Archive : Month

Mattering: la nueva evolución del marketing tiene que centrarse en las conexiones con los consumidores

POSTED ON abril 29th  - POSTED IN Sin categoría

Los formatos que funcionaban en el pasado han dejado de hacerlo

¿Hacia dónde va el marketing y cómo deben hacerse las cosas para conectar con los consumidores, teniendo en cuenta todos los cambios sociales, culturales y demográficos que se han producido en los últimos tiempos? Esta pregunta es una de las que se hacen los responsables de marketing y una sobre la que hay que lanzarse a hacer reflexiones y estudios, ya que sus conclusiones y los elementos que funcionan como la más clara respuesta son claves para comprender cómo debe estructurarse la estrategia de marketing en el presente, en el futuro inmediato y a medio y largo plazo.

Es lo que hace que los responsables de marketing estén obsesionados con comprender a los millennials o a la Generación Z, pero también lo que explica por qué en los últimos tiempos se ha ido cambiando cómo se hacen las cosas y qué se considera más relevante en el trabajo de marketing y en la creación de la estrategia. Elementos como los valores o las conexiones emocionales han ido logrando un ascendente sobre la estrategia de marketing y sobre las decisiones corporativas que no tenían en el pasado.

De hecho, los analistas creen que la propia esencia de lo que es el marketing debería cambiar, algo que se puede ver desde un punto de vista crítico, cierto, pero que aún así sigue diciendo mucho sobre cómo son las cosas y sobre hacia dónde va la industria.

Así, como explicaba el CEO para las Américas de Dentsu Aegis Network, Nick Brien, en una conferencia sobre la industria del marketing y tal y como recogen en Warc, «la industria es un poco un desastre» y tiene que migrar desde un modelo a otro en su estrategia.

Su propuesta es pasar del marketing a lo que llama «mattering», o lo que es lo mismo que la esencia de todo lo que se haga esté basado en crear relaciones significativas, experiencias atractivas y otros elementos que hagan que las conexiones con los consumidores sean profundas. La recomendación está orientada sobre todo a las agencias, pero es un cambio con ramificaciones que llegan más allá y que proponen una modificación de la esencia de la estructura de lo que se hace.

El consumidor cambia, el marketing también

Y, por supuesto, esta propuesta no viene de la nada. El directivo la propone partiendo de cómo han cambiado las cosas y de la situación en la que ahora mismo se tienen que mover las empresas. Por un lado, el elemento crucial que se ha asentado como clave para conectar con los consumidores (y para operar en la industria) es la confianza.

Por otro, se está produciendo un cambio en la estructura que ha movido los centros de poder en lo que a mensajes se refiere. Como recuerda el experto, los consumidores tienen cada vez (y lo quieren todavía más, añadimos) más control sobre la relación que establecen con las marcas.

A eso se suma que los canales que funcionan en la conexión con los consumidores están cada vez menos fuera del control de las compañías: «muchos de esos canales no son controlados por los marketeros». «Los consumidores son cada vez más los ‘curadores’ de sus propios viajes», apunta, lo que hace que el cambio suponga una ruptura absoluta del balance tradicional.

Lo de siempre ha dejado de valer

En ese contexto no se pueden seguir haciendo las cosas igual, porque ya no funcionan. No vale con seguir lanzando de forma masiva mensajes, sino que hay que posicionarse de una manera distinta.

Hay que trabajar para llegar al consumidor con esas nuevas normas y es ahí cuando hay que migrar los elementos cruciales. Hay que trabajar no para contarle cosas al consumidores y ya, sino para establecer vínculos y conexiones profundas. Las marcas tienen que demostrar que los consumidores les importan y trabajar una dinámica continua.
Fuente: Puromarketing.com

Cómo la lluvia y el mal tiempo impactan en la visión que tenemos de las marcas y de las empresas

POSTED ON abril 24th  - POSTED IN Sin categoría

Los días de lluvia es más probable que la opinión que tenga de una empresa sea más negativa, como ha demostrado un estudio sobre restaurantes y mal tiempo

El tiempo meteorológico impacta en el comportamiento de los consumidores. Es algo que sabe muy bien la industria del turismo, a la que el buen tiempo inesperado les puede suponer una mina de oro y a los que los días de lluvia en el verano lastran sus datos económicos, pero también cada vez más industrias y más áreas de negocio.

Hace unos años, por ejemplo, el ecommerce tuvo un gran ejemplo en cómo el tiempo puede impactar en la estrategia cuando una campaña de Navidad especialmente fría y llena de nieve causó el caos en Reino Unido y Estados Unidos. Los consumidores compraron mucho más de lo esperado en la red, pero los sistemas de entrega y las redes logísticas ni estaban preparadas para esa avalancha de pedidos ni eran capaces de sobrevivir ellos a las nevadas.

El mal tiempo dispara las compras en ecommerce, así como el buen tiempo hace que esos consumidores migren a las tiendas físicas. Por afectar, el mal tiempo lo hace también con lo que hacemos en redes sociales. Un estudio demostraba hace unos años que los días de mal tiempo y lluvia registran una mayor actividad social: publicamos más cosas cuando hace un tiempo más malo.
Pero ¿tiene el tiempo un efecto en los elementos menos racionales? Es decir, ¿impacta el mal tiempo en la apreciación que tenemos de las cosas y en la imagen que nos formamos de las marcas?

Si se piensa en la cuestión, se podría llegar a la conclusión de que eso no debería ser así. Al fin y al cabo, las empresas sobre las que nos estamos formando una opinión no tienen nada que ver con que llueva o haga sol. El efecto que el tiempo tiene en su actividad sí podría ser un elemento que impactase en la valoración, ya que el modo en el que gestionan esa realidad impacta en la atención al cliente y en la experiencia de usuario.

Sin embargo, lo que están demostrando los estudios es que la relación causa-efecto va mucho más allá y toca también la parte menos racional. Los consumidores se dejan llevar por el tiempo de un modo mucho más primario.

Más comentarios negativos el día de lluvia

Un estudio, realizado por expertos de la Ohio State University, así lo acaba de demostrar. El mal tiempo impacta en cómo vemos las cosas y cómo percibimos las marcas, aunque sea a un nivel irracional. El estudio se ha centrado en lo que ocurre con los restaurantes y las opiniones que los consumidores se forman de ellos, usando como elemento de baremo las opiniones que los comensales dejan y cruzándolas con el tiempo.

«Los responsables de los restaurantes pueden ver en algunos días más opiniones negativas de las habituales y puede que no tenga nada que ver con el servicio o con la calidad de la comida», dice uno de los responsables del estudio. «Los restaurantes no pueden controlar el tiempo, pero puede afectar a cómo los consumidores opinan sobre ellos», añade. El mal tiempo no es un factor decisivo y determinante. Esto es, no va a hundir por completo la imagen de marca del negocio. Pero, aun así, ayuda a llevar al consumidor hacia una visión más negativa, aunque sea algo completamente externo.

Según los datos del estudio, los días de mal tiempo los consumidores dejaban más comentarios negativos que los días de buen tiempo. Los números son claros: la probabilidad de que un consumidor dejase un comentario negativo era en un día de lluvia 2,9 veces mayor que en un día de sol. Esto ocurre con el mal tiempo en general, ajustando lo que es mal tiempo a cada lugar. En Florida, por ejemplo, la alta presión atmosférica y los días de temperaturas más altas tenían el mismo efecto. Era un tiempo que resultaba desagradable para los consumidores y con eso impactaba en la visión de los consumidores.
Los expertos creen que este impacto del mal tiempo en la percepción de las cosas está marcado por el estado de ánimo de los consumidores. Es decir, el mal tiempo hace que los consumidores estén de peor humor y ese estado de ánimo es el que hace que la visión de los productos y las experiencias cambie.
Fuente: Puromarketing.com

Neuromarketing para los cinco sentidos: cómo las empresas están desaprovechando el potencial del marketing sensorial

POSTED ON abril 22nd  - POSTED IN Sin categoría

Los sentidos logran que los mensajes calen más rápido y que lo hagan sin oposición

Una de las lecciones que la neurociencia ha enseñado en lo que a marketing se refiere es la de que, en la escala de cuestiones clave que impactan en cómo se reciben las cosas, algunos sentidos tienen un impacto mucho más efectivo.
Es lo que ocurre con el sentido del olfato, por ejemplo. Los consumidores reciben esos mensajes y los perciben, pero lo hacen sin – por así decirlo – oponer resistencia. Es la parte más primaria de nuestro cerebro la que se encarga de hacer el trabajo de gestionar ese impacto y la que, por tanto, lo analiza. La parte racional no puede hacer nada contra ello. Esto es lo que explica que en los últimos tiempos cada vez más y más empresas usen recursos olfativos, como demuestra el boom del uso de los olores en el retail.

Lo que ha enseñado el neuromarketing sobre el poder del olfato las empresas deberían tenerlo en cuenta de forma mucho más intensa cuando analizan el poder de las sensaciones y su uso en la estrategia de marketing.

El poder de las sensaciones no se limita únicamente al olfato, sino que llega a todos los demás sentidos. El tacto, por ejemplo, puede ayudar a asentar una imagen de marca y una serie de valores e ideas. Por ejemplo, y como explicanexpertos en neuromarketing, un packaging que no es exactamente lo que esperas cuando lo tocas puede funcionar muy bien para reforzar la idea de que una marca tiene una personalidad emocionante y rompedora. Los sentidos ayudan a asentar principios y valores usando emociones y sensaciones, recuerda, y lo hacen a un nivel profundo en nuestro cerebro que hace que pasen rápidamente a la memoria de los consumidores.

Eso sí, hay que ser muy consciente de lo que se promete y lo que se transmite a los diferentes sentidos. Una de las muestras de casos de éxito que apuntan está en los champús Herbal Essences. Su fragancia no solo se ajusta a lo que prometen en sus copies publicitarios sino que también encaja con el packaging. Hueles cuando te lavas el pelo todo lo que su marketing ha prometido y con ello se refuerza su identidad y su valor.
Pero, aunque el valor de los sentidos y su potencial para asentar ideas y valores de marca está bastante claro, la industria no está aprovechando todo su potencial. De cierto, se podría decir que se queda muy lejos de ello.

Una ventana desaprovechada

Como explica a Warc Andy Wardlaw, director de marketing & insights en MMR Research, los responsables de marketing están perdiendo una oportunidad y un elemento clave no teniendo en cuenta todo lo que podrían lograr usando el poder sensorial para potenciar la marca.

Los sentidos son un activo para las marcas y las empresas y estas los están desperdiciando. Aunque los consumidores están cada vez más distraídos y cada día resulta más complicado conectar con ellos, recuerda Wardlaw, «muy pocos de nosotros (los marketeros) estamos abrazando el poder de los sentidos humanos como respuesta directa».

Con ello, las marcas y las empresas están perdiendo importantes ventanas de oportunidad. Así, los sentidos generan una conexión entre cómo el consumidor piensa que es la marca y cómo lo siente que resulta muy valiosa para destacar sobre la competencia y que las compañías no están usando. «Este es un terreno que las marcas han escasamente empezado a explorar pero que es una de las que puede tener un impacto significativo en el engagement de los consumidores», recuerda.

Los sentidos, alerta, pueden ayudar a modificar la percepción de la realidad (los consumidores, por ejemplo, cambian su visión de la calidad de un zumo de naranja cuando se cambia la textura del mismo) y, además, lo hacen mucho más rápido. El mensaje que un eslogan tendría que repetir hasta el aburrimiento para que calase una estimulación sensorial bien hecha puede asentarlo en mucho menos tiempo.
Fuente: Puromarketing.com

Por qué muchos logos corporativos vuelven a los 70

POSTED ON abril 17th  - POSTED IN Sin categoría

Las tendencias de diseño de los 70 se adueñan del diseño de marca y del trabajo de branding

Las modas, las tendencias y lo que se considera atractivo son cíclicas. Las tendencias van y vienen y, como demuestra claramente la industria de la moda, muchos de los elementos que tuvieron su momento de gloria tiempo atrás acaban volviendo. La moda es un constante revival de tendencias que triunfaron en el pasado, que vuelven a posicionarse como el elemento destacado. Pero lo cierto es que esto no ocurre solo en la industria de la moda, sino en todo aquello que tiene que ver con el diseño, logos de empresas incluidos.

Los últimos cambios en la industria también están teniendo un impacto en cómo se hacen y cómo son los logos, así como en qué quieren decir y transmitir. Por ejemplo, el nuevo logo de Zara, que apareció hace unos meses, jugaba con el negro y el blanco y con un movimiento diferente al de la tendencia general de la industria de la moda de alta gama.

Las compañías de lujo han estado pasándose todas a un mismo tipo de logo, en una tendencia que ya ha sido bautizada como blanding. Todos sus logos se parecen cada vez más, usando tipografías sans serif y posicionándose del modo más aséptico posible. Son logos sencillos, limpios y que se ven bien en internet, especialmente si se usan en entornos como redes sociales.

El blanding y esa identidad minimalista es una de las grandes tendencias en diseño de logos que domina 2019, pero no es la única posición que marcas y empresas ocupan. En las antípodas está la otra gran tendencia en diseño de logos y de imagen que está empezando a hacerse notar con fuerza, la de emplear los criterios de estética y diseño de los años 70. Se ve en colores, tipografía y formas. Todo es colorista, curvo y llamativo.

La tendencia es muy visible ya en EEUU, donde algunas de las marcas emergentes como Glossier, Flesh o Chobani han empezado a emplearla en la identidad de algunos de sus productos. En el universo startup empieza a verse con fuerza en la creación de identidad corporativa, lo que podría ser un adelanto de lo que la tendencia impondrá a posteriori (esas compañías suelen ser las early adopters de las tendencias en diseño que luego se harán generales, como bien han ido demostrando los últimos años).

El diseño está tomado por tipografías curvas, fabulosas y suaves, que recuerdan a los últimos años 60 o a los 70. Es, definitivamente, la muerte de las sans serif y el diseño minimalista que ha dominado en los últimos años (y que, por supuesto, habían traído con fuerza las startups de tecnología). Además de en los logos de empresas, las tipografías se han empezado a colar en diseños de títulos de series y películas.

La razón de este retorno

¿Por qué están apareciendo de nuevo los aires setenteros? La clave está, como publica la prensa estadounidense, en lo que sugieren esos formatos y también en el contexto. Por un lado, los consumidores asocian los 70 y su diseño a la libertad, lo exuberante y lo diverso. En esto, la nostalgia impacta y también el hecho de que los consumidores quieren recibir mensajes y elementos que les hagan sentir bien, que asocien a cosas que vean de una manera positiva. Elementos muy vinculados a esos años, como la tipografía Souvenir (que entre entonces y ahora había sido hundida en reputación y diseño), está ahora de vuelta.

Por otro, los elementos que obligaban al minimalismo en los últimos años han desaparecido. Los logos tenían que ser simples y sencillos porque tenían que verse bien en las pantallas de los móviles. Sin embargo, las pantallas no solo son cada vez mayores sino que además tienen una resolución mejor. Cada vez es más fácil ver bien lo que sea en ese tipo de pantallas y por tanto las empresas pueden jugar con cartas muy diferentes.
Fuente: Puromarketing.com

Game of Thrones , la gallina de los huevos de oro del merchandising de marca

POSTED ON abril 15th  - POSTED IN Sin categoría

El estreno de la última temporada de la serie acelera el lanzamiento de productos derivados y campañas vinculadas

Para rodar una de las escenas clave de la última temporada de Game of Thrones , la producción logró que se cerrase el espacio aéreo sobre la zona en la que se grababa, en Irlanda del Norte. Eso suponía que no pasarían ni aviones, ni helicópteros, ni drones. Nadie podría sobrevolar la zona y el secreto de lo que se estaba grabando se iba a mantener de forma blindada. Se habían protegido de los spoilers.

La historia es uno de los datos que el amplio reportaje que Entertainment Weekly dedicó a la serie en uno de sus números de marzo (que estaba protagonizado en prácticamente todos sus artículos por Game of Thrones ) recoge, aunque quizás la frase más significativa es una de las que apunta uno de los creadores de la serie. «No vamos a decepcionar a los fans», señala.

Game of Thrones  ha logrado crear una comunidad entusiasta. Cuando era Canción de hielo y fuego la serie literaria en curso que publicaba George R.R. Martin (y que, efectivamente, todavía no ha terminado), los libros ya contaban con una comunidad entusiasta, dispuesta a comprar no solo los libros sino también ya productos derivados. La serie ha conseguido, sin embargo, ampliar el alcance del universo literario, haciendo que sea conocida de forma global y que tenga un impacto directo sobre la cultura popular. Puede que no hayas visto nunca Game of Thrones , pero a día de hoy es más que probable que sepas qué es y que, por lo menos, tiene dragones.

A eso se suma que la comunidad de seguidores es mucho más amplia y que el atractivo de las cosas que se unen a la serie sea mucho mayor. Game of Thrones se ha convertido en una oportunidad para posicionarse ante el mercado, para conectar con él y para lograr reconocimiento, algo que las marcas han estado aprovechando de forma más que notable. Posicionarse aprovechando el tirón de la serie permite llegar a una audiencia amplia y entusiasta y destacar por encima de todo el ruido.

A pesar de un parón de dos años, Game of Thrones  vuelve este mes (y logró seguir siendo relevante a pesar de todo y gracias a una estrategia que aporta valiosas lecciones de marketing) lo que ha llevado a que se convierta en la protagonista de una avalancha de merchandising. Seguir la pista a todo lo que ha aparecido es casi imposible, pero las apuestas más destacadas permiten comprender cómo juegan las marcas con todo esto y cómo le sacan partido.
En YouTube, los títulos de crédito de la serie hechos con galletas Oreo supera amplimente ya el medio millón de reproducciones, aunque es bastante probable que el engagement y el alcance que haya tenido en redes sociales haya sido mucho mayor. Es difícil encontrar el vídeo original en Facebook (su buscador no es el más eficiente) pero una de las versiones que han subido otras páginas supera ya el millón de visionados.

Mondelez destinó 2.750 galletas para crear los títulos de crédito, que son además una llamada de atención sobre un producto específico. Oreo no ha hecho el vídeo simplemente por amor al buzz en las conversaciones sino también porque tienen un producto específico de merchandising, unas galletas edición especial vinculadas a las diferentes casas que compiten por el trono de Poniente.

35.000 euros para tener 24 horas Game of Thrones

Por supuesto no es la única compañía que ha lanzado productos vinculados a Game of Thrones . Primark desvelaba en su blog una colección que «es tan impresionantemente chula que ha generado una auténtica fractura entre el norte y el sur», prometían.

Johnnie Walker, por su parte, presentaba una edición especial de whisky? que había vinculado con los Caminantes Blancos, los habitantes de más allá del muro que viven rodeados de ese frío sepulcral del invierno que durante todas las temporadas habían alertado que iba a llegar. El whisky? está vinculado a una zona de Escocia concreta porque «los inviernos de Escocia, no muy lejanos de los largos períodos que sufre la Guardia de la Noche que se ha aventurado más allá del muro», son «un lugar perfecto» para empezar a hacer whisky. El packaging del producto sugiere, por supuesto, frío. Ya está a la venta.
La lista sigue y sigue. Adidas lanzó una edición limitada de sus zapatillas Ultraboost, John Varvatos lo hizo con una colección de moda para hombre vinculada a la serie (con una chaqueta que cuesta 2.698 dólares… bastante lejos de los precios Primark…) o Montain Drew con refrescos. También hay una colección de maquillaje de Urban Decay o muñecos de todo tipo. Por haber, hasta hay lavavajillas de Game of Thrones . Como explicaba uno de los ejecutivos de HBO, el gigante detrás de la serie, las licencias son «definitivamente un negocio creciente y un negocio cada vez más lucrativo para nosotros».

Un periodista de The Guardian hizo un recopilatorio de todo lo que podría comprar para tener un día completamente Game of Thrones (incluyendo sus comidas, vestuario o hábitos) y llegó a una cuenta final de 30.915,80 libras esterlinas. Al cambio sale por unos 35.752 euros.

La marca con mayor merchandising derivado de los últimos tiempos

Como recuerdan en la prensa estadounidense, desde que apareció hace unos años, la serie se ha convertido en uno de los fenómenos culturales que ha producido más merchandising. «Hemos estado pensando en cómo crear la colección de productos más impactante que emocionará a los fans en el año y medio que hemos tenido para trabajar», añadía en declaraciones a otro medio Jeff Peters, vicepresidente de licensing y retail en HBO. La cadena no da datos concretos económicos sobre cuánto dinero mueve el merchandising de Game of Thrones , pero no es difícil estimar que es mucho, cifras millonarias de infarto.

El interés por la serie es tal y su impacto en el consumo tan destacado que en 2015, cuando ya era un fenómeno global (aunque quizás no tanto todavía como ahora lo es), logró que el hidromiel se pusiese de moda. Como explicaban entonces analizando los paThrones de la industria, los jóvenes modernos estaban haciendo que despuntase el consumo de esa bebida, simple y llanamente por la influencia de la serie y sus aires medievales.
En 2014, la producción de hidromiel había crecido en Estados Unidos en un 128% interanual y las ventas en un 42%.
Fuente: Puromarketing.com

Un 60% de los consumidores reconoce que tras interactuar con el servicio de atención al cliente no acaba satisfecho

POSTED ON abril 10th  - POSTED IN Sin categoría

A pesar de que es crucial para una buena conexión con la marca, ahora mismo se está fallando en cómo se hacen las cosas 

La experiencia de cliente se ha convertido en uno de los elementos clave en la estrategia de marketing. Las empresas han asumido que esto es lo que marca la diferencia y lo que hace que los consumidores conecten de forma directa y profunda con ellas y con sus productos. Además, los cambios generacionales y los sociales que han impuesto primero los millennials y luego la generación X han llevado a que la experiencia de cliente asuma todavía posiciones más importantes y más destacadas. Las compañías tienen que trabajar qué hacen en este terreno y los consumidores tienen cada vez más expectativas sobre ello.

Pero si bien unos esperan una cosa y si bien otros creen que están ofreciendo otra, lo cierto es que, o al menos eso es lo que dicen los estudios, las expectativas de unos y lo que dan otros está chocando y no siendo exactamente lo que debería ser. Esto es, entre la experiencia de cliente ofrece y la esperada hay una suerte de separación. Lo que las marcas y las empresas están posicionando no llega hasta donde los consumidores querrían que llegase.

Los datos de los últimos estudios sobre la materia lo dejan claro. Las marcas y las empresas no están llegando hasta el mínimo esperado. Se están quedando tan cortas en lo que experiencia de consumidor corresponde que los usuarios llegan incluso a sentirse frustrados ante lo que les ofrecen.

Un estudio, elaborado por RedPointGlobal y Harris Poll, ha preguntado a consumidores y marketeros de EEUU, Canadá y Reino Unido sobre la cuestión y han llegado a conclusiones preocupantes sobre experiencia de usuario, conclusiones fácilmente extrapolables. «Aunque los marketeros comprenden la importancia de transformar la experiencia de usuario, muchos continúan encontrándose con barreras a la hora de ofrecer la personalización fluida que los consumidores de hoy demandan», explica un de los responsables del estudio.

Lo que dicen los números

Así, un 63% de los consumidores espera anuncios personalizados, mientras que un 52% quiere recibir ofertas personalizadas de las marcas y sentir así que los conocen y los tratan como individuos.
Pero si eso es lo que quieren habría que preguntarse si eso es lo que reciben. Un 34% se siente frustrado porque recibe anuncios de productos que ya ha comprado, un 33% porque son de cosas que ya no le resultan relevantes y un 31% porque la empresa no lo reconoce como ya un consumidor (esto es, lo trata como un recién llegado cuando ya tiene una historia de consumo con la compañía). Un 78% de los encuestados cree, de hecho, que las marcas y las empresas deberían hacer más a la hora de ofrecer campañas más ajustadas a ellos.

Los datos de este estudio pueden cruzarse con otras fuentes de información que apuntan en direcciones similares. Otro análisis, este de Nice, concluía también que los consumidores quieren que las empresas tengan en cuenta sus interacciones previas con ellos a la hora de hacer campañas, ofertas o visitar la web de la marca y quieren además que la experiencia sea omnicanal. Esto es, si algo ocurrió en móvil quieren que también lo tengan en cuenta en el escritorio.

De hecho, por ahora lo que están haciendo no funciona. Un 60% de los consumidores reconoce que, tras interactuar con el servicio de atención al cliente, no acaba satisfecho. La marca debería conocerlos bien, pero no lo hace.

Lo que opinan los marketeros

La percepción de los consumidores debe cruzarse con lo que creen los responsables de marketing y con lo que los marketeros aseguran que su compañía está haciendo, para así comprender mucho mejor el estado de las cosas y dónde están las debilidades. Volviendo a los datos del estudio de RedPointGlobal y Harris Poll se puede hacer el paralelismo.
Mientras esto ocurre, un 86% de los encuestados en el área de marketing considera que su empresa ha estrechado la distancia entre estrategia de experiencia de usuario y ejecución y un 96% que la estrategia va a evolucionar en el año siguiente. Un 76% de los marketeros encuestados, eso sí, reconoce que podrían mejorar la experiencia de consumidor y las opciones de personalización.
Fuente: Puromarketing.com

Cómo los cambios sociales y las marcas de nueva generación están cambiando el branding

POSTED ON abril 8th  - POSTED IN Sin categoría

Las marcas tienen que partir de principios totalmente diferentes para conectar con los consumidores

Conectar con los consumidores en los tiempos que corren se ha convertido en una realidad todavía más complicada de lo que era en el pasado. Por un lado, el hecho de que cada vez las marcas estén rodeadas de más competencia y el que los consumidores estén rodeados de más y más ruido hace que las cosas se vuelvan mucho más complejas. Llamar la atención es cada vez más complicado porque la cantidad de mensajes que están rodeando a los consumidores y ante los que tienen que posicionarse es cada vez mayor.

Por otro lado, el propio consumo ha cambiado. Primero ha sido un cambio marcado por los millennials y sus hábitos e intereses. La agenda de lo que les interesaba y lo que consideraban importante tuvo un impacto directo sobre lo que se consideraba correcto y lo que era deseable. Luego, ha llegado la Generación Z y ellos también han impactado en cómo cambian las cosas y en cómo deben posicionarse las marcas. Y, de forma paralela a todo ello, la red ha abierto nuevas formas de vender y nuevas maneras de gestionar las marcas que han hecho que la industria empiece a posicionarse de un modo completamente distinto.

Todo ello ha tenido un impacto en los diferentes puntos de la estrategia de las marcas y de las empresas, empezando por el elemento clave y básico, el de cómo se construye una marca. El branding se ha ajustado a este nuevo terreno de juego y a cómo los consumidores están respondiendo a las marcas y a sus mensajes. Uno de los grandes ejemplos son las compañías de la industria de la belleza. Ahora, la clave no está en vender la idea de una belleza concreta, sino en vender la idea de la libertad, de ser lo que se quiera.

El ejemplo es uno de los que apuntan en una columna en AdAge que ha analizado cómo han cambiado las cosas en el mercado y cómo ha impactado en el branding. Billie, una marca de productos de depilación que se había hecho viral con un anuncio en el que por primera vez las mujeres protagonistas no pasaban la cuchilla por piernas sin pelos, es uno de los ejemplos que usan. Su mensaje rompe con todos los clichés de la idea de lo que es una empresa de maquinillas de depilar.

Una parte muy importante de este cambio está marcada por lo que hace las compañía directas al consumidor, que usan nuevos modelos de construcción de la identidad y que están teniendo una influencia generalizada en cómo se construye una marca. Su branding parte del propio producto, sobre el que construyen una marca que se centra no solo en ser reconocida sino también en generar lealtad.

Cómo se construye ahora una marca

Un estudio realizado sobre una muestra de consumidores estadounidenses ayuda a comprender cuáles son los rasgos que tienen en común estas marcas y lo que funciona como esencia de su branding y de su identidad.
De entrada, han cambiado los modos en los que los compradores se relacionan con los vendedores. Lo que antes era una relación (impersonal, recuerdan en el análisis) entre unos y otros, ahora se ha convertido en una en la que interactúan tres roles diferentes.

Al consumidor, que ahora es un consumidor «auto-empoderado» porque puede imponer reglas y tiene una voz que se escucha, se suman los «otros» y la «marca aliada». Esos otros es la comunidad, porque las marcas ya no están construyendo su imagen de marca en el vacío sino creando comunidades de consumidores con vínculos poderosos entre ellos. La marca es, en esto, no solo una aliada sino una especie de paraguas para las relaciones entre consumidores.
Fuente: Puromarketing.com

¿Quiénes son los profesionales del marketing más formados y con mejores habilidades?

POSTED ON abril 3rd  - POSTED IN Sin categoría

La industria comete un error de bulto destinando escasos fondos a la formación de sus trabajadores

Los responsables de fichar a profesionales de marketing y de mantener el equipo de marketeros tiene muy claro qué quiere. Quieren profesionales formados, con buenas habilidades y con las capacidades que el mercado exige y que la empresa necesita. La lista de cuáles son esas habilidades y capacidades es muy larga y cada compañía está interesada en un elemento o en otro. Pero, aunque la industria tiene claro que eso es algo que necesita, ¿cuál es el estado real de las cosas? Esto es, ¿cuán formados están los trabajadores y quiénes tienen las habilidades que el mercado necesita?
Eso es lo que se acaba de preguntar un estudio, que ha preguntado a diferentes líderes de marketing de empresas diversas por el estado de las cosas y por quiénes tienen las mejores habilidades y capacidades. De lo que ha desvelado el estudio, elaborado por CXL, se pueden extraer varios datos tangibles sobre el mercado y sus profesionales y también, a partir de ello, analizar qué está fallando.

Los trabajadores de compañías tech están ganando la carrera

¿Quiénes son los profesionales del marketing que cuentan con las mejores capacidades y que tienen la mejor formación en marketing? Los encuestados lo tienen claro: para ellos, los mejores perfiles son los de los trabajadores de las empresas tecnológicas o muy orientadas a negocios. Ellos son los que cuentan con las mejores capacidades y quienes están más preparados.
Así, los marketeros del mercado SaaS o de la industria del software son los que se ven como más preparados y con mejores capacidades. De media, les dan un 7,84 (sobre 10). Les siguen los de B2B/generación de leads (7,76) y los de ecommerce (7,19). La lista se completa con la industria de la consultoría/agencias (7,03), los medios (6.93), las ONGs y las administraciones (6,61) y la del turismo (6,40).

Quizás – y haciendo una lectura analítica de los datos más allá de lo que el estudio en sí dice – estos trabajadores estén más capacitados o sean vistos de ese modo por un cruce de razones. Por un lado, muchas de las capacidades que han entrado en la lista de lo que los marketeros deben saber y en lo que tienen que ser buenos están vinculadas con la tecnología y con su uso.

Viniendo de la propia industria, es mucho más fácil no solo que se cuente con ese perfil sino también que la empresa en la que se trabaja genere un entorno propio para adquirir esos conocimientos y esas habilidades. Por otro lado, los tres terrenos que lideran son muy especializados, lo que suele llevar a los trabajadores también a apostar por una formación mucho más constante y más de nicho para así estar más preparados para lo que el mercado requiere.
La industria cree que, cuanto más grande la empresa, más formados estarán sus empleados

La diferencia no es solo entre sectores y grupos de actividad, sino también entre tamaños. Cuanto más grande sea la compañía, mejor formación y mejores capacidades se esperan de los empleados (salvando el caso de las empresas de un tamaño mayor).

Sobre un 10, a la formación y a las habilidades de los trabajadores de micropymes (1 a 10 empleados) se le da un 6,43. Es la nota más baja. Los grupos de trabajadores van escalando a medida que también lo hacen la percepción de capacidades. Así, los mejores son los empleados de compañías de entre 1001 y 5000 trabajadores, a los que se les da una puntuación de 7,93. A los de más de 5.000 empleados, se les da una nota media de 7,56, pero sigue siendo la segunda mejor nota.

¿De dónde sacan las habilidades? No de su empresa

Eso sí, estas expectativas de habilidades y de conocimientos no están muy fomentadas dentro de la empresa. Las compañías tienen estrategias más bien pobres en lo que a formación y adquisición de conocimientos toca. Cerca del 62% de las empresas gasta 500 dólares o menos por empleado de marketing en la mejora de sus habilidades. Esto es, es el (escaso) dinero que gasta en cursos, conferencias y similares.

Dado que la horquilla empieza en cero o un dólar, las posibilidades de que esa cifra sea muy baja no son escasas. De hecho, sobre un 18% del total de las empresas (cifra tenida en cuenta en ese 62%) no gasta absolutamente nada en formar a sus empleados. No dedica ni un solo dólar a cursos, formación continua, especialización o conferencias.

Y esto es un completo error. Deja en manos del propio trabajador todo el trabajo de ponerse al día y de actualizar sus conocimientos, lo que por un lado hace más factible que se acabe quemando y por otro pone en riesgo los resultados de la propia empresa. Si el trabajador no se interesa por las novedades y no hace ese trabajo de actualización por su cuenta, la compañía estará jugando con armas poco apropiadas. Estará en una situación de desventaja a la hora de competir contra las demás. 
Fuente: Puromarketing.com

Back to Top