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Nostalgia y público adulto: estas son las claves por las que Disney no para de lanzar remakes y le funcionan

POSTED ON mayo 28th  - POSTED IN Sin categoría

La nueva versión de Aladdín se convierte en la película más taquillera en todo el mundo en su fin de semana de estreno

Una consumidora señalaba hace unos días que, tras muchos meses sin ir al cine, iba por fin a hacerlo el pasado viernes. La razón de esta decisión estaba en la película que llegaba a las pantallas entre los estrenos nuevos de la jornada. Disney lanzaba el remake de Aladdín, una versión en carne y hueso del clásico de dibujos animados que había estrenado en 1992 y que se había convertido rápidamente en uno de sus grandes éxitos.

Para aquella consumidora, Aladdín había sido su película favorita de la infancia, así que la nueva versión era algo que tenía que ver. Como comentaba, no había sido capaz de ir al cine a ver la nueva versión de otra de sus películas favoritas infantiles, Mary Poppins, pero con Aladdín no iba a dejar pasar la oportunidad. Ya tenía, de hecho, las entradas compradas.
Por supuesto, esta consumidora no era la única que tenía planes para ver el filme. Aladdin fue la película más taquillera del fin de semana, haciendo 207,1 millones de dólares en todo el mundo y superando muy ampliamente a las siguientes películas más exitosas del fin de semana. John Wick: Chapter 3 hizo 49,1 millones y Pokémon Detective Pikachu 37,8 millones. «El Aladdín de Disney ha superado las expectativas conjurando un recorrido mundial masivo con 121 millones de dólares para el fin de semana y que combinados con los 86,1 millones de dólares de su début como número uno en Norteamérica hace un estreno global estimado de 207,1 millones», explicaba Paul Dergarabedian, senior media analyst de Comscore, la compañía que ha hecho este balance de cifras, en una nota de prensa.

Aladdín es la última versión adaptada de clásicos de Disney, pero no es la única. Hace años, Disney lanzaba la adaptación con personajes reales de La Bella y la Bestia, otro de sus grandes éxitos de los 90, y en verano lanzará la nueva versión de El rey león. Se espera que el estreno de este otro clásico de los 90 revisitado sea nuevamente un éxito global de taquilla y que supere a los anteriores estrenos de remakes de clásicos de dibujos animados. Las expectativas están en que su primer fin de semana cierre con una recolección de taquilla mundial de (en la previsión más alta) 230 millones de dólares, más de los que ha hecho Aladdín y más de los 174 que hizo La bella y la bestia.

Incluso aunque se quedase en la previsión más conservadora (180 millones) superaría a esta última película. Sin duda, batirá a los remakes menos exitosos, como pudo ser el de Cenicienta, y que aún así fueron de las películas más taquilleras de su momento.

Pero ¿por qué está Disney lanzando remake tras remake de historias que ya conocemos? Y, sobre todo, ¿por qué le funcionan tan bien?

No son películas para niños (solo)

De entrada, habría que tener en cuenta que el público al que llega no es solo el público que podría pensarse a priori. En una ciudad en la que la oferta de películas en VOS es limitada, como puede ser el caso de Vigo, se puede encontrar pases de Aladdin en versión original con subtítulos, algo que no es un servicio pensado para niños. Las sesiones en los cines de Aladdín no solo están en el horario habitual de las películas para niños, como es el caso de los pases de tarde, sino que también se adentran en las horas nocturnas. Es posible ver Aladdín mucho más tarde de la hora habitual en la que los escolares se van para cama.

Esto ocurre porque Aladdín, como lo fue antes La bella y la bestia y como lo será El rey león, no está pensado para hacer caja con los niños o al menos solo con ellos. Es una película que corteja a los adultos y echa mano del poder de la nostalgia.

El poder de la nostalgia

«La gente tiende a disfrutar de sentirse nostálgico», explicaba a la BBC Wijnand van Tilburg, un experto en nostalgia del King’s College de Londres. La nostalgia es una emoción poderosa pero también una que hace que la gente se sienta mejor. Y, por eso, se puede comprender que, como les explica un crítico de cine, «la mayoría de las películas ahora mismo son secuelas». Los consumidores están echando mano de filmes y contenidos que sienten familiares y próximos.

En cierto modo, es una especie de cruce entre el poder de la nostalgia (que se ha convertido en un activo de marca muy poderoso en los últimos años) y esa sensación de comodidad de lo ya conocido. Es lo que hace que acabemos consumiendo también lo que en inglés se llama ‘confort food’ o leyendo por enésima vez aquella novela que ya conocemos mejor que la persona que la ha escrito. Lo conocido tiene ese efecto de hacer que nos sintamos cómodos y confortables.

De hecho, la clave de lo que hace que estos remakes funcionen es que ya sabemos lo que va a pasar y que se han reciclado elementos del pasado, como explican los expertos a la BBC. El remake de esas películas de hace décadas nos acaba haciendo ver lo mismo, pero con una versión actualizada.
Por tanto, a la sensación de felicidad que genera volver a la infancia se suma el poder de lo conocido y de las historias que hemos consumido antes. Disney tiene ya las historias, el storytelling y el desarrollo que funciona, ahora solo tiene que traerlo al siglo XXI y hacer que conecte de nuevo con el público.
Fuente: Puromarketing.com

Las tres líneas maestras que tienen en común las mejores campañas de marketing y publicidad del año

POSTED ON mayo 21st  - POSTED IN Sin categoría

Uso de datos, buena coordinación de trabajo y espacios sorprendentes son las claves de lo que funciona

¿Qué tienen en común las mejores campañas de marketing y de publicidad del año y cómo han logrado conectar con su audiencia y lograr que sus mensajes calen? Como cada año, Warc ha analizado diferentes campañas de marcas en todo el mundo para escoger las que han sido las 100 mejores del año.
Esto no solo permite establecer cuáles son las mejores del año y las que han logrado los resultados más óptimos, sino también establecer qué tienen en común y cuáles son los puntos fuertes de todas ellas, para así comprender qué es lo que hace que las cosas funcionen. De las conclusiones del estudio, se pueden extraer tres grandes líneas maestras que sobresalen entre ellas.

El uso de datos se abre a los de localización y se suman toques de mayor creatividad

El uso de datos para posicionarse, comprender mejor a los consumidores y diseñar la campaña más adecuada no es algo exactamente nuevo. Los responsables de marketing llevan años ya haciéndolo, desde que irrumpió el big data en sus vidas y desde que se hizo evidente que tenía que ser un punto clave para sus estrategias. Sin embargo, el modo en el que se emplea la información se ha ido refinando, como también se han ido incorporando nuevos elementos y cuestiones que ayudan a posicionar mucho mejor los mensajes.
Así, en el análisis de Warc de las mejores campañas de marketing, se ha hecho un uso mucho más efectivo de los datos de localización. Como explican en sus conclusiones, se ha hecho un uso mucho más «sofisticado» de los datos geográficos y de la segmentación. Por ejemplo, una campaña canadiense logró aumentar en un 11,7% los viajeros en cada uno de los trenes interciudad gracias a mensajes segmentados de forma individualizada a los conductores. Y Uniqlo logró muchos mejores datos en el día de los Solteros en China combinando datos de navegación offline con online.

Los datos, por supuesto, no funcionan solos, sino que tienen que apoyarse en el siguiente punto que destacan en el análisis, la creatividad. Como explica Amrita Randhawa, CEO, Mindshare APAC & Executive Chair en Mindshare Greater China, las conclusiones del análisis de este año «inspiran no solo a usar los datos bien sino también a usarlos de una manera compleja, en capas y pensada que se centre en la experiencia de cliente».

La colaboración con las agencias tiene que ser fluida

«Al final, la clave para una colaboración exitosa no es sobre el proceso», explica Matthew Mee, Global Chief Strategy Officer, MediaCom. «Es sobre estar abierto a las ideas y más importante, es sobre saber asumir riesgos», añade. Las campañas que funcionan no solo combinan el trabajo de diferentes players de la industria, recuerdan en el análisis, sino que lo hacen de forma correcta, encontrando el equilibrio perfecto entre lo que cada uno sabe hacer y hace bien. No se trata por tanto solo de meter agencia de comunicación, creativos y a unos expertos que se encarguen de gestionar medios, sino de saber cómo hacer las cosas y qué debe hacer quien.

Los mensajes llegan desde espacios absolutamente inesperados y sorprendentes
Porque, como apuntan en las conclusiones del análisis, las ubicaciones inesperadas para los mensajes logran capturar la atención de los consumidores, algo que es cada vez más difícil y más complejo. Encontrar el espacio sorprendente y llamativo para los mensajes y las acciones de las marcas no solo implica encontrar el lugar inesperado, sino también que ese espacio tenga sentido.

Según señalan en el análisis, las campañas que mejor han funcionado lo ha hecho posicionándose en la frontera entre el espacio publicitario y el espacio cultural. Por ejemplo, una campaña de turismo de Australia creó un falso Cocodrilo Dundee y todo un universo a su alrededor, para conectar con el público estadounidense, para el que la película es un hito.
Fuente: Puromarketing.com

De los Millennials a la Generación Z:  buscan en la red todo lo que necesitan y son difíciles de sorprender

POSTED ON mayo 14th  - POSTED IN Sin categoría

El estudio realizado por Publicis Media consta de dos fases de análisis: cualitativa y cuantitativa. En él se definen las principales características de la Generación Z y su relación con los medios.

El estudio realizado por Publicis Media consta de dos fases de análisis: cualitativa y cuantitativa. En él se definen las principales características de la Generación Z y su relación con los medios.

Para el estudio se ha contado con una amplia representación de jóvenes de esta generación, nacidos entre 2001 y 2007. La muestra analizada son jóvenes entre los 11 y 17 años que han compartido de forma individual cómo viven su día a día y han realizado talleres en grupos por edades. Para la investigación se han combinado fuentes de mercado como EGM, AIMC Marcas y Kantar Media, con fuentes propietarias de Publicis Media.

El estudio ofrece Insigths muy relevantes para entender las inquietudes y los hábitos de esta generación y sobre todo para identificar claves que ayuden a las marcas a conectar con este grupo de población, entre las que destacan:
Gen Z es una generación líquida, muy influida por los profundos cambios que ha vivido el mundo y la sociedad en los últimos años y por los retos que se plantean al mundo, que ellos tendrán que enfrentar y, en el futuro liderar su resolución.

Sus preocupaciones principales en este entorno líquido son enfrentarse a retos como el agotamiento del planeta; la automatización y su influencia en el mercado laboral (desaparición de millones de puestos de trabajo y surgimiento de profesiones nuevas para las que no hay formación); la paradoja de la desinformación en la era de la información y las fakes news; la revolución de la mujer y la dilución de las fronteras entre géneros (8 de marzo; movimiento Me Too, orgullo,?) junto al aumento del ciberacoso; los retos para la seguridad, especialmente en Internet; etc.

Una generación diferente. Tienen una visión fluida entre lo on y offline, son red y necesitan la red, emprendedores dentro de una economía flexible, con empleos temporales y escasamente remunerados, aprenden de manera autónoma y dudan de la enseñanza reglada, apuestan por la economía colaborativa, utilizan poco la memoria, buscan en la red todo lo que necesitan, son difíciles de sorprender.

Además, son animales sociales (sus amigos son muy importantes), familiares (valoran mucho a la familia, muy abierta y con escasas reglas), digitales (nacieron con la tecnología incorporada), acelerados (muy cargados de actividades, no tienen tiempo para reposar), le gustan los retos (en muchos casos consisten en hacer tonterías, que graban y les divierten), exhibicionistas (lo comparten todo, buscando la aprobación del grupo, muy importante en estos tiempos y especialmente a su edad), open-minded (aceptan sin problema las diferencias y están dispuestos a ayudar), activistas, arriesgados, creativos, creadores (creen que podrán vivir de las cosas que les apasionan), les gusta posar y hacerse fotos, son soñadores, buscavidas, ligones, se preocupan por su salud y les interesa la comida sana.
Cuál es su relación con los medios y canales de comunicación y cómo interactúan con ellos: Televisión

Los niños consumen más Televisión lineal, aunque en ocasiones desde dispositivos diferentes del televisor, pero, al crecer, empiezan a invertir más minutos en redes como Youtube. Los canales más vistos son los que ofrecen contenidos enfocados a su edad, en cadenas temáticas y los concursos de talentos y realities. Los mayores consumen principalmente series en plataformas digitales como Netflix que comparten con su entorno más cercano de familiares y amigos.

La música y los vídeos de humor (retos, memes y «tonterías») ocupan un papel cada vez más relevante al aumentar la edad.

Redes sociales

Para ellos las redes sociales son parte fundamental de su ecosistema, las ven como instrumentos que facilitan el día a día, forman parte de su vida y las utilizan para todo, aunque con enfoques diferentes: Facebook para el círculo familiar, en el que muestran su imagen más conservadora; Instagram para sus seguidores, en ella proyectan una imagen idealizada, en busca de seguidores y «me gusta»; Whatsapp lo dedican a sus amigos más íntimos y es donde muestran su verdadero yo. Es la que tiene una mayor penetración.

Dispositivos electrónicos

El dispositivo más usado es el móvil y, al contrario que con la televisión, tienden a usarlo más cuando crecen.

Cine, música, radio, lectura, gaming

Como adolescentes dejan de ir al cine cuando empiezan a pagarlo ellos. La música acompaña sus actividades a diario y consumen música on demand en Spotify. Les llama la atención ir a conciertos, pero no suele ser su actividad favorita, prefieren los festivales donde pueden elegir también los artistas on demand.

Casi la mitad de los encuestados consumieron radio el día de antes y lo hacen, en su mayor parte, utilizando aparatos de radio, muy por encima del móvil. Lo hacen porque les ayuda a relajarse y en su mayoría sintonizan cadenas musicales.

Otra actividad que les apasiona es la lectura ya que tienen una gran cantidad de autores juveniles entre los que elegir. Al cumplir años pasan de los cuentos al comic y el manga. En su mayor parte leen en papel y no en dispositivos electrónicos. Muy pocos leen prensa y los que lo hace se centran, casi en exclusiva, en la deportiva.

Los lectores de revistas son algunos más: leen las de los canales de televisión y los mayores se centran en revistas de moda o cotilleos y divulgativas, como National Geographic.

Los videojuegos son una parte fundamental de su vida, tanto en solitario como en grupo y los consumen de manera multicanal, así como asistiendo a eventos o viendo vídeos de Youtube (el 80 % de los niños juegan y el 20% lo hace diariamente).

Influencers

Los influencers de referencia son los que tratan temas de humor, cantantes de ritmos latinos y urbanos, personajes que hayan aparecido en reality shows, que fomenten el activismo, que lancen retos, o los gamers que suben los vídeos de sus partidas online, y, por supuesto, que sean iconos de moda.
Ahora, además, se ve una fuerte tendencia a seguir a influencers con menor número de seguidores que las súper estrellas que triunfaban al principio (tendencia a seguir micro-influencers más especializados).

Si conocemos sus códigos será más fácil acercarnos a ellos. Para conectar con la Gen Z es imprescindible hablar su lenguaje: les gusta el humor sencillo, les llama la atención lo visual, y tienen gestos y vocabulario propio, utilizan palabras como fail (fracaso) o crush (amor platónico).

La Gen Z busca experiencias y sobre todo lo que más les atrae es viajar. La experiencia ideal tiene que ser activa, multidisciplinar, exclusiva para jóvenes y que se desarrolle al aire libre.

Para ellos, el móvil es otra parte de su cuerpo, su familia son sus amigos, para hacer el tonto, para jugar y para compartir. La música es fundamental en su vida, les gusta el DIY, mantienen una dieta sana y creen en que el mundo se puede cuidar y cambiar.

Esta nueva generación ha llegado ya al mundo del gran consumo y serán los decisores del consumo del mañana. Es imprescindible para las marcas conectar con ellos mediante sus códigos de lenguaje y aportándoles los valores con los que ellos se identifican para que realmente se sientan vinculados a una marca.
Fuente: Puromarketing.com

Crece la burbuja: Ya solo el 4% de los consumidores se cree a los influencers

POSTED ON mayo 9th  - POSTED IN Sin categoría

La credibilidad de los influencers es más baja que la de los gobiernos
Aunque la presión sobre los influencers es cada vez mayor y aunque esto hace que tengan que ser más claros con lo que publican (como demuestra que el uso de #ad haya aumentado), el daño es más que probable que ya esté hecho. De ser quienes resultaban increíblemente fiables para los consumidores en los últimos tiempos y la solución a los problemas de las marcas a la hora de llegar a unos potenciales clientes ante los que tenían cada vez más complicado llegar, los influencers han pasado a ser ahora una especie de punto conflictivo de la red.

Los internautas los siguen siguiendo, sus contenidos siguen teniendo elevados ratios de engagement y las cosas que hacen o dicen tienen aún tirón entre las audiencias. Pero, a pesar de todo esto, los consumidores ya no se creen nada de lo que dice. Aunque tengan eco, no es un eco especialmente creíble. Los consumidores sienten que el mundo que los influencers muestran es de cartón piedra y que lo que están recomendando son solo aquellas cosas que las marcas y las empresas pagaron para que apareciesen en sus posts.

Los datos son bastante claros. No se trata solo de una suerte de percepción generalizada partiendo de las últimas noticias, sino más bien de datos exactos y de estadísticas de credibilidad y percepción de las cosas. Un estudio, elaborado por la agencia UM y con carácter global, ha preguntado a los consumidores por cómo reciben los contenidos que ven en las redes sociales. Las conclusiones son las de que, en general, se creen más bien poco lo que aparece en esos espacios.

De hecho, en general, solo el 8% de los internautas cree que el grueso de la información que se encuentra en redes sociales es real y verídica. Pero, cuando se pone el foco sobre los influencers, las cosas se vuelven todavía peores: la media de consumidores que se creen lo que dicen los influencers es todavía más baja. Solo un 4% de los encuestados cree lo que publican los influencers. Traducido a números, solo 4 de cada 100 piensa que los contenidos que los influencers suben a sus perfiles son de verdad.

Antes que al influencer se cree al gobierno
La pérdida de credibilidad de los influencers es tan brutal que los internautas parecen dispuestos a creerse antes a casi cualquier otra fuente. Las administraciones públicas, uno de esos elementos que aparecen habitualmente en los estudios de confianza en posiciones de crisis y que han estado en los últimos años cosechando cada vez peores datos, los superan. Su tasa de credibilidad es mayor que la que consiguen los influencers.

Un 12% de los encuestados cree que la información que comparten los gobiernos en redes sociales es «más bien verdad». Son ocho puntos porcentuales más que los que logran los influencers.

Los datos de confianza en reviews de productos son, eso sí, bastante superiores. Cuando se les pregunta de forma específica por cuánto creen en las reviews que blogueros y vlogueros publican, los internautas confían en el 42% de los casos. Y es que, en general, lo que está en crisis no es la red ni las opiniones online, sino más bien la figura del influencer. Al fin y al cabo, el mismo estudio señala que el 47% de los consumidores se deja influenciar en sus compras por las opiniones que lee en la red (aunque en el estudio previo eran un 54%).

El consumidor no permanece ajeno a la actualidad
Los responsables del estudio creen que la situación en la que se encuentran los influencers y las redes sociales en términos de credibilidad está muy vinculada a la actualidad. El hecho de que los organismos de control de mercados hayan dado toques de atención a los influencers en los últimos meses ha hecho que los consumidores sean más conscientes del estado de las cosas, pero también, como explica a The Drum una de las responsables del estudio, ha ocurrido algo similar con los escándalos protagonizados por las redes sociales.

La debacle de Facebook y Cambridge Analytica ha hecho que sea más visible para el consumidor que no todo es perfecto en las redes sociales.

Incluso, los consumidores se empiezan a sentir menos atados a lo que ocurre en los social media y a su necesidad de saberlo todo sobre ellos. El estudio también analizaba el FoMO (el miedo a perderse algo). El 46% de los consumidores de todo el mundo reconoce que lo tiene en relación a las redes sociales, pero los datos de la última edición del estudio apuntaban al 50%.
Fuente: Puromarketing.com

Naming: Las 6 tendencia que están marcando cómo se llaman marcas y empresas

POSTED ON mayo 7th  - POSTED IN Sin categoría

Usar nombres de persona o jugar con dobles sentidos se han convertido en elementos de moda 

Como en todo, en la estrategia de marketing también hay modas, modas que llegan a elementos que son tan importantes como la identidad corporativa o el nombre de la marca. Si unas tonalidades están de moda, se acabarán colando de forma recurrente en la identidad de las compañías. Lo mismo ocurre con las tipografías o hasta con las formas. Si el minimalismo es tendencia, las empresas se harán minimalistas. Si lo retro destaca, todo se convertirá en la época que domine.

Por supuesto, las modas también afectan al naming. Los nombres de marcas y empresas (y hasta de productos) no permanecen ajenos a las tendencias y a lo que está de moda en cada momento. Como apuntan en un análisis en MarketingProfs, aunque el nombre de una marca es crucial y debe resonar con los consumidores, también se acaban dejando llevar por lo que en ese momento parece la tendencia. ¿Cuáles son ahora las modas que están marcando la estrategia de naming? Han identificado varias tendencias, de las que se pueden aprender unas cuantas cosas.

Nombres que suman esto y aquello

No es exactamente una técnica novedosa. Muchas empresas con ya largo tiempo de vida la han empleado para posicionarse en el mercado, como por ejemplo Dolce&Gabbana. Pero el formato ha vuelto en los últimos años y se ha convertido, de hecho, en una suerte de seña de identidad de las compañías y de los negocios hipster. Son los nombres de marca o de producto que usan dos elementos, que suman dos términos en su identidad.
El giro que le han dado en los últimos años y que se ha convertido en la seña de identidad de los negocios hipster es el usar términos que chocan entre sí, que generan una especie de imagen divergente (por ejemplo, Cloth and Stone o Oak + Fort son los ejemplos estadounidense, pero también más cerca: en un artículo sobre marcas de moda hipsters españolas aparecían Mus&Bombon o Yo and Friends). Lo que está ocurriendo es que este tipo de nombres están saliendo de ese entorno más concreto para llegar a más sectores. No es solo una cuestión de que funcione en Malasaña, el barrio hipster de Madrid, sino para más consumidores. Una de las marcas propias de Amazon, por ejemplo, se llama Iris & Lilly.

Las marcas se llaman como seres humanos

La marca mencionada de Amazon sirve también como ejemplo para otra tendencia emergente en naming, la de las marcas que se llaman como personas. Las startups están empleando cada vez más nombres de personas para su propia identidad y, como explican en el análisis, la tendencia está creciendo en popularidad. ¿Es una versión moderna de los años en los que las tiendas y las peluquerías tenían el nombre de sus dueños?
En realidad, es más bien una respuesta a la complejidad de los tiempos. Por un lado, las empresas necesitan términos que sean cortos, estén disponibles y que sean fáciles de recordar.
Por otro, los consumidores quieren cada vez marcas más cercanas. Tener nombre humano hace que parezcan más amistosas, más cercanas y más humanas. Funciona además muy bien con los millennials y con los miembros de la Generación Z. Por ejemplo, una de las soluciones para gestionar redes sociales que ha aparecido en los últimos años se llama Edgar y uno de los últimos seguros médicos en aparecer en EEUU es Oscar (y su web juega con la idea de decirle hola).

Nombres que fusionan términos

¿Qué son Netflix, Snapchat o Facebook? Sus nombres no solo dicen qué son sino que juegan con los términos básicos de su identidad, pudiendo ser deconstruidos. Facebook es la suma de face (cara) y book (libro). Aunque puede parecer que el formato lleva ya unos años y que suena menos novedoso, lo cierto es que sigue protagonizando las tendencias en naming. Las empresas siguen escogiendo términos (siempre cortos y no más de dos) que describen lo que son y los unen en una palabra final. Netflix juega con net (la red) y flix (que no solo suena como un término que se usa a veces para películas – flic – sino que también está asociado a la cultura de consumo de cine online, era el término de argot para películas pirata).
Estos nombres funcionan porque son informativos y porque logran despertar la curiosidad del consumidor.

Nombres visuales

El nombre sugiere algo visual que los consumidores rápidamente ven y asocian a algo familiar, aunque la marca luego rompa con esa imagen para asentar otra. Y sí, la tendencia es también muy antigua (Red Bull o Apple juegan con esa idea, pero lo hace también marcas tan variopintas como La Vaca que Ríe) y ha funcionado muy bien a las compañías ejemplo de ese formato. La tendencia está volviendo: lo hace porque los nombres visuales suelen ser mucho más memorables. Cuando los escuchas los asocias a una imagen mental ya conocida y por eso consiguen entrar en la memoria de un modo más fácil. No parten de cero.

Nombres negativos que se reconvierten

Puede que la idea de usar un sentimiento negativo o una palabra asociada a algo negativo para nombrar a una marca parezca una locura, pero lo cierto es que es lo que ya se está haciendo y lo que ya le funciona a algunas marcas. En el análisis ponen como gran ejemplo a Slack, la herramienta para empresas que ha crecido mucho en los últimos años. El término original viene a significar vago. La clave para que estos nombres funcionen está en los dobles significados (slack también puede ser un verbo que supone dar tiempo a alguien) pero también que sea fácil conectar con la ironía del nombre y con el juego que la marca está proponiendo.

Jugar con el dominio e incluirlo en el nombre de marca

También es algo que suena muy al final de los 90 y a los años de la burbuja puntocom y sin embargo es algo que está empezando a posicionarse como tendencia emergente en el naming de empresas pure-playes online. En la oferta de supermercados online que aparecen en la red, por ejemplo, ya están TuDespensa.com o Ulabox.com, que usan cuando hablan de sus compañías sus nombres siempre con el .com asociado.
La tendencia, eso sí, o al menos en el mercado estadounidense, es la de emplear las palabras y el dominio de forma divertida o integrada. Es decir, el dominio es un elemento más de posicionamiento de marca. CallRuby.com es una empresa de recepcionistas vistuales.
Fuente: Puromarketing.com

El boom de la «sociedad casual» y cómo está cambiando el consumo

POSTED ON mayo 3rd  - POSTED IN Sin categoría

Los grandes bancos de inversión ya no obligan a sus empleados a llevar corbata: son la muestra más visible de los cambios sociales y de los nuevos códigos

Hace una semana, el banco de inversión Goldman Sachs fue noticia y lo fue gracias a la moda. La compañía acaba de eliminar el código de vestimenta que había marcado hasta el momento lo que sus trabajadores podían o no podían llevar cada día a sus puestos. No se trataba de implementar un «casual friday», una de esas prácticas que se pusieron tan de moda hace unos años como lo más de ser una «empresa enrollada», sino de dar más libertad de vestuario a sus empleados para vestirse cada día de un modo más casual. «Todos sabemos qué es apropiado y qué no lo es en el puesto de trabajo», explicaban entonces desde la compañía, recordando eso sí que no todo vale en lo que a vestuario business toca.

¿Era una decisión novedosa de un CEO diferente (David Solomon es DJ usando el nombre de D-Sol)? ¿O era un signo de un cambio más profundo? Lo cierto era que JP Morgan, la competencia, ya había implantado normas similares y que en algunas industrias lo de «business casual» es una norma bastante difusa. En el mundo de la tecnología, por ejemplo, no pocos eventos tienen ese dresscode y lo que se ve es bastante diverso y variado en términos de vestuario.
El movimiento de Goldman Sachs es, posiblemente, un capítulo más en una tendencia emergente. Es el boom de la «sociedad casual», una tendencia que emergió en los primeros años de este siglo (muy vinculada con la crisis económica y su contexto) y que se ha asentado de forma recurrente en todas partes y a todos los niveles.

No solo se trata de que puedas vestirte con unos leggings ya para ir a cualquier lugar, sino que el cambio es mucho más profundo. El boom de la «sociedad casual» está cambiando por completo cómo se consume y qué es lo que se ve como positivo elemento de deseo.

Como explican en Mintel, el proceso de asentamiento de lo casual se veía ya de forma clara en 2011. Entonces, la firma de análisis señalaba que estaban viendo cómo la sociedad perdía la obsesión por los «estilos de vida de traje y corbata» y por las cenas de «mantel blanco». Los consumidores no solo se mostraban más descontraidos, sino que los casos de éxito y los nuevos negocios también apuntaban en esa dirección y que la cuestión no era una moda.

Entonces, un 31% de los encuestados reconocía que se ponían la ropa de hacer deporte en su día a día y no solo para la práctica deportiva. En 2018, los consumidores que usaban las mismas prendas para hacer deporte y para vestirse de forma casual eran ya el 55%. La comodidad se había convertido no solo en aceptable sino también en deseable. Y, no solo eso, el estigma había desaparecido: salir en pantalones de yoga a la calle y no para ir al gimnasio ya no era un faux-pasestilístico.

Lo correcto es otra cosa

La base de todo esto había arrancado, recuerdan en Mintel, con la crisis económica. Lo que se consideraba «digno» o «correcto» había migrado o había dejado de ser importante. Las bodas son uno de los grandes ejemplos del cambio.

El boom de las bodas informales o del uso de foodtrucks y similares mostraban cómo estaban cambiando las cosas que se veían como adecuadas. Servir hamburguesas, perritos calientes y kebabs a tus invitados había sido un error imperdonable unos años atrás. Ahora, si era lo que te apetecía y si era lo que hacía que tus invitados se sintiesen bien, era lo más correcto. De hecho, el foodtruck ya se ha integrado como elemento por defecto para todo tipo de eventos formales.

El impacto en el consumo se puede ver claramente también en quiénes han emergido en estos años en el mercado de la comida y la restauración. El estudio apunta a los casos de éxito en EEUU de Chipotle o Panera, que permiten comer «comida premium» pero en entornos descontraídos, pero lo cierto es que el modelo se puede encontrar también más cerca. Todo el boom de los gastrobar tiene su base en la misma idea, la de servir comida «cool» pero en un entorno cercano. Mintel apunta también a las microfábricas de cerveza artesanales como otra muestra de este cambio.

Los millennials, enésimo capítulo de su influencia

Y, por supuesto, los cambios también vienen muy marcados por los siempre presentes millennials, cuyos gustos e intereses han marcado el comienzo del siglo. Su posición frente a las experiencias hizo que se produjese un cambio. Como recuerdan desde Mintel, los millennials no querían cosas materiales sino que valoraban la experiencia asociada. Eso crea un caldo de cultivo muy propicio para lo casual y para todos estos nuevos productos y servicios que parten de lo diferente.
Fuente: Puromarketing.com

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