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La dinámica del cambio en los hábitos de consumo

POSTED ON agosto 28th  - POSTED IN Sin categoría

Los representantes de Coca-cola, Toyota y Andreani analizan la manera de consumir de la personas en la región y cómo se está modificando.

Las innovaciones tecnológicas y una mayor conciencia del medio ambiente están modificando los hábitos de consumo.

En una nueva edición de “Ciudades del Futuro”, representantes de tres reconocidas empresas debatieron sobre la importancia del desarrollo sustentable. Las compañías participantes fueron Coca-Cola, Toyota y Andreani.
En este marco, uno de los temas tratados fue los hábitos de consumo en esta época. Es importante señalar que la manera de consumir, así como los productos que se consumen van variando según la cultura de una sociedad, el desarrollo tecnológico que tenga y el período histórico en el que se encuentre.

Un claro ejemplo es Coca-Cola. Si bien es una empresa global, la realidad local muchas veces es más importante que la gran política corporativa.  Por tal motivo, al momento de internalizar la sustentabilidad tuvo que repensar los productos que se vendían, así como también las cosas que son realmente importantes para la sociedad. Por ejemplo, la obesidad, la diabetes y el colesterol. Cada vez más presente en las personas y desde edades más tempranas.

“La epidemia mundial de obesidad es un tema central para la empresa. Sin embargo, Latinoamérica tiene preferencia por el sabor dulce y hay gente que todavía no quiere las gaseosas sin azúcar o que tengan un sabor menos dulce”, explicó Mariale Alvarez, Directora de Asuntos Públicos, Comunicación y Sustentabilidad de la compañía.  Actualmente, Coca-Cola es la marca de consumo masivo más elegida en Latinoamérica. Tuvo 2.706 millones de ventas a lo largo de un año.

Por otro lado, Diego Prado, director de Asuntos corporativos de Toyota, detalló que las necesidades de las personas van cambiando. “Los nuevos consumidores son más inteligentes y no están dispuestos a gastar en un auto que se pasa el 95 % del tiempo estacionado”. Por este motivo, Toyota dispone de una app que le permite al usuario disponer de un vehículo por hora o por día. De acuerdo con Prado, “en un futuro no le vamos a vender autos a particulares sino a administradores de flotas de autos compartidos”. “De esta manera, cada persona alquilará un auto dependiendo de si tiene que ir a la ciudad por unas horas a hacer un trámite o quiere ir de vacaciones una semana a la playa con amigos”, agregó.

Por último, Gabriel Pérez, Gerente de desempeño ambiental de Andreani, opinó sobre los cambios logístico que implica el crecimiento del e-commerce. Hasta el momento, en Latinoamérica, solamente el 3 % de las ventas total retail son por comercio electrónico. Aun así, cada vez son más las personas que prefieren comprar por este método. Para Pérez, esto significa que el fin de la idea de un camión que llegaba a las 7 de la mañana a un depósito para entregar los envíos.  “Ciertas formas de distribuir y de consumir están cambiando la lógica de todo nuestro mercado”, sentenció.
Fuente: Fortuna.perfil.com

El dinero que pierde la industria por los influencers falsos: Una cifra que ya pasa de los mil millones de dólares

POSTED ON agosto 26th  - POSTED IN Sin categoría

El 15% de toda la inversión en influencers acaba en manos fraudulentas

Para los marketeros, los influencers gorrones, los falsos y todo el engagement y los seguidores de mentira se han convertido en un serio problema. Todos estos comportamientos y esta realidad están creando una falsa situación en lo que a influencers se refiere y están haciendo que confíen en datos y realidades que no son ciertos.

Cada vez las marcas y las empresas son más conscientes de ello y más críticas con esta situación, lo que ha hecho que en los últimos meses la burbuja influencer – y la visión de que son los salvadores de todos los problemas de las marcas – haya empezado a pinchar. Se es cada vez más consciente de que la realidad de los influencers es mucho menos bonita de lo que parecía a simple vista.

Esa existencia de un universo «fake» en lo que los influencers toca no es solo un problema de imagen y un lastre por estar haciendo que los mensajes no lleguen a quien deberían estar llegando. Es también un problema de peso en lo que a gasto se refiere. Las empresas están invirtiendo mucho dinero en el marketing con influencers y usando de forma intensiva a estos profesionales para llegar a sus audiencias deseadas. La existencia del fraude en datos de seguidores y resultados y la presencia de influencers que no merecen tal nombre está logrando también que pierdan dinero. Parte de la inversión que realizan se está colando por esas rendijas.

No es además una cantidad mínima ni residual. El impacto que los influencers falsos tienen en la industria y el eco de sus prácticas se miden ya en miles de millones de dólares.

El 15% de todo lo que se invierte

Eso es lo que acaba de demostrar un estudio de CHEQ. Según sus conclusiones, el 15% de todo lo que las marcas y empresas gastan en influencers acaba en manos de los ‘malos actores’ del mercado y permite llegar, por tanto, a seguidores falsos.

Sus estimaciones apuntan a que en 2019 se cerrará con una inversión de 1.300 millones de dólares en influencers falsos, una cantidad que subirá a los 1.500 millones el año que viene. En el estudio, reconocen que la cifra se queda todavía lejos de los 23.000 millones que se estima mueve el fraude en marketing digital pero, aun así, el impacto de los falsos influencers es muy nocivo en términos de imagen de marca.

Según las conclusiones del análisis, los influencers falsos dañan la salud de la marca y la confianza que los consumidores tienen en ella. Los consumidores se fían menos de las marcas que los usan para llegar a las audiencias.

Un mercado en auge

Además, el mercado de lo falso en lo que a los influencers toca no parece que vaya a retroceder o a posicionarse de un modo más débil. Los responsables del estudio hablan de que se registra «casi un fraude institucionalizado» en la industria, como demuestra el hecho de que ya haya una suerte de precios «estándar» de mercado para la compra de falsos seguidores en las diferentes plataformas sociales.

A eso se suma que se ha desarrollado una mayor automatización en los procesos de creación de audiencias falsas, con herramientas «más y más sofisticadas» que se encargan de hacer aumentar esos seguidores fake. Por eso, los responsables de la investigación no creen que el fraude en el marketing con influencers vaya a desaparecer ni tampoco que se vaya a frenar su crecimiento.

Teniendo en cuenta, además, que los responsables de marketing han dejado claro estudio tras estudio que están cada vez más interesados en los influencers y que los consideran más cruciales que nunca (y que van a invertir más en ellos) se puede comprender todavía mejor por qué es un problema serio.
Fuente: Puromarketing.com

La neurociencia de la confianza: qué hace que nuestro cerebro confíe en las marcas

POSTED ON agosto 21st  - POSTED IN Sin categoría

Usar el miedo funciona a corto plazo, pero no a largo

Uno de los elementos que se han asentado de forma destacada en lo que a estrategia de negocio se refiere y que ha impactado en cómo las marcas intentan llegar al mercado ha sido la confianza. Las empresas han asumido que tienen que lograr que los consumidores confíen en ellas y que la confianza es un valor al alza, uno que cada vez resulta más poderoso y más determinante a la hora de marcar las decisiones de consumo. En el contexto en el que ahora se tienen que mover marcas, productos y consumidores, la confianza es un elemento determinante y que singulariza a las marcas y a las empresas frente a su competencia.

Varios son los elementos que ayudan a ganar esa confianza y que permiten conectar con los consumidores. A lo largo de los años, los estudios han demostrado el poder de la transparencia, por ejemplo, para establecer esas relaciones, pero también cómo las recomendaciones de los demás nos ayudan a confiar más en las marcas o el potencial que tiene que una marca sea local a la hora de ganarse nuestro visto bueno.

Pero, por supuesto, la confianza también puede leerse echando mano de otro elemento: la neurociencia. Al fin y al cabo, el que confía o no en algo es nuestro cerebro y este puede ser analizado partiendo de este terreno, lo que permite comprender mucho mejor los mecanismos que hacen que se confíe o no en algo.

Lo que la neurociencia dice sobre la confianza podría ayudar a las marcas a ser mucho más eficientes a la hora de establecer esas relaciones de valor con sus consumidores. En un análisis reciente que publica Harvard Business Review han estudiado los mecanismos que hacen que el cerebro humano confíe y lo que lleva a que lo hagamos con unas personas, unas empresas y unas marcas y no con otras.

Los mecanismos de la confianza

En general, los dos grandes mecanismos que nuestro cerebro usa para generar confianza son dos. El primero es un mecanismo vinculado a la corteza cerebral. Como recuerdan en el análisis, algunas de sus partes permiten al cerebro humano hacer un trabajo de trasposición. Le dejan ponerse en los zapatos de otras personas y teorizar que harán. Comprender cómo se van a mover y cómo van a reaccionar nos lleva a hacer que nuestro propio comportamiento vaya en línea con el de ellos. Eso hace que confiemos.

El segundo gran mecanismo está vinculado a la parte emocional de nuestro cerebro. Confiamos en alguien también empleando mecanismos de empatía. Cuando compartimos las emociones con alguien y logramos comprenderlas, nuestro cerebro libera oxitocina y absorbemos la información que esa persona, marca o lo que sea está ‘liberando’.

En conclusión, y como señalan en el análisis, para confiar en algo o alguien que no conocemos, el cerebro humano hace un trabajo de adelantarse a lo que hará y por qué para intentar determinar si confiar o no en ello pero también usa la intuición, lo que el compartir la carga emocional de ese algo o alguien nos dice.

Pasos en falso

Por supuesto, en estos mecanismos hay también variantes y zonas grises, porque a veces algunas emociones y percepciones pueden empujar a que las personas tomen decisiones de confianza que podrían ser cuestionables o que no son efectivas en el largo plazo.

Así, el miedo y el dominio suelen activar la confianza, aunque no lo hacen de una forma positiva. El miedo funciona muy bien en el corto plazo, pero no lo hace a largo. El ejemplo que ponen en los análisis es el de la gestión de personal: un jefe que mete miedo y amenaza logra resultados las primeras veces, pero luego simplemente consigue que sus trabajadores intenten pasar desapercibidos. Para las marcas, puedes obtener resultados la primera vez que pulsas las teclas del miedo entre los consumidores pero es posible que no funcione eternamente.

Algo similar sucede con las tácticas de dominio, que además hacen daño a quienes están al otro lado.
Fuente: Puromarketing.com

La nueva frontera a conquistar para crear una identidad de marca fuerte está en lo local

POSTED ON agosto 16th  - POSTED IN Sin categoría

Los consumidores quieren marcas locales y cercanas en su búsqueda por lo auténtico

El poder de lo local ha ido quedando claro en los últimos años, cuando las marcas se han ido centrando más y más en este elemento como vía para llegar a los consumidores. El boom de ciertas pautas de comportamiento entre los consumidores, como el auge del consumo de kilómetro cero o de productos de temporada, han impulsado el tirón de lo local. Tanto ha sido así que la condición de ser un producto local, cercano, se ha asentado ya como un valor al alza para cerrar una venta y en una cuestión destacada para impulsar la conexión con el consumidor.
De hecho, los analistas ya empiezan a ver claro que lo local se puede convertir en un activo muy potente no solo en el proceso de venta sino también a la hora de establecer cuáles son los valores de la marca y su identidad. Un reciente estudio de una agencia de medios, Um, señalaba que entre los grandes elementos que marcan ahora las decisiones de los consumidores y, por tanto, la construcción de la imagen de las marcas está también la proximidad. Las marcas deben centrarse ahora en la autenticidad, la identidad, la nostalgia y lo local. Tienen que ser originales, activas, creativas y auténticas. Son exigencias complicadas, pero para las que las empresas necesitan tener respuesta.

Según los datos del estudio, un 68% de los consumidores disfruta de los contenidos de otras décadas. No solo se trata de que acepten esas cosas, sino que además muchos de ellos se sienten atraídos por aquellas marcas que han sabido apuntarse a la nostalgia y que juegan con esos activos como parte de esa identidad. Es un porcentaje muy importante, tanto como el que apunta hacia lo próximo y cercano.

Dado que los consumidores esperan que las marcas sean cada vez más auténticas y que conecten con ellos haciendo que se sientan individuos y no parte de una masa indistinta, también valoran – señalan en ese estudio – los elementos locales. Quieren que las marcas transmitan esa sensación de local, de cercano. Un 57% de los consumidores entrevistados en este estudio prefiere de hecho las marcas locales y los productos que estas fabrican.

El análisis de Ulm no es el primero ni será el último que vaya en esta línea. Entre las líneas maestras del consumo que acaba de señalar Euromonitor, también se encontraban ecos de lo local. Para ellos, lo local no es una tendencia específica pero sí se puede encontrar su eco entre las cosas que van señalando que están cambiando el mercado y definiendo a los consumidores.
En su análisis del mercado, lo local viene asociado a la vuelta de los consumidores a lo básico. Quieren cosas simples y auténticas y ahí es donde entra el poder de lo local.

La comida es el ejemplo más claro del cambio

De hecho, hay ya ejemplos concretos. En los últimos años han crecido los locavores, consumidores que buscan comida hiperlocal en sus acciones de consumo, y en el pico del consumo de productos de temporada y de producción de los agricultores locales. El boom de los alcoholes artesanales, por ejemplo, está muy vinculado a este tipo de pautas de consumo.
La comida es, en general, uno de los mejores ejemplos para comprender esta tendencia hacia lo local. Un análisis de Canva8 ya señalaba como una de las grandes tendencias para 2019 el de «somos lo que comemos».

Eso implicaba un uso de la comida como vía para la salud, pero también un cambio en cómo se compraban las cosas. Los consumidores iban a querer, decía el análisis, productos que se producían cerca de casa y este año iba a ser el gran año de la community-sourced agriculture (el consumidor conecta directamente con el agricultor).
Fuente: Puromarketing.com

Las 10 tendencias que están cambiando el consumo en la actualidad

POSTED ON agosto 14th  - POSTED IN Sin categoría

Las compañías tienen que ajustar sus estrategias a lo que los consumidores buscan y esperan

 
El consumo cambia, como cambia la sociedad y como cambian los grupos demográficos. Las cosas están en constante evolución y las marcas tienen que ser capaces de seguir el ritmo de los tiempos y de sus ajustes. Necesitan diseñar productos y ejecutar estrategias de marketing y de posicionamiento que encajen con lo que los consumidores buscan en cada momento.

Los consumidores tienen cierta sensación de que las cosas están ahora mismo fuera de control y que todo está cambiando mucho y muy rápido. Es lo que apuntan en el último estudio sobre el estado del mercado global que acaba de realizar Euromonitor. No saben hacia dónde van los cambios, pero sí que necesitan tener más control en su entorno y más agencia. Quieren retomar el control de sus vidas y para ello quieren retomar el control de lo que consumen y cómo. Esta es la línea general maestra que marca la evolución de los mercados y de los consumidores y que, según apuntan desde Euromonitor, se puede encontrar en la raíz de todas las grandes tendencias que marcan ahora mismo la agenda.

¿Cuáles son esas tendencias que están cambiando el consumo? El último Top 10 Global Consumer Trends de Euromonitor apunta en las siguientes direcciones.

Age agnostic

Como señalan en el estudio, «la gente de más edad quiere sentirse, comportarse y ser tratada como más joven». Si hace unos años se podían aplicar límites por cuestiones de edad y se podían limitar las cosas partiendo de esos puntos, ahora las marcas tienen que comprender que esas fronteras se han desdibujado. Los consumidores viven más tiempo y más sanos, lo que hace que no se sientan como la clásica idea de la tercera edad.

Si a eso se suma que la población está envejeciendo rápido y que los consumidores de más edad tienen dinero para gastar, se comprende mucho mejor el interés de la industria por estos consumidores. El diseño de productos y la estrategia de marketing ya no puede guiarse por los clásicos cánones de edad para llegar a los consumidores.

El estatus se obtiene volviendo a lo básico

O lo que es lo mismo, los consumidores no quieren productos fabricados en masa y están decantándose por las cosas simples, básicas y de mejor calidad. Los ejemplos son muchos. Euromonitor habla de los localovers, que buscan comida hiperlocal, o del boom de la cosmética artesanal. Estos productos y estas experiencias se ven como únicas y como una manera de expresar la propia individualidad. Cada vez se busca lo más «auténtico».

Los consumidores tienen conciencia

Los consumidores se han vuelto mucho más reflexivos sobre lo que consumen y el impacto que tiene en su entorno. Esto implica que buscan vías para tomar decisiones de consumo «positivas» y que añaden a los elementos que investigan cuestiones como que los productos sean animal-friendly (desde el boom de lo vegano a ser vigilantes con que los productos no sean testados en animales), por poner un ejemplo.

Estamos siempre conectados con los demás gracias a lo digital

Las herramientas de comunicación digital están cada vez más presentes, no solo en el entorno profesional sino también personal. Cada vez nos conectamos más con los demás – conocidos y desconocidos – para hacer cosas. Por ejemplo, en el análisis recuerdan como los entusiastas de los juegos se conectan en tiempo real en plataformas de gaming.

Los consumidores han entrado en la fase que han bautizado como «digitally together». Estamos siempre juntos, aunque sea de forma digital, y también compartimos más cosas. Un 45% de las personas comparte fotografías y vídeos cada semana, mientras que en 2015 era el 38%.

Todos los consumidores han mutado en expertos

No solo los consumidores buscan siempre los mejores productos («mejor», «best», es una de las palabras clave de búsqueda más habituales en Google, recuerdan desde Euromonitor) sino que además ha cambiado el balance de poder. Antes se confiaba en una marca o en una fuente de información como proveedores de la información que se necesitaba. Ellos eran los expertos.
Ahora, sin embargo, los consumidores se han puesto ellos mismos en el epicentro de ese proceso. Ellos son quienes hacen ese proceso de filtrado de información y de adquisición de la misma, buscando datos y consejos en múltiples fuentes. Esto hace que sus decisiones de compra cambien y que las relaciones de poder se hayan alterado.

El FoMO ha dado paso al JoMO

El JoMO, el «joy of missing out», en sus siglas en inglés, es el placer de perderse cosas. Si hace unos años la obsesión estaba en no perderse nada de lo que estaba ocurriendo, ahora los consumidores se han lanzado a reapropiarse del tiempo para ellos mismos. Quieren tener tiempo para ellos y poner límites más claros.

De hecho, se han vuelto más selectivos con las cosas que pueden consumir su tiempo. Quieren desconectar más, por una cuestión de salud mental, pero también por una mayor consciencia de lo que ocurre en la red y de su impacto (los escándalos de privacidad han aumentado el tirón del JoMO). Ahora, de hecho, la tendencia emergente no es, por ejemplo, el poner WiFi en tu cafetería, sino el eliminarlo.

Los consumidores se preocupan por ellos mismos: los intermediarios desaparecen

Los consumidores quieren ser autosuficientes en todos los terrenos, lo que cambia cómo se presentan los productos y cómo se venden. Además, los procesos de compra se están empezando a afrontar de un modo similar al cuidado personal. Los consumidores compran del mismo modo en el que se cuidan a ellos mismos y buscan los mismos objetivos en ello, los de sentirse bien con ellos mismos.

La muerte del plástico

Las tendencias en packaging ya lo estaban mostrando, pero la conciencia medioambiental en términos de plástico ha ido en aumento y afecta ya a todos los puntos de la cadena de consumo. Los consumidores no quieren plásticos y son muy críticos con la presencia de los plásticos no reutilizables en lo que marcas, empresas y retailers les ofrecen.

Las cosas son para ya

Los consumidores quieren las cosas en el mismo momento en el que se hacen con ellas y también buscan la máxima eficiencia posible en todos los aspectos de su vida. Se descargan apps para lograr ser más efectivos, están cada vez más dispuestos a pagar más si eso les ahorra tiempo o quieren tiempos mínimos de entrega de productos que compran online.

El imperio de los solteros

Cada vez más personas viven solas y lo hacen, además, por propia voluntad. A eso se suma que entre los mayores de 50 años hay una tendencia a la vida en soledad por múltiples razones y lo están haciendo de un modo diferente a lo que en anteriores generaciones se aplicaba. Han creado un «solo lifestyle» y le sacan provecho a esa fase de su vida.
En 2030, teniendo en cuenta todas las generaciones, el número de hogares de solteros habrá aumentado hasta los 120 millones, un 30% más que en 2018. Y todo ello está modificando el consumo.
Fuente: Puromarketing.com

¿Podrán sobrevivir todas las plataformas de vídeo bajo demanda sin publicidad?

POSTED ON agosto 12th  - POSTED IN Sin categoría

Las plataformas de vídeo bajo demanda eliminan la publicidad para ser más atractivas, pero los consumidores son cada vez más reacios a pagar por más servicios VoD

Los sistemas de suscripción para acceder a los contenidos se han convertido en un elemento de moda y emergente en los últimos años. Aunque a los medios generalistas de información lograr que sus usuarios crucen la línea y se lancen a pagar por las noticias les resulta muy difícil (el éxito de los paywalls es más bien cuestionable), a las plataformas de contenidos bajo demanda no les ha resultado tan complicado. De hecho, los contenidos en vídeo se han convertido en un poderoso reclamo.

Amazon los usa como un elemento que redondea su servicio Prime (y que en algunos países, como EEUU, son un atractivo de peso ya por ellos mismos) y otros gigantes de la red han intentado usarlos como una manera de captar y mantener a sus consumidores (no hay más que pensar en los intentos de Facebook con Watch). Otros grandes jugadores tech planean entrar en el mercado del vídeo bajo demanda (véase el caso de Apple) y otros se han asentado como jugadores clave en el mismo, como es el caso de Netflix.

En general, se podría decir que estos servicios usan como elemento clave una baza. Los consumidores pagan una tarifa por acceder a esos contenidos y los servicios eliminan la publicidad. No hay pausa de los anuncios ni tampoco anuncios que se sirven antes del visionado de contenidos. Los espectadores solo tienen que sentarse y ver un capítulo tras otro, algo que se ha convertido en un serio problema para los anunciantes a medida que estos servicios acumulan más y más horas de visionado y más y más espectadores (de hecho, las plataformas VoD están canibalizando ya la televisión tradicional).
Pero ¿pueden sobrevivir los sistemas de vídeo bajo demanda sin anuncios? ¿Es posible establecerse en el mercado sin echar mano a la publicidad y seguir siendo rentables? La respuesta a esas preguntas es complicada. Los analistas llevan de hecho semanas señalando que a Netflix no le quedará más remedio que incluir anuncios en algún momento, aunque la plataforma ya ha salido al paso (algo lógico teniendo en cuenta que los rumores y los mensajes no hacían más que aumentar y aumentar) y ha dicho que no planean introducir publicidad. Los analistas sin embargo habían echado sus cuentas y señalaban que era la vía lógica para ser rentables.

Para las plataformas de VoD, introducir anuncios, por muy deseosas que las marcas estén sobre la cuestión, es algo no deseable. Sus usuarios las prefieren justamente por su naturaleza sin publicidad. Meter anuncios posiblemente sirva para espantar a sus consumidores.

Al mismo tiempo, sin embargo, deben enfrentarse a una creciente saturación del mercado. Los consumidores empiezan a dar síntomas de fatiga de suscripciones. Pagan tantas cosas variadas que empiezan a estar hartos de hacerlo y no quieren ya pagar ni un elemento más. Esto pone las cosas complicadas a las plataformas que se avecinan (2020 promete ser el momento de un bombazo de mercado y en el que se verán muchas nuevas ofertas de muchos gigantes, incluidos de la industria audiovisual tradicional) pero también hace que sea más importante que nunca saber dónde está el límite.

No están dispuestos a pagar mucho más

Los datos de los estudios demuestran que ese límite está muy bajo. Un estudio de Morning Consult, en colaboración con The Hollywood Reporter, preguntó a los consumidores por esta cuestión (partiendo de una muestra estadounidense). Los consumidores se mostraron receptivos ante un formato de suscripción que le haga pagar más pero acumular en un único pago las suscripciones que les interesan.

Eso sí, pagar no quieren pagar mucho. El precio óptimo de pago mensual por el paquete de suscripciones está en los 21 dólares, con una horquilla entre los 17 y los 27 en lo que sería aceptable. Al cambio quieren pagar unos 18,8 euros y entre 15 y 25 euros, euro arriba euro abajo. En esa tarifa quieren meter lo que les interesa, pero algo que partiendo de los precios de mercado actuales parece complicado. En ese precio ideal solo podrían sumar las tarifas más baratas de CBS All Access, Hulu y ESPN+.

Esta cantidad es mucho más baja de lo que los consumidores están acostumbrados a pagar por sus servicios de cable (un 34% de los consumidores que los tienen en EEUU pagan entre 51 y 100 dólares al mes), pero deja bastante claro cómo son las cosas y qué esperan los consumidores. Ahora mismo, la mayoría de los consumidores paga como mucho por dos servicios de streaming. Un 66% paga hasta dos servicios y solo un 28% sube a tres o cuatro. Solo un 3% se va a cinco o seis.

Y si los consumidores no están dispuestos a pagar mucho más, ¿cómo pueden sobrevivir las plataformas de VoD sin publicidad?
Fuente: Puromarketing.com

Disney y el poder de la Nostalgia: por qué se usan las memorias de la infancia para vender mucho más

POSTED ON agosto 7th  - POSTED IN Sin categoría

La clave del éxito de Disney+, su plataforma VoD, estará en los contenidos que recuerden a los espectadores su infancia

Aunque pueda parecer que la lista de oferta VoD que lanzan los diferentes players de este mercado está ya muy llena y que ya hay demasiadas opciones por las que los consumidores pueden pagar, lo cierto es que el mercado está en pleno crecimiento. La industria sigue creando nuevas ofertas para hacerse con unos consumidores que parecen cada vez más interesados en conectar con los contenidos de esta manera y cada vez menos de las formas clásicas.
En los próximos meses, de hecho, en el mercado estadounidense aparecerán bastantes nuevas plataformas que intentarán usar diferentes armas para conectar con la audiencia y llegar hasta ella (y que posiblemente no tardarán en llegar también a Europa, cuando no se estrenen ya directamente también en ese mercado). Muchas de ellas van a emplear sus títulos de siempre para conectar con esas nuevas audiencias.

Friends, la serie de televisión, se ha convertido hace unas semanas en material para una batalla por los derechos de emisión, batalla que ha ganado el gigante de la televisión tradicional que los posee y que los empleará para llamar la atención de las audiencias. No son los únicos que jugarán con esas armas. Disney usará como gran activo para conectar con las audiencias cuando lance Disney+, su plataforma de VoD, no tanto los nuevos estrenos como lo que ya tiene en biblioteca. Su gran activo serán sus títulos de siempre.

De hecho, Disney va a lanzar el servicio con 400 películas de catálogo y sus primeras novedades estarán vinculadas a sus grandes clásicos de los 90 o de los 80. No es una decisión tan sorprendente si se tiene en cuenta que, en los últimos años, Disney ha hecho caja en taquillas de medio mundo echando mano exactamente a eso: sus últimos grandes estrenos en películas han sido remakes de sus grandes clásicos, pasados por un tamiz actualizador (por ejemplo, en la tecnología empleada o cambiando dibujos animados por actores humanos).

¿Por qué estos contenidos van a ser piezas claves de Disney+? La clave está en lo que sienten los consumidores y en lo que posicionan en relación a estos contenidos. El secreto de su apuesta es la nostalgia. La prueba de este éxito podemos comprobarlo tras la última adaptación a la gran pantalla de los clásicos actualizados de «La Bella y la Bestia» o de «El rey león» que tras su reciente lanzamiento, está a punto de superar los 1.000 millones en taquilla

Ahora mismo, Disney ya emplea de forma recurrente la nostalgia como vía para llegar al público adulto. Esos últimos estrenos de Disney no son solo películas para niños y hasta posiblemente se podría decir que no son películas creadas pensando en ellos. El gigante quiere atraer al público adulto, que va a verlas por interés propio y porque eran sus películas favoritas de infancia.

Con el estreno de Aladdin, por ejemplo, no era difícil encontrar dónde verla en VOS incluso en las ciudades con opciones de versión original más limitadas y los pases no terminaban hasta la media noche. Los espectadores van a verlas por el poder de la nostalgia y el poder de conectar con lo que les gustaba de su infancia.

El poder de la nostalgia

Si en el cine le funciona, ¿por qué no iba a hacerlo en las plataformas de VoD? La estrategia de Disney+ está, por tanto, vinculada también muy poderosamente a ese punto. La cuestión no es solo una apreciación basada en la trayectoria del gigante y en lo que ha hecho hasta ahora en otras áreas, sino también en datos de estudio de mercado.

Un estudio de GlobalWebIndex ya dejaba claro que los consumidores van a conectarse a este servicio por el poder lo nostálgico. El 42% de las personas encuestadas reconocía que estaban dispuestos a darse de alta en Disney+ porque el contenido les recordaba su infancia. De hecho, aunque el contenido de Pixar tiene un poco más de tirón que la nostalgia como motivador para darse de alta (un 46% lo haría por esas películas), la nostalgia sí funciona mejor que el contenido de Marvel (que es motivo de alta para el 38%).

Un 35% de los espectadores reconoce además que si Disney planea una serie de remakes de sus historias se sentiría tentado a darse de alta. A eso se suma que los consumidores tienen una visión del servicio bastante ‘elevada’, por así decirlo. Creen que sus contenidos les gustarán a su familia (71%) y están dispuestos a pagar bastante dinero por hacerse con el servicio (un 60% pagaría hasta 20 dólares por Disney+, una cantidad más elevada de la que pagan por otros servicios).
Fuente: Puromarketing.com

El poder del empleado feliz: cuando el trabajador se convierte en el mejor embajador de la marca

POSTED ON agosto 6th  - POSTED IN Sin categoría

El proceso tiene que ser orgánico y no se puede forzar

Hace unos años, cubriendo uno de esos encuentros multitudinarios en los que las empresas de tecnología B2B y gigantescas convocan a sus empleados, partners, clientes y periodistas de todo el mundo, me encontré con una tienda de merchandising. Estaba en una zona fácilmente accesible en los pasillos del gigantesco hotel-zona de convenciones y tenía una gran cantidad de productos a disposición de los consumidores. Había desde baberos a bolígrafos pasando por camisetas, todas con el logo de la empresa B2B. Resultaba sorprendente, porque la empresa en cuestión no era una de esas compañías objeto de deseo, sino una empresa ‘seria’.

Por supuesto, algo que llamaba tanto la atención por inesperado despertó muchas preguntas, así que acabé hablando con la responsable de la tienda, que me explicó entonces que acompañaban todo el circuito de conferencias de la empresa en cuestión por Norteamérica (aunque iban a dar el salto a Europa para una conferencia masiva unos meses más tarde) y que sí, se vendían cosas. Los compradores eran los propios empleados de la empresa en muchas ocasiones, que se hacían con productos estampados con el logo de la empresa para regalar y que compraban sobre todo la camiseta vinculada a la línea estrella de la compañía.

Desde fuera resultaba sorprendente y llamativo: lo que se llevaban como souvenir de haber estado en una ciudad en una conferencia era merchandising corporativo, las clásicas cosas que podrían haber estado en una bolsa de propaganda de las que de vez en cuando se reparten en los eventos de prensa.
Entonces lo que me llamó la atención fue la existencia de ese espacio. Ahora, años después, reflexionando sobre su existencia y sobre el hecho de que los trabajadores comprasen esos productos estampados con el logo de la firma, lo que llama la atención y lo que parece más notable es esa voluntad de comprarlos. Esto es, la conexión de los trabajadores con la empresa era tal y el, en cierto modo, orgullo de trabajar para ella tan elevado que los empleados estaban dispuestos a dejar unos cuantos dólares en diversos productos simplemente porque llevaban el logo de la empresa estampado y un mensaje vinculado a ella, su filosofía y sus productos.

La relación de los empleados con las empresas para las que trabajan es muy importante. Lo es, por supuesto, por la propia naturaleza de esa relación y el hecho de que son empleadores y empleados, pero también por cómo las emociones de sus trabajadores impactan en la relación que la marca establece con los consumidores y la percepción que estos tienen de ella.

Diferentes estudios han ido demostrando que los consumidores se guían por los empleados de la compañía a la hora de tomar decisiones sobre una empresa o una marca. Un escándalo sobre cómo tratan a sus empleados o descubrir que les están pagando de forma injusta o que sus condiciones son malas pueden convertirse en lastres para la identidad corporativa de la empresa, que se verán afectada por ello. La percepción crítica de los consumidores hará que poco importe lo que hagan en otros terrenos. Su imagen se verá directamente afectada.

Como demostraba un análisis no hace mucho, el modo en el que una empresa trata a sus empleados se ha colado ya entre los cinco puntos principales y clave que los consumidores tienen en cuenta sobre marcas y empresas.

La eficiencia del empleado feliz

Pero las compañías no solo tienen que preocuparse por ese punto por ello (y porque además, no olvidemos, lo más ético – y lo más legal – es ofrecer unas buenas condiciones a los empleados) sino también por otras razones. Los consumidores se guían también por las recomendaciones en redes sociales de los empleados de la compañía, a los que ven como embajadores pero embajadores más sinceros, e interactúan con ellos.

Además, los consumidores sienten que comprenden mejor a la marca cuando son sus empleados quienes la explican y explican sus productos en redes sociales. A eso se suma que en los puntos de venta también varía la percepción que tienen de cómo es la marca o de cómo son sus productos por cómo ven a los trabajadores de la empresa.

Eso sí, no vale con obligar a sonreír al trabajador o a parecer feliz. Las empresas tienen que trabajar para lograr que su empleado esté contento con su trabajo y que la empresa lo haga feliz. Esto es algo que a veces a los directivos les cuesta comprender: los trabajadores no van a hacer spam en sus redes sociales o a mostrarse entusiastas solo porque una orden de arriba se lo diga, sino porque sinceramente sienten que eso es lo que quieren hacer.

Los estudios han ido demostrando además que los trabajadores que están comprometidos con la marca se acaban convirtiendo en un voluntarios embajadores de la misma. Lo hace el 67% de ellos, como apuntaba hace unos años un estudio, que también señalaba que los empleados felices hacían que la satisfacción de cliente aumentase en un 12%.
Fuente: PuroMarketing.com

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