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Los trucos de las empresas y marcas para vender más en los comercios y tiendas

POSTED ON marzo 6th  - POSTED IN Sin categoría

Vender no siempre resulta fácil. Los consumidores quieren hacerse con ciertos productos, cierto, lo que ya de entrada los convierte en propiciatorias víctimas de las tiendas, pero a pesar de ello no se quieren hacer con todos aquellos que las marcas y las tiendas quieren que compren. Las firmas quieren vender más y quieren que los consumidores se lleven muchas más cosas de aquellas que suponían que venían a comprar.

Por ello, unos y otros usan una serie de estratagemas y trucos para posicionar mejor sus productos y para intentar hacer que los consumidores salgan convencidos de que necesitaban muchas más cosas (y sobre todo que salgan con ellas bien guardadas en sus bolsas de compra).
El largo camino a la meta
Uno de los trucos recurrentes que emplean muchas compañías y de muchos sectores variados está en hacer que los consumidores tengan que recorrer un cierto recorrido se podría decir obligatorio antes de llegar al lugar en el que quieren llegar o para alcanzar las cajas. Es decir, el consumidor tiene que recorrer una suerte de gymkhana antes de llegar a la meta y antes de hacer lo que quiere hacer. Uno de los ejemplos claros son los supermercados, donde todo está dispuesto de un modo estratégico para que para llegar a un lugar concreto y para hacerse con un producto exacto haya que atravesar unos cuantos escenarios que importan muchas veces menos al consumidor. Los productos de primera necesidad, esos que uno tiene que comprar habitualmente en la compra semanal, están al final de un largo recorrido. Uno no puede comprar la leche o el papel higiénico, por ejemplo, sin antes pasar por una avalancha de pasillos con ofertas seductoras.

Otro de los grandes ejemplos es Ikea. ¿Quién no ha intentado alguna vez atajar en Ikea y se ha dado cuenta de que lo está haciendo incluso peor? Visitar Ikea implica recorrer un camino perfectamente pautado que lleva a ver prácticamente todo lo que la firma tiene que ofertar. El propio proceso de compra implica hacer ese recorrido se quiera o no, ya que no queda más remedio que verlo todo si se quieren comprar los productos que se necesitan (al fin y al cabo, el proceso nos obliga primero a ver la exposición y después a coger lo que se quiere en otra etapa del recorrido).
Y la recompensa en la meta
E incluso cuando se llega a la etapa final no se han acabado las distracciones. Las cajas o el proceso final de compra están llenas de tentaciones. En Ikea, por ejemplo, antes de las cajas hay unos cuantos cestos de productos en oferta? y por supuesto los perritos a un euro para reponer fuerzas antes de volver a casa. En los supermercados, las cajas están llenas de productos tentadores que comprar como premio tras el proceso, como pueden ser caramelos o chicles. Y en muchas tiendas de moda, la caja es el último escenario donde están todas esas cosas de un precio bajo que pueden ser una tentación última. Así, mientras se espera para pagar en las grandes cadenas, se puede ver fulares, carteras o paraguas. En firmas como Primark, el camino a la caja implica dar al menos una vuelta por un pasillo lleno de ofertas.

Ese inspirador perfume
Pero las compañías no solo intentan vender más usando mano del posicionamiento de productos y de los recorridos que a los consumidores no les queda más remedio que hacer sino también usando otros elementos. El marketing olfativo es muy poderoso y hace que se sienta que se quieren comprar muchas cosas. Las firmas de moda, por ejemplo, empezaron a usar el olor a vainilla porque este recuerda a la infancia, hace que uno se sienta cómodo e impacta a la hora de comprar más ropa. Casi todas las grandes firmas de la industria de la moda tienen una suerte de olor que funciona como firma.
La moda no es el único sector que la emplea. Por ejemplo, también están todos los olores que asociamos a la comida y que se usan para hacer que se consuma más. Que los supermercados hayan empezado a contar con hornos de pan de forma recurrente no es solo una cuestión de ofrecer un servicio más, sino también una manera de hacernos comprar más. El olor a pan recién hecho no solo incentiva el consumo sino que hace también que se sienta que todo lo que se tiene delante es mucho más fresco y mucho más natural.

Esa oferta irresistible
Otro elemento con mucho potencial para conectar con los consumidores son las ofertas, que juegan con muchos condicionantes psicológicos. Por un lado, están los precios psicológicos, que hacen que los consumidores sientan que las cosas son más baratas de lo que en realidad son. Es lo que hace, por ejemplo, que los precios en rebajas siempre acaben en ,95 o ,99. Una camiseta de 7,99 nos parece abrumadoramente más barata que una de 8 euros, aunque en realidad la diferencia de precio sea un miserable céntimo. Por otro lado, los precios y las ofertas que ‘nos las quitan de las manos’ hace que los consumidores sientan miedo a quedarse sin los productos en cuestión y que los quieran comprar antes de que se acaben.

El poder de lo aparentemente gratis
Además de las ofertas y del potencial que estas tienen para conectar con los consumidores y para incentivar su consumo, hay otros elementos que siguen más o menos la misma línea y que actúan de un modo muy similar y que acaban llevando a los potenciales compradores a consumir o bien más o bien a sentirse mejor y más contentos con una marca, con una tienda o con un producto porque sienten que les están dando algo. Es lo que ocurre, por ejemplo, con todas esas promociones que durante el verano dan algo añadido al producto que venden, como los extras que suelen acompañar al cacao soluble (y que en ese caso son también un poderoso reclamo para conectar con los niños, que quieren esa marca por ese regalo que les va a dar).

Es el principio también detrás de la última tendencia en muchas cadenas de restaurantes, que regalan el refresco (o al menos esa es la imagen que se quiere transmitir y lo que quiere hacer que el consumidor sienta). El consumidor paga por el refresco una vez (incluso en algunas ocasiones un poco por encima de lo que se suele cotizar en la carta esa bebida) pero puede beber todo cuanto quiera. Es el atractivo de la Coca-Cola o bebidas ilimitadas. En realidad, si se piensa de forma racional, nadie se va a beber litros y litros de refresco y, habitualmente, uno bebe un par de vasos como mucho, aunque la sensación que se tiene es que está más que ‘amortizando’ el gasto.
Y los servicios añadidos
De hecho, el poder de lo gratuito y de lo que el consumidor recibe como un añadido es también lo que está detrás de algunos movimientos con éxito de algunas grandes firmas, que añadieron servicios sin coste que fidelizaban usuarios. Ahora, que casi cada bar por muy cutre que sea tiene WiFi gratis, puede parecer menos revolucionario, pero en parte el atractivo hace unos años de la cadena Starbucks estaba, para muchos de sus consumidores, en que permitía acceder a internet sin coste adicional. Solo había que comprar una bebida y sentarse a navegar. La cadena se mantiene ahora como uno de los lugares favoritos para trabajar entre los freelances no solo por el WiFi gratis, sino también porque sus camareros no suelen mirar de reojo y juzgando duramente a quienes se quedan allí largo tiempo con una única consumición.

El poder de la mirada
Aunque cada vez se habla más del poder que tienen los sentidos a la hora de conectar con los consumidores y, en esa lista, se habla de los ‘otros’ sentidos, la vista sigue siendo uno de los elementos más importantes a la hora de conectar con los consumidores y de hacer que compren. A través de la vista se recibe muchísima información, información que hace que nuestro cerebro descodifique ciertas cuestiones. Es ante la vista, por ejemplo, ante la que juegan los carritos de la compra. Los carritos son más grandes, para jugar con la percepción que se tiene de las cosas: necesitas más productos para llenarlo.

Por otro lado, es a través de la vista cómo se descodifican los colores, que se han convertido en un poderoso aliado para transmitir información de un modo casi subconsciente. El consumidor no es plenamente consciente de lo que esos colores le están diciendo, pero su cerebro los está descodificando ‘de fondo’. Funciona en todos los sectores y cada uno de ellos tiene que usar sus propios códigos de colores para transmitir ciertas ideas (no es lo mismo lo que el verde puede implicar en un supermercado, por ejemplo, que en un banco).
Igualmente, la mirada es quien juega a la hora de distribuir espacialmente los productos. Las tiendas colocan los productos a diferentes alturas visuales, según lo que quieran transmitir y lo que quieran lograr. Las cosas que están a la altura de la mirada, por ejemplo, son las que más se venden.

La música como generador de atmósfera
Otro elemento muy poderoso a la hora de marcar cómo se consume y de transmitir valores de marca es la música. La música es crucial para crear la identidad de un establecimiento, como un elemento añadido. En realidad, funciona del mismo modo que los olores, creando una suerte de huella que hace que la identidad permanezca y sea rápidamente identificada cuando el consumidor se encuentra con ella. La cadena de tiendas de moda Bershka, por ejemplo, tiene una identidad musical muy fuerte y poderosa. No está unida a una canción, sino más bien a un tipo de música, que el consumidor asocia rápidamente a la tienda. Tanto es así que existen grupos humorísticos en Facebook sobre el tema y que no es extraño que alguien defina una canción como ‘sonaba como Bershka’.
Por otro lado, la música no solo genera identidad sino que también ayuda a marcar pautas de comportamiento. La música puede ayudar a conducir los flujos de consumidores. Es lo que hacen los supermercados, jugando con diferentes tipos de músicas a lo largo del día. La más rápida se usa en las horas punta, haciendo que los consumidores compren más rápido. La más lenta garantiza que habrá personas dentro de la tienda: se usa en las horas valle, para que se compre de forma más relajada.
Fuente: Puro Marketing

Los cambios del Marketing y lo que ha dejado de ser

POSTED ON marzo 1st  - POSTED IN Sin categoría

No se trata simplemente de hacer que cada vez más consumidores conozcan a la marca y compren esos productos.
Habitualmente, cuando se hacen análisis sobre marketing y sobre el estado de las cosas se suele hablar de la misma colección de temas. Se suele abordar la importancia de comprender cuáles son las últimas tendencias que marcan la relación con los consumidores, se suele intentar conectar con ellos en lo que a características demográficas y cambios sociales se refiere o se suele intentar comprender cuáles son los últimos perfiles profesionales que hay que incluir en el equipo de marketing para lograr realmente el éxito. Estos son algunos de los temas recurrentes sobre los que se suele hablar y sobre los que se suelen hacer análisis y más análisis, aunque de forma igualmente recurrentes no se suele debatir sobre la propia esencia del marketing y sobre lo que es realmente y las necesidades que tienen que cumplir marcas, empresas y sus equipos de marketing para llegar a buen puerto su trabajo.
¿Qué es exactamente el marketing y qué es exactamente lo que deben buscar las empresas con esta herramienta?
La estrategia de marketing debe ir mucho más allá de la publicidad y debe cruzar muchas más fronteras que simplemente el ‘contar y vender’. No se trata simplemente de hacer que cada vez más consumidores conozcan a la marca y compren esos productos. La realidad es mucho más compleja y el trabajo que tienen que hacer los marketeros también tiene que serlo. Además, no deben olvidar que igual que el paso del tiempo ha traído cambios sociológicos, por ejemplo, también ha traído cambios en lo que su trabajo implica y en lo que tienen que hacer cada día.

De entrada, y si se quisiese definir de una forma general lo que el marketing implica y necesita, se podría decir que supone comprender bien a los consumidores y lo que uno puede ofrecerles. Es decir, en el epicentro de las campañas de marketing y del trabajo de sus responsables tiene que estar todo lo que lleve a comprender a los consumidores y al mundo en el que se mueven y cómo, en ese escenario, encaja la marca y encajan sus productos, servicios y ofertas. Por ello, el equipo de marketing tiene que estudiar los diferentes canales de comunicación, los diversos canales de comercialización, el potencial del producto, las cuestiones relacionadas con su comercialización o la relación que se establece entre empresa y consumidor.

Es decir, el profesional (y su estrategia) será una suerte de todoterreno capaz de ir muchísimo más allá que simplemente lo que puede parecer clave a simple vista. Tiene que profundizar y tiene que tener un conocimiento completo (de 360º se podría decir) del potencial cliente y el mundo en el que se mueve.

 

Los cambios de los últimos tiempos

A eso se suma que los cambios sociales y los de expectativas de los consumidores han implicado también cambios tectónicos en las estrategias y en lo que marcas y empresas deben hacer. “No se trata de contar y vender”, apuntaba hablando sobre el tema el jefe global de marketing de Procter&Gamble, Jim Stengel, poniendo en tela de juicio la que había sido la frase canónica para explicar lo que había que hacer hasta no hacía tanto tiempo. “Todo lo que hacemos es sobre crear lo propicio para una relación”, añadía.

Y esto no implica necesariamente que se deba traducir como ‘todo a lo digital’ sino más bien de un cambio un tanto más profundo. Para crear esas relaciones no basta simplemente con crear estrategias en redes sociales en las que las firmas hablen de tú a los consumidores, sino más bien en abarcar un cambio mucho más complejo. Las marcas y las empresas tienen que empezar a usar posicionamientos “humanos” a la hora de tratar con sus consumidores y con el mundo que les rodea (es decir, actuar muchas veces con la cercanía que emplean los seres humanos y con la toma de decisiones humana).

Hay quienes llaman a esto las “marcas generosas”, es decir, marcas que permiten que crean un mundo (o hacen que eso sea lo que parece) mejor y más cercano. Esto implica desde hacer café con granos de comercio justo en cadenas como Starbucks a permitir que los consumidores puedan dar su opinión como en Amazon a usar la tecnología punta desarrollada para ayudar a un maratonista ciego a guiarse durante una carrera como hizo IBM.

 

Vender usando el bien mayor

Y es que, como apunta la chief marketing officer para mercados globales de IBM, Caroline Taylor, el marketing ahora tiene que ir más allá del simplemente vender. Tiene que tener un objetivo más allá. Puede, de hecho, usarse también para el ‘bien mayor’, para potenciar lo bueno de la sociedad (al tiempo que se habla de la firma). Los consumidores lo están esperando y lo están valorando.
“Creo que el marketing que se centra en el ese concepto del enlightened self-interest es un elemento muy poderoso, tan poderoso como lo eran en la época de Mad Men el persuadir de que necesitabas algo que no necesitabas en absoluto”, apunta, hablando de un concepto, el enlightened self-interest, que podría traducirse como interés propio iluminado y que sintetiza esa idea del marketing con un objetivo de bien mayor. “Tiene realmente un papel mucho más esencial en la sociedad”, añade.

La cuestión está además en muchos sectores y en muchos gigantes del consumo, es desde el uso de tecnología para ayudar a la sociedad hasta el lanzamiento que han hecho los gigantes de productos del hogar de detergentes que lavan mejor en agua fría para ahorrar al consumidor dinero y al planeta recursos. Además, las empresas deben aprovechar nuevas oportunidades y nuevas cuestiones que surgen en el camino y que van en esta línea.
En el caso de IBM, el ejemplo en cuestión, es lo que están haciendo con la popular película Figuras Ocultas, que cuenta la olvidada historia de las matemáticas negras de la NASA. La firma aparece en la película de forma contextual y ha usado esto para generar marketing de contenidos derivado y potenciar el mensaje de diversidad.
Fuente: PuroMarketing

La fidelidad del consumidor no se puede comprar

POSTED ON febrero 23rd  - POSTED IN Sin categoría

El dinero no compra la felicidad. Eso es lo que dice la sabiduría popular, que tiene unas cuentas sentencias dejando claro que hay muchas cosas que por más que se intente son imposibles de comprar con dinero. Al listado se podría sumar un elemento más, porque el dinero tampoco compra la lealtad de los consumidores a las marcas.

Una de las maneras que las marcas emplean para conectar con los consumidores y para lograr que estos se conviertan en fieles clientes de la misma está en la de echar mano de incentivos económicos. Ahí están las ofertas especiales o por ejemplo las mejoras y ventajas que puede dar una tarjeta de fidelización, que mantiene a los consumidores como compradores de un producto, una marca o una tienda (no hay más que pensar en cómo funcionan en los supermercados) usando el reclamo de que su lealtad les permitirá el acceso a ofertas y descuentos especiales.
Sin embargo, la fidelidad a la marca no se gana de esta manera, o al menos eso es lo que acaba de concluir un estudio sobre la cuestión. Los consumidores están empezando a valorar de forma mucho más elevada otros elementos, elementos que poco tienen que ver con el dinero y que sí en cambio tienen mucho que ver con su relación personal.
De hecho, la principal razón para mantenerse fieles a una marca o una compañía es, según un estudio de Accenture Strategy realizado sobre una muestra de internautas estadounidenses, la fiabilidad en cuanto a datos personales y privacidad. Así, algo más de 4 de cada 5 encuestados (un 85%) pone como cuestión principal y destacada el ser fiables a la hora de guardar y respetar la información personal.
Los consumidores no solo buscan la privacidad, sino que también valora muchos elementos intangibles, por así decirlo, de su relación con las marcas y las empresas. Un 81% de los encuestados señala que uno de los elementos que hace que se decante la balanza a favor de una marca para ser su cliente fiel por siempre es el equilibrio entre estar ahí y no estar. Es decir, valoran que las marcas o las empresas estén ahí cuando las necesitan pero que respeten también su tiempo personal y no sean pesadas (esto es, que no les manden mails y más mails o llamadas de teléfono a deshora).
Los otros elementos importantes
A todo ello se suma el reconocimiento. Un 69% quiere que reconozcan su fidelidad y la importancia que tiene para ellos (por ejemplo agradeciéndoles ser un consumidor durante tanto tiempo), el 59% valora los pequeños regalos que la marca puede hacer, un 51% que les ofrezcan siempre los productos más a la última, otro 51% que cuenten con un diseño optimizado y personalizado en su navegación y un 44% que la marca muestre engagement con los consumidores a la hora de diseñar productos y servicios de la forma más relevante para los consumidores.
También se valora, aunque con menos peso, el que se generen nuevas experiencias, que sean plataformas para descubrir nuevas marcas y empresas, que apoyen causas en común con los consumidores o que sean innovadores y creativos a la hora de conectar con el consumidor.
Y, aunque los consumidores comprenden por qué las marcas buscan la fidelidad de los consumidores, también creen que no deberían dejar que se les fuese de las manos. Un 58% considera que las marcas tienen que intentar ganarse la lealtad del consumidor, pero sin pasarse.

Los pilares que sostienen la fidelidad del consumidor han cambiado por completo

POSTED ON febrero 20th  - POSTED IN Sin categoría

Los pilares que sostienen la fidelidad del consumidor han cambiado por completo

Una de las cuestiones que más interesan a las marcas y empresas y que más buscan potenciar entre sus consumidores es la lealtad a la marca, el establecer una relación de fidelidad. La fidelidad a la marca es un valor destacado que las marcas quieren potenciar, ya que permite establecer relaciones sólidas y, sobre todo, hace a la marca mucho más resistente contra los cambios de mercado, algo muy importante en este contexto en el que los consumidores tienen cada vez una mayor oferta a su disposición y que pueden encontrar cada vez más y más productos que compitan con aquellos que compran habitualmente.

Pero, aunque la fidelidad a la marca es un elemento que las marcas trabajan por conseguir, lo cierto es que no es algo nada fácil de lograr ni tampoco algo que se pueda mantener sin trabajo por parte de la compañía. Las firmas han creado diferentes estrategias a lo largo de los años para potenciar estas relaciones y para establecer vínculos poderosos con los consumidores. Aunque muchas de estas herramientas han servido para conectar con los consumidores y les han permitido lograr buenos resultados durante los años precedentes, lo cierto es que no todas ellas seguirán funcionando a día de hoy. Porque, como han acabado demostrando los analistas, como tantas cosas en el mundo de la estrategia de marca, la fidelidad también ha evolucionado y también ha cambiado con el paso del tiempo.

Así, las compañías necesitan volver a replantearse este concepto y lo que realmente genera lealtad a la marca. Hasta ahora se usaban programas de fidelidad y se potenciaban ciertos elementos, pero lo cierto es que esto no está ya realmente funcionando por completo. Como apuntan en un análisis de Accenture, los consumidores están cambiando de marcas y de productos de consumo a pesar de todo. Un 54% de los consumidores estadounidenses ha cambiado su proveedor de productos en el último año y un 18% reconoce que sus expectativas sobre las marcas han cambiado (y por tanto lo que los hace fieles a las mismas es también diferente).

“Cada consumidor tiene un instinto natural que les hace quedarse con una marca”, apunta Robert Wollan, responsable del terreno en Accenture Strategy, pero señalando también que los dos elementos clave en los que se asentaba esta relación en el pasado (los precios bajos y un servicio en el que se puede confiar) ya no resultan tan efectivos como lo eran antes. “Han emergido nuevos lenguajes de fidelidad”, asegura.

Las nuevas herramientas para crear fidelidad

¿Dónde está ahora la diferencia? ¿Qué es lo que hace que las marcas, los distribuidores y las empresas conecten ahora mismo con los consumidores y lo que no? Las dinámicas de relación han cambiado por completo, apuntan en el estudio, ya que los cambios impulsados por la era digital están teniendo un impacto en lo que se hace y en el cómo se hace.

Además, los millennials y sus usos y costumbres están teniendo un impacto directo sobre lo que los consumidores esperan y sobre lo que las empresas están haciendo. En general, se podría decir que existen cinco grandes líneas generales en las que las firmas pueden trabajar para conectar con los consumidores en esta era. Una de ellas es el ‘pequeño símbolo de cariño’, es decir, un elemento personalizado (como descuentos únicos, ofertas especiales o tarjetas de regalo) destinadas al consumidor de forma única. Estas herramientas logran una gran sensación de cercanía y fidelidad.

Por otra parte, las compañías tienen que trabajar para comprender a los consumidores, empleando los canales de comunicación que más les interesan en el momento adecuado, y que centrarse en el campo de la innovación, ya que los consumidores son fieles a aquellos productos y servicios que siempre parecen estar a la última. Por otra parte, también es importante comprender el peso de la asociación: los consumidores tienen a ser fieles a aquellas cosas que sus amigos y familiares también usan.

Y, finalmente, las empresas tienen que jugar con el ‘acercamiento experimental’, es decir, el permitir al consumidor el ser parte del proceso, ya sea participando en la creación de los propios productos o dándoles nuevas experiencias, productos y servicios.

 

Fuente:PuroMarketing

¿Estás preparado para trabajar en la Era Digital?

POSTED ON febrero 16th  - POSTED IN Sin categoría

La digitalización marcará el futuro de nuestros trabajos
Transformación Digital: nuevo eje central en las empresas

La irrupción de las nuevas tecnologías e Internet en la sociedad han provocado enormes transformaciones. Una sociedad hiperconectada que genera datos de forma masiva, que consume desde el móvil y que se influencia por nuevos líderes de opinión que surgen en la red. Por un lado, está previsto que la automatización destruya muchos empleos pero, por otro lado, la experiencia de nuestros clientes cada vez más sofisticada generará nuevas formas de trabajo y la construcción de nuevos servicios.

Por poner un ejemplo fácil de entender, imaginemos un futuro en el que la comida diaria la dispense una impresora de alimentos y, al mismo tiempo, los fines de semana paguemos una enorme cantidad de dinero por disfrutar de experiencias gastronómicas que nos sorprendan o compremos productos de proximidad y hechos de forma artesana. ¿Será este el futuro? Pues no lo sabemos, pero lo que está claro es que la automatización destruirá empleos, a la vez que el mundo de las experiencias va a generar muchas nuevas profesiones.

¿Desaparecerán muchos empleos? ¿Aparecerán nuevos? ¿Cuáles son los perfiles laborales de Marketing Digital más demandados?

El futuro es incierto y más en el sector del Marketing que se encuentra en continuo cambio. Desconocemos cómo va a seguir evolucionando la digitalización y hasta qué punto va a cambiar el entorno empresarial, pero sí sabemos que las cosas están evolucionando y lo hacen todavía más despacio de lo que lo van a hacer en el futuro. Lo que sí no deja de crecer es la oferta y la demanda de formación online. Esto es sinónimo de que las nuevas profesiones digitales requieren de una formación continua. Razón de ello es que en la mayoría de las ofertas de trabajo relacionadas con Internet se exige, al menos, un master de marketing digital o un curso de marketing online avanzado en campos específicos como la programación, el Big Data o las aplicaciones móviles.

Transformación Digital: nuevo eje central en las empresas

Nos encontramos en un momento en el que la tecnología no puede sino seguir evolucionando y las empresas deben adaptarse al entorno digital si quieren sobrevivir. Para introducirse a la cabeza del nuevo escenario empresarial, es necesario adoptar la innovación como eje central de la organización y seguir avanzando en ese sentido. Por lo tanto, el nuevo y mayor reto al que se enfrentan las empresas es el de digitalizar los servicios de cada departamento.

Por ejemplo, el marketing digital es una de las especialidades que más cambios ha sufrido en los últimos años. El desarrollo de nuevas tecnologías como el Big Data o el Internet de las Cosas permite automatizar funciones y manejar grandes volúmenes de datos. Esto ofrece a las empresas grandes cantidades de información sobre los clientes para conocer sus necesidades y, en base a ellas, determinar las estrategias más efectivas.

Al igual que cobra relevancia la tecnología, también las personas que la manejan. En este sentido, al igual que las empresas deben tener el compromiso de sumarse a la transformación digital y de ir adoptando las técnicas necesarias, también se debe poner a las personas en el centro de la gestión. Es decir, reforzar la cultura corporativa para encaminar a toda la organización hacia el mismo camino.

Por lo tanto, para que la digitalización suponga una ventaja y no una traba, es necesario el firme compromiso de adaptarse al entorno online. Solo así las empresas podrán introducir técnicas cada vez más eficientes, mejorar su rendimiento, abaratar costes y obtener diferenciación y ventaja competitiva.

¿Hay suficientes profesionales digitales?

Las empresas surgidas de la era digital operan de forma distinta a las tradicionales. Por un lado sus estructuras son ágiles y líquidas para poder afrontar los rápidos cambios del mercado y por otro lado sus profesionales tienen fuertes competencias y capacidades tecnológicas y digitales para desenvolverse con soltura en un mundo cada vez más técnico y especializado.

Las empresas tradicionales necesitan adaptar sus estructuras “tradicionales” y abrirse a nuevos perfiles profesionales, nuevas formas de organización

Y, ¿cuál es el problema al que se enfrentan ahora las empresas? Precisamente a la escasez de profesionales especializados en áreas digitales. Se necesitan personas capaces de manejar las áreas relacionadas con la digitalización de procesos, pero todavía los profesionales preparados para ello escasean.

Este hecho se debe a que la introducción de nuevas herramientas digitales se ha producido en un corto periodo de tiempo, por lo que la demanda de profesionales especializados en el entorno digital y capaces de gestionar estas nuevas tecnologías que la organización ha introducido se ha incrementado considerablemente.

En el área del marketing la digitalización ha traído nuevas especialidades que hasta ahora no conocíamos, como el Growth Hacking, el Inbound Marketing o el Traffic Management. Áreas que requieren profesionales multidisciplinares, con conocimientos de marketing, pero también de analítica o de programación.

La actual escasez de este tipo de perfiles presenta nuevas oportunidades laborales, tanto para los profesionales de hoy como para los de mañana.

Para destacar es imprescindible especializarse y cualificarse

Randstad Research, ha elaborado el informe “La digitalización: ¿crea o destruye empleo?” para analizar la situación presente y futura del empleo a raíz de la digitalización del mercado laboral. El informe revela que el 38% de los profesionales que se demandarán en el futuro serán “knowledge workers”, es decir, profesionales cualificados y especializados.

La Unión Europea también se pronuncia sobre la digitalización, en el Programa Marco Horizonte 2020 (H2020), asegurando que si los profesionales y las empresas no pasan por los procesos de transformación digital, nos encontraremos con 500.000 empleos digitales que no podremos cubrir.

La digitalización y la especialización son dos conceptos que van de la mano. Nos encontramos en un momento en el que la competencia en el entorno empresarial es más alta que nunca. Diferenciarse del resto no es fácil, pero una forma de conseguirlo es a través de la especialización.

Las nuevas profesiones que surgen a raíz de la digitalización de los procesos requieren de una especialización en determinadas áreas tecnológicas, ya que es un campo infinitamente amplio y que no deja de crecer.

Los profesionales especializados pueden aportar valor al negocio y optimizar el uso de la tecnología, por lo que las empresas los tienen en el punto de mira. ¿El motivo? estos profesionales no sólo van a ayudar a la organización a manejar las herramientas digitales, sino que también van a poder conducir al resto del equipo para que adopte una cultura digital.

 

A parte de especializarse, es necesario adoptar unas cualidades específicas que, sobre todo, se centran en trabajar de forma dinámica y flexible, ser multiplataforma y tener capacidad de adaptación al cambio.

El informe asegura que muchas empresas están recalcando la falta de soft skills de sus candidatos; haciendo hincapié en la carencia de competencias sociales y emocionales, necesarias a la hora de trabajar en equipo.

Las soft skills más demandadas en 2020 serán:

Resolución de problemas complejos
Pensamiento crítico
Creatividad
Gestión de personal
Coordinación con otros
Inteligencia emocional
Juicio y toma de decisiones
Orientación al servicio
Negociación
Flexibilidad cognitiva
Los 5 perfiles más buscados de Marketing y Negocios Digitales

Las nuevas oportunidades que trae la digitalización en el mercado laboral son evidentes. Pero sólo podrán convertirse en oportunidades reales si los profesionales son capaces de detectarlas a tiempo y de especializarse en las ramas más demandas.

El nuevo escenario tecnológico ha dado forma a nuevas profesiones, las cuales cubren las nuevas demandas y necesidades digitales de las empresas. Al tratarse de ámbitos apenas explorados por el sistema educativo, todavía no existen formaciones completas en áreas digitales muy concretas.

Estas son 5 nuevas profesiones digitales que van a estar muy demandadas en el siglo XXI:

#1 Data Scientist / Científico de Datos

El Data Scientist (o Científico de Datos) es lo que conocemos como un especialista en Big Data. Este profesional se encarga de traducir datos para convertirlos en información útil que sirva a la empresa para tomar mejores decisiones. Va ser una de las profesiones más demandadas, ya que el Big Data no deja de generar mayores cantidades de datos.

#2 Experto en ciberseguridad

La seguridad en Internet es un tema que preocupa a las empresas, tanto por la protección de sus datos como por la falta de confianza que suelen tener los consumidores cuando compran online. Por estas razones, un experto en ciberseguridad va a ser un profesional clave para las organizaciones, que establezca sistemas de protección contra fraudes informáticos o ataques a sistemas. Además también es necesaria la creación de un marco regulador, por lo que estos expertos deberán tener conocimientos de tecnología y de abogacía.

#3 E-Business Manager

Este directivo es el encargado de trasladar el negocio tradicional al entorno digital. Es el responsable de la estrategia e-Commerce y de que el plan se ejecute según lo establecido. Para ello, coordina al equipo y delega funciones. Este perfil cobra relevancia ya que cada vez son más las empresas que se están transformando digitalmente.

#4 ASO Manager

El ASO (App Store Optimization) Manager mejora la visibilidad y el posicionamiento de las apps, en las principales tiendas de aplicaciones. Debido al espectacular crecimiento de las aplicaciones móviles, se necesita un especialista que optimice los factores importantes a la hora de posicionar una app en la tienda de aplicaciones y que analice las keywords que más ayuden a lograrlo.

#5 Especialista UX

La experiencia del usuario UX, es decir, el grado de facilidad de uso de una web o una app por parte de los usuarios. Supervisar y mejorar esta usabilidad recae sobre el especialista UX. Un profesional que se encarga de optimizar la navegación, aplicando técnicas intuitivas y diseños atractivos.

 

¿Estás preparado para trabajar en la Era Digital?

Antes de conseguir un trabajo debemos pasar primero, lógicamente, por un proceso de selección. Al igual que aparecen nuevas profesiones de carácter digital, los departamentos de Recursos Humanos también han introducido herramientas digitales para encontrar al candidato ideal.

Es así como Internet se ha convertido en la bolsa de trabajo más grande del mundo. Las empresas acuden a la red, tanto para localizar nuevos talentos como para tener más información sobre sus candidatos.

Por ello, la reputación online es un elemento clave para conseguir nuevas oportunidades profesionales. La identidad construida en Internet depende, estrechamente, de los contenidos que los profesionales decidan publicar. Por ello, deben ser conscientes de la finalidad que tiene cada red social y aprovecharla para hacer networking, crear una sólida red de contactos y darse a conocer.

Queda claro que la digitalización está transformando el escenario empresarial e introduciendo nuevas necesidades en el mercado laboral. Desconocemos cómo cambiará la cosa en unos años, pero lo que sí sabemos es que los profesionales especialistas en las áreas digitales van a marcar los procesos de transformación de las empresas y, con ello, el paso hacia una nueva era altamente digital.

Fuente: PuroMarketing

San Valentín: Cuando el amor se convierte en un negocio

POSTED ON febrero 14th  - POSTED IN Sin categoría

El día supone el 14% de todas las ventas de flores del año y es el tercero en facturación en ese mercado, solo superado por Difuntos y el de la Madre

Cada año y cada mes de febrero llega la fiesta de San Valentín. El día es una jornada de exaltación del amor romántico, en la que se repite una y otra vez que la celebración se remonta a la época romana (aunque la historia del día ha tenido sus giros de guión a lo largo de los siglos) y en la que se repiten igualmente una y otra vez las listas de regalos que se pueden hacer para sorprender a la media naranja.

Y es que, se mire como se mire, San Valentín es una fiesta eminentemente comercial y uno de esos días clave para hacer negocio. Es una de esas fiestas que entran en el calendario de las marcas y de las tiendas, como la Navidad, Carnaval, la campaña de verano o Halloween, fechas del año en el que los consumidores están más que dispuestos a comprar y las marcas están más que dispuestas a vender.

De hecho, y aunque en los países anglosajones se intercambiaban tarjetas de felicitación ya desde siglos atrás, el boom de las felicitaciones empezó, sobre todo y a la escala que lo conocemos hoy en día, con el trabajo de Hallmark, la empresa fabricante de tarjetas postales, que entró en el negocio de las tarjetas de San Valentín antes de la I Guerra Mundial y logró dinamizar el mercado.

Y si aún quedaban dudas sobre la cuestión y sobre el peso de las marcas en el hecho de que los consumidores celebren San Valentín no hay más que mirar cómo esta fiesta llegó a España: no lo haría hasta los años 40, cuando Galerías Preciados (las mismas que trajeron las rebajas) importó estas fiestas.
Cuánto se gasta y en qué

San Valentín es, por tanto, una fiesta eminentemente comercial, una que logrará que se registren elevadas cantidades de gasto entre los consumidores. De hecho, las previsiones son que muchos celebren la jornada (algo más de la mitad de los españoles) y que gasten mucho dinero en ello. Un estudio de Tiendeo señala que los españoles se gastarán de media unos 106 euros los hombres y unos 66 las mujeres.

Otro estudio, este de Bankinter Consumer Finance, señala que de media los españoles se gastarán unos 63 euros (65 los hombres, 59 las mujeres) y que el uso de las tarjetas de crédito para pagar artículos relacionados como flores, cosmética y perfumería y lujo subirá hoy en un 105%. Según el Mastercard Love Index, el gasto de los españoles con tarjeta durante el día ha crecido en un 77% y el número de transacciones en un 91% (cifras que están por encima de la media mundial).

Las ventas de flores del día de hoy supondrán solo en España un 14% de la venta anual dentro de ese sector, haciendo que el día de San Valentín sea uno de los días con más facturación para las floristerías del año, solo superado por el día de Todos los Santos y el Día de la Madre. En Estados Unidos, solo hoy, se gastarán 2.000 millones de dólares en flores.

Todo ello hace que los precios de algunos productos crezcan durante la jornada y los días previos (de hecho, en Estados Unidos, ha empezado una suerte de corriente de consumo para el día, que consiste en desplazar la celebración del día del amor unos cuantos días para que así salga más a cuenta) y que para muchas marcas este día de febrero sea una suerte de agosto en medio del invierno.

El poder que tiene esta jornada es tan elevado a la hora de potenciar el consumo que todo el mundo quiere sacar su parte de la tarta. Cuando acabas en la sección de panadería de un Eroski cualquiera y te encuentras con una avalancha de donuts y pasteles con forma de corazón, uno se puede dar cuenta claramente del poder de la jornada, de su relación con el consumo y con como todo el mundo quiere usarla para hacer caja.

 

Cómo llegar al consumidor

La estrategia de los supermercados es, al final, la misma que está usando todo el mundo. Durante el día de San Valentín y los días inmediatamente previos, negocios de todo tipo echan mano de los corazones para posicionarse en el mercado y recordar, por si a alguien se le había pasado, el día exacto en el que estamos. Las cafeterías se llenan de decoración especial, las tiendas de ropa de mensajes especiales para San Valentín y las floristerías de recordatorios de que no se puede dejar pasar una jornada tan especial.

Las marcas simplemente tienen que hacer alusión a lo que se viene por delante y a lo que espera y con ello ya logran activar al consumidor, que acabará pasando por caja para no ser acusado de no celebrar el amor verdadero.

Fuente: PuroMarketing.com

Cómo las marcas pueden forzar las decisiones de compra de los consumidores

POSTED ON febrero 10th  - POSTED IN Sin categoría

Una de las cuestiones más complicadas para las marcas y uno de los elementos que resultan más difíciles de conseguir lograr para las marcas y para las firmas de retail es el hacer que el consumidor cruce ciertos elementos. Es decir, una de las cuestiones que resulta más complicadas para las marcas y retailers es hace que el consumidor cruce de estar interesado en ella y sus productos a convertirse directamente en comprador.

A veces, la cuestión está solo en dar una suerte de empujoncito final, en hacer que el consumidor reciba el último impulso para decidirse a comprar. Otras veces, el trabajo de la marca tiene que ser mucho más profundo y mucho más complejo, ya que lo que tiene por delante es mucho más complicado ya que el empujón que tiene que dar es mucho más amplio.
Sea como sea, las marcas y los retailers deben esforzarse para hacer que los consumidores dejen de ser meros observadores y se conviertan en realmente compradores. Tienen que ayudar a impulsar las ventas. Y una de las maneras de acabar cerrando esta cuestión y de acabar empujando al consumidor a comprar está en crear las ventanas necesarias y decisivas para impulsar esa venta. Esto es, la marca tiene que crear oportunidades para que el consumidor acabe acercándose a esa venta y deseando hacerse con esos productos.
¿Cómo pueden hacerlo? En realidad, hay ciertos elementos que pueden acabar empujando a tomar decisiones de compra. Las marcas pueden forzar la aparición de esas ventanas que harán que el consumidor se decida a comprar, apelando a ciertos elementos y a ciertas sensaciones.
De hecho, si las marcas quieren que sus consumidores compren, tienen que apoyarse en lo simple (es decir, en crear momentos sencillos), en la escasez (todos esos momentos en los que nos avisan de que solo quedan tantas unidades) y en lo que los expertos llaman ‘genuinos momentos de verdad’, como apuntan en Warc recogiendo las conclusiones de una experta en marketing.
Cómo usar cada punto
Si se analiza de forma detenida cada uno de esos puntos, se puede ver cómo pueden ayudar a posicionar a las marcas y sus productos. Así, las marcas tienen que hacer que el consumidor sienta que lo que están haciendo es sencillo, que los pasos que tienen que dar para acceder al producto, sea cual sea ese producto, son simples y sencillos.
“El placer y el dolor son importantes para la motivación, pero la facilidad – y la dificultad – tiene un mayor impacto en el comportamiento”, explica Zoë Chance, la experta. Esto es: si algo es muy fácil o muy difícil de lograr, los consumidores se comportan de un modo completamente diferente ante lo que tienen delante.
El siguiente punto es la escasez, que hace que los consumidores actúen muy motivados por el miedo a perder algo. Este elemento entra en juego cuando se dice que los productos están por tiempo o número limitado o que son algo muy exclusivo. El consumidor tiene que hacer las compras antes de que sea demasiado tarde. El principio funciona en muchos mercados y a muchos niveles (es lo que nos hace, por ejemplo, comprar cosas en el supermercado cuando vemos una oferta).
Eso sí, las marcas tienen que tener cuidado con cómo juegan con ello y con cómo presentan esa información. No se puede hacer creer falsamente que existe una escasez del producto. Todo tiene que estar basado en la verdad.
Y, finalmente, los ‘momentos de verdad’, que son aquellos en los que la marca se centra en los momentos cruciales en los que al consumidor le interesa realmente lo que están viendo. Es decir, son los momentos en los que la información se recibe porque se necesita. El mejor ejemplo para comprenderlo es el que ofrecen en el análisis: una campaña de un detergente de Procter&Gamble usó las partes superiores de los autobuses para hacer campaña. Sus consumidores potenciales veían los mensajes cuando estaban colgando la ropa.

Fuente: PuroMarketing

Esto es lo que están haciendo las empresas que quieren sobrevivir a la competencia y a los tiempos turbulentos

POSTED ON febrero 6th  - POSTED IN Sin categoría
La oportunidad de abrir puertas que no sabíamos que existían.

Esto es lo que están haciendo las empresas que quieren sobrevivir a la competencia y a los tiempos turbulentos, tanto económicos como sociales.

Ya se ha hablado mucho de los momentos difíciles en los que nos encontramos, no nada más en México, sino en diferentes partes del mundo, que por razones políticas o económicas, sentimos que se nos viene (si no es que ya está frente a nuestra nariz) una gran crisis para nuestro país, marcas o empresas.

Para no quedar nada más como espectadores, debemos movernos hacia direcciones que creamos más favorables y no quedarnos suspendidos o congelados como frente a una gran ola provocada por un tsunami. En ese caso, ¿qué haríamos? De plano esperar que esa gran pared de agua caiga sobre nosotros, tomar aire y que nos pase lo que nos tenga que pasar.

Pero como ahora ese no es el caso, tenemos la oportunidad de buscar alternativas que se ajusten a lo que sabemos, a nuestra experiencia y a nuestra capacidad para descubrir nuevas puertas, que no tienen cerradura y que nos esperan a que las abramos, ya sea como nuevas oportunidades de negocio sobre la misma línea en la que hemos trabajado siempre o transformarse para generar una nueva opción acorde a los tiempos.

Por ejemplo, eso es lo que está haciendo Facebook paso a paso.

Uno de estos pasos, y uno grande, es el que pretende lograr al entrar al mercado audiovisual, que está dejando cada vez más rápido esa imagen que todos teníamos hasta hace muy poco tiempo. (Recuerden esa imagen “romántica” de una familia viendo su programa favorito en la sala de su casa, en la única TV que había en el hogar).

La red social de Zuckerberg, que registró un ingreso de 27,638 millones de dólares en 2016 (más de 26 mil millones tan solo de publicidad), con una comunidad de casi 2 billones de personas (1.2 billones activos diariamente) y con más de 65 millones de pequeños negocios que usan la plataforma para conectar con sus clientes, ahora entrará al negocio del streaming y se enfrentará a los grandes gigantes en este campo, como el mismo YouTube, si los ponemos en el mismo ring, o en un “diferente” cuadrilátero, con Amazon o Netflix.

Ahora desarrolla una aplicación para centros de entretenimiento, aprovechando a Apple TV o Roku, para difundir material en video que sea otra nueva opción para el enorme público multiplantalla que existe actualmente y que va creciendo cada vez más al paso de los días en esta guerra tecnológica por acercarse cada vez más y mejor al auditorio/consumidor.

La ventaja que tendrá es que, como marca, ya se encuentra en un lugar privilegiado en la mente de las personas, así que lo que resta es que entregue contenido de calidad, entretenido, flexible y sobre todo, que esté cercano a las múltiples preferencias de las personas que están buscando nuevas opciones más cómodas para ellas. Por consecuencia, los anunciantes ya se estarán sobando las patitas como mosquitas para aprovechar ese nuevo medio para hacer llegar sus mensajes a sus públicos de interés de una forma más precisa y, probablemente por el uso del mismo medio, más barata.

Tal vez alguno llegue a pensar: “Pues si. Para Mark Zuckerberg es sencillo encontrar esas nuevas puertas para generar negocio y nuevas oportunidades de crecimiento. Es multimillonario”.

Efectivamente, hasta para un multimillonario es importante buscar nuevas oportunidades en momentos difíciles o de cambio. Este chavo de 33 años (es un jovenzuelo), en su momento, y con 19 años de edad, lanzó junto a sus “roomies” en la universidad, un nuevo sitio en la web, The Facebook. Un juego entre colegas que abrió una puerta que nadie más la había volteado a ver para abrirla y descubrir lo que había detrás de ella. Hoy, un fenómeno mundial.

¿Ya diste una mirada para ver si hay alguna puerta o ventanita que no hayas visto antes?

 por Arturo Mora

Estrategia de comunicación, una necesidad!

POSTED ON enero 26th  - POSTED IN Sin categoría

Por qué todas las empresas necesitan una estrategia de comunicación Uno de los fallos recurrentes que comenten las pequeñas empresas es el de pensar que la comunicación no es cosa suya, que es un elemento con el que ellas no tienen tanto que trabajar porque no es tan relevante para ellas. Al fin y al cabo, su tamaño es reducido, su ámbito es limitado y tampoco es que tengan tantas cosas que contar, se dicen. Sin embargo, esta premisa no es la más acertada. Todas las marcas, sea cual sea su tamaño, necesitan una estrategia de comunicación y necesitan hacer comunicación corporativa. ¿Por qué es tan importante hacer este trabajo y por qué no se puede dejar la cuestión casi en manos del azar? Muchos son los elementos que son decisivos para comprender por qué todas las marcas necesitan una estrategia de comunicación y unos cuantos son los que demuestran que las compañías precisan afianzarse en ese terreno, por muy poco relevante que de entrada les parezca. Aparecer en los medios es crucial, para todo el mundo Uno de los principales objetivos de la estrategia de comunicación de las marcas es, al final, aparecer en los medios de comunicación. Eso es lo que todo el mundo quiere y eso es lo que todo el mundo busca, ya que aparecer en los medios se sigue viendo (y sigue siendo, al final) una de las maneras más eficaces de llegar a los consumidores. Los consumidores saben de los productos, de la marca y de sus servicios a través de lo que aparece en los medios de comunicación, lo que hace que para las compañías sea crucial entrar en la agenda informativa. Y esto es importante para las grandes marcas y para las pequeñas. De hecho, se podría decir que para las pequeñas lo es incluso más, ya que no hay más que ver lo que ocurre con las pequeñas tiendas. ¿Cómo saben muchas veces los consumidores que estos establecimientos existen? El periódico local de turno o los medios de proximidad son los que han hablado de ellos y los que, por ello, han conseguido ponerlos ante su potencial audiencia. Tienes que saber qué contar y qué no Aunque pueda parecer que hacer comunicación es, al final, simple y llanamente hablar de uno mismo, lo cierto es que todo ese proceso es mucho más complicado y mucho más complejo. Las marcas deben moverse en el filo de la navaja entre lo que pueden decir y lo que no. Saber escoger la información que se puede contar resulta crucial, ya que fallar en ese escenario puede hacer que se consigan unos resultados no solo peores de lo necesario sino también muchas veces nefastos. Por otra parte, no es solo una cuestión de contar cosas, sino también de contarlas bien y de transmitir de forma adecuada y correcta esa información. Empezar a crear tu propia historia Y a partir de ahí se salta al siguiente punto: las marcas tienen que ser capaces de empezar a crear su propia historia. La estrategia de comunicación es, al final, una manera de hacer storytelling, de empezar a afianzar su propia narrativa. Esta cuestión es además cada vez más y más crucial, ya que la narrativa se ha convertido en un elemento fundamental a la hora de lograr afianzar la imagen de la marca y a la hora de conectar con el consumidor. La comunicación no es solo notas de prensa Y es que uno de los errores que se suele cometer cuando se da por sentado que no se necesita una estrategia de comunicación o que con un par de ‘apaños’ ya se tiene montada la comunicación corporativa es dar por hecho que hacer comunicación consiste, sencillamente, en enviar un par de notas de prensa de vez en cuando y en compartir un par de datos con los medios servirá para tener ya una estrategia de comunicación. Lo cierto es que la comunicación va mucho más allá e implica muchos más elementos. Una estrategia de comunicación tiene que funcionar como guía, tiene que dar unas pautas y tiene que servir para aglutinar muchos más elementos. Tener una sólida estrategia de comunicación, por ejemplo, es determinante para lograr llegar a los consumidores en diferentes canales, incluso en aquellos que parecen operar de forma independiente: la comunicación es la que da el punto de partida, la base, de lo que se puede o debe decir en redes sociales, por poner un ejemplo. Si no tomas el control de la conversación, otro lo tomará por ti Tener una estrategia de comunicación y posicionarse en ese entorno es además relevante por un hecho fundamental. Se haga lo que se haga y se quiera lo que se quiera es inevitable que los consumidores hablen de la marca y de los productos (sea la compañía del tamaño que sea). Si la marca no está presente en esas conversaciones, si no tiene las herramientas necesarias para responder, acabará viendo cómo la conversación se escapa de su control. Si la marca no toma el control de la conversación, otro lo hará por ella.

Brand journalism: por qué las marcas quieren ser quienes den las noticias

POSTED ON enero 23rd  - POSTED IN Sin categoría

Los periodistas de marca escriben en los sites de las propias compañías en las que trabajan, pero también para los medios con los que colaboran las marcas

El marketing de contenidos está viviendo un momento dorado. Las marcas están apostando por esta herramienta para llegar a los consumidores, porque los contenidos están logrando muchos mejores resultados que otras herramientas de marketing. Los contenidos ofrecen al consumidor valor añadido, que es lo que ellos quieren recibir ahora mismo de las marcas, y además logran posicionarse mucho mejor y lograr muchísimo mejor engagement. Pero, a medida que todas las marcas parecen estar entrando en el terreno del marketing de contenidos, su poder de convocatoria y de atracción empieza a quedar un tanto más diluido. Quizás ahora las marcas tengan que cruzar una nueva frontera.

Y esa nueva frontera podría ser el brand journalism. El brand journalism es una tendencia dentro del mundo de los contenidos que marca bastante en línea con otros de los movimientos de las firmas, que están cada vez creando contenidos de mayor calidad y de mayor calado. En ese mismo terreno en el que las marcas crean hasta documentales, los periodistas pasan ahora a contar historias de las marcas.

¿Qué es lo que tiene que hacer el brand journalist?

Sus atribuciones no son muy diferentes de las que tienen los periodistas de los medios. Tienen que ser capaces de informar y tienen que ser capaces de contar buenas historias. Eso es, al final, lo que hace un periodista en su día a día trabaje donde trabaje. Lo que se suma ahora mismo es que, con esas historias, tienen que ayudar a las marcas a conectar con sus potenciales consumidores. Los periodistas de marca escriben en los sites de las propias compañías en las que trabajan, pero también para los medios con los que colaboran las marcas (lo que puede tener mucho impacto: en alguna ocasión, entre los artículos más leídos de medios como Forbes se llegan a colar contenidos de esta naturaleza).

El término y la profesión no son exactamente nuevos (lo inventó McDonald’s en 2004), pero ahora mismo está viviendo un momento dorado y de crecimiento porque cada vez son más marcas las que los emplean y las que usan este tipo de profesionales en sus estrategias de marketing.

Algunos estudios dejan claro cómo se moverá el mercado en esa dirección. Un estudio de no hace muchos meses apuntaba que el 42% de los responsables de marketing esperaba contratar a periodistas durante el año siguiente y otro 48% iba a encargar este tipo de contenidos. Otros apuntan que ser periodista de marca será una de las salidas ‘tradicionales’ para los periodistas cuando acaben sus estudios de aquí a cinco años.

Movimiento de contratación

Los gigantes de la red han contratado también a periodistas en los últimos tiempos. Tanto Facebook, como Snapchat, Twitter o LinkedIn han incluido a periodistas en sus plantillas en los últimos meses y han creado sus propias redacciones. A ellos se van sumando las empresas que son una suerte de guía de lo que hacer en marketing. Starbucks ha sido, de hecho, la última en incluir brand journalists en su plantilla y en apostar decididamente por la cuestión.

 

La firma ha creado una serie de breves documentales sobre diferentes personas en EEUU que hacen cosas inspiradoras, contenido que daba para piezas de periodismo escrito y de podcasts paralelos. La serie estaba destinada al mercado estadounidense y la cadena se aprovechó de sus propios recursos en tienda para apoyar su difusión (por ejemplo, usando la conexión al WiFi de sus clientes o metiéndolo en el packaging de sus productos) además de sus canales online.

Sus responsables aseguran ahora que han encontrado ‘el modelo’ y que han descubierto cómo conectar con el público usando este formato.

No tiene que ser periodismo superficial

Casi todos los ejemplos que se suelen poner de estos principios de periodismo de marca suelen ser historias buenrrollistas, ya que las marcas suelen usarlas para posicionarse de un modo positivo (las de Starbucks son, por ejemplo, 10 historias de superación de personas que hacen cosas por los demás). Lo cierto sin embargo es que el brand journalism permite hacer muchas más cosas y tocar muchos más temas. Las marcas tienen que ser como los propios medios de comunicación y, sobre todo, tienen que comprender qué es lo que sus consumidores quieren recibir, lo que les interesa. Que detrás esté una marca, no implica necesariamente que se tenga que hacer un contenido banal o superficial.

De hecho, uno de los ejemplos más interesantes de lo que se ha hecho en brand journalism en los últimos tiempos es una investigación que publicó The Guardian sobre un crimen. La historia era periodismo de investigación, con la profundidad y la calidad que se da por sentada de lo publicado en The Guardian, pero era también, como apunta NiemanLab, periodismo de marca. La serie era brand journalism con Amazon detrás.

¿Por qué se metía Amazon en semejante camisa de once varas?

Lo cierto es que para la firma compensaba: la serie de reportajes estaba ligada a la campaña de posicionamiento de Bosch, una serie policiaca, y en ese contexto el contenido tenía mucho sentido. Al movimiento ya se le bautizó en su momento como investigative brand journalism, periodismo de marca de

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