangibles.
Esto ocurrirá por varias razones. Como explica uno de los analistas que han realizado el estudio, en muchas compañías centradas en el consumo los consumidores de mayor valor son quienes aportan el más alto porcentaje de ingresos. Ellos son, además, quienes conectan mejor con las marcas y empresas gracias a la personalización. Son quienes se sienten más cercanos a la marca gracias a sus trabajos de personalización y quienes por tanto consumen más. “La individualización desbloquea la habilidad de mejorar la fidelidad con estos y otros consumidores adaptando la experiencia de marca a cada contexto de cada viaje de compra”, explica uno de los expertos a Warc.
Lo que las empresas esperan
De hecho, según los datos del estudio, en los próximos cinco años, el 15% de las compañías que han desarrollado con éxito planes de personalización se harán con un crecimiento en ingresos de 800.000 millones de dólares. Es decir, las previsiones son que en el futuro inmediato la personalización implique un crecimiento directo y muy alto en ingresos.
Así, y según los datos que recabaron directamente de las previsiones de las empresas, dos tercios de los encuestados esperan que los ingresos suban como mínimo en un 6% gracias a la individualización del servicio. En algunos casos concretos, lo que se espera como mínimo es una subida de un 10%.
Otro de los datos que hacen ver que la personalización es una técnica que ofrece resultados son las cifras de inversión. La mitad de los encuestados ha gastado ya 5 millones de dólares de forma anual en trabajos de personalización. La herramienta tiene potencial y las compañías gastan en ella. Esto ocurre a pesar de que, por ahora, medir los resultados de las campañas no es fácil y un 60% reconoce que se atasca con ello.
Fuente: PuroMarketing

Por qué todo el mundo debería preocuparse por la marca dentro de la empresa

POSTED ON mayo 12th  - POSTED IN Sin categoría

Una de las tentaciones cuando se habla de gestión de marcas y del valor de las mismas ante las que pueden caer los responsables de las compañías es la de pensar que la marca y todo lo que corresponde a ella es una cuestión que solo es relevante para ciertos profesionales y ciertos sectores de la compañía. Se puede caer en la trampa de compartimentalizarlo todo y meter cada cosa en su caja, en su espacio concreto y su nicho específico, lo que hace que se pierda de vista el problema mayor.

En el mundo en el que hoy en día se mueven las empresas, las cosas ya no funcionan exactamente así (si es que alguna vez lo hicieron) y las compañías tienen que enfocar todo de un modo mucho más holístico de lo que lo hacían en el pasado. Cada vez es más importante verlo todo como un todo.

De entrada, la propia relación de los consumidores con las marcas ha cambiado. Cada vez los consumidores son capaces de acceder a más y más información y son capaces de ver de un modo mucho más amplio lo que tienen delante. Ahora no solo se preocupan por los productos que están consumiendo, por ejemplo, sino que también quieren saberlo todo sobre las marcas y las compañías que están detrás de ellos, desde cómo operan y cómo fabrican las cosas hasta cómo tratan a sus empleados. Este conjunto de datos y de información es la que se ha convertido en una suerte de brújula hoy en día para el consumo.

Y, para continuar, la propia importancia de la marca y su valor es tan importante que no debería ser minimizado o dejado únicamente en unas manos. “La marca es lo que hace que las luces de mi casa se mantengan encendidas y que el minibar esté lleno de Bourbon”, deja claro un experto de Forrester en un post sobre la importancia de la marca y por qué no debería descuidarse. Como apunta Dipanjan Chatterjee en su análisis, cuando desde las compañías le preguntan si deberían invertir más en la marca o deberían hacerlo en otra cosa, no puede dejar de preguntarse si es que acaso hay otra cosa.
El valor de la marca

La marca es, recuerda, una suerte de pegamento que mantiene todo unido. Las compañías ofrecen cosas al mercado, pero la marca es lo que hace que esas cosas se perciban de un modo o de otro y lo que hace que los consumidores conecten con ella y sus productos.

Por ello, la marca no debe verse como únicamente la preocupación y el trabajo que debe realizar el CMO. “La marca no pertenece solo al CMO”, recuerda. Dado que el jefe de marketing es el máximo responsable de ese terreno y el que trabaja a la hora de hacer branding, dar a conocer los productos o posicionar las marcas, su papel es crucial, cierto es, pero no por ello los demás deben desentenderse de la marca.

En realidad, la marca es un trabajo de todos y una obligación/preocupación de todos los diferentes cargos de la firma. En ella tienen que trabajar desde el CEO a los embajadores de marca, pasando por todos los puntos intermedios. Todo el mundo implicado en la compañía tiene que ser consciente de su importancia y de su peso y tiene que ser capaz de comprender su valor.
Y, una vez que se tiene claro que la marca es crucial y que hay que trabajar en ella, no debe quedar ya duda de que hay también que invertir en ella. Destinar recursos a la marca es, apunta el experto, la manera de lograr un retorno de la inversión. Cultivar la marca puede permitir mejorar su conocimiento entre el público y que despierte emociones o puede servir para conectar con el consumidor.
Fuente: PuroMarketing

¿Cuáles son las principales preocupaciones de los responsables de publicidad y marketing online?

POSTED ON mayo 10th  - POSTED IN Sin categoría

En la lista de temas por los que los ejecutivos de marketing tienen que preocuparse, cada vez hay más y más cosas. Por un lado, están las preocupaciones que casi se podría decir inherentes a cualquier trabajo de cualquier tipo y condición, como pueden ser los cambios de mercado o las necesidades de formación continua. Por otro, están todos esos problemas contextuales, como por ejemplo el cómo cambia el mercado y cómo esto afecta a las decisiones que se tienen que tomar y a la posición de la empresa frente al mundo. Y por otro están todas esas cuestiones ligadas al terreno específico del marketing y a su trabajo.

Un estudio de Credit Suisse ha analizado cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan los responsables de marketing, aquellos elementos que, se podría decir, les quitan el sueño. La encuesta se ha realizado a nivel global y sobre directivos de primer nivel. Esto es, quienes han respondido a las diferentes preguntas del estudio han sido ejecutivos de firmas que tienen presupuestos muy elevados. Estas compañías mueven 21.000 millones de dólares en marketing y publicidad.

Los directivos han mostrado su preocupación por tres grandes grupos de problemas, tres elementos que suelen aparecer en todos los estudios y en todos los análisis sobre la publicidad y cómo está fallando en su relación con los consumidores. Lo que ha cambiado es cómo esto ha preocupado a lo largo de los últimos meses. El estudio ha tomado datos en mayo y diciembre de 2016 y en marzo de 2017 y comparar lo que los encuestados dijeron en un momento o en otro demuestra cómo han variado los grados de importancia que dan a cada uno de estos elementos.

Así, aunque hace unos meses lo que más preocupaba era el fraude publicitario, ahora esto es lo que menos. En mayo de 2016, el 28% de los encuestados señalaba que le preocupaba el tema, haciendo que este fuese el tema que lograba un mayor grado de preocupación. Ahora, la cifra de directivos que se muestra preocupada por esta cuestión es solo del 24%. Los otros dos puntos, que antes estaban por detrás en preocupación, le han adelantado ampliamente.
El adblocking, lo que más preocupa

De hecho, lo que más preocupa ahora mismo a los directivos, tal y como demuestran los datos del estudio, es el aumento del uso de las herramientas de adblocking. El 37% de los encuestados se muestra preocupado por ello, una cifra superior al 22% que lo hacía en mayo de 2016.

En las conclusiones del estudio que publica eMarketer no se ofrecen más datos que puedan explicar esta subida, aunque no es difícil especular para encontrarlos. Los adblockers han ido creciendo en uso en los últimos tiempos y además han entrado cada vez más actores en la cuestión (una operadora de telecomunicaciones hasta intentó lanzar una conexión con adblockers de serie), lo que hace que el tema sea cada vez más relevante. Si a eso se suma que los medios han dedicado cada vez más y más espacio y tiempo a la cuestión, se puede comprender por qué la preocupación ha ido en aumento.
A medio camino entre una y otra preocupación se posiciona la visibilidad. La visibilidad de los anuncios de vídeo y de los estándares de display era la ‘preocupación del medio’ ya en el estudio en mayo de 2016 y sigue siéndolo ahora. Entonces preocupaba al 26% y ahora lo hace al 31%.
Fuente: PuroMarketing

La era del cliente

POSTED ON mayo 8th  - POSTED IN Sin categoría

No hay mejor carta de presentación que la de un cliente satisfecho. Que disfruten de una buena experiencia será lo que marque su relación con la empresa y no sólo la suya, sino también la de su círculo de confianza. La digitalización ha multiplicado la oferta y ha hecho más rigurosa la demanda. El cliente ha cambiado, ahora tiene muchas más opciones de compra y, gracias a los avances de la tecnología, más vías y herramientas para optar por cualquiera de ellas. El auge de las redes sociales y las nuevas formas de comunicación permiten también el boca a boca en tiempo real, con una difusión y alcance mucho mayor, lo que puede suponer la destrucción o el auge definitivo de cualquier marca. Todo ello ha dado como resultado un cliente más exigente en todos los aspectos, que siempre reclama que se cumplan unos altos estándares de inmediatez, comodidad y calidad.

Por todo ello, no es de extrañar que las estrategias orientadas a mejorar la experiencia de cliente se hayan convertido en una prioridad para cualquier empresa que quiera destacar y sea consciente de esta realidad. Las compañías han de encontrar la manera de conectar con sus consumidores de un modo eficaz, anticipándose a los deseos y preferencias de los clientes y, ofreciendo al mismo tiempo la mejor experiencia de compra posible. Fidelizar al cliente creando una relación de confianza es fundamental para la reputación de la marca y como consecuencia, para su éxito. La pregunta es, ¿de qué manera podemos crear este vínculo con el cliente? Conociéndoles en profundidad, anticipándonos a sus necesidades y ofreciéndoles aquello que realmente les interesa y cuando lo necesitan.

Hemos de tener en cuenta también, que vivimos en un contexto con millones de fuentes y orígenes de datos, donde el mundo off y online están fusionados. Esto obliga a las compañías a ordenar toda esa vorágine de información para descubrir relaciones ocultas a priori y establecer modelos de conocimiento comprensibles a nivel cuantitativo y cualitativo. Con el análisis predictivo podemos ordenar toda esta información para visualizar las tendencias del mercado, advirtiendo además las posibles amenazas y, ejecutando recomendaciones individuales que nos permitan anticiparnos al cliente, potenciando así esta relación de confianza.

En este sentido, la segmentación avanzada también juega un papel protagonista para poder ofrecer a nuestros clientes y potenciales lo que realmente quieren o necesitan. Necesidades básicas y complejas, hábitos estacionales y geográficos, comportamientos de compra, canales de comunicación, etc. De esta manera, podemos especializar nuestras acciones de marketing a cada tipo de consumidor diseñando una estrategia mucho más acertada y efectiva, cuidando, una vez más, nuestro vínculo con éste.
En definitiva, es el cliente quién tiene el poder absoluto en esta nueva era gracias a las nuevas tecnologías y el acceso a la información, por lo que sólo las empresas que sean capaces de situarle en el centro de su estrategia de negocio, podrán ser líderes en el mercado.
Fuente: Puro Marketing

Cómo la sociedad ha cambiado y cómo las marcas no tienen más remedio que hacerlo también

POSTED ON mayo 5th  - POSTED IN Sin categoría

Cada vez las opciones de vida son más diversas, lo que obliga a marcas y empresas a ajustarse a todas estas múltiples opciones.

Ciertos hitos se convertían en una especie de marcas de paso a la edad adulta y en momentos clave que se asentaban como casi inevitables. Se habían convertido en lo que todo el mundo tenía que hacer en un momento o en otro.

Uno crecía, encontraba un trabajo (a poder ser uno en el que se quedaría para siempre una vez que lograse cierta estabilidad), se casaba, tenía hijos y se compraba una casa. Eran los marcadores de lo que se esperaba ir haciendo a lo largo de los años.

Y estos elementos no solo marcaban la trayectoria vital, sino que además eran la llave para comprender y establecer muchas decisiones de consumo. Las marcas y las empresas las empleaban como una guía, ya que llegado el momento todo el mundo (o, mejor dicho, un elevado porcentaje de personas) iban a hacer esas cosas. Iban a tener hijos, iban a comprarse una casa, iban a casarse.

La cuestión estaba tan marcada, especialmente cuando se analiza desde el punto de vista de género, que el no entrar dentro de esas premisas se veía como una tragedia. Tras la I Guerra Mundial, cuando las pérdidas en el frente de batalla habían producido un desequilibrio demográfico, por ejemplo, los periódicos se llenaban de titulares catastrofistas sobre “la mujer del excedente” y los “dos millones que nunca serán esposas”. La solterona, como demuestran canciones, novelas y películas, era una suerte de figura trágica que se había quedado por el camino de lo que debería haber sido.

Sin embargo, y por muy asentado que esto estuviera década tras década, las cosas han cambiado. Las revoluciones sociales (como ha sido la entrada masiva de la mujer a los puestos de trabajo y la liberación de la mujer década tras década) han impulsado muchas modificaciones. Poco a poco, el calendario de la vida ha cambiado por completo y se ha abierto a muchas más opciones vitales. Cada vez hay más personas que viven su vida como bien les apetece hacerlo y que no siguen ese patrón marcado de cómo hay que entrar en la edad adulta.
Ni casarse, ni tener hijos

Ser una solterona ya no es una suerte de desgracia bíblica, sino una opción de vida escogida de forma activa y positiva. “Por primera vez en la historia nos encontramos con más mujeres que nunca que no están casadas”, explicaba en una entrevista Kate Bolick, una periodista estadounidense que ha analizado justamente cómo ha crecido la tendencia a la soltería y que está reivindicando a la solterona.

Tener hijos también se ha convertido en algo que se puede o no se puede hacer (en los últimos años, por ejemplo, se ha dado mucha más visibilidad a las mujeres que no quieren ser madres) y que si se quiere hacer se puede hacer de muchas más maneras (las familias ya no implican a un padre, una madre y los niños, convirtiéndose también en algo muy diverso).

Y casarse es simplemente una opción más, pero no la única para vivir en pareja. Las estadísticas en España demuestran no solo que la tasa de nupcialidad se ha estado desplomando en los últimos tiempos, sino que además cada vez los españoles se casan más tarde. En 2015 se realizaron en España 156.000 bodas, según otras estadísticas. Fueron 50.000 menos que en el año anterior. Los expertos barajan muchas explicaciones para por qué la gente se casa menos. Se habla del efecto de la crisis económica (casarse es muy caro, al fin y al cabo) o de cómo impacta la inestabilidad de las condiciones de vida. Pero, en estos análisis, se olvida un dato muy importante: la sociedad simplemente ha cambiado.

Un estudio reciente de Mintel sobre las aspiraciones a cinco años de los adultos solteros en Estados Unidos (una sociedad en la presión para casarse y tener hijos es mayor que la de Europa) demostraba que, a pesar de todo, la independencia se ha convertido en uno de los principales pilares de la vida de los jóvenes solteros y que han reestructurado sus aspiraciones vitales. Un 56% mejoraría su salud física, un 49% buscaría un trabajo nuevo, un 42 compraría un coche y un 29% una casa como objetivo a cinco años antes que casarse o tener hijos (26% y 14% de intención). Y, aunque un 37% de estos solteros señala que lo que ven en redes sociales (un 28% apunta que lo que ven en la publicidad) les impulsa a querer tener una pareja, son optimistas ante su futuro.

Si esto se suma a todo lo que los estudios sobre los millennials han estado diciendo en los últimos tiempos (no quieren hipotecarse, no quieren un coche, prefieren viajar a tener que asumir otros gastos…), se puede tener una foto completa con cómo ha cambiado la sociedad y cómo las empresas tienen que cambiar a su vez.
Nuevos productos, nuevos servicios

Todo esto hace que las empresas y las marcas no puedan seguir operando como operaban hasta ahora y vendiendo partiendo de los mismos principios que usaban. Uno de los mejores ejemplos de cómo hay que cambiar las cosas para poder conectar con los consumidores en estos nuevos tiempos está en los supermercados.

Quien fuese al supermercado hace incluso diez años a hacer la compra y no tuviese que alimentar a una familia de 5 o de 4 se vería un tanto abrumado por las porciones. Las bandejas de productos ya envasados, como filetes y similares, siempre incluían cantidades familiares y comprar menos parecía imposible vía esa vía. Pero las cosas han cambiado: cada vez son más los supermercados que ofrecen raciones individuales. Primero lo hicieron los supermercados de alta gama, luego llegó a los supers de toda la vida y ahora no es difícil encontrar incluso raciones individuales en productos envasados de fábrica. Las ensaladas Florette, por ejemplo, ya cuentan con ‘ensaladas para uno’.

Lo que han cambiado los supermercados es lo que está empezando a cambiar cada vez más sectores y cada vez más nichos de mercado. Los viajes se adaptan cada vez más a cómo han cambiado las estructuras sociales, los productos familiares son cada vez más versátiles al tiempo que hay cada vez más tipos de familia y las representaciones en medios y anuncios de los diferentes estilos de vida son cada vez más positivas.

Volviendo al estudio de Mintel, un 61% de los solteros encuestados considera que los medios los representan de forma positiva (las mujeres muestran mayores porcentajes cuando se les pregunta si sienten que mujeres como ellas son presentadas de forma exitosa en los medios).
Fuente: Puromarketing

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