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¿Para qué sirven las redes sociales si no sirven para vender?

POSTED ON julio 14th  - POSTED IN Sin categoría

No existe una conexión directa entre ventas y redes sociales

¿Para qué sirven las redes sociales si no sirven para vender?

Las redes sociales funcionan como un elemento con impacto en la imagen de marca, que hacen que el consumidor vea de un modo o de otro a la compañía y que aumenta la posibilidad de que el consumidor compre esa marca

Las redes sociales son ahora una parte fundamental de la estrategia de las marcas. Las compañías destinan amplios recursos a las mismas y trabajan en profundidad en este terreno, ya que quieren estar muy presentes y ya que quieren aprovechar cualquier oportunidad que surja en la mismas para conectar con el consumidor. El peso de los social media y del trabajo destinado a conectar con ellos es cada vez mayor en los presupuestos de marketing, que dedican cada vez mayores cantidades a los mismos. Pero ¿para qué sirven exactamente las redes sociales?
Para esa pregunta hay muchas y muy variadas respuestas que parten de muchos y muy variados puntos de vista. Habitualmente, a esa cuestión intentan los analistas dar respuestas y dar explicaciones desde el punto de vista, por así decirlo, del análisis. Así, estudian cómo esas conversaciones tienen potencial para conectar al consumidor con la marca o para cambiar percepciones y posiciones. Por otra parte, también se recuerda el poder que las redes sociales tienen como elemento para acceder a un elevado caudal de información y para permitir a las marcas comprender mejor a sus consumidores. E igualmente los expertos recuerdan que Facebook, Twitter y compañía pueden ayudar a vender mucho más y mejor si se saben emplear de forma eficiente sus posibilidades.
Cuando la pregunta se hace no a los analistas sino a los propios responsables de las marcas, las cosas cambian. Los responsables tienen claro que las redes sociales son muy importantes y que su papel en la estrategia de la compañía es crucial, pero no tienen muy claro qué es lo que consiguen con ellas. En resumidas cuentas, los responsables de las marcas no tienen nada claro cuál es el ROI de su inversión en redes sociales y qué es lo que están realmente consiguiendo con ellas. Pueden hablar de expectativas, pueden hablar de casos de éxito (o de problemas) concretos, pero en general no son capaces de medir aún el retorno de la inversión en redes sociales.
Y lo cierto es que por un lado ese problema es bastante general y, por otro, la cuestión de lo que generan o no las redes sociales no solo está abierta al debate sino que además podría tener que ser revisada. Un estudio acaba de echar por tierra la idea de que las redes sociales sirven para vender y ha determinado que su principal punto de impacto está en otro elemento.
Las redes sociales no sirven para vender
Así lo acaban de demostrar en un estudio dos investigadores de la Daniels College of Business de la Universidad de Denver. Según sus conclusiones, no hay una conexión directa entre ventas y redes sociales. Los expertos han analizado lo que ocurría durante un año de actividad en redes sociales y han llegado a la conclusión de que las marcas ganan durante ese período en conexión con los consumidores, pero que esa conexión no implica de forma necesaria que las ventas crezcan.
Los datos no implican, sin embargo, que las marcas deban abandonar en masa las redes sociales. Al fin y al cabo, que las redes sociales no generen de forma directa un aumento en los ingresos no quiere decir tampoco que no tengan un impacto sobre los consumidores y su relación con las marcas y, por tanto, un impacto sobre las ventas de forma indirecta.
Las redes sociales funcionan como un elemento con impacto en la imagen de marca, que hacen que el consumidor vea de un modo o de otro a la compañía y que aumenta la posibilidad de que el consumidor compren sus productos. Es decir, una compañía que lo hace bien en redes sociales no necesariamente estará logrando que las ventas se multipliquen, pero sí estará creando una masa de usuarios mucho más receptivos a su compañía.
Por ello, las marcas tendrían que repensar que es lo que hacen en redes sociales y sobre todo lo que esperan conseguir con ello. Como apuntan enBizReport analizando las conclusiones del estudio, los datos demuestran que las redes sociales no son un lugar para vender de forma directa sino más bien para establecer relaciones con los consumidores. Las marcas tienen por tanto que centrarse en crear buen contenido, en dar un buen servicio de atención al cliente y también en ofrecer información de producto (una suerte de valor añadido), pero olvidándose de ver a las redes sociales como una ruta directa a la cartera del consumidor.
Fuente: PuroMarketing

¿Por qué es necesario convertirse en una lovemark?

POSTED ON julio 4th  - POSTED IN Sin categoría

Ser una Lovemark: ¿Una necesidad para las empresas y marcas de hoy día?

Las marcas tienen más miedo que nunca a hacer cosas nuevas y a cambiar, centrándose demasiado en el pasado

Cuando se empezó a hablar de las lovemarks y cuando se empezó a analizar el concepto y cómo podría ayudar a las compañías a posicionarse en el mercado, se hizo porque los formatos anteriores y las estrategias que las firmas empleaban hasta entonces habían dejado de funcionar.
Como explica en su libro sobre el tema Kevin Roberts, el directivo de Saatchi&Saatchi que popularizó el concepto y lo describió, las marcas pasaron de un momento dorado, los años 90 y su economía de la atención (cuando los consumidores recibían información y más información y la consumían alegremente) a un momento de saturación, en el que los consumidores se sienten sobrepasados y es cada vez más complicado conectar con ellos. Han dejado de querer información al peso, esos cientos de canales de televisión que antes eran un plus, a buscar simplemente la información que necesitan y quieren, lo que ha creado un problema para las marcas. Ya no es posible lanzarse a por ellos, sino más bien hay que conectar con ellos. No vale con hacer publicidad en masa, hay que pasar a otro nivel. Y ahí es donde entran en juego las lovemarks.
Las lovemarks nacieron al hilo del fin del poder de la marca registrada, de la crisis en general de las marcas. Una vez que la marca de siempre ha muerto, señalan los defensores de las lovemarks, se hace necesario otra cosa.
Pero ¿qué es lo que ha hecho que las marcas mueran y lo que ha convertido a las lovemarks en una necesidad? En su libro, Roberts señala seis razones diferentes por las que las marcas se han deshinchado en los últimos años y han perdido su atractivo.
Las marcas han sido demasiado usadas
O, como indica Roberts, “las marcas se han desgastado por exceso de uso”. Las marcas están en todas partes y las empresas se han obsesionado con ellas, creando complejos manuales de marca y obsesionándose con cosas no tan relevantes. Los responsables de las marcas se han empezado a preocupar por elementos que en el fondo son más bien banales (como por ejemplo los colores de las flores o de las servilletas en una recepción) y han descuidado al consumidor. Las marcas han convertido sus propias preocupaciones en su obsesión y se han centrado demasiado en lo que es una marca, en vez de centrarse en lo que preocupa al consumidor.
Las marcas ya no tienen misterio
O lo que es lo mismo: se ha acabado el romance y el cuento de hadas. Las marcas se han convertido en elementos transparentes y los consumidores se saben todos sus trucos y todos sus malos hábitos y, lo que es peor, los critican y los desprecian. Los consumidores y las marcas son como un viejo matrimonio en el que todos saben ya cuáles son sus peores defectos.
No comprenden a los consumidores de hoy en día
Es uno de los puntos más interesantes del listado de Roberts, ya que adelanta muchas cosas. Hoy en día los análisis no hacen más que repetir que las marcas no comprenden a los millennials, pero Roberts ya indicó hace unos años que se estaba produciendo un divorcio entre las marcas y los consumidores ya que las primeras no comprendían a los segundos. El nuevo consumidor es muy diferente al anterior y no solo tiene más información sino también es mucho más complejo, menos leal y espera cosas diferentes. “La típica ‘señora María’ que durante décadas parecía comprar todo el detergente en polvo del mundo ya no existe”, apunta el experto.
Las marcas luchan en un terreno lleno de marcas
Las nuevas marcas tienen que hacerse un hueco en un mercado en el que existen ya marcas dominantes que hacen muy difícil la entrada y las marcas de siempre tienen que intentar encontrar nuevos elementos para seguir siendo relevantes. Cada vez hay más marcas, cada vez todo es más uniforme y no solo a las marcas les cuesta destacar sino que a los consumidores les cuesta también cada vez diferenciar más a unas de otras.
Ha empezado la dictadura del libro de estilo
O como dice Roberts “las marcas han caído en las garras de los manuales de marca” o las marcas se han convertido en “marcas-androide”. Los responsables de marca se centran demasiado en la teoría de las marcas y en lo que debe hacerse o decirse, al tiempo que están demasiado limitados por los límites que se imponen al respecto, lo que hace que dejen muy poco margen para maniobrar y, sobre todo, muy poco margen para las emociones y la creatividad.
Las marcas son demasiado conservadoras
Y este no es un punto de ideología política sino más bien de postura ante la vida. Las marcas se han domesticado demasiado y han hecho que su umbral al riesgo se convierta en mínimo. Las marcas tienen más miedo que nunca a hacer cosas nuevas y a cambiar, centrándose demasiado en el pasado y en lo que han hecho antes que en lo que pueden hacer en el futuro. Se ha empezado a tener un miedo sistémico a los cambios y eso las ha paralizado. Ya no innovan y ya no son audaces, a pesar de que históricamente eso es lo que ha hecho que las cosas avancen en el terreno de las marcas.
Fuente: PuroMarketing

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