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Las emociones son cruciales y juegan un papel fundamental en los contenidos que se vuelven virales

POSTED ON mayo 31st  - POSTED IN Sin categoría

Qué es lo que hace que algo sea viral?

Los datos permiten comprender cómo las historias saltan de los medios a los muros de Facebook y a los trending topics de Twitter
¿Qué es lo que hace que algo sea viral? ¿Qué es lo que explica que todos los contactos que uno tiene en Facebook estén compartiendo el mismo vídeo y que en Twitter todo el mundo hable de ese trending topic concreto? El comprender los virales se ha convertido en una obsesión para marcas y analistas, que buscan entender por qué algunos contenidos son recibidos con tanto entusiasmo por el público.
Diferentes estudios han ido demostrando a lo largo de los últimos tiempos que, a la hora de crear un viral, las emociones tienen un papel principal. Los consumidores conectan de forma especial con algunos contenidos concretos y lo hacen porque ese contenido les ha hecho sentir algo. Pero ¿hay que buscar una emoción concreta o es el peso de las emociones tan complejo como los propios virales?
Según un estudio de dos expertos, que recogen en un artículo de Harvard Business Review, uno de la universidad de la Sorbona y otro del Trento Rise, lo cierto es que a la hora de determinar qué se hace viral y qué no se hace viral entran en juego una combinación de emociones. Es decir, no se trata solo de una emoción que empuja a compartir algo o conectar con algo, sino más bien de una combinación de emociones que funcionan a diferentes niveles.
Sus conclusiones apuntan a que lo que hace que se comparta un comentario es una mezcla entre el valor que se le otorga al contenido (que puede ser negativo o positivo), la excitación que genera y el dominio (la sensación de sentirse o no en control de la situación). Para que un contenido sea viral, debe generar en el consumidor un equilibrio concreto entre esos tres elementos.
¿Existe una fórmula mágica, una receta en gramos de cada cosa que permita comprender qué es lo que hay que hacer con cada uno de estos elementos para crear el contenido perfecto? Las conclusiones del estudio permiten descubrir ciertas realidades que se repiten y comprender mejor los mecanismos que llevan a conectar con el contenido. Por ejemplo, según sus datos, aquellos contenidos que logran evocar emociones que generan altos niveles de excitación (y poco importa si es positiva o negativa, esto es, puede ser un pico de felicidad o uno de enfado) son los que consiguen más y más comentarios. Si lo que se busca es que los receptores del contenido dejen comentario tras comentario, el tema del mismo tiene que ser uno “emocionalmente cargado”.
Pero sin embargo esas no son las emociones clave en lo que a compartir en redes sociales se refiere. No se comparten contenidos en Facebook únicamente porque nos haya generado un gran impacto emocional: lo que hace que algo llegue a los muros de los consumidores es, en realidad, la sensación de control. Se comparte cuando se quiere sentir que se tiene el dominio de la situación y cuando se quiere con ello generar inspiración o admiración (es decir, sensaciones que se reflejan en el que comparte). Por ello, las historias que más triunfan son cuestiones como listas de razones por las que tus amigos son tus amigos o de frases más hermosas de la literatura.
Cómo afecta al marketing
Los datos permiten comprender cómo las historias saltan de los medios a los muros de Facebook y a los trending topics de Twitter (el estudio analizó 12.000 noticias diferentes y la reacción que consiguieron), pero sus conclusiones pueden ser extrapolables al mundo del marketing y a los mensajes de las marcas. Lo cierto es que la cuestión se puede aplicar a más cosas, como demostraron en un estudio en Fractl, ya que la respuesta que los receptores dan a los mensajes visuales en internet es muy parecida: para que algo triunfe lo que tiene que tener detrás es un mix de emociones y de reacciones.
El estudio partió en este caso de imágenes populares en Reddit, el Menéame estadounidense, y los consumidores tenían que verlas. El estudio analizaba las emociones que estas imágenes despertaban para comprender qué las hacía virales. En su caso, también encontraron que para que algo fuese popular tenían que tener un impacto elevado en los diferentes elementos. Es decir, la respuesta emocional a la imagen era elevada cuando al mismo tiempo también lo era la que generaba en cada apartado. Cuando tanto la excitación que genera la imagen como el sentimiento de dominio son elevados, la imagen genera un flujo de emociones positivas muy elevado y hace que se responda a ella. Habitualmente, las emociones más populares son las de admiración, felicidad y amor.
Los datos pueden ayudar a comprender cómo diseñar los mensajes y sobre todo cómo hacer que estos pasen las fronteras de la simple recepción para convertirse en lo que ‘todo el mundo comparte’.
En el estudio de Fractl concluyen que, si uno quiere crear mensajes de marketing con potencial viral, tiene que crear el equilibrio perfecto entre unas emociones y otras buscando potencial lo que se quiere conseguir. Si se busca que el contenido sea compartido de forma masiva en las redes sociales, se debe incentivar el contenido positivo ya que tiene un impacto muy elevado en la percepción de dominancia. Si el contenido es de partida negativo (por ejemplo, algo que crea miedo o enfado), puede también generar una respuesta emocional muy elevada, aunque lo cierto es que tendrá mucho más difícil colarse en las redes sociales.
Lo que está completa y absolutamente claro es que las emociones no deben dejarse al azar y no deben crearse ‘por casualidad’. Las marcas tienen que ser capaces de incluirlas en su estrategia y tienen que ser capaces de visualizarlas dentro del total de la campaña.

Fuente: PuroMarketing.com

El Big Data son más que datos: Las empresas necesitan herramientas y una tecnología adecuada

POSTED ON mayo 26th  - POSTED IN Sin categoría

Las empresas aman al big data, pero se olvidan de la tecnología necesaria

Los directivos están muy conformes con sacar jugo al dato, pero no son capaces de ver que para hacerlo necesitan también las herramientas tecnológicas

El Big data es un elemento crucial para las empresas y para sus planes de negocio. Las compañías lo están comprendiendo cada vez más y sus directivos lo estén posicionando cada vez más entre sus prioridades y entre sus cuestiones destacadas que hay que añadir a la estrategia de la firma. La razón es lógica y esperable: el big data permite conocer mucho mejor a los consumidores y hace que las compañías sean capaces de ofrecerles los productos que necesitan, los mensajes que mejor se ajustan a sus necesidades o comprender en qué están fallando ahora mismo a la hora de crear su estrategia.
Sin embargo, y a pesar del potencial del big data y de todas las bondades que puede suponer para las compañías y para su estrategia, las empresas y sus líderes están cometiendo todavía errores de bulto en lo que a estrategia en big data se refiere. Están dando muchas cosas por hechas o están obviando muchas cuestiones cuando en realidad deberían ser mucho más cuidadosos con lo que hacen y con lo que esperan.
De hecho, como acaba de demostrar un estudio de The Economist Intelligence Unit, las empresas están obsesionándose con los datos pero obviando, en general, la cuestión tecnológica asociada. Así, los líderes de las compañías son capaces de ver el potencial de los datos y el valor de los análisis asociados, pero no asumen igualmente la responsabilidad en lo que a tecnología se refiere.
Visto en porcentajes, la relación entre una realidad y otra es más clara. Un 67% de los líderes de negocio confían en la habilidad de sus departamentos para lidiar con las cuestiones derivadas de los datos. Aseguran que están algo y muy conformes con la habilidad de sus departamentos para ajustarse a lo que el uso de los datos exigirá. Y, al mismo tiempo, un 71% muestra confianza en que su departamento tiene todo lo que necesita para gestionar la información. Es decir, están seguros de que están equipados para lidiar con los datos y que serán capaces de hacerlo, pero ¿saben realmente cuál es el estado de las cosas? Porque al mismo tiempo solo un 35% comprende realmente el impacto que tienen las tendencias tecnológicas en la gestión de los datos y solo un 40% prevé mejorar las capacidades que en ese terreno tiene su departamento.
Los directivos están muy conformes con sacar jugo al dato, pero no son capaces de ver que para hacerlo necesitan también las herramientas tecnológicas y que necesitan igualmente preocuparse por ellas. “Los líderes de negocio claramente comprenden lo importantes que los datos y el análisis serán en el futuro cercano”, explica Pete Swabey, senior editor en The Economist Intelligence Unit en la nota de prensa de presentación de los resultados del estudio. “Sin embargo, las tendencias tecnológicas que están emergiendo tendrán un impacto considerable en los datos disponibles para el análisis y en la capacidad que las compañías necesitarán para extraer valor de ellos”.
No es el único problema
Aunque muchas empresas ven como algo positivo al big data pocas están haciendo completamente bien los deberes
Lo cierto es que este no es el único problema, aunque sí uno de los más graves. Al fin y al cabo, las avalanchas de datos se convertirán en un lastre y en un problema para la compañía si no son capaces de gestionar la información y si no son capaces de responder ante ella. Acumular datos en esas condiciones es simplemente una manera de sepultarse con ellos.
Según datos de un estudio de DNV GL – Bussines Assurance y GFK Eurisko, la cuestión no es además algo baladí. Aunque muchas empresas ven como algo positivo al big data y aunque casi todas esperan aumentar el dinero que destinarán al mismo, pocas son realmente las que están haciendo completamente bien los deberes. Solo un 23,5% de las compañías reconoce que sí sabe gestionar (de verdad) el big data. Esto hace que en realidad las empresas estén, en general, acumulando datos pero no empleándolos de forma eficiente.
Y a esto hay que sumar que en la lista de datos que recopilan no todos son realmente importante o valiosos y que no todos deberían ser recogidos y acumulados por cuestiones éticas. Las empresas han entrado en una espiral de síndrome de Diógenes en la que todo vale y en la que guardan hasta el menor detalle posible, aunque lo cierto es que ni todos valen ni todos deberían ser usados. Hay algunos datos que no aportan nada y otros que son una intromisión en la intimidad de los consumidores (como recuerdan algunos analistas que la información sea pública no es sinónimo de que se pueda hacer caja con ella).
Los datos y el cómo tratarlos no son los únicos problemas. Las compañías también tienen problemas en otro terreno: el de los profesionales. Encontrar a quienes saben realmente leer los datos no es tan fácil y las compañías se enfrentan a un escenario en el que la competencia es dura y los profesionales son un bien escaso.

Fuente: Puro Marketing

Cuando, una vez más, la realidad supera a la ficción.

POSTED ON mayo 19th  - POSTED IN Sin categoría

Quienes hace años que estamos en esto sabemos que no todo lo que brilla es oro. Pero tenemos consumidores cada vez más exigentes y menos crédulos. Sabemos bastante de productos “maquillados” para una sesión de fotos con el objetivo de que se vean más atractivos y a la hora de la verdad nos encontramos con algo considerablemente distinto a lo que compramos a través de la foto.

Con esto no quiero desmitificar los recursos que naturalmente utilizamos para hacer más atractivo un producto, pero….

No es lo mismo, no?

A quién no le pasó? Sucede que muchas veces las marcas publicitan sus productos sin comunicar fehacientemente sus contenidos.

Las campañas que son ideadas para dar a conocer la información de un producto o servicio que se está ofreciendo al consumidor mediante una acción de compra-venta. Hasta acá todo bien.
Pero qué pasa cuando las marcas lanzan productos que nada tienen que ver con lo que publicitan o promocionan?

Productos con nombres que no corresponden con el contenido, otros que terminaron siendo más pequeños a comparación de la  imagen de su empaque, digo, por ejemplo.

Muchos ejemplos alrededor del mundo.
Pero quién no se tentó con una Maruchán más de una vez. Yo sí.
Vivimos de esto. Pero seamos honestos.

Hasta la próxima.
Rocío Salas Alvarez
Directora 4Dsight – Yeah! Argentina.

No sólo la comida entra por los ojos.

POSTED ON mayo 12th  - POSTED IN Sin categoría

Nuevas tendencias en packaging.

Bien sabido es que el packaging de cualquier producto resulta no solo un traccionador hacia la compra sino, y no menos importante, un importante constructor de marca y posicionamiento.
El packaging es uno de los medios más importantes para generar un vínculo que bien podría ser más emocional, dado que los consumidores aprecian y se tientan en cierta medida por un buen y diferente diseño.

Además, el tener siempre un buen diseño, habla del proceso creativo y del interés de las empresas por ofrecer cosas diferentes y innovadoras para sus consumidores.

Algunos, suelen ser muy creativos, ingeniosos y prácticos y esta forma es determinante para que todo tipo de consumidores elija primero su producto más que por el contenido, por el diseño (partiendo de la innovación y el impacto).

Claramente todas las industrias tienden a cosmetizarse cada vez más. Quizás la pionera en esto fue la categoría limpieza que tomó de la industria cosmética las fragancias y los colores. Ya que el olfato y la visión resultan dos poderosos sentidos a la hora de elegir entre un producto u otro.
Conociendo los procesos de fabricación de unos y de otros coincidiremos en que lo más oneroso no es el contenido sino el continente.
No podemos dejar de lado que envases, como el de la lavandina Ayudín, se han convertido en íconos de tal potencia que hasta sus competidores actuales no dudaron en ser un “me too”.

Señores y señoras, los dejo hasta la próxima porque tengo que ir al chino a comprar lavandina y no confundirme de marca.

Nos leemos pronto.

Rocío Salas Alvarez
Directora 4Dsight – Yeah! Argentina.

Fuentes: 4Dsight- Info: informabtl.com

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