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El complejo puzzle demográfico: por qué es cada vez más complicado saber cómo son los consumidores

POSTED ON noviembre 27th  - POSTED IN Sin categoría

La sociedad es cada vez más compleja y las marcas y empresas tienen que hacer un esfuerzo mayor para ‘leerla’

El paso de los años, los cambios demográficos y las etapas de la vida eran una especie de realidad incuestionable que las marcas y las empresas podían usar para segmentar a sus consumidores y para comprender cómo eran y qué querían consumir. Era además una especie de ruta clara para navegantes que explicaba de un modo claro y concreto qué tenían que esperar las compañías y qué debían hacer para llegar a los consumidores. A aquellos años, el consumidor iba a estar haciendo aquella cosa. Un poco más tarde, sus preocupaciones serían estas otras. Y así sucesivamente.

Sin embargo, las cosas ya no están tan claras ni están tan definidas. De entrada, los propios consumidores han cambiado en lo que se espera de ellos en las diferentes etapas de la vida. Cuando se cumplían los 30, ciertas expectativas se convertían en cruciales y esperables, como comprarse una casa o fundar una familia. Eso ya no necesariamente ocurre.

En parte, el cambio ocurre por una ruptura generacional. Las nuevas generaciones son distintas en sus juventudes y en sus caminos a la vida adulta a lo que lo fueron las anteriores. Pero eso es solo la punta del iceberg, porque la ruptura con lo esperado es mucho más amplia y mucho más diversa.

Los consumidores de más edad tampoco están siendo como ‘deberían ser’. Ser un jubilado ya no implica necesariamente lo que hace veinte años se daba por sentado.

Y, por tanto, la lectura sociodemográfica de los consumidores y de cómo son y qué esperan se ha vuelto mucho más compleja. De hecho, los cambios generales de los últimos años también han ayudado a comprender que las cosas son mucho más complejas de lo que puede parecer.

Revisando lo que se sabe

La globalización y el hecho de que las empresas tengan que llegar cada vez más a consumidores de todo el mundo han implicado también una revisión de las creencias que tenían sobre los consumidores. Han hecho visibles que, incluso en los grupos demográficos de más edad, las experiencias vitales cambian según las zonas y eso afecta a sus decisiones de compra, como recuerdan en el estudio sobre cómo son los consumidores modernos que acaba de lanzar KPMG.
Incluso en generaciones como las de los millennials, que ya crecieron en un mundo globalizado en el que todo parecía puesto en común, las experiencias vitales comunes conviven con las experiencias vitales únicas y personales marcadas por el lugar en el que han crecido. Por ejemplo, mientras en la Europa Occidental se habla de que los millennials viven peor que sus padres, eso no ocurre en China o en India, donde tienen muchas más oportunidades de las que sus padres tuvieron.

La generación sándwich olvidada

Aunque, quizás, lo que todos los mercados tienen en común, con un especial peso en Norteamérica y Europa, es una realidad: como explican en el análisis, en toda esta avalancha por comprender a los consumidores y cómo impactan los cambios generacionales, demográficos y sociales las marcas y las empresas se están olvidando de la llamada Generación X, que abarca a los nacidos en los últimos 60 y los 70 y que son – a pesar de todo – unos de los principales usuarios de los servicios que ofrecen las empresas tecnológicas.

Los X también viven peor (y no solo los millennials se han visto afectados por la recesión de la pasada década). Entre 2007 y 2010, el 45% de los X perdieron riqueza. Un 40% de los miembros de la Generación X reconoce que no se sienten financieramente seguros. Ellos también han cambiado cómo consumen y cómo se relacionan con las marcas, aunque en esta narrativa siempre se hable de los millennials y de ellos se hable muy poco. Son, como explican en el estudio, una generación sándwich, metida entre dos generaciones que las empresas analizan con detalle y por ello un tanto olvidada.

El eco generacional

Pero además las marcas y las empresas no solo tienen que ser capaces de leer un terreno cada vez más difuso y complejo en términos de generaciones y lo que significan, sino que además se tienen que enfrentar a un más rápido efecto eco y de transferencia entre las generaciones.

“La transferencia de comportamientos entre padres e hijos está ocurriendo mucho más rápido que en el pasado”, explican. Los consumidores están no solo enseñando cosas a sus hijos sobre cómo comprar y sobre las marcas, sino también escuchando a sus hijos más que nunca. Los niños de hoy en día son influencers más poderosos de lo que nunca antes habían sido sobre las decisiones de compra de sus padres.
Fuente: Puromarketing.com

Lo que las empresas necesitan saber sobre cómo son los consumidores

POSTED ON noviembre 23rd  - POSTED IN Sin categoría

No vale con comprender uno de los elementos que les llevan a consumir un producto, hay que comprenderlos todos

¿Cómo son los consumidores y qué quieren? Esa es una de las grandes preguntas que se hacen los responsables de las marcas y de las empresas. Tener las respuestas más acertadas a estas cuestiones y ser capaz de ver del modo más adecuado de llegar a los consumidores son cruciales para tener éxito y para conectar con las audiencias. Sin embargo, llegar a esas respuestas y encontrar esas soluciones no es sencillo. Los consumidores son se han convertido en una especie de enigma para las empresas.

Incluso aquellas cosas que antes se daban por sentado, que eran parte de la experiencia de la vida adulta, han dejado de ser verdades absolutas, como casarse o comprar una casa. Los consumidores han cambiado mucho y lo están haciendo además muy rápido.

Para triunfar en este mercado, las compañías tienen que ser capaces de estar siempre al día en cómo son los consumidores – y por tanto seguir todos sus cambios y ajustes – y también que ser capaces de ofrecer las experiencias que esos clientes quieren.

Eso es lo que concluye un estudio de KPMG, que apunta además que las empresas que logran ofrecer a los consumidores las experiencias que quieren logran crecer en términos de ingresos dos veces más que aquellas empresas que no están haciendo bien los deberes.

La complicada y estrecha relación entre consumidores y tecnología

Uno de los puntos que el estudio analizó fue la conexión que los consumidores tienen con sus dispositivos electrónicos. ¿Preferimos perder nuestro móvil o nuestra cartera? Un 59% preferiría quedarse sin su móvil, pero un 41% tiene claro que antes perder la cartera que su smartphone. De media, un 29% de los ciudadanos es el primero en comprar un móvil cuando sale nuevo.

Para los responsables de las compañías, la tecnología es también un elemento complicado. Uno de cada cinco consejeros delegados cree que la tecnología disruptiva y el no ser capaz de seguirle el ritmo está lastrando su crecimiento.

Aunque la importancia de la tecnología y su presencia recurrente en nuestro día a día empieza a tener también un cierto impacto negativo. Un 25% de los consumidores cierra y apaga sus dispositivos móviles cuando se siente saturado de información, algo que ya ocurre a un 35% de los consumidores que reconoce que se sienten sobrepasados por toda la información disponible. Un 40% reconoce que aunque han llegado al límite de información que pueden consumir siguen accediendo a nuevas historias y nuevos datos.

Al fin y al cabo, la información nos encanta: el 75% de los encuestados asegura que le gusta tener muchísima información. Internet es ya la fuente de información general y principal para los ciudadanos de forma global. El 93% de los encuestados pone a internet como fuente de las noticias. La televisión es el 90%.
De quienes han acabado tomándose vacaciones de los dispositivos y de las fuentes de información y otros elementos de la vida online, el 54% lo ha hecho porque necesitaba un descanso. Necesitaba un recreo en su vida digital.

Así se ven las cuestiones vinculadas a la privacidad

La privacidad preocupa bastante y cada vez se están tomando más pasos en este terreno, aunque los consumidores aún no están dispuestos a hacer un apagón definitivo en lo que a sus datos personales toca. Solo el 24% de los consumidores de todo el mundo no está dispuesto a dar ningún dato personal a las empresas y a los organismos con los que interactúan. El 42% ha, sin embargo, actualizado sus ajustes de privacidad en redes sociales para sean más seguros.

Las expectativas en términos de información en lo que respecta a las compañías también son claras. Los consumidores no necesitan que las empresas lo sepan todo de ellos, pero sí que protejan lo que han logrado averiguar.
Solo el 2% de los consumidores espera que una empresa lo sepa todo sobre ellos, mientras que un 58% da por hecho que van a proteger sus datos y un 29% que la compañía hará las cosas lo más fáciles posibles para el consumidor en ese terreno.

Los cinco “míos” que las empresas tienen que comprender

Además de comprender cómo se relacionan los consumidores con el entorno y cómo la tecnología está cambiando las cosas, las compañías también tienen que analizar qué es lo que les motiva a consumir y cuáles son las claves que hacen que se queden con un producto o con otro o con una empresa o con otra. Es lo que el estudio llama los “cinco míos”, las cinco cuestiones clave que marcan la agenda del consumidor. Son “mi motivación”, “mi atención”, “mi conexión”, “mi mirada” y “mi cartera”.

Cada una de estas cuestiones impacta a un nivel diferente, pero las cinco son muy importantes. Como apuntan en el análisis, las empresas ya están trabajando en estas áreas, pero muchas lo hacen limitándose a un elemento concreto de ellas.

“Creemos que es la suma de los cinco míos la que genera historias, análisis e insights más ricos sobre las necesidades no cubiertas de los consumidores, los tradeoffs que están haciendo y la totalidad de los factores que influyen en sus decisiones”, apuntan en el estudio.

Cada uno de estos “míos” marca un punto. La motivación es la marca las características que impulsan no solo el comportamiento de los consumidores, sino también sus expectativas. La atención es lo que les lleva a centrarse en una cuestión y en una empresa rente a otras. La conexión es lo que lleva no solo a que conecten con un canal o un dispositivo, pero también con otros consumidores. La mirada está marcada por cómo los diferentes elementos de nuestra vida impactan en cómo nos relacionamos con el entorno y con los productos. Y, finalmente, la cartera es la que ajusta nuestras decisiones y nuestras compras.

Las cosas que impactan en cada una de estas áreas han ido cambiando a lo largo de los años y han obligado a reajustar los perfiles de los consumidores y las ofertas de las marcas y de las empresas. Desde el 44% de consumidores que quiere seguir haciendo cosas y trabajando tras la jubilación al 52% que busca que la tecnología o las apps filtren por ellos el elevado caudal de información que reciben, las compañías tienen que tener en cuenta todos estos cambios y ajustes.
Fuente: Puromarketing.com

Enamorando al consumidor: 10 claves para desatar la pasión de los clientes

POSTED ON noviembre 21st  - POSTED IN Sin categoría

Establecer vínculos emocionales se ha convertido en un elemento clave para conectar con los clientes 

En un mundo en el que la relación con los consumidores es cada vez más compleja y en el que cada vez hay más competencia y más productos a los que los potenciales clientes pueden dirigir su interés, las marcas y las empresas quieren ser algo más que simplemente marcas y que simplemente compañías.

Quieren despertar emociones, quieren conectar con los consumidores a un nivel más profundo y quieren llegar a ellos de un modo mucho más complejo.

Para ello, necesitan despertar emociones y necesitan trascender del simple proceso de compra-venta. Ser una empresa amada es muy importante, porque ayuda a mantener a una masa de consumidores leales y asienta más el valor de la marca. Pero enamorar al consumidor no es fácil y no es sencillo. Requiere trabajar mucho y cuidar con atención ciertos puntos.

Construcción de marca

Si se piensa en todas las compañías que han conseguido establecer vínculos muy poderosos con sus consumidores y que se han convertido en algo más que simplemente una empresa para ellos, se puede encontrar un punto en común. Todas ellas tienen una marca muy poderosa. No se trata solo de que los consumidores la identifiquen rápidamente, sino también que han logrado establecerla de un modo sólido y efectivo.

Marcas como Apple, Ikea o hasta Mercadona, que despiertan pasiones entre grupos de consumidores en sus respectivos nichos, han conseguido que sus marcas sean elementos muy poderosos, con unas marcas de identidad muy claras y con una posición destacada en el mercado. De hecho, muchas de las marcas que despiertan más pasiones entre los consumidores suelen ser también las que logran posicionarse en puestos muy elevados en las listas de las marcas más valiosas.

Valores y principios

Una de las lecciones que tuvo que aprender el mundo de la empresa en los últimos tiempos, en uno más de los efectos que ha tenido el boom de los millennials en el mundo de la empresa, ha sido la de que tener valores y principios era muy importante. Las empresas necesitaban ser capaces de tener un objetivo que fuese más allá de simplemente intentar vender cosas. Los valores y los principios son importantes, sin embargo, a muchos más niveles y de muchos más modos. Las compañías tienen que tener claro qué quieren y qué las representa porque eso es parte de su identidad.

Mensajes y segmentación del consumidor

¿Han aparecido alguna vez entre las listas de las marcas más amadas las operadoras de telecomunicaciones más ‘mainstream’ y alguien ha dicho que lo eran porque no paraban de ‘informarlos’ de sus nuevas ofertas? En realidad no. Nadie diría que le ha enamorado una teleco porque no para de llamarlo a horas intempestivas para ofrecerle una nueva promoción y unos nuevos precios.
Lo cierto es que. para que el consumidor esté contento con la marca y para que no sienta que son unos pesados que intentan venderle de todo, es muy importante no solo la naturaleza de los mensajes comerciales (desde los anuncios al email marketing) sino también cuándo y cómo se lanzan. Tienen que llegar en el momento adecuado y tienen que ser lo menos parecido al spam.

Contenidos

El punto anterior también conectar muy bien con este siguiente elemento, el de los contenidos. El marketing de contenidos se ha convertido en un arma muy poderosa en los últimos tiempos para llegar a los consumidores y para conectar con ellos, pero las marcas que logran los mejores resultados y tener la mejor imagen para sus consumidores lo emplean de un modo mucho más efectivo y mucho más eficiente. Sus contenidos tienen valor añadido, calidad y llegan en los momentos más adecuados.

Producto

Por otra parte, las marcas que despiertan pasiones no solo lo hacen por la construcción que han hecho de su identidad o por cómo emplean los diferentes elementos de marketing, sino que también lo consiguen gracias a sus productos. Poco importa, de hecho, un trabajo brillante de construcción de identidad si el producto no está al nivel esperado o si es de una calidad nefasta. El producto es lo que realmente los consumidores quieren de ti.

Experiencias

Además, el propio producto es parte de una experiencia. Muchas de las marcas que han logrado convertirse en marcas amadas con entusiasmo por sus consumidores tienen este punto muy marcado. Por ejemplo, no hay más que pensar en Harley-Davidson: uno de los elementos clave de su identidad es el sonido que hacen sus motos al encenderse. Ese sonido es parte de la experiencia de usar su producto.

Estas marcas amadas no solo hacen del producto una experiencia, sino que además crean experiencias vinculadas a la marca y juegan con ellas todo el tiempo. Es lo que hace Coca-Cola lanzando máquinas expendedoras señaladas y diferentes por todo el mundo o lo que logra Apple cada vez que sus consumidores hacen cola en sus tiendas esperando que empiece la venta de uno de sus productos.

Omnicanal

Mientras muchas otras empresas están todavía aprendiendo la importancia del omnicanal, las marcas y las empresas que han logrado enamorar al cliente han comprendido ya hace tiempo que este elemento es clave en un mundo en el que cada vez hay más canales de venta y más puntos de contacto con el consumidor. Son capaces de estar en todas partes, de llegar al consumidor por todas las vías y que toda esta experiencia esté integrada.

Atención al cliente

Por supuesto, esta buena actividad omnicanal es un elemento más de una atención al cliente que funciona como la seda. Estas compañías amadas, sea cual sea su tamaño, han conseguido comprender que el cliente, como dirían hace décadas, es el rey y que sus interacciones con la compañía deben ser sencillas, positivas y deben solucionar sus problemas. Las marcas amadas no te tienen en espera con música 40 minutos en una llamada para que puedas contarles tu problema. Igualmente, el proceso de compra suele ser simple y dejar una impresión muy positiva.

Postventa

Es importante además destacar que esa experiencia ultrapositiva de atención al cliente no se limita al previo a la venta y al momento en el que se cierra, sino que continúa después. Sigue tras la venta y logra que el consumidor sienta que siempre tendrá ahí a esa compañía.

Consumidor

Y, finalmente, se podría decir que todo lo que hacen estas empresas para lograr que sus clientes las amen se resumen en un punto, el consumidor. Estas compañías ponen al consumidor y sus intereses por encima de todas las cosas.
Fuente: Puromarketing.com

La neurociencia de la Navidad: cómo usar el neuromarketing para vender más en la campaña navideña

POSTED ON noviembre 12th  - POSTED IN Sin categoría

Comprar regalos navideños nos mete en una adictiva nube emocional, pero al mismo tiempo también nos estresa 

Las Navidades están a la vuelta de la esquina o, en términos de consumo y de estrategia de ventas, ya totalmente presentes en nuestro día a día. Amazon ha abierto ya su tienda online de regalos navideños, los hipermercados han sacado ya la decoración navideña y los juguetes (una visita el miércoles a un establecimiento de Carrefour mostró no solo los grandes expositores de turrón sino también ya la decoración de Navidad marcando el propio establecimiento) y el turrón empezó a llegar a los supermercados cuando aún no nos habíamos quitado las sandalias del verano.

La campaña de Navidad empieza a coger fuerza, pero ¿qué deben saber las compañías para vender más y sacar más provecho a sus estrategias? La neurociencia puede tener las respuestas.

Una de las cuestiones que la neurociencia ayuda a comprender es la naturaleza de los regalos y de nuestra relación con ellos y como a veces lo que decimos que queremos no es exactamente lo que nuestro cerebro aprecia. Un estudio de la Incentive Research Foundation (IRF) analizó qué preferían recibir los compradores como recompensa.

Primero se les preguntó qué preferían, si regalos, dinero o cheques regalo. Los consumidores se decantaron por el dinero. Luego, se estudió qué respuesta generaban esos regalos a un nivel menos ‘racional’, estudiando cuestiones como el movimiento de los ojos o el ritmo de los latidos del corazón. Y, aunque la parte racional de los consumidores quería el dinero, la irracional tenía claro que lo mejor eran los cheques regalo. Fueron los que lograron mejores acelerones en los latidos del corazón o que las pupilas se dilatasen.
Los datos de este estudio no solo ayudan a comprender el vínculo entre unos elementos y otros, sino también la dinámica de lo regalado y de la respuesta que ofrecemos a ello. Los cheques regalo ganaban por el ‘efecto halo’, que hace que se genere la sensación interna de que se está ante algo mejor.

El poder de esta sensación permite también establecer cómo deben ser las promociones y cómo se deben acercar las compañías a los consumidores durante la campaña.

Una nube emocional que incentiva el consumo

Además, las propias compras hacen que las cosas cambien y que nuestro cerebro responda de un modo distinto. Durante la campaña de Navidad, el cerebro libera oxitocina, ya que compramos para nuestros familiares y amigos y nos sentimos felices y en una especie de nube emocional. Esto es también lo que explica que en ocasiones las compras se nos vayan de las manos. Compramos con entusiasmo porque es ‘para nuestros seres queridos’ y comprar regalos nos está haciendo felices.

De hecho, un estudio neurocientífico de lo que pasaba mientras se tomaban decisiones de compra navideñas en el cerebro humano mostró que no solo había descargas en la compra, sino también en el proceso previo. Cuando se estaba viendo los potenciales productos que se podían comprar, el cerebro liberaba dopamina.

El período más estresante del año

Pero la neurociencia no solo ayuda a comprender las motivaciones de qué compramos o qué preferimos, sino también a establecer cómo debe ser el contexto en el que las empresas venden. Uno de los elementos que se usan tradicionalmente es la que podríamos llamar la ‘inmersión navideña’. No solo las tiendas y los espacios de consumo se decoran de forma masiva y abrumadora (y cada vez antes), sino que además usan elementos que nos ayudan a conectar con la temporada y a consumir. Uno de esos elementos es la música de Navidad. Los villancicos de todo tipo se convierten en la machacona música ambiente en todas partes.

La neurociencia, sin embargo, demuestra que los villancicos tienen que usarse con cuidado. La primera exposición genera nostalgia y, como esperan las marcas y las empresas, mete al consumidor en el ambiente navideño e impulsa la compra. Pero un exceso de música navideña tiene un efecto negativo y contrario. Por un lado, satura al consumidor, creando fatiga cognitiva cuando se hartan de escuchar una y otra vez la misma cancioncilla navideña. Por otro, genera picos de estrés.

De hecho, y en general, se podría decir que las Navidades son un período del año muy estresante. Solo el 10% de los encuestados en un estudio de Healthline aseguraron no sentirse estresados durante las fiestas. Para el resto, el estrés estaba muy presente, en diferentes niveles y escalas. Las demandas financieras que el gasto navideño impone, las tensiones y las dinámicas familiares y el impacto en los hábitos saludables son algunas de las causas del estrés.

A eso la neurociencia suma que las Navidades y las miles de cosas que parece que hay que hacer en ese período obligan al cerebro a una mayor flexibilidad cognitiva para ser capaz de saltar de una cosa a otra. También hay que estar más pendientes de más cosas y asumir y gestionar muchas más responsabilidades, lo que hace que el cerebro entre en sobrecarga y se esté pidiendo demasiado a la memoria. Todo ello es lo que hace que cuando se acaban las Navidades nos sintamos tan relajados.

Por ello, las marcas y las empresas no tienen más remedio que ser conscientes de esta realidad y ser capaces de hacerles las cosas más fáciles a los consumidores.
Fuente: Puromarketing.com

Emotion economy: La clave de la relación entre marcas y consumidores

POSTED ON noviembre 7th  - POSTED IN Sin categoría

Las emociones se han convertido en una moneda crítica en los negocios

Durante los últimos años, las compañías que han logrado posicionarse de un modo destacado y de una manera distinta ante sus consumidores, solían emplear como reclamo y como elemento diferencial las emociones. Habían comprendido que los consumidores habían cambiado y que las emociones eran importantes. Habían logrado emplearlas en su beneficio.

Pero en el próximo año las emociones no serán ni un elemento diferencial ni una cuestión que juega a favor de las compañías, sino una especie de elemento ya integrado en cómo se deben hacer las cosas.

En la lista de elementos que marcarán la agenda en marketing para 2019, en un análisis en Forbes, ya dejan claro que el año entrante será un año de economía emocional. Las emociones han sido en los últimos años una de esas cuestiones que iban en aumento y que estaban cada vez más presentes en lo que las empresas tienen que hacer y en lo que les toca gestionar.

Los consumidores han empezado a valorar el vínculo emocional que tienen con las compañías, pero también elementos subjetivos y características subjetivas que entran dentro de ese nicho y no tanto en el terreno de lo racional. Por eso, las emociones se han convertido en decisivas pero también en un activo para las empresas.

Las emociones, activo de marca

Y, por ello también, las compañías han entrado ya en la economía de las emociones, la que en inglés se conoce como ‘emotion economy’. Ya no se trata de que tengan que comprender las emociones o usarlas, sino más bien que tienen que entender que son un activo más en lo que a negocios se refiere. Las emociones, como apuntan en el análisis, se han convertido en una moneda crítica en los negocios.

Esto implica muchos cambios y también muchos ajustes en la estrategia. Por ejemplo, los datos sobre cómo son los consumidores ya no se pueden analizar partiendo solo de lo tangible y no se pueden limitar a las cuestiones básicas. Los números son importantes, pero no solo ellos funcionan e importan. Las marcas tienen que comprender qué hacen sus consumidores, pero también por qué, cómo y cómo se sienten en todo ese proceso.

Las emociones tienen que ser comprendidas y tienen que ser compartidas y a las marcas ya no les queda más remedio que hacerlo. No hay alternativa, porque ya no son un añadido o un elemento a comprender para destacar. Son ya una pieza más de cómo se hacen negocios.

Y esto tiene un impacto que va más allá y que toca a la compañía y a su estrategia a muchísimos más niveles.

El impacto a más niveles

De entrada, ha hecho que cambie cómo deben ser las empresas y cómo deben actuar. En la lista de los elementos cruciales para la estrategia de marketing en 2019 que publica Forbes está, por ejemplo, la empatía, que se ha convertido en el elemento decisivo y en lo que las marcas y las empresas tienen que ser capaces de mostrar.

Como señalan, la empatía se ha convertido “en el nuevo negro”. Es lo que tiene que entrar en el fondo de armario de todas las empresas, porque es lo que funciona en un terreno en el que la emoción se ha convertido en factor común y en nivel básico de la relación entre consumidores y compañías. Las compañías tendrán que esforzarse por ser empáticas y por lograr que los consumidores las perciban como tales.

Pero por supuesto este estado de las cosas impactará también a más niveles en lo que las marcas y las empresas hacen y en cómo se presentan. La estrategia de marketing tendrá que partir de las emociones en muchas más ramas y en muchas más actividades. Por ejemplo, esta normalización de las emociones y de su importancia modifica el storytelling y hace que cambien no solo las historias que se cuentan como también el modo en el que se cuentan.

Es solo una muestra. Desde las redes sociales al packaging de los productos, todos acabarán tocados por la creciente importancia de lo emocional.
Fuente: Puromarketing.com

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